El fin de semana no tardo nada en llegar, después de aquel incidente al que estaba un poco acostumbrado y como siempre se lo guardo para sí, no comentándole nada a su papá Omega por la simple razón de evitar preocuparle o que su estrés aumentará por no poder estar tanto tiempo con su hijo tenía que evitarlo de alguna forma, después de todo criar solo a un cachorro sin el apoyo de casi nadie y "casi nadie" se refiere a su abuela junto a su abuelo ambos Alfas, en cambio su abuela aquella que estuvo en gran parte de su vida enseñando a su padre a que no debía rendirse, uso mano dura claro pero no físicamente sino literal le dió trabajo y demás pero aún y con todo eso, la soledad se adueñaba de vez en cuando por las noches de su papá quién lamentablemente no tenía a quién acudir no solo al ser abandonado por quién creyó era el amor de su vida...
–Papá...– verle cocinar mientras baja las escaleras en dónde ahora viven le estruja su corazón de amor ese maravilloso ser que no se rindió sonreía para él.
–Cariño ven vamos a almorzar.– felizmente se dirige a la cocina, abrazando por el torso a su mayor mientras se arrulla con su olor, –Hijo la mesa no se pondrá sola.– dejando ir una risita se separa para ir a la vitrina dónde guardan los platos, abriendo un cajón tomando cucharas y tenedores, sin olvidar los vasos.
El almuerzo junto a pequeñas platicas se van mirando por la ventana se acuerda que tiene un compromiso claro si lo puede llamar así.
–Papá puedo salir un rato.– el mayor quien tomaba de su vaso miró a su menor asintiendo.
–Claro pero no llegues tan tarde,– algo dudoso habla nuevamente– puedo saber a dónde irás.– un poco avergonzando habla no era nada malo solo que realmente quería posiblemente hacer unos cuantos conocidos.
–Iré con unos conocidos ellos organizaron algo así como una reunión para convivir.– su papá ahora un poquito curioso pregunta.
–¿Conozco a alguno?.– por supuesto que su papá haría esa pregunta ya que solo ha tenido un solo amigo.
Sonrojado por esas palabras recuerda como le dieron un boletín esa mañana cuando fue al supermercado cerca de casa dónde invitaban a diferentes personas para convivir, –Bueno... no creo que los conozcas.– se encogió de hombros queriendo quitarle importancia.
–No los conoces ¿verdad?,–niega con su cabeza un poco divertido –hay mi niño siempre tan curioso,– con una pequeña sonrisa lanza al aire sus siguientes palabras –me preguntó de quién lo habrás sacado– ríe quedito por esas palabras de su papá– está bien ve, conoce gente y si nadie te habla o no te gusta llámame iré a recogerte, y no olvides lavar los platos antes de irte.– levantándose de su silla se acercó para besar su frente –cuídate hijo, dormiré un poco así que déjame una nota donde me avises a qué hora regresas bien.– asintiendo con su cabeza le mira caminar hacia las escaleras antes de que suba habla.
–Papá, gracias– recibiendo una mirada amorosa es como empieza su labor con los trastes sucios.
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Tiene que admitir que está nervioso no conoce a nadie y tampoco es como si fuera bueno socializando mira alrededor el lugar a pesar de ser un pequeño salón es amplio nota como algunos chicos parecen conocerse platicando entre si mientras otros parecían llevarse bien con todos y él solo está sobre una mesa que no tenía nada tomándola de asiento mientras balancea sus pies de atrás para adelante, alejado mirando atentamente cada una de sus expresiones sin notar la presencia a su lado.
–Hola.– la voz hizo que mirara a su costado para encontrarse con un chico al parecer Omega que le sonreía, así que nervioso respondió.
–H-hola.– creyó que posiblemente nadie se le acercaría.
–Soy Jin, puedo saber tu nombre.– comento emocionado haciendo que sus nervios se dispararán.
–Y-yo soy J-jimin.– lo que no espero fue ver la cara de sorpresa de su contrario mucho menos que soltará un chillido de al parecer felicidad.
–Eres tú el chico de facultad de danza no es así, sabes que muchos Alfas hablan de ti,– un poco incómodo negó con la cabeza ni siquiera sabía que era popular –a muchos les llamas la atención porque eres muy bonito y ahora mismo lo compruebo eres precioso, pero hay algo que se les impide acercarse...– decide interrumpir su hablar sabe qué es "eso" que les impide acercarse olvidando así sus nervios.
–Por favor no trates de engañarme se que no soy tan bonito,– miró como el contrario de ojos viridian empezaba a fruncir sus cejas en confusión haciendo que desvíe su mirada hacia la ventana del lugar donde se encontraban –sin embargo se que mi actitud junto a la poca amabilidad con la que trato algunas personas hace que se alejen, lo cuál me alivia mucho no quiero a alguien "aún de esa manera a mi lado".– regresa su mirar al contrario que ahora le regala una mirada suave, pero eso no evita que cuestione algo que llamo su atención.
–¿A que te refieres con eso de "esa manera"?.– ríe para si mismo nadie le había hecho esa pregunta nunca.
–No quiero un cortejo, mucho menos una pareja, tampoco es como si lo deseara realmente ahora.– incredulidad es lo que pinta el rostro del bonito Omega.
–No puede ser posible eso, yo no puedo creerte.– Jimin sonríe comprendiendo ya que hay varias personas que no solo sueñan con eso ahora o más adelante en su vida.
–Esta bien sino me crees, tampoco tienes por qué hacerlo.– mira la hora en su celular son las seis de la tarde, mejor regresaría a casa a pesar de que no está lejos de donde vive prefiere caminar a molestar a su papá. Cuando está a punto de bajarse de la mesa de un saltito una pregunta le hace detenerse.
–¿Quieres intercambiar números de celular?.– sintiendo pequeñas cosquillas de emoción en su estómago asiente con la cabeza, tal vez valió la pena venir y muy posiblemente consiguió tener un conocido.
Jin guarda su número en su celular para entregárselo, su emoción es algo visible, trata de hablar pero cuando mira al de ojos viridian nota como levanta su mano en saludo a alguien, curioso dirige su mirada hacia donde saluda hasta que sus ojos captan a tres chicos todos Alfas pero uno en particular miraba hacia donde estaban ellos, sus ojos toparon los contrarios de ese Alfa sin tomarle importancia miró nuevamente a quien estaba su lado despidiéndose para bajarse por fin de la mesa sin notar como unos ojos de color cyan con manchitas canary no dejaron de mirarle hasta irse.
"Siempre existe posibilidad de encontrar buenos amigos en ciertos... Desconocidos. "
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