𝓒𝓪𝓹𝓲𝓽𝓾𝓵𝓸 𝓭𝓲𝓮𝓬𝓲𝓼𝓲𝓮𝓽𝓮.

—¿Qué pasaría si ganamos?.— pregunta Jungkook después de unos segundos que el resto del equipo se retirara hacia el campo.

Taehyung sonríe y se para de puntillas, logra estar a la cercanía de los labios de Jungkook para que éste los contemple y desee saborearlos.

El menor rodea sus brazos sobre su cuello y de un tono coqueto logra decirle;

—Tú y yo... Los dos solos, muchos.
Pero muchos besos.— susurró Taehyung mientras con delicadeza introducía su mano debajo su remera para sentir el duro abdomen del mayor, que se deleitaba al sentir el tacto de la suave mano del menor. —Nosotros dos... Yo siendo tuyo.— A Jungkook empieza a desembocarsele el corazón ya que el menor siempre era tan provocativo.

—¿Solo mío?

—Solo tuyo.— sonríe y desea mas que nunca que Jungkook lo bese.

El pelinegro lo atrae a su cuerpo y captura los labios del menor, que lo reciben con delicadeza y deseó, Taehyung asciende sus manos hacia la cabellera pelinegra y empieza a jugar con ella.

Esta vez es él el que pide permiso para introducir su lengua en la cavidad bucal del mayor y éste no duda en recibirla, haciendo también lo mismo y creando un beso mas apasionado y una guerra de lenguas en ella.

Jungkook desciende sus manos desde sus caderas hacia su trasero, dando un leve apretón y levantando a Taehyung para que éste rodee sus piernas a cada extremo de su cintura.

El menor siente el golpe en su espalda de los casilleros, siendo acorralado por éstos y el cuerpo de Jungkook. Al parecer a Jungkook le encanta acorralarlo ya que la mayoría del tiempo lo hace. Aunque eso no le importa, mientras mas cerca esté de su novio mucho que mejor.

Taehyung suelta un gemido.

Ah, Jungkook si que sabía como alterar su cordura.

Primer partido de la liga universitaria.

Hoy tendrían que jugar contra el equipo de una universidad de alta calidad llamada, ChileGreen. O como Jungkook les dice descaradamente: Los chiles verdes.

Y con decir esto hace que el resto de equipo se ría como focas retrasadas porque lo piensan en doble sentido.
Jungkook no estaba muy contento de jugar americano, ya que es un deporte que detesta, pero era el capitán del equipo ahora y no podía resignarse. Aunque de igual manera no se resignaría, ya que necesita controlar cada movimiento del tarado de Jihyuk, para ver si éste trataba de acercársele a Taehyung.

Que descaradamente en su misma presencia lo hacía.

 
La gente grita demasiado, hay un exceso de personas y no solamente universitarios y estudiantes de Cambrige y C. Judtzy. Sino también los universitarios y estudiantes del equipo contrario.
 
Taehyung está sentado en una de las bancas donde hay muchísima gente, aunque él deseaba una que estuviese casi vacía pero sería imposible ya que todas estaban repletas.

Estaba seguro de que Jimin llegaría en unos minutos, ya que decía que en la universidad ChileGreen había un jugador que estaba para chuparse los dedos y Jimin realmente quería verlo.

Taehyung observa desde las bancas a Jungkook salir desde los vestidores, éste va trotando hacia sus compañeros y saluda a toda la multitud que empieza a alentar hacia él.

—Al parecer el mariscal Jeon Jungkook tiene muchos admiradores.— dice uno de los dirigidores del partido desde el autoparlante.

Los del equipo contrario ya han salido de los vestidores y se encuentran hablándose entre ellos, al igual que el equipo del pelinegro.
Quién está diciéndoles que jugadas utilizarían aquella noche.

JongHo, quién había sido el mariscal del equipo, bajaba las escaleras con unas muletas y con dificultad logró sentarse dos asientos más abajo que el Taehyung.

—¡Hey JongHo!.— llama Taehyung y éste voltea a verlo sorprendido_. ¿Cómo estás de tu pierna?

JongHo gruñe.

—Muy bien, gracias.— Éste contempla el yeso que hay en su pierna derecha, que lo ha limitado de muchas cosas en estas pasadas tres semanas.

Él podría estar seguro que Taehyung no tenía la mínima idea de que el causante de su yeso y sus muletas era por culpa de su amado Jeon Jungkook. Quién le había golpeado aquella vez en los baños de la universidad.

Oh, solo de recordarlo le causaba temor.

Taehyung vuelve a dirigir su vista hacia el equipo de su novio, quienes han estado calentando excepto por Jungkook, que se encarga de tirarles agua en la cara o cubos de hielo mientras se ríee.

Hoseok le pregunta porqué éste no está calentando y él le contesta que no hay necesidad porque ya ha calentado demasiado.

Hoseok no entiende lo que dice así que sigue con lo suyo.

—Solo diez minutos para que el juego comience.— dice el otro dirigidor por el autoparlante.

Los gritos vuelven a escucharse de nuevo que son tan sorprendentes. Hoseok acomoda su beanie en su cabello e introduce sus manos en la campera que Jungkook le ha prestado ya que hace mucho frío. Adora cuando el pelinegro le presta de su ropa porque huelen tan a él. Y el pelinegro huele a masculinidad y
a casa.

Sí, a casa y no sabe porqué.

Quizás porque con él y entre sus brazos se siente como si fuese su hogar.

Taehyung no lo entiende pero adora la sensación.

Jimin llega de pronto, sonriendo hacia su primo mientras le muestra la bandeja de comida que ha comprado. El menor sonríe, no se había dado cuenta de la cantidad de hambre que tenía hasta ahora.

—Quince minutos tarde.— recuerda el menor mientras abre el envoltorio de una barra de chocolate.

—¡Hey, he traído comida! — se queja Jimin y Taehyung se ríe—. Creí que me perdonarías por eso.

—Creíste mal...

Jimin golpea con suavidad al menor y luego ambos se ríen.

—¿Dónde está Jungkook?

—Mmm...  — el menor comienza a buscarlo y cuando lo encuentra lo apunta con su dedo—.
¡Ahí está!

Pero ambos al observar hacia el pelinegro, se quedan congelados. Jungkook se ha quitado la camisa al igual que las hombreras, la multitud empieza a gritarle y tirarle silbidos de nuevo pero ésta vez es mucho mas fuerte.

Pero el problema no es la espalda, sino lo que hay junto a ella.

—¡Mira eso, Nancy! — grita una chica a su amiga de cabello negro.

Las chicas son las mal alteradas en éste momento, ¿y cómo no? Si están observando a Jeon Jungkook con el torso desnudo.

Algunas sacan sus celulares para tomar fotografías, otras tratan de darse aire con su mano de forma exagerada, otras gritan mas fuerte mientras sus ojos observan.

Pero todas se deleitan con la vista de Jungkook.

—¡Oh Dios mio, mira esa espalda!.— grita otra bancas atrás.

Taehyung se ruboriza furiosamente al instante.

Jungkook tiene la espalda aruñada en su totalidad, de un tono muy rojizo y largas manchas de sangre. Y se ve que todo ha sido tan reciente, ya que su espalda lo delata.

—¡Te imaginas lo bueno que ha de ser!.— Gime otra que Taehyung no logra identificar donde es que está.

Los amigos de Jungkook comienzan a gritarle y el pelinegro no entiende de lo que hablan.

Empiezan a bromear cuando le dicen el estado de su pobre espalda y Jungkook sonríe con picardía ante sus bromas.

—¡Eso explica porque te habías demorado en salir!.— dice uno y todos se ríen—. Estabas destrozando al pequeño Taehyung en los camerinos.

—¡Vaya, al parecer el mariscal de la universidad de Cambrige ha tenido un pequeñito encuentro antes de la competencia! — gritan de nuevo en el autoparlante.

¡JA, si tan solo tuviera una idea de ello!

Jimin está con un bocado a medio comer de su hot-dog, contemplando atónito la espalda de Jungkook.

Lentamente va observando a su primo y éste trata de esquivar su mirada con unas mejillas completamente sonrojadas.

—¡Taehyung!.— Es lo único que logra decir y el menor se sobresalta_. ¿Pero qué...? ¡Oh Dios mio!

El menor siente como sus mejillas duelen.

Recuerda lo que ha pasado hace media hora atrás en los vestidores con Jungkook.

Éste, luego de aquel beso encendido, lo había llevado hacia una de las duchas porque le había dicho que lo había dejado demasiado caliente y que ahí mismo quería hacerle el amor.

Durante el proceso Jungkook había intentado calmar los ruidosos gemidos del menor para que nadie los escuchara, y aunque Taehyung también lo intentara, al parecer durante el esfuerzo había arañado mucho más la espalda de Jungkook.

Aunque siempre el pelinegro resultaba arañado, él siempre le enseñaba como había dejado su espalda horas después de hacer el amor.

 
Y aunque Taehyung siempre se ruborizara por ello, no podía negar que le gustaba hacerlo.

Jungkook tampoco se quejaba, aunque ardía, pero le encanta demostrarse así mismo la manera en que el menor se entrega en su totalidad.

Pero nunca... nunca lo había dejado tan así.

Tan lastimado hasta el punto que de éstas salieran sangre. Quizás había sido porque ésta vez Jungkook fue menos lento y mas rápido.

Ya que, simplemente no es lo mismo cuando están en casa y a solas que cuando están en un lugar con temor de ser descubiertos.

Aunque la última había provocado en ellos algo excitante.

—Creo que... que me he excedido.— Susurra muy bajo pero Jimin es el único que logra escucharlo.

—Oh, solo date cuenta como lo has dejado.— bromea Jimin. Jungkook ya tiene puestas las hombreras y la remera del equipo.

Ya se encuentra junto al resto en la línea central del campo— . ¿Cómo es que no te ha destrozado? —pregunta Jimin después de un rato.

—¡Jimin! — lo golpea Taehyung, y esta vez es Jimin el que se ruboriza.

—Lo he pensado en voz alta.

Los dos equipos ya se encuentran en el centro del campo hablando con los árbitros, después de cantar el himno nacional, cada uno se saluda entre sí y luego todos se van a sus posiciones.
Antes de concentrarse en el partido,
Jungkook dirige su vista hacia las bancas y en un instinto rápido observa a aquel niño de cabello rojizo con un beanie marron y campera gigante, que se mira condenadamente hermoso.

Jungkook sonríe y le manda un beso en el aire mientras le guiña un ojo.
Taehyung, por costumbre, vuelve a sonrojarse.

Pero no duda en devolverle aquel beso que manda con demasiada ternura.

Jungkook suspira, y luego de ello se pone en su posición habitual.

Pero no todas observaron que aquel beso iba para el menor, ya que, cuando vieron la seña de Jungkook, se pusieron a gritar cosas como:
"Me ha mandado un beso"
Oh Dios mio, fue a mi!"
"Viste eso? ¡Me ha guñiado el ojo!"

Pero Taehyung no les prestó importancia y se sintió bien, en verdad que se sintió bien, porque sabía que ese beso solo iba para él.
El silbato resuena por todo el campo, y el equipo de Cambrige es el que tiene el balón.

Jungkook lanza el balón hacia Namjoon, que apenas lo recibe y comienza a correr con otros cuatro jugadores detrás de él.

Y aunque lo derriban, él es demasiado ingenioso, ya que antes de ello le había tirado el balón a Namjoon.

Éste sigue corriendo y cuando está cerca de la yarda diez se siente poderoso, el público empieza a gritar y ¡Bum!

Namjoom logra un touchdown y hace ese baile estúpido que Jungkook le ha prohibido hacer.

El público se levanta y vitorea por el primer punto que ha obtenido el equipo de Cambrige.

—¡Eso ha sido un excelente touchdown!.— gritan en el parlante.

Ambos equipos vuelven a ponerse de nuevo en sus posiciones, Jungkook se posiciona detrás de Hoseok para esperar el balón que éste lanzará después. Antes de que resuene el silbato, el defensa del equipo contrario logra susurrarles algo.

—Este juego es para hombres, no para maricones.

Jungkook aprieta la quijada porque sabe que ese comentario se refiere a él y justo en ese momento suena el silbato, logrando conseguir el balón y tirándolo hacia uno de los corredores. Hoseok, molesto por el comentario que ese tarado ha hecho hacia Jungkook, lo derriba en su totalidad cayendo encima de él, y no solo eso, también le ha golpeado.

Eso se convierte en una falta.

Beneficiando al equipo contrario.

El tipo logra levantarse y escupe en el césped la sangre que brota de su boca.

—¡Imbéciles!.— Es lo único que les dice luego de dirigirse hacia las bancas para que entre otro jugador. Jungkook se ríe.

El partido sigue en su continuidad.

Pero no todo sigue siendo tan fácil para Jungkook, luego de que se hayan lanzado hacia WooBin y se haya ido en una camilla Kang.

Los del equipo ChileGreen estaban jugando pesado y si eso querían, entonces lo obtendrían.

En los penúltimos minutos, cuando iban con punteos iguales, uno de los jugadores gritó hacia Jungkook que su novio estaba muy bueno y que una vez se había masturbado pensando en él. La sangre del pelinegro se hirvió en su totalidad y pegó un regresón hacia el chico para destrozarle la mandíbula por completo.

Minutos después lo estaban transportando en una camilla directo al hospital.

Jungkook tenía sus puños cerrados con fuerza y ni siquiera le importó que hubieran estado apunto de sacarle del juego.

Para los últimos minutos, Jungkook logró hacer cinco anotaciones, cortando la distancia entre ellos y ChileGreen, ya que estos iban ganando por dos anotaciones mas.
Pero con una jugada inesperada e incluso riesgosa, en la que Hoseok y Jungkook corrieron en zigzag por todo el campo, el pelinegro logró hacer otro touchdown.

Logrando la victoria de la universidad.

Las personas se levantan para gritar, sonar de sus silbatos y trompetas.

Jimin y Taehyung se están abrazando entre sí ya que han ganado.
JongHo bufa molesto y dificultosamente logra subir las escaleras para irse de allí­.

El equipo se ha lanzado hacia Jungkook, dejándolo enterrado en el césped con grandes cantidades de masas corporales encima de él.
Ten logra decir algo como:
"Oh, oh... Estoy apunto de tirarme un gas."

Para que todos salieran huyendo directo a los vestidores.

Jimin se despide de Taehyung en el estacionamiento, ya que el menor se iría a casa de Jungkook para festejar el partido que han ganado.

Jimin está apunto de encender su auto hasta que ve pasar a Min YoonGi, quién juega en el equipo contrario, junto a su novia mientras caminan directo a su camioneta.

Taehyung se alza de hombros.

—Si que es atractivo.— Le susurra a su primo y Jimin después de sonreírle se va en su auto.

Taehyung se recuesta en la van de Jungkook y le envía un texto a su madre diciendo que hoy tampoco iría a dormir a casa, ya que celebrarían en casa del pelinegro la victoria de que el equipo ganara.
Su madre no se opone a ello y le responde: "Estoy muy feliz por Jungkook, dile que lo felicito"

Unos brazos rodean su cintura por detrás y levantan sus piernas del suelo, para cargarlo de la manera en la que sostienes a la novia en las bodas.

—Pero tú eres mi premio mayor!.— grita con ternura Jungkook mientras ataca con muchos besos todo el rostro de Taehyung.

El menor comienza a reír no solo porque el mayor juega con él como un niño, también porque su barba de días está causándole cosquillas en sus mejillas.— ¡Este premio si lo quiero!

El equipo está detrás de ellos viendo la escena y para éstos eso no es ningún problema.

Jungkook también se siente feliz por ello, ya que respetan sus gustos y se sienten de acuerdo con eso.
Durante el camino a casa del pelinegro, Jungkook como siempre, mantiene una mano en el regazo de Taehyung mientras que con la otra maneja. Éste parece feliz y lleno de vida cuando cuenta su versión del partido al menor. Taehyung está muy contento de eso.

Jungkook revisa en el espejo retrovisor que los autos de los chicos lo van siguiendo.

—¿Piensas comerte tus papas?.— pregunta Namjoon a Jungkook. Quién apenas le dice esto y el pelinegro las aparta de él.— ¿Eso es un no?

—Me las voy a comer. —Lo mira mal y Namjoom gruñe.

Hoseok estaba jalando de su cigarrillo en el jardín trasero y observaba desde la distancia a algunos de los chicos sentados en la mesa jugando al póquer y apostando cuantas cosas pudiesen.

Taehyung estaba sentado en el regazo de Jungkook, acurrucado en su pecho mientras observa el juego que de igual manera nunca comprende.

El pelinegro lo sostiene con una mano en su cintura, que se encuentra dentro de la camisa del menor sintiendo la suavidad y calidad de su piel. Al menor le gustan las pequeñas caricias que la mano de su novio le brinda, pues sus manos son tan grandes y sobreprotectoras. Incluso hacen relajarlo por el calor de ellas.

El menor está comiendo las papas fritas de Jungkook mientras le da algunas en su boca.

Namjoon empieza a tirar maldiciones cuando es Seokjin el que gana la jugada.

Hoseok empieza a reírse de ellos y principalmente de Jungkook, ya que sabe que va a seguir apostando hasta ganar la partida.

Quizás su distracción sea porque tiene a Taehyung en brazos y se concentra mas en consentirlo que en el juego.

Hoseok se termina el cigarrillo y luego entra de nuevo a la casa, sentándose en algunas de las sillas mientras entra en la partida.

Taehyung da un último beso a Jungkook y se levanta de su regazo para dirigirse a los sofás de la sala.

Namjoon observa de reojo al menor y el pelinegro lo nota. ¿Cómo? No lo pregunten, porque Jungkook ni siquiera lo está mirando.

—Te estoy viendo, cabrón.— le advierte, mientras toma algunas fichas rojas del juego.

Namjoon se ríe, pero frunce el ceño preguntándose así mismo si es que Jungkook tiene ojos en la espalda o en otra parte del cuerpo para darse cuenta de aquello.

En en un susurro le dice;
—Yo no voy a insinuarlo, soy hetero.

Ambos se ríen y siguen jugando.

El resto de los chicos están sentados en los sofás viendo un partido de los Yankees NY, quienes están en la final del campeonato junto a las Líneas Rojas. Algunas latas de cerveza están regadas por el suelo y la única lata que no contiene alcohol es la de Taehyung, pues éste mantiene su bebida de Coca Cola.

—No entiendo nada del juego.—Menciona él.

Se ve a uno de los jugadores llegar a la última base y los chicos comienzan a gritar.

Taehyung sigue sin entender, ¿por qué festejan?

JongIn lo mira. —Tienes que gritar cuando los del equipo de rayitas azules y blancas hagan un strike al equipo contrario.

Namjoon añade. —¿Quieres ver el partido, Taehyung?

Jungkook sonríe mientras sigue jugando, le agrada la manera en la que todos son amables con el menor y sin siquiera llegar a amenazarlos.
Namjoon susurra hacia Jungkook.

—He visto tu manojo y tienes dos trébols que no has usado. Ese niño te distrae demasiado.

El pelinegro sonríe.— Aún así es muy tierno, me agrada. Nunca menciones lo que he dicho.

Taehyung sigue viendo como el resto grita y muere de nervios, sigilosamente toma el control del televisor y cambia de canal.
Y aquel ambiente de hombría amistosa cambia de pronto cuando todos comienzan a protestar, golpeándose entre ellos mientras se preguntan quién ha cambiado de canal.

Taehyung sonríe travieso.

—Yo he cambiado. Son las nueve de la noche, ya ha iniciado American Horror Story.

Pero todos siguen quejándose, rogándole al menor que ponga el ESPN de nuevo, pero él se niega.

—si el quiere ver su programa así sera..— Bromea Namjoon mientras observa de reojo a Jungkook que se está riendo. Todos comienzan a echar bromas de ello, pues Namjoon siempre está insinundose
al menor con tal de hacer tentar a Jungkook.

—Lo siento, necesito ver a Evan Peters. —dice el menor y luego todos hacen un "Uuuuh" mientras bromean hacia el pelinegro.

—Te están cambiando, Jungkook.— dice uno y todos comienzan a reír, incluso él mismo se ríe.

Taehyung sonríe y avienta el control en uno de los sofás, solo que ahora nadie se digna a cambiar de canal y se quedan viendo el programa.

Taehyung vuelve hacia Jungkook, quién sigue sentado apostando, el menor se posiciona detrás de él y rodea sus brazos en sus hombros y acerca su rostro a su oído.

—Yo nunca te cambiaría.— Susurra el menor en su oído, éste deposita un beso lento y suave en su cuello. El corazón del pelinegro está palpitando aceleradamente.

SeokJin los observa de reojo y sonríe con rostro cómplice hacia Namjoon.
Namjoon le devuelve la sonrisa y asiente.
 
Está confirmado por ellos, Jungkook en verdad está enamorado.



























Tengo otra adaptación KookV/Taekook♡ vayan y denle mucho amor♡

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