Capitulo cinco.
- ¿Por qué mis padres debían avergonzarme de esa manera? Agh... No dude en sacar de mí bolsillo la cajetilla de cigarros y prender uno. Inhale y solté el humo, sintiéndome más relajado al momento.
Esto no me gustaba para nada, lo peor es que mis padres parecían encantados con HeeSeung... ¿Por qué mis progenitores me traicionaban de esa manera?
—Deberías dejar esa porquería. —oí detrás mío.
—Y tú deberías no entrometerte en mí vida.
— ¿Por qué te fuiste así? Tus padres quieren pasar tiempo contigo.
—Están burlándose de mí.
—Eso no es cierto, Jonggie. —se acercó hasta sentarse a mí lado.
— ¿Y por qué me dices "Jonggie", Huh? —preguntó dándole otra calada a su cigarro.
—No lo sé —se encogió de hombros— Es un lindo apodo ¿Verdad?
—No, es tonto.
—No lo es.
—Si, lo es.
— ¿Prefieres que te llame así o volvemos al muñeco?
—Preferiría que me llamaras Jay o JongSeong, por algo me nombraron de esa manera.
—Prefiero llamarte Jonggie y no podrás hacerme cambiar de opinión. —dijo firme el castaño— Vamos, deja esa mierda y..
— ¡Jay! ¡HeeSeung! ¡La bebé está llorando!
Se oyó la voz de YuJin desde dentro y ambos se apresuraron a entrar, corriendo escaleras arriba hasta que llegaron al cuarto de la bebé.
—Hey, princesa. —dijo HeeSeung, acercándose a la pequeña y cargándola en sus brazos— Tenemos visitas ¿Quieres ir a ver a los abuelos?
— HeeSeung... ellos no..
—¡tiii abuelos! —gritó la pequeña.
El castaño ignoró al pelinegro y salió del cuarto, bajando las escaleras.
Ambos llegaron nuevamente a la sala y ambos señores se pararon con una sonrisa.
—Hola, hermosa. —dijo YuJin.
—Oh, pero mira que hermosura. —le siguió su marido— ¿Puedo? —preguntó extendiendo sus brazos en dirección al ojimiel.
—Claro, mira, Yiyi. Ellos son los abuelos YuJin y SooBin. —la pequeña se estiró hacia los brazos del mayor, quien rápidamente la tomó.
—Está enorme, hola bebé. ¿Quieres que los abuelos te den chocolates? —dijo YuJin tomando su cartera y sacando una barrita de ella— Mira, amor. ¿La quieres?
— ¡Ti!
Ambos mayores se sentaron, dejando a la niña en el medio y comenzaron a jugar con ella, haciéndole caras divertidas y haciendo a la pequeña reír.
—Creo que no seré el único que la malcriaré, después de todo.. —dijo HeeSeung a su lado.
—Por lo menos admites que lo haces.
♡❜
Luego de la cena, en la que hablaron de cosas triviales, los mayores les dieron consejos de cómo cuidar mejor de la pequeña y contaron anécdotas de Ni-Ki y Jay, y SungHoon y HeeSeung, los mayores se despidieron de su primogénito, de HeeSeung y de la pequeña -quien ya se había dormido en los brazos de Jay- y prometieron volver otro dia. Ahora ambos se encontraban ordenando todo lo que había sido usado.
Después de eso, decidieron tomar un descanso en el sofá de la sala.
—Ha sido un lindo día, después de todo. —dijo HeeSeung.
—Supongo que no fue tan trágico como creí.
—Debes dejar que las cosas fluyan, así como hoy, Jay.
—Créeme que lo hago.
—No se nota.
—Oh, vamos. No empecemos a pelear, HeeSeung.
—No quiero pelear, Jay.
Un sonido los interrumpió, proveniente del bolsillo del castaño.
—Aguarda un momento... —pidió— ¿Diga? .. oh, TaeHyun, ¿cómo estás? Bien, ¿Tú? .. si, hombre, estoy bien.. ¿Uh.. cuando? La verdad no, pero gracias igual por pensar en mí.. preferiría que se encargue BeomGyu de eso, si, será lo mejor. Claro, estamos en contacto, cuídate, Bro, adiós.. —colgó— ¿Uh.. Jay?
— Dime.
—Uh.. es tarde y bueno, estoy algo cansado ¿Te molestaría si me voy a dormir ya?
— ¿Por qué me molestaría, HeeSeung? Ve y duerme, no debes preguntarme.
—Es qué tal vez no querías quedarte solo..
—No te preocupes por mí, tonto, ve y descansa, yo terminaré con mí trago y me iré a la cama también..
—Uh.. bueno, en ese caso —se levantó del sofá y se estiró— Buenas noches, Jay.
—Buenas noches, HeeSeung..
El castaño no sabía si saludar a su compañero como solía hacerlo con las demás personas -un beso en la mejilla- así que no lo hizo y solo le dio un asentimiento con la cabeza para luego irse a su habitación, no sin antes ir a ver cómo estaba YiRen.
En cuanto al pelinegro, que aún estaba en la sala. Se le dio por quedarse un tiempo más, no podría dormir esta noche, de eso estaba seguro.
♡❜
HeeSeung despertó a media madrugada, con un calor inmenso, su cuerpo dolía y el sudor estaba empapándolo.
Maldijo, tenía fiebre, no era raro que en los cambios de clima él se enfermara.
Más con todo lo acontecido, su cuerpo comenzaba a jugarle en contra. Sabía que cuanto más se oprimía, su cuerpo le hacía desprender todo tipo de estrés, dolor y/o tristeza, de otra forma.
Se levantó, como pudo, sintiéndose mareado al instante, cada paso que daba era como si mil agujas se clavaran en toda su anatomía.
Bajo, aferrándose con fuerza al barandal de la escalera y caminó hasta la cocina, le pareció raro que las luces estuvieran prendidas, pero lo que necesitaba era buscar algún jodido calmante y hacerse un té, con miel.
— ¿HeeSeung, que...? —el pelinegro apareció en su campo de visión justo al momento en el que se derrumbó— Mierda, HeeSeung ¿Que te pasó? — Jay, rápidamente lo tomó, por debajo de la axilas y lo hizo sentarse en la primera silla cercana que vió— Mierda, estás ardiendo..
—N-necesito.. —apretó sus ojos.
— ¿Por qué no me llamaste? No puedes estar así, ven, vamos a tu cuarto, ayudame..
—No, Jay...
—Por favor, HeeSeung, ayúdame. —insistió. El castaño no tuvo más opción que pararse y hacer toda la fuerza para caminar.
Todo el cuerpo le dolía y sentía mucho, mucho frío, tanto que estaba temblando. Aunque sabía que su cuerpo era todo lo contrario, el estaba ardiendo.
Llegaron a la habitación del castaño y JongSeong lo ayudó a acostarse.
—Te quedas aquí ¿Bien? Ya vuelvo —ordenó el pelinegro para luego salir de la habitación.
HeeSeung se puso de costado, haciéndose un ovillo e intentando darse calor, inútilmente.
Luego de unos minutos, el ojiavellana volvió, con un trapo y un bowl, con agua fría.
—Siento esto, HeeSeung, pero debo hacerlo. —dijo para poner el trapo mojado sobre la frente del nombrado.
— ¡Mierda, Jay...! —se quejó, temblando peor de lo que ya lo estaba haciendo.
—Debo bajar esa fiebre, Hee, aguanta.
No dijo nada más y se dejó hacer por el azabache.
Luego de unos interminables minutos, Beomgyu decidió que ya era suficiente y fue en busca de unos calmantes para HeeSeung.
Trajo consigo una bandeja, en esta yacían las píldoras, una taza de té con miel y limón y un vaso con agua.
—Tómate el té primero ¿Si? —pidió y éste asintió— Joder, HeeSeung, ¿Por qué no me dijiste que estabas encubando una gripe?
—N-no lo sabía.. —terminó la taza de té y tomó las píldoras— Gracias por esto, Jay.
—No es nada, HeeSeung. —sonrió— Verás que te sentirás mejor mañana.
— ¿Qué hora es?
—04:15..
—Oh, joder, te desperté, lo siento.
—No, estaba despierto, estaba en el sofá, pero te vi y bueno, me acerque, justo a tiempo, pesas mucho.
—Lo siento..
—Descuida. Ahora intenta dormir, HeeSeung...
—Lo haré .
—Bueno, si necesitas algo, no dudes en llamarme, estaré al lado.
—Gracias una vez más.
—No debes agradecerme nada.
—Uh...bien.. —se acostó y se tapó— Ahora hace calor..
—Ni se te ocurra destaparte. Toda la fiebre está abandonando tu cuerpo, eso es bueno. Estás muy pálido..
—Así soy yo.. —tosió— Mierda..
—Me iré a mí habitación, antes de que me contagies tu peste. —hizo una mueca.
— ¡Oye! —hizo un puchero.
—Solo bromeo. —río— Bien, que descanses, Choi...
—Igualmente, Lee.
El pelinegro se acercó a él y le dio un beso rápido en la frente, dejando congelado al castaño por eso, ¿Acaso estaba delirando o de verdad Jay le había dado un beso?
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top