« 017."
─ ¡Oppa, basta! ¡No respiro!
Las risas de YeSeo inundaban la sala sin cesar mientras los dedos de SuNoo revoloteaban por los costados y la pancita de la menor haciéndole cosquillas. La chiquilla se removía contra el sofá, pataleando y riendo fuerte mientras SuNoo sonreía contento, ah, ¿cuanto había pasado desde la última vez que pasó un momento así con su hermanita? Se sentía como años enteros.
─ Disculpate y te dejaré libre.─ negoció el mayor sin dejar de hacerle cosquillas a la menor.
─ ¡Nunca! ¡Oppa acepta que eres pequeñito! ─ chillo removiéndose para alejar las manos de SuNoo de su pancita.
─ ¡Soy alto! ─ gritó falsamente indignado.
YeSeo rió con más fuerza mientras negaba, su pequeño rostro volviéndose rojo por las incesantes carcajadas que soltaba producto de las cosquillas que SeonWoo le daba como "castigo" por llamarle enano. Las risas inundaban toda la casa como nunca antes, el aire estaba lleno del suave aroma dulce de SuNoo delatando su alegría y ambos se sentían tan felices como nunca antes.
Ah, vivir sin su padre era una maravilla.
Siguieron tonteando, SuNoo picando la pancita de YeSeo cada que ella volvía a burlarse de su altura, los dos tan inmersos en su mundo que dieron un salto sorprendido cuando el timbre de la casa sonó anunciando una visita. Por un momento temieron que sus padres hubiesen regresado tan pronto pero solo bastó que SuNoo inhalara aire fuertemente para notar el aroma a rosas y chocolate aún a la distancia.
Sin dudarlo el omega pelirosa se levantó del sofá, corriendo hasta la puerta emocionado y abriéndola para dejar ver a cierto pelinegro de cachetes redonditos.
─ ¡Wonnie! ─ exclamó el omega más bajo antes de lanzarse a los brazos del pelinegro.
─ ¡Hola, Sun! ─ saludó el menor, sosteniendo por la cintura al mayor para que no cayeran al suelo por el eufórico abrazo.
Kim se permitió tomarse unos segundos para esconder su rostro en el cuello del menor, inhalando profundo con su nariz pegada a la piel de JungWon para sentir fácilmente el dulce aroma que desprendía el cuerpo ajeno. Ante el olor familiar SeonWoo sintió a su lobo relajarse, como si su instinto ya estuviese más que familiarizado con la presencia del otro omega y ya no tuviese la necesidad de erizarse por el toque de alguien de su misma jerarquía.
Oh, ¿será que su lobo ya había aceptado que su pareja también era un omega? Rogaba que si.
─ Te quiero ─ ronroneo SuNoo antes de dejar un beso sobre el pecho del más alto y separarse. ─ Ven, entra ─ invitó, jalando la mano de JungWon para que ingresara al interior de la casa.
SuNoo arrastró a un tímido JungWon al interior de la sala, donde YeSeo esperaba curiosa la presencia del desconocido omega del que su hermano tanto le había hablado.
─ ¡Yeye, mira! Él es JungWon ─ exclamó SuNoo con emoción mientras abrazaba al mencionado con ilusión.
La niña escaneo al pelinegro con curiosidad, recorriendo el cuerpo entero del omega sin disimulo y con una expresión seria. JungWon se sentía particularmente nervioso, temiendo la posibilidad de caerle mal a la hermanita de su omega. Pero gracias a la diosa, YeSeo terminó sonriendo encantada mientras alzaba sus pulgares como si aprobara la presencia del pelinegro.
─ Hola, mi nombre es YeSeo.─ saludó la niña mientras levantaba su mano y la agitaba en un saludo.
─ Un gusto YeSeo-ssi, soy JungWon.─ devolvió el saludo, sonriendo tan grande que sus encantadores hoyuelos quedaron a la vista.
─ ¡Oppa, tu amigo tiene de esos huequitos en sus cachetes! ─ chillo la niña mientras se bajaba del sofá corriendo para mirar de cerca los hoyuelos de JungWon.
El omega pelinegro no pudo evitar ruborizarse al sentir los deditos de la chiquilla presionar contra sus pómulos con ilusión, chillando de emoción al ver sus índices hundirse en los pocitos adorables de JungWon.
─ Basta Yeye, es mío.─ SuNoo apartó las manos de su hermanita del rostro de JungWon y lo abrazó con fuerza fingiendo molestia.
─ ¡Que egoísta, oppa! ¡Por eso no crece! ─ se burló la niña admirando como JungWon reía de su broma.
SuNoo se ruborizó y miró con reproche a ambos, dándole un manotazo a JungWon sobre el hombro y arrugando su nariz con indignación ante las risas de aquellos dos que se desarmaban de la risa a su costa.
─ ¡Ush! No sé por qué pensé que sería buena idea que se conocieran.─ refunfuño el pálido mientras sentía como JungWon reía suavecito antes de abrazarlo contra su pecho. ─ No, sueltame tú, traidor.─ se quejó tratando de alejarse del abrazo de JungWon.
Pero el pelirrojo no lo soltó y en cambio comenzó a besar las mejillas gorditas del mayor a pesar de sus protestas, escuchando sus quejas y apretándolo contra su pecho para que no se liberara. Después de varios segundos SeonWoo de rindió, recibiendo los mimos y besos con una sonrisa en el rostro mientras se dejaba hacer por el alto a su antojo.
Realmente adoraba demasiado a JungWon.
SuNoo miró a JungWon cuando éste paró con su ataque de besos, sus ojos probablemente brillaban al observar al ser más precioso que alguna vez había conocido y no se avergonzaba de lucir como un tonto enamorado porque, de hecho, era un tonto demasiado enamorado.
─ ¿Oppa? ─ la voz de YeSeo le sacó de su trance, giró su rostro para mirar a la sonriente chiquilla. ─ ¿Esta seguro de que JungWon oppa es solo su amigo? ─ preguntó con inocencia.
Las mejillas de SeonWoo se ruborizaron a la par de las del pelirrojo, su cuerpo llenándose de nervios al pensar en que era tan obvio sobre sus sentimientos hacia JungWon que hasta su pequeña hermana lo había notado.
─ ¿Por qué lo dices, Yeye? ─ murmuro SuNoo mientras se alejaba un poquito de su abrazo con JungWon, pero sin soltarlo por completo.
─ Es que lo miras como la protagonista de mi dorama favorito mira a su enamorado.─ explicó, con un suspiro soñador de por medio.
SuNoo miró a JungWon con las mejillas ruborizadas, luciendo avergonzado de quedar expuesto por su hermana delante de su novio pero no se quejó, después de todo era consciente de lo mucho que su mirada por JungWon delataba.
─ Y según tú, ¿cómo lo miro? ─ preguntó de nuevo, haciéndose el tonto para ver que respondía su astuta hermana.
La menor sonrió como si estuviese divertida con la situación pero terminó por responder.
─ Como si fuese lo más bonito del mundo, como si lo amaras mucho.─ respondió mientras encogía sus hombros restándole importancia. ─ Es lindo.─ agregó dejando en evidencia que aprobaba los sentimientos de su hermano.
SuNoo sonrió ante las palabras de la menor y no dudó en besar la mejilla de JungWon bajo la atenta mirada de YeSeo, quién rió enternecida al ver los cachetes de JungWon ruborizarse.
─ Claro que lo miro así, es mi novio.─ confesó tranquilamente y la niña chillo encantada.
─ ¡Oppa tiene novio! ─ exclamó incrédula mientras aplaudía con emoción. ─ Y es un omega, oppa usted es tan genial.─ suspiro la niña con ilusión.
─ Sh, recuerda que los vecinos son unos chismosos.─ susurró SuNoo aunque dudaba que alguien fuese a escuchar lo que pasaba al interior de su casa, ¿verdad?
─ Perdón es que, ¡Es tan lindo! ─ dijo mientras señalaba al sonrojado JungWon que trataba de ocultarse de las brillantes miradas de los hermanos Kim.
─ Lo sé, no lo mires mucho o me pondré celoso mocosa.─ bromeó, empujando con su índice la frente de la niña para que apartara la vista del pelinegro.
YeSeo rió mientras negaba, totalmente emocionada al ver como su hermano mayor sonreía como nunca antes le había visto. Estuvo tentada a seguir molestandolo pero antes de poder abrir la boca escuchó como su programa favorito empezaba así que se giró de nuevo frente a la televisión y se sentó en el sofá sin prestarles atención a la bonita pareja de omegas.
─ Acompañare a JungWonnie arriba, cuando volvamos almorzaremos.─ anunció el pelirosa sabiendo que su hermana ya se había enganchado con su serie como para prestarle atención.
─ Esta bien oppa.
JungWon y SuNoo subieron por las escaleras, el recorrido siendo liderado por SuNoo mientras el azabache se mantenía caminando muy cerca de la fina espalda del pelirosa. Pronto llegaron a la habitación de SuNoo y sin dudarlo éste abrió la puerta para dejar ingresar a JungWon en aquel pequeño lugar que considerada su refugio.
JungWon por su parte miró todo con pequeños ojos tímidos, su nariz incluso elevándose para captar el potente aroma a jazmines y menta que desbordaba cada rincón de aquella habitación. Aunque no era la primera vez que ingresaba al cuarto de SuNoo seguía sintiéndose cohibido de sentir el olor tan fuerte alrededor de él.
Oh, santa madre Luna, JungWon se sentía en el paraíso.
Con timidez el menor dejó su bolso sobre el suelo y caminó hasta la cama, sentándose con cuidado sobre el filo del colchón. Pronto la risita de SuNoo inundó el ambiente y se obligó a mirarlo con confusión ante su evidente diversión.
─ ¿Qué? ─ murmuro descolocado, no sabiendo cual era la causa de la risita de SuNoo.
─ Eres tan adorable.─ suspiro SeonWoo antes de acercarse al pelinegro.
La mano de SuNoo empujó ligeramente el cuerpo de JungWon para hacer que éste quedara recostado de espaldas sobre el colchón y sin dudarlo se montó a horcajadas de él, ronroneando gustoso al sentir las manos de JungWon rodear cuidadosamente su delgada cintura. Sin dudarlo unió sus labios con los del menor sintiendo a su lobo gimotear de gusto al probar los labios de su omega por fin después de tanto tiempo, invadió su boca con fiereza, sintiendo como JungWon se derretía bajo su toque incitándolo a controlarlo con mayor fuerza.
Su lobo, después de tanto tiempo luchando contra el sentimiento, había terminado desarrollando una satisfacción al dominar a otro omega. Claro, sus necesidades naturales de sentir a alguien que lo dominara y follara seguían presentes, después de todo seguía siendo un omega, pero al parecer su instinto ya no tenía problemas con mantener un rol de dominante o sumiso dependiendo de la situación. Se habían acoplado demasiado bien a su relación con otro omega que hasta parecía cosa del destino.
Escuchó a JungWon soltar un jadeo cuando se atrevió a morderle el labio inferior, sintiendo una inmensa satisfacción ante aquel agudo y suave sonido que se había deslizado de la boca de su omega. Suspiro gustoso, sintiendo como de nueva cuenta sus olores se fusionaban en el aire, creando un aroma a chocolate mentolado que les seducía por completo.
─ Te extrañe.─ murmuro SuNoo dejando por fin libres los labios de JungWon.
Kim disfrutó la vista desde su posición, admirando como los cachetes redondos de JungWon estaban teñidos de un intenso rubor rosa y sus labios lucían hinchados y húmedos por la sesión de besos. Sintió a su lobo hinchar el pecho de orgullo al reconocer que él había sido el causante de aquella imagen tan desastrosa en JungWon y reprimió un gemido cuando sintió las manos grandes y finas del azabache apretar la carne de su culo.
Oh, era la primera vez que JungWon se atrevía a posar sus manos allí.
─ Yo también le extrañe mucho hyung.─ murmuro el pelinegro, su tono siendo bajo y algo ronco pero su sonrisa satisfecha siendo evidente también.
SuNoo no se resistió y volvió a inclinarse para dejar un nuevo beso sobre los labios del menor, solo que esta vez el roce fue más suave y delicado, apenas un corto toque de labios para finalizar con su intensa sesión de besos.
Uf, debía controlarse, apenas era la primera hora de aquel ansiado fin de semana.
─ Vamos a almorzar, si seguimos así no dejaré que te levantes de esta cama.─ murmuro SeonWoo mientras rozaba cariñosamente su nariz contra la de JungWon.
El menor rió adorablemente y asintió de acuerdo, SuNoo procedió a bajarse del regazo del azabache y ambos salieron de la habitación para regresar a la primera planta y encontrarse con una YeSeo llena de lágrimas.
─ ¿Qué pasó Yeye? ¿Te lastimaste? ─ SeonWoo prácticamente corrió hasta su hermana para abrazarla contra su pecho.
La menor negó, soltando un dramático sollozo que se convirtió en un llanto ruidoso.
─ ¡Se murió! ¡Ella se murió y dejó solo a su amado! ─ sollozo la pequeña chica mientras apuntaba a la televisión con reproche.
SeonWoo bufó ante el dramatismo de su hermana y, evitando rodar los ojos ante la tonta situación, acarició su espalda mientras la arrullaba.
─ Ya, ya, Yeye, todo estará bien.─ murmuro viendo como JungWon mordía su dedo para evitar soltar una carcajada.
─ ¡El amor es horrible! No te enamores oppa.─ exclamó la pequeña mientras se aferraba al pecho de su hermano.
SuNoo quiso reír pero se aguanto, no quería que su hermanita pensara que se burlaba de sus sensibles y delicados sentimientos de cachorra.
─ Es muy tarde para pedirme eso, Yeye..─ murmuro en cambio, acariciando con dulzura los largos cabellos de la niña.
La menor se separó del abrazo para mirarle con el ceño fruncido, la nariz roja y los ojos llenos de lágrimas, la curiosidad muy bien reflejada en su mirada.
─ ¿Por qué? ─ preguntó con un puchero berrinchudo, SuNoo soltó una risita enternecida.
─ Porque yo ya estoy enamorado de JungWonnie.
Y sus mejillas se ruborizaron al oír el chillido enternecido de su hermanita, se permitió mirar a JungWon con timidez ante su confesión y le vió sonreír tan grande que sus hoyuelos se marcaban en sus mejillas y sus ojos se hacían pequeños.
Mierda, si, estaba muy enamorado de él.
La tarde transcurrió bastante amena para los tres, YeSeo había quedado encantada con la presencia y personalidad de JungWon, incluso llegando a pelear por su atención con SuNoo en algún punto del día. Los tres se habían divertido preparando el almuerzo, JungWon descubriendo que SuNoo era mucho más bueno cocinando que él y que definitivamente debían mantener a la desastrosa YeSeo lejos de una cocina.
Habían almorzado entre risas y bromas, el ambiente en aquella casa siendo tan tranquilo y hogareño como nunca lo había sido desde que SuNoo presentó como omega. Los hermanos Kim se sentían bastante reconfortados al descubrir que la presencia de JungWon era mil veces mejor que la de sus padres y desearon con todo su corazón quedarse así por siempre, aunque por dentro supieran que eso no podría ser posible.
Pero no querían pensar mucho en ello, solo querían disfrutar de la tranquilidad que se respiraba por primera vez en años.
Justo en ese momento se encontraban viendo una película, YeSeo totalmente recostada sobre el sillón individual con un bowl de palomitas en el regazo mientras que SuNoo y JungWon permanecían acurrucados juntos sobre el sofá más grande.
La sensación era reconfortante, JungWon se encontraba acurrucado sobre el torso de SuNoo, su mejilla apoyada contra el pecho del mayor escuchando los calmados latidos de su corazón contra su oído. Las manos de SeonWoo revolvían su cabello, enredando y hundiendo sus dedos entre las hebras negras con delicadeza y suavidad en un mimo que estaba arrullando a JungWon.
─ ¿Hyung? ─ murmuro el menor, su tono siendo bajito para que sólo SuNoo le escuchara.
─ ¿Si, Wonnie? ─ respondió el mayor de igual forma, su mirada clavada atentamente en la pantalla de la televisión.
─ Le quiero mucho, mucho, mucho.─ susurró, rodeando la cintura del pelirosa para apretarlo más contra su cuerpo.
SuNoo apartó la mirada de la película para poder observar con detenimiento al azabache, los ojitos del mayor parecieron brillar ante las palabras del menor y no dudó en sujetarle las mejillas para acercarlo a su rostro lentamente, su mirada escaneado la carita de JungWon con adoración antes de besarle con suavidad.
De nuevo se hundieron en la sensación de sus labios juntos, disfrutando de la sensación que dejaban sus labios acoplados en un roce íntimo y cariñoso. Compartieron varios besos, nada intenso como el primero que se dieron esa tarde, esta vez solo eran lánguidos movimientos de labios que tenían la necesidad de sentirse y disfrutar de la unión.
─ Yo te quiero mucho más, Wonnie, no lo dudes.─ murmuro SuNoo sobre los labios ajenos, su frente recargada en la del pelinegro. ─ Que nadie te haga dudar de lo mucho que te quiero, ni siquiera los tontos de la escuela.─ pidió con el rostro decaído.
JungWon volvió a besar a SuNoo, un poco más profundo pero sin llegar a ser intenso, solamente moviendo sus labios con un poco más de fuerza en un roce firme y decidido que buscaba calmar las inseguridades de su omega.
─ Ni ellos ni nadie podría hacerme dudar de lo nuestro hyung, tranquilo.─ aseguró bajando sus labios al cuello del mayor. ─ Yo soy tuyo y tú eres mío, ni siquiera nuestra mentira va a cambiar eso.
Y selló sus palabras con una suave mordida sobre la zona especial de SuNoo, sus dientes apretándose ligeramente sobre la carne tierna del cuello del mayor para dejar una pequeña marca roja sobre aquel lugar donde jamás habría una marca de un alfa mientras él existiera.
Porque SuNoo era suyo, era su omega y él era de SuNoo, ningún tonto alfa iba a robarle a su novio jamás.
El jadeo del mayor le regresó a la realidad y JungWon inmediatamente lamió la zona irritada donde sus dientes habían dejado una huella rojita, tratando de que así el ardor desapareciera. Quizás no era una marca permanente, de hecho distaba mucho de ser una marca como la que los alfas dejaban para enlazarse, pero su lobo se sentía más tranquilo después de hacerla.
Definitivamente JungWon poseía un lobo un poco posesivo.
─ Mhm, mío, mío mío.─ ronroneo SuNoo, sus ojos cerrados y una sonrisa satisfecha ante el ligero ardor sobre la piel de su cuello.
JungWon sonrió también y enterró el rostro en el pecho del mayor, inhalando su aroma mentolado y sintiéndose pleno entre los brazos de su novio. Le gustaba pensar en los avances que había dado su relación con SuNoo a pesar de todo lo malo que estaban viviendo en la escuela, le daba gracia recordar sus primeros encuentros íntimos con el mayor y como su lobo se veía reacio a tomar a otro omega, pero ahora estaba comportándose posesivo con él.
Era gracioso y reconfortante a la vez.
Le gustaba pensar que pronto él y SuNoo lograrían esquivar la mala experiencia a la que sus compañeros los habían sumergido, pensar que pronto serían libres de demostrar su amor y que pronto consumarían su amor más allá de besos y caricias traviesas.
Sus mejillas se ruborizaron al analizar el rumbo que habían tomado sus pensamientos, su lobo por el contrario gimoteando ansioso por ello y pronto fue más consciente del cuerpo cálido y menudo bajo de él.
Él, Yang JungWon, era un omega que deseaba tanto hacer el amor con otro omega, con su omega, con SuNoo.
Santa madre Luna, de repente sentía calor.
─ Oye Wonnie.─ llamó el mayor sacando de sus pensamientos al pelirrojo.
─ ¿S-si hyung? ─ respondió el aludido, su voz saliendo bajita y nerviosa por sus recientes descubrimientos.
─ Creo que pronto será mi celo.─ comentó como si no fuese la gran cosa, pero en JungWon provocó todo.
¡Oh, diosa luna! Que oportuna podrías llegar a ser.
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