LOS ORÍGENES NO CONTADOS DE LA AGENCIA DE DETECTIVES III
Una vez de vuelta en la oscura sala del teatro, Kyosuke sentía su consciencia removerse y su corazón insistía en retorcerse en el arrepentimiento: no estaba ni un poco seguro de que lo que había hecho era correcto. Tal vez dentro de unos días se daría cuenta de que cometió un grave error y esa mentira piadosa para salvar a William se había vuelto más bien su perdición. Sin embargo, todavía no podía tener totalmente seguro nada. Sin embargo, su recuerdo de hace tan solo unos segundos le brindó una especie de sensación reconfortante de haber hecho algo era lo que intentaba sacarle una sonrisa a él también. La sonrisa del muchacho podía ser hasta contagiosa, aunque (lamentablemente) logró mantener la compostura. Todo lo que pudo hacer fue aceptar el sentimiento como prueba para justificar lo que había hecho.
Caminó por el pasillo mientras miraba a su alrededor.
La obra ya había continuado, por lo que todos tenían los ojos pegados al escenario. Había una pantalla blanca en la parte posterior que proyectaba el escenario de fondo: esta actuación utilizó muebles reales como accesorios, escritorios y estantes, pero el fondo complementario era un video que se proyectaba en una pantalla en lugar de la pintura habitual. Probablemente fue para reducir los costos; la pantalla misma a veces se deformaría como arena movediza, desempeñando su papel en los efectos escénicos. De pie a la pantalla ahora estaba el protagonista, Murakami, quien se enfrentaba al vacío solo por su actuación.
Fue una escena de tristeza mientras suplicaba al vacío, aparentemente clamando al ángel que continuaba matándolos. Si William tenía razón, entonces alguien sería asesinado en algún momento durante la obra. Recordó sus palabras, diciéndole que se acercara lo más posible al escenario. Si iba a confiar en él, sería aquí.
Tenía el escenario justo frente suyo.
De todos modos, ¿el asesino realmente iba a cometer un crimen descaradamente frente a cientos de personas? ¿Cómo iba a hacer eso? Todos revisaron sus pertenencias en la entrada antes del espectáculo, por lo que hubiera sido imposible escabullirse con una pistola. ¿Pasaron de contrabando una cerbatana y dardos? Incluso entonces, había bastante distancia al escenario. Tendrían que ser inhumanamente hábiles para hacerlo. ¿Iban a precipitarse al escenario y matar a alguien, entonces? Eso sería beneficioso para él, pues podría alcanzar a intervenir y evitarlo.
En cualquier caso, este era un momento crucial. Algo estaba por suceder aquí. No pudo mantener sus ojos fuera de la audiencia ni por un segundo. Escuchó atentamente, pero no se escuchó una sola voz en la multitud; todo lo que podía escuchar eran personas que se ajustaban la garganta y, obviamente, la voz del joven en el escenario. Era el sonido más alto.
--¡Perdónanos, Ángel Guerrero de la Aureola! ¡De lo contrario, muéstrate ante nosotros! ¡No tengo miedo a morir! Si alguien debe ser juzgado, ¡entonces perfora mi corazón! ¡Desenvaina la Espada Celestial que alguna vez fue mía!
Gritaba desde el centro del escenario. El personaje estaba exhausto tras vagar durante años, el saco sucio que llevaba siendo la prueba. Pero sus ojos estaban en llamas ante la tristeza como si fueran bolas de vida. Estaba claro por qué dijo que mataría a alguien para dominar el arte de la actuación; realmente sobresalía en su oficio. Gritaba como si su alma estuviese rota, sus ojos se llenaron de una emoción que parecía lista para desbordarse como lágrimas de sangre. Había un encanto en su voz y el silencio entre sus líneas era casi más efectivo que los diálogos en sí mismos. Sus expresiones hacían que dejara de parecer él, entonces alzaban las manos.
--¡Sé por qué no te mostrarás! Planeas matar a todos y dejarme aquí solo, ¿no? Querías mostrarme la fealdad del hombre cuando mis amigos dudaban y se despreciaban unos a otros, ¿no? ¡Entonces permíteme revelar tu pecado! Encontraré la llave de los cielos y expondré tu pecado de envidia a...
Murakami se detuvo de repente a media frase.
Una cuchilla perforaba su pecho. Fue como si una hoja de la longitud de un brazo se solidificara a partir de la luz blanca del escenario, destrozando la tela y salpicando de sangre fresca al tiempo que la afilada hoja se retiraba. Su cuerpo se desplomó con un golpe en un absoluto silencio.
Todos estaban tan absortos, pensando que se trataba de parte de la obra. No se sentía como algo real. Sin embargo, Kyosuke lo sabía: no era parte del guion.
Rápidamente saltó al escenario, aterrizando en el centro para correr hacia Murakami. El simple tacto para levantar el cuerpo del actor manchó sus manos con la cálida sangre, como realmente debía sentirse y oler la sangre. No era algo del teatro: era real. El pulso del hombre estaba débil. Después de todo, una puñalada así resultaba mortal.
Pero, ¿Dónde estaba el arma?
--¡Llamen a una ambulancia! - gritó a los artistas en el ala. --¡Díganle a los oficiales en el frente que cierren las salidas!
Miró a su alrededor. Revisó el escenario de adelante hacia atrás. No había dispositivo alguno que pudiera haber disparado una cuchilla y, sin embargo, Murakami estaba empalado. Kyosuke no podría haber dejado pasar por alto una espada incluso si hubiera aparecido solo por un momento. Sin embargo, no había armas a la vista. Ni siquiera bajo el cuerpo del actor. Realmente era... como si hubiese sido apuñalado por un ángel invisible.
"Un ángel traerá la muerte, en el verdadero sentido de la palabra, al intérprete."
Levantó la vista.
Una hilera de luces blancas que colgaban sobre el escenario dificultaba ver la pasarela, pero vio un objeto metálico en forma de caja que reflejaba la luz. ¿Un tipo de dispositivo? Estaba posicionado justo encima de Murakami. ¿La cuchilla cayó desde ahí? Sin embargo, el dispositivo desapareció en la oscuridad.
¿Había alguien arriba? No, si hubiera alguien allí, lo habría visto sin importar cuán oscuro estuviese. Entonces, ¿dónde estaba el asesino? Recordó las palabras del niño sobre vigilar a la audiencia.
Desde el escenario, tenía una visión clara de toda la audiencia. La mayoría de ellos no tenían idea de lo que sucedía, otros simplemente parecían congelados y algunos más parecían molestos al ver que se perturbaba la actuación, ¿estaba el asesino entre ellos?
--¡Nadie se mueva! ¡Esto no es parte del acto! ¡No se levanten de sus sillas y vigilen a la persona que está a su lado! Si alguien corre o se esconde, ¡Infórmenme de inmediato!
Fue como un revuelo para la audiencia. El abrupto sentimiento de miedo se extendió rápidamente.
--¿Está con la policía?
--¿De qué habla?
--Espera, ¿Esto es... real...?
--¡Nooo!
Una de las intérpretes chilló mientras corría hacia su compañero, gritando:
--¡No, no puede estar pasando! ¡Asesinaron al actor!
Sus propios gritos se dispersaron por la sala del teatro antes de que el caos iniciara. El enfoque de la obra pasó a convertirse en la realidad frente a los ojos de la audiencia mientras la mayoría comenzaban a gritar a la vez.
--¡Esperen, no se muevan!
Kyosuke no alcanzó a convencerlos: Varios comenzaron a correr hacia la salida.
No solo un hombre había sido apuñalado frente a sus ojos y no sabía la razón, sino que la seguridad de la audiencia tampoco estaba garantizada.
Se apresuró a sentar a todos los presentes. El asesino podría haber aprovechado la conmoción creada para escapar. De hecho, sería la única oportunidad de escapar antes de que la policía acordonase el área. Quien haya intentado huir sería sospechoso, por lo que agarró a las personas que intentaban escapar desesperadamente y los arrojaba al suelo. Pero una vez que derribaba a una persona, venía otra. Mientras la multitud lo empujaba violentamente, él les gritaba que se calmaban.
La confusión nublaba sus mentes y no habría otro punto de comparación más correcto que decir que todos se habían convertido en animales salvajes.
Para cuando se le permitió salir al vestíbulo, la atmósfera del teatro se había transformado por completo: los miembros del personal y la policía estaban ocupados yendo y viniendo mientras discutían seriamente los asuntos ocurridos. El teatro había sido acordonado y el edificio se había cerrado, por lo que el asesino tendría que estar adentro. Ya no podía huir.
Sin embargo, trataron la situación más rápido de lo que se hubiera esperado. La dueña, al parecer, había informado a todos qué debían hacer en caso de emergencia. Murakami fue sacado en una ambulancia, pero algunos artistas mencionaron que moriría de camino al hospital, pues la herida habría sido fatal para cualquiera.
¿Qué estaba pasando? Pero, ahora más importante, ¿Dónde estaba William?
El niño había desaparecido antes de que se levantaran las cortinas y no había vuelto. El evento tuvo lugar tan solo minutos después de que el albino se fue, como si ni siquiera él hubiera podido llegar a tiempo incluso cuando había exclamado que iba a detener al asesino. Tal vez era parte de algún plan suyo, pero entonces, ¿por qué no había regresado todavía? El mal presentimiento anudado en su pecho lo arrastraba hacia abajo.
¿Qué pasaba si el asesinato no hubiera ocurrido porque William no encontró al asesino a tiempo? Todavía peor: ¿Y si intentaba detener al asesino? Si intentaba interponerse en el camino del asesino... Eso lo convertía en una amenaza.
Kyosuke no podía sentarse y esperar más. Se levantó y comenzó a caminar. Visualizó el diseño del teatro en su cabeza, las tres entradas: la entrada principal utilizada por los clientes, la entrada del vestidor usada por los actores y el personal, y la entrada del servicio utilizada para transportar el equipo del escenario. La entrada principal llevaría a los actores al vestíbulo, lo que lo llevaría a la sala del teatro y al mostrador de boletos. Luego, la entrada del vestido conducía al vestidor, sala de ensayo, oficina y sala de reuniones. Finalmente, la entrada de servicio se abría a la cámara de almacenamiento y al almacén con un pasadizo al backstage. No era imposible entrar y salir por cualquiera de esas puertas, pero eran esencialmente espacios cerrados. Además, fueron segregados.
Si el muchacho había desaparecido cerca de alguna de esas entradas, el lugar más sospechoso sería alrededor de la cámara de almacenamientos y el almacén desocupados. La entrada principal de vez en cuando era utilizada por personas que no eran clientes, y los artistas esperaban su participación en el vestuario, lo que significaba testigos. Además, la cámara de almacenamiento y el almacén estaban más cerca de donde tuvo lugar ese misterioso asesinato. Si hubiera un lugar para configurar un dispositivo de asesinato remoto, ese sería el lugar y allí hubiera ido William a investigar, a detenerlo.
Siguió caminando entre los asientos de la sala del teatro y se dirigió al escenario. Los ansiosos espectadores se sentaron como se les indicó y esperaban nerviosamente que la situación cambiara, al menos un poco. Algunos trabajadores del teatro hacían preguntas a los clientes uno por uno sobre lo que habían visto y si habían notado que alguien había huido. ¿Estaba el asesino entre ellos? ¿O era algún miembro de la compañía? ¿Alguien que haya trabajado para el teatro en algún momento? Kyosuke estaba reprimiendo el impulso de agarrarlos del cuello uno por uno y cuestionarlos mientras cruzaba hacia el backstage.
El área del backstage estaba casi bacía, era amplia. Las cajas y tableros de madera estaban alineados con los aparatos de iluminación. Los dos cables de acero que corrían por el piso debían ser rieles para transportar rápidamente el set.
Miró hacia el techo desde el escenario. Justo después del asesinato, levantó la vista y vio esa especie de caja metálica más allá de las luces. Si ese fuera algún tipo de dispositivo controlado remotamente para dejar caer cuchillas, entonces todo tendría sentido, pero no había nada en la pasarela. Revisó entre bastidores por si acaso, pero tampoco había nada allí. ¿Le estaban engañando los ojos? ¿No había caja de metal? ¿O el asesino se hizo de ella inmediatamente después del asesinato? Pero un dispositivo así debía ser grande. Si alguien hubiera llevado un dispositivo u objeto de ese tamaño, entonces o habría visto.
Justo cuando comenzaba a alejarse, hubo una conmoción repentina proveniente del vestíbulo que hizo que un policía corriera de vuelta hacia adentro, susurrando algo a un trabajador cerca del escenario.
--¿Qué está pasando? - preguntó Kyosuke al policía.
El oficial estaba pálido, como si hubiera recordado al hombre frente a él. No tardó en responder:
--¡S-Se ha ido! ¡Alguien en la audiencia desapareció!
--¿Qué?
Lo llevó junto a los demás oficiales, que estaban hablando en el vestíbulo con expresiones preocupadas. Mostraron sus notas unos a otros para repasar la situación actual.
--Hola. - saludó Kyosuke.
--Oh, hola. - varios oficiales levantaron la cabeza. --Es bueno tenerte con nosotros.
--Escuché que alguien de la audiencia escapó.
--Ah, claro... Todavía tenemos problemas buscando. Para que no haya confusión, cerramos perfectamente todas las salidas, no hay forma de que alguien salga del edificio. Quiero decir, estamos permitiendo que las personas salgan al baño o que obtengan primeros auxilios si no se sienten bien, por lo que salir de su asiento no es precisamente un problema, pero-
--¿Alguien no regresó?
--Exactamente. Ni en su asiento ni en el baño, no lo encontramos en ningún lado. Ni siquiera ahora.
--¿Dónde estaba sentado? ¿Qué aspecto tenía?
El oficial usó la tabla de asientos para señalarle que el fugitivo se encontraba sentado en el frente.
--Una mujer, digamos que algo más de treinta años. Vestía completamente de negro, un velo extraño... Preguntamos y dijeron que cargaba un luto.
Kyosuke sabía de inmediato de quién se trataba.
Ella era la mujer que cubrió casi por completo su cuerpo en telas negras, la mujer de ojos oscuros que miraba a los artistas... La mujer que había desencadenado las sospechas de Kyosuke.
--Los registros de reservas dicen que se llama Susan Vernon.
--Oh, una extranjera.
--¿Habrá tenido algún asunto import-
--Es un nombre falso. - señaló Kyosuke de inmediato. --No debí quitarle los ojos de encima.
Sabía que había algo sospechoso en la mujer, pero se había vuelto descuidado, dejando que William y el repentino giro de los acontecimientos lo cegaran.
--¿Hace cuánto dejó su asiento?
--Los testigos dicen que todavía estaba sentada cuando se levantaron las cortinas. Pero no es como si estuviéramos rondando todo el tiempo, así que quién sabe si de verdad estuvo allí.
Eso significaba que podría haber dejado su asiento durante el descanso de la segunda mitad para controlar remotamente algún tipo de dispositivo.
Kyosuke trató de recordar cuando corrió al escenario. Cuando miró a la audiencia, ¿vio a la mujer del velo negro? Fue difícil. No podía recordarlo. Entonces estaba demasiado concentrado en la salida porque pensó que el asesino habría pensado en huir, así que sus ojos se habían pegado a las últimas filas cercanas a la puerta.
Pensó en lo que el muchacho había dicho, una vez más. Probablemente el niño ya sabía que el asesino estaba en la audiencia y le había advertido. La mujer del velo negro se había ido, William se había ido...
Una idea terrible le invadió.
--Voy a registrar el edificio. - dijo hacia los oficiales. --Contáctenme si encuentran algo.
--Entendido.
Les dio la espalda antes de alejarse apresuradamente. Apretó los dientes, culpándose a sí mismo por inspirar al muchacho demasiado. Al final, el niño había desaparecido, cuando se suponía que era de él detener al asesino y proteger al niño que, al final, también lo había llamado, alegando que necesitaba de sus servicios.
No importaba qué tan talentoso o inteligente fuera William, todavía era un niño después de todo. Un niño que carecía de los medios necesarios para protegerse, que sería inmediatamente atacado si se enfrentaba al enemigo. No tenía ninguna posibilidad. Sería un genio, sí, pero los detectives necesitaban estar armados.
--¡Mikoun, finalmente te encontré!
La mujer corrió hacia él. Era Joou, la dueña. Suspiró aliviada, con una sonrisa.
--Te he estado buscando por todas partes. Para ser tan alto, de verdad que puedes desaparecer. De todos modos, tengo algo que decirte.
--¿Qué ocurre? Perdón, pero tengo prisa. Necesito encontrar al niño.
--En realidad, se trata del niño. Tienes que venir ahora. Me dijo que te buscara.
--¿Qué...?
--Tengo un mensaje de él.
Kyosuke la siguió hacia la sala de control del teatro, un espacio estrecho totalmente equipado, lleno de paneles de control y dispositivos de grabación. Había una vista panorámica de la escena del crimen desde la ventana de la pared, por lo que quien haya utilizado el equipo desde allí podría ver la obra mientras cambia la iluminación o el fondo cuando fuera necesario.
La mujer se aseguró una vez más de que no hubiese nadie más cerca antes de cerrar la puerta.
--¿Entonces? - Kyosuke la instó a continuar.
--Honestamente, también me gustaría preguntarte muchas cosas. - empezó ella. --¿Quién es ese niño? ¿Tu hijo o algo así? ¿Tuviste que cuidarlo hoy? Bueno, reconozco que está lleno de sorpresas... Es increíble.... ¿Cómo supo todo lo que me dijo cuando lo conocí?
--...
--... Bueno, eso para después, cierto. Ah, el mensaje... Me dijo que me asegurara de que nadie más estuviera escuchando.
La mujer parecía estar de un humor excelente... Demasiado excelente que resultaba incómodo, hasta inquietante. ¿Cómo se mantenía con ese humor en una situación así? ¿No era ella la que realmente creía en el asesinato desde el principio?
--Bueno, el niño, William, me dijo que había dos personas detrás de esto. Luego me dijo que le ayudara a atraer a los asesinos.
--¿Qué...? ¿Cómo que dos asesinos?
--Me dijo eso. Y cito: "Había dos factores en este asesinato, uno mediocre y uno realmente impresionante. Uno fácil de atrapar. Y ese será nuestra carnada para el otro."
Estaba muy bien que el muchacho hubiese pensado una estrategia de esa manera, pero eso no le quitaba preocupación a Kyosuke. Era como si el muchacho hubiera decidido ir por el gran premio primero. Pero, entonces, ¿eso significaba que el niño estaba a salvo?
--¿Dónde está William?
La mujer mostró una evidente compasión en su rostro.
--Desearía poder decírtelo, pero él me dio el mensaje justo aquí hace solo unos momentos. Además, me dijo que te dijera: "Vuelve a tu asiento en el teatro, ahí el ángel te guiará a la verdad."
Instintivamente miró hacia el escenario a través de la ventana de la sala de control, pudiendo ver su asiento vacío.
--Un ángel...
--Aparentemente.
Sin embargo, no dejó el silencio demasiado tiempo.
--Oye, sé honesto. ¿De verdad es tu hijo? Todavía más importante, ¿De verdad es un usuario de habilidad como dijo?
--Solo diré que William tiene un talento increíble.
--No lo dudo. Honestamente, lo admiro mucho ya, realmente va por buen camino para ser un gran detective.
--También espero que así sea.
Kyosuke se dirigía a la puerta para regresar a su asiento cuando ella habló de nuevo:
--¡Una cosa más! Quería que te dijera algo más.
--¿Qué?
--"Estoy bien, no te preocupes por mí. Puedo cuidarme solo esta vez. Te prometo que nadie más saldrá lastimado."
¿El niño sabía la situación en la que se encontraba?
Bueno, estaba a salvo, por lo visto. Le brindó cierto alivio y calmó su inquietud. Iba a confiar en el niño.
Incluso si la multitud seguía agitada por la conmoción, susurrando ansiosamente, al menos habían tomado asientos de nuevo. Un oficial patrullaba el área, por lo que nadie parecía preocupado por su seguridad. Pero incluso entonces, todos enfrentaban una sensación extraña a la que nunca se habían enfrentado, una sensación indescriptible.
Kyosuke examinó una vez más a la multitud de camino a su asiento. Miró a través de la primera fila, pero la mujer del velo negro no se encontraba por ningún lado. sintió que probablemente debería estar investigando la desaparición de la mujer, pero pensó en las palabras que William había enviado a él: "Te prometo que nadie más saldrá lastimado".
Igualmente, pensó en si el muchacho no se estaba demorando demasiado.
Inmediatamente, las luces se apagaron.
No podía ver nada. Las luces se oscurecían por completo para el espectáculo, pero, ¿por qué ahora? ¿Quién las apagó? Incluso él necesitó unos segundos para que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad tan repentina. Sin embargo, antes de que sus ojos pudieran ajustarse por completo, una luz blanca iluminó el centro del escenario.
Una silueta se erguía ahí, debajo del foco que parecía más bien un pilar de luz blanca que brillaba como una especie de aura sagrada que rodeaba a la persona en el escenario.
Su tez clara brillaba con una pureza antinatural tan solo comparable con el brillo de las perlas. Su cabello suave era como pétalos de alguna flor blanca, inmaculados. Un contraste perfecto con el uniforme militar negro que utilizaba.
Bajo esa ambientación, había obtenido un aura etérea... Como un ángel...
El muchacho levantó las gafas de marco negro.
--Entre misterios y tragedias, por decepciones y miserias... El mundo acaba por hundirse. Se hunden en gritos, se hunden en lágrimas, se hunden en la confusión, comienzan a ahogarse en ese abismo que aprisionará mente y corazón. ¡Oh, pobres pecadores aprisionados! Atrapados en el sueño de la muerte, ¿Qué mal en vidas pasadas trajo tal suerte? ¿O es acaso obra de un Dios encaprichado? No teman, no deben temer. No teman por su cuerpo, no teman por su alma, que ya he llegado: un ángel que nació de la luz de la esperanza, ¡Hijo de Dios, a salvarlos me han enviado! El Señor piadoso ha escuchado sus lamentos y yo he sido enviado bajo un juramento: a los inocentes aleja del sufrimiento, a los injustos volverás su vida un tormento.
Kyosuke no iba a negar que el muchacho parecía ya tener una práctica anterior en declamación para expresarse de esa manera tan poética, con un tono perfecto y más melodioso de lo que jamás se hubiera imaginado, pero... ¿Hasta donde había llegado su mentira piadosa. Su mente estaba en blanco, decir que estaba sorprendido era poco. Sin embargo, ahora su preocupación comenzaba a ser otra: que podría ser que el muchacho no haya declarado aquello de una forma precisamente irónica.
"William... ¿Quién te dijo que fueras tan lejos?"
El resto del público miraban boquiabiertos al muchacho, preguntándose qué sucedía realmente.
El muchacho se colocó las gafas, aún sonriendo con una dulzura y tranquilidad antinatural mientras caminaba por el escenario de un lado al otro, con el reflector blanco siguiéndolo. Era como si bailase una especie de vals solo, como si lo hubiera ensayado todo: cada movimiento de sus pies, brazos y manos resultaba elegante y bien calculado, ni un tropiezo o pausa. ¡Ni siquiera mantenía los ojos abiertos! El silencio en el teatro era tal que dejaba escuchar el eco de sus zapatos sobre los tablones a sus pies.
--¡Entiendo sus emociones! ¡Cuántas decepciones! Una historia de un misterio sin una solución, pero no es más que una ensoñación. He venido a despertarlos, a traerles un tesoro invaluable: La verdad. ¡Ahora, abran sus ojos!
Se detuvo en su danza y extendió sus brazos, dirigiéndose al público con una gran sonrisa. Sus ojos marrones brillaban. Realmente parecía alguien de otro mundo, totalmente fuera del entendimiento de la gente: él realmente veía algo que los demás no veían.
--¡El hijo predilecto de Dios! ¡Soy un usuario de habilidad que ha venido a salvarlos!
La cabeza de Kyosuke ahora mismo daba vueltas. No sabía si felicitar al niño por componer una prosa así o subirse al escenario y bajarlo de ahí. Se prometió que confiaría en él para su plan, pero... ¿Realmente una actuación así estaba en su plan?
Para empezar, ¿Quién estaba controlando las luces?
Kyosuke miró hacia la ventana en la parte superior del teatro, donde había estado hacia unos minutos. Al otro lado de la ventana, tenuemente iluminada, Joou sonreía sin despegar los ojos del escenario, con ese brillo de emoción en ellos. En un momento pareció ver a Kyosuke y no hizo más que saludarlo.
Lo entendió.
Ella seguramente le había dado un micrófono inalámbrico al niño para que su voz se proyectase de tal manera por todo el escenario. Desde allí, prepararon su pequeña función.
Sin embargo, la "actuación" pareció no acabar ahí:
--Quizás un día de estos me seguirán como es debido, que pueda guiarlos por el camino que es debido, todo para crear nuestro nuevo mundo, nuestro mundo ideal. Después de todo, si hay un problema, siempre tendré la respuesta. Sin embargo, hoy cumpliré mi promesa: Ustedes, mis compañeros ángeles sin habilidades, seguramente desean ansiosos el saber la verdad, ¡Cómo admiro eso, cómo desearía ser ustedes para presenciar esta maravilla, cuya magnitud es tan trascendental! Ahora escuchen con cuidado.
Kyosuke ya estaba levantándose de su asiento para ir por el muchacho, pero se detuvo. Realmente se había vuelto el foco de atención total de cada persona en el teatro, donde todos esperaban que el muchacho respondiera. Después de todo, ya los había llevado al clímax del misterio. La decisión que tomaran sobre qué hacer con él debía ser después de escuchar lo que tenía que decir.
--Sé lo que susurraban, todos ustedes. "¡Un ángel lo mató!" Bueno, parece que su razonamiento está siendo cegado profundamente, aunque... Tal vez no estén del todo equivocados como su propio sentido de la realidad intenta insistirles en aferrarse al escepticismo. - hizo una pausa, seguramente para añadir dramatismo. Realmente parecía disfrutar de ello. --Hay un ángel.
Brotaron más murmullos y Kyosuke temió otro alboroto, pero el muchacho levantó una mano en el aire y todos hicieron silencio de nuevo.
--La declaración de muerte enviada al teatro fue una forma de anticiparnos sobre el terrible acontecimiento. Claramente se refería al "ángel" en la obra cuando se escribió.
Ni siquiera dio tiempo a una nueva conmoción entre los espectadores, quienes parecieron inquietos al saber de una amenaza de muerte que no se había hecho pública. Desde el punto de vista de Kyosuke, el muchacho había comenzado a jugar con fuego: saber que ya una muerte estaba predeterminada podía hacer cambiar el punto de vista de los espectadores.
Pero el muchacho no borraba su expresión, la serenidad antinatural grabada en una dulce sonrisa.
--Sin embargo, ese "ángel" no es lo que piensan. Lo dijeron en la obra: invisible para los personajes, pero podía ver todo lo que hacían. En otras palabras, el ángel no era más que la audiencia, quienes sabían perfectamente lo que estaba sucediendo pero nunca pusieron una mano sobre el escenario. No es más que una metáfora: el ángel no podía ser el asesino. En todo caso, este ángel fue una víctima.
Hizo una pausa para inspeccionar a la audiencia. Caminó desde el escenario hacia la multitud, quienes comenzaron a apartarse a su paso.
--Una forma perfecta de invertir la marea narrativa, un grupo de ángeles caídos que deseaban regresar a los cielos, pero el ángel del juicio intentó detenerlos. Sin embargo, el juicio del ángel no fue más que un espectáculo. Los roles de ángel y humano, de juez y juzgado, cambiaron por completo.
Se dio la vuelta, encaminándose de regreso al escenario, siendo seguido por todas las miradas en el lugar. Realmente generaba un efecto teatral impresionante.
--Como pueden ver, hay un asiento vacío aquí. - señaló hacia la primera fila, el asiento vacío.
Todos miraron el lugar del que la sospechosa dama del velo negro había desaparecido.
--Todos creen que la mujer del velo negro fue la asesina y la buscan por todas partes. ¿Por qué? ¿Solo porque desapareció justo después del asesinato? Quiero decir, es normal pensar que el verdadero culpable escapó, pero, como mencioné, la narrativa es inversa. Puede torcerse. Nuestras estructuras cambian de la misma manera, con la misma facilidad. En otras palabras, ella no es la asesina, sino una víctima.
Miró a la audiencia, quienes miraban sin decir una sola palabra, perdidos en las palabras del muchacho como si incluso hubieran olvidado respirar.
--Nadie ha buscado en un lugar por ser un lugar terrible para esconderse. Innumerables testigos que se darían cuenta de inmediato si hay un intruso. - se encaminó hacia la parte trasera del escenario, donde la pantalla blanca proyectaba los fondos y señaló: --Justo aquí.
Extendió sus manos y no dudó ni un poco en tirar y rasgar la pantalla hasta derribarla.
La mujer estaba inconsciente en el suelo, con las manos atadas. Probablemente le habían inyectado algo, pues el sudor corría por su rostro pálido y sus ojos no mostraban signos de abrirse pronto. Sin embargo...
--Sigue viva. Bueno, pero seguro la curiosidad nos carcome, nos ruega que preguntemos sobre la identidad de esta mujer y el por qué sería el objetivo de un asesino. Por supuesto que tendríamos que preguntarle eso al asesino, ¿no creen?
No hubo respuesta por parte del público.
--¡Esta historia ya no sigue tu guion!- extendió sus brazos. --¡Este hijo de Dios te exige que te muestres, ángel desterrado! Podrás ser invisible para sus ojos mortales, ¡pero no puedes engañarme a mí! ¡Veo a través de tu corazón! ¡No habrá otro final para tu historia! ¡Que se revele la verdad al ángel, al hijo de Dios y a las personas inocentes sentadas aquí!
Los ecos de su voz se fueron apagando hasta que el teatro completo se sumió en silencio total. Solo un momento, hasta que...
--¡Qué maravilloso final!
El dueño de la voz apareció de repente en el escenario. El asombro cayó sobre el teatro completo. Cada parte de su cuerpo estaba lleno de vida. Sin duda, el héroe trágico.
--Nunca esperé que un verdadero usuario de habilidad apareciera y resolviese el misterio. ¡Impresionante! No me dejaste otra opción más que mostrarme. Pero, ¿Cómo? Ni la policía, ni el guardaespaldas... ¡Ni siquiera mis compañeros actores lo sabían!
Murakami apareció en el escenario como si hubiera regresado de entre los muertos, acercándose al muchacho quien se limitó a sonreír.
--Después de todo, soy un usuario de habilidad. Nada la supera. Nunca hubo ningún asesinato. Bueno, mis respetos por usar sangre real.
--¿En cuánto tiempo lo supiste? - cuestionó el actor.
--Desde el principio. Cuando te conocí en el camerino, estabas muy pálido y sediento, seguro te habían sacado sangre antes. Cuando sale del cuerpo, casi inmediatamente comienza a degradarse. Además, los policías y el guardaespaldas han visto una buena cantidad de sangre, no era conveniente usar sangre falsa. Tu propia sangre fresca. Y esa ropa holgada en capas era el lugar perfecto para esconder cuchillas y las bolsas de sangre.
--Ya veo...
La luz en el centro del escenario los dividía en ese enfrentamiento.
--Después de todo, también eres un profesional, ¿no? Te felicito por lo del maquillaje, la sangre, tu pulso desvanecido... Bueno, si no hubieras tirado las bolsas de sangre cerca de la entrada del servicio... Oh, y algo más.
Extrajo de su bolsillo una lámina hecha de goma del color de la piel.
--Sirve para cambiar forma de cuerpo o cara para los disfraces, ¿no? Encontré cinco veces esta cantidad destrozada en la basura. Suficiente para cubrir sus muñecas y alrededor de su pecho y cuello para dificultar todavía más encontrarle el pulso.
Incluso si Kyosuke trató de pensar en si había percibido algo raro en la piel del actor, era difícil recordar tiempo atrás.
--Lo único que me quedaba por hacer era llamar al hospital al que te llevaron. Hubo un paciente de emergencia llamado Tokio Murakami que murió a causa de sus heridas, pero solicité una descripción, me dijeron que era un hombre mayor de sesenta años que resultó casualmente herido de la misma manera que tú. La policía lo habría descubierto pronto.
--Tuve un cómplice. - sonrió Murakami.
--Lo supuse. ¿El dramaturgo?
--Precisamente. Planeamos esto juntos. Probablemente está en casa, relajándose, mientras hablamos de esto.
Algunos oficiales salieron corriendo del teatro, seguramente para dar orden de detener al cómplice de Murakami.
--Bueno, en todo caso... Supongo que puedes dar tu confesión.
Las luces se apagaron. Para cuando el escenario fue nuevamente iluminado, el muchacho había desaparecido. El actor estaba solo.
--Yo...- comenzó a murmurar. --¡Soy un actor! ¡Me convierto en alguien que no soy y vivo una vida que no existe! No importa si soy villano o héroe, ¡me convierto en ellos en cada parte de mi ser! ¡Es la única forma de vivir que conozco!
El público estaba cautivado, como si fuese la primera vez que escuchaban palabras desde el corazón provenientes de Murakami.
--Sin embargo, la muerte sigue siendo inevitable. Pero no es lo contrario de la vida, ¡sino el símbolo de la misma! ¡Una gran paradoja porque nadie vivo la ha experimentado! Por eso, el mayor honor sería interpretar la muerte de una persona, una muerte real que se pudiera transmitir... ¡¿Podrían verlo?! ¡Nunca nadie ha sido capaz de expresar a la muerte misma! ¡Soy el primero en realizar la muerte y eso es algo que quería que todos los que vinieron hoy contemplaran!
Así que ese era el motivo: envió una falsa declaración de muerte, involucró a personas inocentes, jugó a la víctima y engañó a la policía y colegas... Todos los problemas... ¿Realmente era tan importante para él?
--No me arrepiento. Así es como vivo. No necesito un escenario. Viviré con el resultado de hoy, actuando en los corazones de los demás hasta que se me otorgue el descanso eterno.
El silencio reinó, nadie se atrevió a decir una sola palabra. El hombre parecía incluso alegre cuando la policía subió al escenario para esposarlo. Estaba satisfecho, había logrado su objetivo.
--Pensé que eras increíble, ¿sabes? No entendía en absoluto lo que pasaba tu cabeza, pero no creo que sea algo que cualquiera pueda hacer... ¿Realmente querías ver esas caras en la audiencia? ¿En tu audiencia?
La luz iluminó tenuemente a la multitud. Sin embargo, la expresión de todos era la misma.
--Todos tienen dos cosas en común: una es que aman la actuación de la compañía, por eso vinieron. La otra es que lograron presenciar la muerte frente a sus ojos.
El actor dejó de respirar, con los ojos clavados en su audiencia. Por primera vez, su expresión mostró un signo de debilidad.
--Ya veo... - su voz comenzó a quebrarse. --Solo actuaba para mí mismo...
Se retiró del teatro con el espíritu roto. No hubo cierre de cortina, no hubo aplausos en la audiencia, no hubo siquiera un final para la obra.
Solo silencio.
. . .
La mente de Kyosuke estaba tranquila. Nadie murió y William estaba bien.
Evadiendo a la multitud, William se sujetaba del brazo del hombre pelirrojo.
--Esto es increíble... ¡Realmente veo más allá de la gente con estas gafas!
Sonreía como un niño pequeño mientras observaba los anteojos de marco negro. Kyosuke no podía evitar mirarlo de reojo, conteniendo sus impulsos de también reír junto a él.
Uno de los oficiales se acercó.
--¡Buen trabajo ustedes dos! Eso fue realmente hermoso, ¡me tienen aquí mismo! Cuando usted, señor Mikoun, revisaba la escena del crimen, ya sabía que el caso podría ser resuelto. Pero tu muchacho... ¡No tenía idea! ¡Buen trabajo, detective! Por cierto... ¿En verdad es un usuario de habilidad?
--Sip. Exactamente.
--Fascinante...
--Oficial, espere. Permítame manejar la entrevista en la estación. Como ve, William sigue siendo un niño que es completamente nuevo en esto y está agotado por la investigación, seguro hasta tiene hambre.
--¿Agotado? ¿Con hambre? No hay problema, podríamos ir a la comisaría para que dé su declaración. Le prometo que cuidaremos de su hijo, Mikoun.
¿Hijo?
--... ¿Hijo?
--... ¿No eres su hijo?
--...
William miró a Kyosuke de forma extraña. Unos ojos extrañamente suplicantes, como los de un cachorro abandonado, para luego inclinar su cabeza. Kyosuke le dio unas palmaditas en la cabeza.
Sin embargo, más oficiales se habían acercado.
--¿Realmente fue este muchacho?
--¡Sí! ¿No es impresionante?
--¡Oh, me siento tan poco digno! ¡Gracias a los cielos por otorgárnoslo!
--Esperen, ustedes-
--Bueno, muchacho, ¿nos acompañas a la estación de policía?
--A ver... Realmente me gustaría viajar en un auto de policía, pero el papeleo... ¿Debo hacerlo? Kyosuke, pasa por mí, por favor. Solo iré a la comisaría un rato, saludaré, tal vez haga charla un rato y luego volveré a casa. ¿Puedo?
El hombre no respondió.
--¿Entonces...?
--... Ah, claro, ve.
--¡Gracias!
El abrazo del muchacho lo tomó por sorpresa. Sin embargo, el mismo muchacho se desprendió del abrazo a los pocos segundos, dedicándole una sonrisa mientras acompañaba al oficial a la salida del teatro. Al parecer, los otros oficiales también querían que él les respondiera más sobre el niño, por no decir que Joou también se había acercado en busca de respuestas a sus preguntas de hacía un rato.
Sin embargo, Kyosuke seguía sin poder apartar la vista del sonriente muchacho que se subía al auto de policía.
Se fue.
. . .
--En realidad el dramaturgo, Kurahashi... Tenía una extraña obsesión con esa mujer del velo, ¿sabes? Dice que era como una aparición, que rara vez se mostraba.
--¿Qué?
--Sí. Es todo más escalofriante si lo pensamos así, como si la hubiera querido atrapar desde el inicio.
La mujer notó entonces el rostro tenso de Kyosuke.
--¿Sucede algo?
Los policías irrumpieron.
--¡Encontraron muerto al dramaturgo en su casa! No había signos de lucha y la puerta estaba cerrada, un arma lo atravesó por detrás...
Kyosuke se levantó y se dirigió a la salida.
Apenas abrió la puerta, a sus pies cayó una tarjeta. Era su tarjeta con el nombre e información de contacto para su servicio como guardaespaldas.
En el reverso, escrito a lápiz, recitaba:
"El dramaturgo murió mucho antes. El oficial Mitamura es el verdadero culpable. Busca el arma del ángel en su escondite. "
. . .
--Oiga, oficial... ¿Cuánto falta para llegar? - preguntó el albino mientras observaba el atardecer por la ventanilla.
--Oh, descuida, no mucho. - sonrió él con amabilidad. --¡Realmente me impresionaste hoy! En serio, me emocionó esa deducción tuya. Formas un gran equipo con Mikoun, ¡Ya puedo ver tu nombre en el periódico de mañana!
--Ajá... Bueno, no sé si Mikoun esté contento por ello.
--¿De qué hablas?
--Le teme a los demás.
--Uh... Bueno, ese tipo supuestamente es un maestro de artes marciales extremadamente aterrador. Incluso los altos mandos se ponen nerviosos al conocerlo, ¿sabes? Pero si tú lo dices... Bueno, no voy a subestimar a un usuario de habilidad capaz de descubrir la verdad.
--¿En serio lo crees?
--Espera, espera, claro que sí.
Sin embargo, podía ver la expresión molesta del muchacho a través del retrovisor. Su sonrisa se volvió nerviosa.
--¿Sucede algo?
--¿Ya sabía de Kyosuke?
El hombre suspiró.
--Te subestimé. Je... Supongo que el gato está fuera de la bolsa, ¿verdad?
--No vamos a la estación de policía. Lo sé.
Silencio.
--Recibí una llamada y solicitaron tu presencia, William Lockbird. ¿Recuerdas a la mujer en el escenario?
--Usaron la alfombra para envolverla mientras intentaba huir porque se dio cuenta que la estaban buscando a ella desde el principio.
--Exacto. Fue un caos en realidad... Pero cuando nuestra superior da una orden, más vale que se cumpla. - comenzó a reír.
--Bueno, pude oler el solvente orgánico de la alfombra en tu uniforme, oficial. No es ninguna sorpresa.
--En todo caso... Veamos si realmente eres un buen anzuelo.
El albino no respondió.
--Que sea rápido. Como dijo Kyosuke, estoy cansado y tengo hambre.
El vehículo llegó hasta un distrito comercial aparentemente vacío.
--Nuestra empresa de construcción naval. -- bromeó el oficial sobre su compañía fantasma. --Baja, ten cuidado al caminar, por favor.
--Si vas a matarme, que no duela.
--¿Qué?
Señaló el revólver en el bolsillo del oficial. Él solo rio.
--Te dije que alguien quiere hablar contigo. Ella es quien decide si te mueres o no. Así que te conviene no provocarla.
--Hay unos cinco tipos armados aquí.
--... Son invitados para tu ceremonia de bienvenida. Perfectamente bien escondidos...
--Lo sé. Pero puedo fingir que no si eso te hace más feliz.
--...
--Solo explícame todos y cada uno de tus objetivos. Me duele la cabeza el tener que hacerlo todo yo.
El hombre le miró con el ceño fruncido antes de suspirar, rendido.
--La mujer del velo lleva huyendo de las organizaciones gubernamentales desde hace mucho tiempo. Su paradero era desconocido hasta la función del teatro, pero tú... Mi superior me dijo que atrapara al que lo estropeó todo. Ni siquiera me hagas explicarte todos los documentos que robó . Bueno, detective, no existe forma de que se haya filtrado esa información robada, ¿verdad?
--...
--Bueno, tenerte aquí es como matar dos pájaros de un tiro. Una interrogación y seguro mi superior querrá reclutarte, ¿no suena magnífico?
. . .
--¿Qué tal tu celda?
--Bueno, esta tiene aire acondicionado funcional...
Los ojos sin brillo del asesino inmovilizado con una camisa de fuerza le miraban. Sin embargo, esa mirada ahora le resultaba familiar: quizás nunca sintió precisamente alegría al matar a otros. Probablemente solo estaba matando porque no había nada más que hacer, alguna condición...
Kyosuke le extendió el estuche que había encontrado en el escenario, tras la pantalla, mostrando el anillo con el dispositivo de memoria.
--Este dispositivo contiene información de ciertas organizaciones nacionales que no lograron descifrarla. También es información que utiliza el programa de protección de testigos para que los sujetos puedan permanecer invisibles al público mientras intercambian información. Además, en sí, se trata también de un gran registro de usuarios de habilidades. Siendo tú un asesino a sueldo, ¿te han contratado para ir en búsqueda de algún usuario de habilidad?
--...
--¿Quién es?
--No suelo revelar a mis clientes.
--No es sobre sus solicitudes. ¿Sabes de alguien que es buscado por todo el mundo?
--Bueno... El cliente pidió sobre una mujer. La quería viva. Sin embargo, el cliente mantuvo su identidad confidencial y se refirió a sí mismo como "Ángel" o "V"... - se detuvo un momento. --No me entusiasma hablar de ellos. ¿Cuál es su objetivo? ¿Lo sabes?
Al escuchar el nombre, pensó de inmediato en que sí sabía algo.
--No realmente. Solo sé que secuestraron a un niño, ¿conoces algún lugar posible donde lo estén reteniendo? Si me dices, no me molestaré en testificar que la muerte del secretario fue un accidente. Serás liberado mañana si ese es el caso.
La sorpresa vaciló levemente en el rostro del prisionero.
--¿Hablas en serio...?
--Por supuesto, Senji Akasawa. ¿Aceptas el trato?
--Bueno... Me pone un poco celoso que estés a mi lado. Tú, un gran maestro de artes marciales... Quien trabaje para ti debe ser el tipo más honorable y feliz del mundo.
--¿Eso crees?
Asintió. Incluso se acomodó un poco en la celda antes de hablar de nuevo:
--El gobierno no reconoce oficialmente la existencia de usuarios de habilidad, los protege en secreto. Sí, la mujer del velo es una. Figuras importantes en ciertas ciudades, incluso se refieren a ellos como "seres" buscados por partidos militares extranjeros, organizaciones criminales nacionales... No tengo claro por qué mi cliente perseguía a esa mujer, aunque me atrevo a decir que el que esté libre es como si todos los secretos de las organizaciones que buscan usuarios de habilidad salieran a la luz. Digo, la llamada "V" se negó a ensuciarse las manos.
--Recuerda, no te estoy ordenando que luches contra ellos. No es venganza o búsqueda de justicia. Solo quiero salvar a un niño.
El hombre en la celda se quedó en silencio. Su expresión sombría lucía un poco más suave y, con ese efecto que la luz generaba en él, de repente su rostro pareció más cansado, tal vez revelando su edad correcta a diferencia de la primera vez que lo vio. Incluso Kyosuke creyó haber visto una sonrisa por algunos segundos.
--Entiendo, entiendo... Sí que es difícil cuidar a un niño con un trabajo así. - suspiró. --Bueno, escuché alguna vez que usan ciertos edificios para hacer negocios. Te indicaré los más cercanos para que empieces a registrar, ¿sí?
. . .
--Bueno, ya escuchaste el trato. Es el mejor que vas a conseguir, pues es aceptar o tendrán que sacarte la información. ¿Cuál es tu respuesta?
--No voy a negociar. - replicó el muchacho.
--... Mira, Lockbird, tienes mucha suerte de que sea yo quien esté negociando contigo. Los otros probablemente ya te habrían cortado los dedos de los pie-
--¡No me importan los otros! ¡No sabes hacer ofertas!
Maldiciendo por lo bajo, Mitamura comenzó a buscar el arma en su cintura. Su brazo temblaba de ira. No podía creer que el muchacho hubiera tomado semejante actitud desde el principio, cubriéndose los oídos, e incluso gritando varias veces "¡No quiero, no quiero!" cuando trató de negociar con él. Acababa de decirle más él de lo que el muchacho debería haber dicho.
--Créeme que no quería acabar esto así.
--Pft, ya querías matarme desde hace rato, mira la vena en tu frente. - el muchacho se encogió de hombros. --De todos modos, ¿crees que me iría del teatro contigo sin tener un plan?
--¿Qué...?
Le apuntó con su arma, pero el albino no se movió.
--Te dije que estaba cansado y con hambre.
--¡Mientes! ¡No tenías nada como un transmisor!
--No necesito uno.
--Tu orgullo desmedido me pone de nervios. Bueno... Una habilidad tan patética como "ver la verdad a través de los corazones de la gente" no es capaz de detener una sola bala.
Retiró el seguro con el pulgar.
--Sin embargo, fui amable. Pero cumpliré con el propósito supremo de librar a este país de la escoria que lo asola, los portadores de caos: los usuarios de habilidad.
--¿Usuarios de habilidad unidos en contra de otros usuarios de habilidad? Uh, eso es nuevo.
El oficial miró un momento a través de las ventanas, luego hacia la entrada. Parecía un poco tenso, pero la ira seguía siendo evidente. Sonrió en una mueca.
--Qué lástima... Tu madre prefirió seguir huyendo.
--¿Dispararás o no? ¿Vas a esperar más? Bueno, entonces no te molestará seguir jugando durante... tres... dos...
Un destello de luz cegador inundó la habitación y las ventanas se hicieron añicos. Una sombra negra saltó a la habitación, aterrizando antes de girar.
El oficial ni siquiera pudo moverse cuando fue golpeado hacia una esquina de la habitación. Luego, lo tomó por el cuello, lanzándolo al techo antes de estrellarlo contra el suelo, creando la imagen de un arco en el aire.
--¡Kyosuke! - exclamó el muchacho con alegría.
--¿Cuántos quedan?
--Cinco.
Los pasos hicieron eco por el pasillo fuera de la habitación, esperando detrás de la única puerta. El primero entró corriendo, pero no pasó ni siquiera un segundo para que Kyosuke agarrara su muñeca mientras levantaba su arma y comenzó a voltearlo verticalmente en el aire. Mientras estaba en el aire, giró más el brazo de su oponente antes de estrellarlo contra la pared.
Kyosuke salió al pasillo. Dos hombres armados con rifles corrían hacia él, parados lado a lado. Sin embargo, el guardaespaldas ya había desaparecido. Cuando pudieron darse cuenta que alguien les sujetaba las muñecas, ya estaban en el suelo tras recibir un golpe de codo en la garganta y terminar inconscientes.
Se apresuró silenciosamente hacia el siguiente soldado armado, que intentó levantar su arma aturdido. De nada sirvió: un golpe de la palma de Kyosuke en su barbilla lo hizo caer.
Cuando volvió a recorrer el pasillo, se encontró frente a un soldado que sostenía una ametralladora. Una emboscada.
--¡Muere!
El fusil podría escupir siete rondas por segundo. Pero el soldado no fue capaz de apretar siquiera el gatillo. Soltó el arma, se agarró la mano y cayó de rodillas, con una pluma estilográfica sobresaliendo de su palma. El bolígrafo había sido lanzado a modo de proyectil.
Ese fue el quinto.
--¡Tú... monstruo...!
El soldado sostuvo su mano e hizo una mueca. Retrocedió asustado y salió corriendo, dejando atrás a sus armas y compañeros.
Sin embargo, Kyosuke no se tomó la molestia de perseguirlo. Tenía que regresar con el muchacho.
--¡E-Eso fue...!
--¿Estás bien?
--¡Fue de lo mejor!
El muchacho parecía verdaderamente entusiasmado por lo que acababa de suceder.
--¡Acabamos la misión, Kyosuke! ¡Ahora, el verdadero culpable...!
El hombre lo sostenía por los hombros.
--¡William Lockbird, te estaban apuntando con un arma! ¡Un arma de verdad! ¿No entiendes la situación? ¡Si me hubiese demorado al menos un segundo más, te habrían asesinado! ¿Y todo por qué? ¡Solo querías demostrar lo que puedes hacer!
El muchacho no decía nada. Estaba paralizado mientras el hombre continuaba gritando.
--¡Eres libre de alardear de tu talento cuanto quieras, puedes desafiar a otros con él incluso, pero...! ¡Deja de jugar con tu vida! Todavía...
Su corazón dolía de tal manera que el dolor ya se sentía incluso físico.
--¡Todavía eres solo un niño, William!
Los labios del muchacho se apretaron para contener un sollozo mientras era incapaz de mirar al hombre. Pareció vacilar un poco antes de por fin alzar la vista con los ojos llenos de lágrimas que no tardaron en derramarse.
Fue como la vez en el teatro: el abrazo repentino del muchacho lo tomó por sorpresa. Pero ahora, el niño lloraba amargamente.
--¡L-Lo siento! ¡De verdad lo siento mucho!
Sin embargo, Kyosuke no se tensó como la última vez. Con sus brazos, envolvió suavemente la espalda del niño, cuyos sollozos fueron deteniéndose de a poco.
--Gracias...
No alzó la mirada de nuevo. Pareció preferir quedarse aferrado al hombre que lo había protegido que hacer cualquier otra cosa.
Kyosuke incluso tuvo que levantarlo en brazos para dirigirse a la salida del edificio.
--Oh... ¿Llegué muy tarde?
Giró bruscamente y apuntó el bolígrafo hacia la persona a sus espaldas. Ella alzó las manos.
--Tranquilo, no pensaba hacer nada en tu contra. Escuché que tuviste problemas.
La mujer era, por mucho, más baja que Kyosuke. Y lucía, en definitiva, muy desacorde a la edad que Kyosuke calculaba que tendría. Su cabello negro corto, los ojos azules que, todos decían, eran irreales... Las mismas cicatrices adornando su cara, sin un rastro de sanar pronto. Marcas permanentes.
Llevaba un uniforme militar idéntico al del muchacho.
--Ah, mi ex-recluta. Dejó la academia hace no mucho, me preguntaba qué había sido de él.. ¿Cómo estás, William?
Sin embargo, el muchacho no contestó.
--Kyosuke... Quiero irme. - murmuró.
El pelirrojo miró a la mujer.
--El muchacho no está interesado más en formar parte de la policía militar, Mia.
--Oh... Entiendo.
Dio algunos pasos para seguirlos.
--Igualmente... Niño, no conviertas tu habilidad en un desperdicio, ¿sí?
--...
--Solo quería despedirme, Kyosuke. Tal vez esta sea la última vez.
Sin dar explicación para sus palabras, despareció entre las sombras del pasillo más allá de la puerta. Kyosuke suspiró. Pero no le dio tiempo de hacerse más preguntas, pues el niño volvió a hablar:
--¿Ahora soy como tu hijo o algo así?
--... Supongo que sí.
Las sombras ocultaron a medias una pequeña sonrisa por parte de Kyosuke.
. . .
La noticia del caso orquestado por Murakami y el dramaturgo, además de la muerte del anciano a manos del oficial Mitamura encabezaron los titulares de los periódicos al día siguiente. Sin embargo, el oficial fue encontrado muerto de la misma manera que el dramaturgo, aunque todos dieron por seguro que había sido asesinado a manos de un usuario de habilidad de su propia organización para evitar que filtrase más información.
Sin embargo, solo algunos eran los que sabían del objetivo de "V" sobre eliminar a todos los usuarios de habilidades. Era como una guerra a punto de comenzar.
En cuanto a Kyosuke Mikoun, ahora tenía a alguien que se había apegado bastante a él. Sin embargo, fue gracias a William que... Kyosuke dejó su trabajo. Cada vez que lo llamaban para proteger a algún cliente, el niño decía inmediatamente el factor de riesgo para el cliente y dónde estaba... Ya no hacía falta proteger a nadie.
Sin embargo, fue eso mismo lo que causó el surgimiento del nuevo negocio. Comenzaron a surgir ofertas de trabajo de diferentes clientes todos los días que requerían ayuda del muchacho, pues los rumores se habían extendido tras el incidente del teatro. Incluso la policía los solicitaba, en secreto claro está. El "Caso del Ángel Asesino" le había dado el reconocimiento suficiente a William. Kyosuke lo acompañaba, más que nada, para evitar que el niño hiciera algo imprudente o acabara en algún lío mucho mayor. Se habían vuelto reconocidos de igual manera.
Los asesinos temblaban al oír que se encaminaban a la escena del crimen, todo caso podía darse por resuelto si ambos estaban trabajando en ello. Incluso había gente dispuesta a pagarles por sus servicios como detectives. Nadie tenía una oportunidad ante ellos mientras continuaban sus días de prosperidad y victoria... Mientras se acercaba el momento de tomar una decisión.
--¿Es aquí?
--Es aquí.
El pasaje subterráneo estaba frente a ellos. El "arma" del "ángel" de ese día los había conducido ahí. La información oculta en el anillo que había sido descifrada por ambos los había llevado con la persona correcta.
--Llegaron. Sean bienvenidos.
La voz hacía eco en las paredes de la habitación que había al final de las escaleras. Un auditorio luminoso, con una hilera de bancas y mesas, con una pizarra y un escritorio de profesor contra la pared frontal.
--Mi salón de clases. - explicó la persona. --Qué noble de su parte traer mi anillo de vuelta.
Kyosuke dio algunos pasos antes de arrodillarse.
--Su reputación la precede. Perdone mi intromisión, pero debe saber que solicito un favor.
--Oh, no seas tan formal. Levántate. Ven, toma asiento.
Hizo lo que le indicaron, tomando asiento en la silla más cercana. El muchacho seguía de pie, estático, mirando a la persona que los recibió sin decir una sola palabra. Ella también miraba al muchacho, siendo incapaz de contener una dulce sonrisa.
--Gracias por lo de ese día. Me descubriste tú también, ¿no es así?
Su cabello ya no era rubio platinado. Era blanco. Un blanco tan puro, idéntico al del muchacho. Tampoco llevaba el velo, así que sus brillantes ojos oscuros estaban a la vista.
--¿Por qué te dejaste capturar, mamá? ¿Ibas a atraer al enemigo? Pero... Hay otras formas...
--Las hubiera o no, se lo debo todo a ustedes.
--...
--Podemos hablar de eso en otro momento, Liam. - ahora se dirigió al hombre. --Vino con una solicitud, ¿no es así?
--Alguien como William... Es como un tabú aquí que gente como William se haga con un nombre dentro de la sociedad. Supongo que lo sabe.
Ella asintió.
--Un permiso de negocios calificado, ¿no? Entonces, planeas iniciar un negocio.
--Sí.
Sin embargo, todavía tenía una pregunta: ¿Estaba preparado para convertirse en el líder de una organización? No tenía respuesta todavía, incluso se sentía inexperto. Tras casi una vida escondido tras las artes marciales, huyendo del afecto que podría sentir hacia los otros... Había dado un brusco giro desde que conoció al muchacho, con la gente pidiendo su ayuda a todas partes donde fuera. Descubrió que quería ser alguien cuya presencia fuera suficiente para evitar que otros cometieran más crímenes.
Para eso, necesitaba un grupo de personas fuertes pero amables. Un grupo armado e interminable de detectives con base en William. Después de todo, quería seguir ayudando y protegiendo a los demás. Fue junto al muchacho que, quizás, haya aprendido todo lo que necesitaba: a ser un líder, guiar por el camino correcto a aquellos que lo necesitaban. Nadie más tendría que llorar por la muerte de un ser querido, transformar esa violenta ciudad en algo hermoso... ¿Era una ambición demasiado grande? Tal vez. Pero sabía que no podría hacerlo solo.
--Se lo ruego. - Kyosuke volvió a inclinar la cabeza. --Conseguir el permiso de la división secreta del gobierno, la División Especial para Poderes Inusuales, resulta difícil. Ni siquiera con el dinero o conexiones suficientes... Necesitamos la ayuda de quien, se rumorea, sabe todo sobre esta ciudad y más allá. Meredith Lockbird, necesitamos su ayuda.
--Bueno... Realmente no será fácil. - suspiró ella. Pero sonreía.
Fue el comienzo de una organización armada de Yokohama cuyo nombre pronto sería conocido incluso en el extranjero.
Así se elevaron un grupo de usuarios de habilidades con talentos extraordinarios que lucharon por la justicia, azotando los corazones de los malvados. Una legendaria organización de detectives que salvaría innumerables vidas bajo su presidente, también usuario de habilidad: Kyosuke Mikoun.
Ese fue el primer paso de la Agencia de Detectives Armados.
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