1
Todo parecía normal para él. Pero, de un momento a otro, sin previo aviso, se vio rodeado de oscuridad. Estaba solo, se sentía abandonado.
Narumi Maihara. Ese es el nombre del huérfano.
Su cabello oscuro estaba despeinado. Sus ojos, si bien eran algo hermoso de contemplar, se veían apagados y cansados, con grandes ojeras debajo de ellos que se notaban aún más con su piel pálida. Se encontraba débil, estaba lastimado. Sus pies ya estaban dolidos de tanto haber caminado, sus manos también presentaban marcas; el uniforme azul de su orfanato estaba también un poco rasgado y sucio.
Desfallecía. Se quedó inmóvil en el suelo. Hacía varios días que lo habían echado, en ese tiempo no había probado comida, tampoco había dormido.
"Terminaré muriendo de inanición a este paso..."
"--¡Vete de aquí, bueno para nada! ¡Ningún orfanato quiere a alguien como tú!
--El mundo sería un lugar mejor si te murieras en alguna zanja."
Aquellas palabras aún resonaban en su cabeza.
"Cállense... Cállense, cállense..."
--¡C-cállense!
Se esforzó en ponerse de pie. Algunos de sus huesos tronaron un poco, sus extremidades dolían; el hambre le daba una sensación horrible en el estómago, como si su cuerpo estuviera consumiéndose a sí mismo.
--N-no pienso morir... Voy a v-vivir, pase lo q-que pase...
Caminó un poco.
"Si quiero conseguir dinero... No queda de otra..."
--V-voy a... r-robaré a la siguiente persona que pase t-todo lo que tenga.
Intentaba llenarse de determinación, incluso si no creía tener demasiadas esperanzas.
Esperó. Un motociclista, soldados...
"Es inútil..."
Se dio la vuelta hacia el río, cayó de rodillas. Ahora estaba más que convencido de que moriría. Se quedó sin esperanza alguna de sobrevivir.
Entonces le pareció ver algo flotando.
Levantó un poco la cabeza para observar mejor. Efectivamente, había algo, o más bien alguien flotando en el río.
--N-no... L-lo voy a d-dejar pasar...
Murmuraba para sí mismo. La persona aún se movía un poco, pero él trataba de convencerse que no valía la pena ayudarle.
--N-no...
Apretó los puños para hacer el esfuerzo de levantarse antes de saltar al río.
Pocos segundos después, había logrado arrastrar al inconsciente joven a la orilla. Su cabello era de un tono castaño claro, también era algo pálido y poseía ojeras. Llevaba una gabardina color arena, pantalones beige, un chaleco negro sobre una camisa azul claro y múltiples vendajes, mucho más visibles en brazos y cuello.
"Sigue vivo... Tal vez..."
Los ojos del joven recién salvado se abrieron mientras se levantaba. Miró a su alrededor un poco sorprendido, pero también parecía decepcionado.
--Estoy vivo... Mierda.
--¿E-eh?
--Ah, bueno, verás... Cómo lo escuchaste, intentaba suicidarme. Pero como puedes comprobar, sigo vivo gracias a ti.
--¿P-por qué...?
El chico se dejó caer en el suelo, ya demasiado cansado como para volver a levantarse, empezaba a cerrar los ojos.
--Oye, espera, pero no quiero que el que muera seas tú.
El castaño se puso de pie rápidamente para ayudarlo a levantarse.
--N-no he c-comido en d-días...
--Oh, ya entiendo, tienes hambre. ¿Sabes? Yo también tengo hambre.
--E-entonces...
--Pues supongo que ambos moriremos de hambre, el río se llevó mi cartera.
"Definitivamente... Fue una pésima idea..."
--¡Akasawa!
El castaño miró hacia el otro lado, levantando al chico más pequeño en sus hombros.
--¡Oh, Shirogane-sempai! ¡Hola!
Agitó una mano, saludando enérgicamente.
--¡¿Qué crees que estás haciendo?!
--¡Este chico está muriendo de hambre, Shirogane-sempai!
--... ¿Qué esperas para traerlo entonces?
--La verdad es que iba a pedirte dinero para que comiéramos algo.
El chico empezó a caminar hacia el puente para cruzar al otro lado la calle.
. . .
--Chaval, ¿Sigues con nosotros?
Narumi fue despertando de a poco. Seguía un poco aturdido, su visión aún era un poco oscurecida, pero podía sentir perfectamente un aroma delicioso.
El tazón de chazuke recién preparado frente a él echaba vapor aún.
Su visión se iluminó de nuevo, miraba el plato frente a él sin poder creerlo.
--¿Lo ves?
--Sí...
Frente a él también estaban esas dos personas.
--¿Qué esperas? Come.
--Y-y-y-yo... N-No no puedo...
--Vamos, come.
--¿N-No es ninguna m-molestia...?
--Claro que no.
--Come, o harás que el maniaco quiera saltar por el puente de nuevo.
Tomó los palillos con las manos temblorosas aún, dolían un poco. Miró de nuevo la comida dentro antes de llevarse un poco a la boca. Empezó a comer, sin preocuparse si el platillo estaba demasiado caliente, eso le importaba poco en realidad en ese momento. Comía, apreciaba cada bocado, era igual de delicioso al que había probado, la calidez de la comida.
Las lágrimas empezaron a llenar sus ojos.
--G-gracias... ¡D-de verdad, M-muchas gracias!
Sollozaba un poco, trataba de hablar con firmeza mientras secaba sus lágrimas con el antebrazo.
--No te preocupes, estarás bien...
--Gracias a Dios estás bien.
Podía ver con claridad a las personas frente a él.
El chico que había salvado hace rato, sus ojos eran azules. El otro era más alto, de cabello castaño oscuro; sus ojos tal vez eran marrones, pero se veían casi negros, no había brillo. Llevaba un chaleco beige sobre una camisa de vestir negra de manga larga, un lazo rojo alrededor del cuello y pantalones beige.
--G-gracias a u-ustedes... ¿Q-quiénes son?
--Bueno, yo soy Ren Akasawa. Y él es mi compañero.
--Ryuuji Shirogane.
--¿D-de trabajo?
--Sí, somos detectives.
--Pertenecemos a la Agencia de Detectives Armados.
--L-la Agencia... H-he escuchado de eso alguna vez... Hay rumores de que todos sus miembros poseen a-alguna habilidad sobrenatural... Se encargan de casos con los que el ejército no puede.
--Exacto.
--¿Y qué hay de ti?
--Me llamo... N-No, mi nombre no es importante...
Ambos lo miraron.
--Anda, puedes confiar en nosotros.
El más alto sonrió. A decir verdad, el pequeño chico podría llegar a sentirse un poco intimidado, incluso se encogió un poco más en su asiento. Pero no parecía una mala persona en realidad.
El otro chico, mientras tanto, parecía haberse sumido en sus pensamientos de repente, desviando la vista hacia sus manos. Levantó la mirada un momento hacia la viga sobre sus cabezas, pero de inmediato su compañero le dio un golpe.
--Ni se te ocurra.
--M-Me llamo N-Narumi... Narumi M-Maihara...
--Un gusto Narumi.
--Bienvenido.
--Y-Yo... Me echaron d-de mi orfanato ha-hace dos semanas...
--Qué crueles... Espero que te haya gustado la comida.
--S-Sí, muchas gracias... Sh-Shirogane y A-Akasawa.
--No es nada, el idiota suicida ya me pagará. Aunque me gustaría ayudarte más, Maihara, me temo que Akasawa y yo tendremos que volver al trabajo. El caso sigue sin resolverse.
---D-Disculpen... ¿C-Cuál es el caso e-en el q-que trabajan?
--Un tigre.
--¿T-Tigre?
--Sí, apareció un tigre en la ciudad hace unos días.
--No ha devorado a nadie aún, pero ha saqueado almacenes y propagado caos en general. Las autoridades han recibido todo tipo de reportes-
El menor se echó hacia atrás.
--¿Qué pasa, chaval?
--T-Tengo que irme...
Empezó a levantarse, dispuesto a correr, pero el chico más alto lo detuvo por el cuello de su uniforme.
--¿Acaso sabes algo sobre esto?
--N-No podrán detenerlo... Y-yo... ¡E-Es el tigre! ¡M-Me h-ha estado persiguiendo d-desde que salí del orfanato! P-Puedo verlo... A-A donde q-quiera que voy... esa b-bestia me persigue. ¡Q-Quiere matarme! ¡P-Por favor, déjenme irme!
--Tranquilo... ¿Qué más puedes decirnos?
--El tigre... Atacó mi orfanato. Destruyó las cosechas, atacó el gallinero, se acabó toda nuestra comida. Nadie murió, pero... el orfanato quedó casi en la ruina. Me echaron, a-así tendrían u-una boca menos q-que alimentar...
"¿Por qué yo...?"
--Dijiste que el tigre te seguía, ¿No?
--Sí, a donde quiera que voy... C-Cuando caminaba por el vecindario... e-ese tigre me ha seguido. Mi instinto... me lo dice todo.
--¿Cuándo fue la última vez que lo viste siguiéndote?
--A-Ah... Creo que fue hace unos c-cuatro días...
--Tiene sentido. Los reportes empezaron hace dos semanas. Y fue visto no muy lejos de aquí hace cuatro días.
--Narumi, ¿Tienes algo que hacer por la noche?
--¿E-Eh?
--Con lo que has dicho, podría ser una buena oportunidad para dar con el tigre.
--Akasawa, piensa en el bienestar del niño.
--No te preocupes, Shirogane-senpai, estará bien.
--Deberíamos comprobar su información primero.
--¿Podrías entregarle esto al jefe de la Agencia? Te prometo que estaremos bien.
--N-No... ¿E-Está seguro, A-Akasawa-san?
--Demasiado. Vamos, prometo que te protegeré, Narumi.
El castaño sonrió.
El pequeño chico dudó un momento antes de acercarse.
--Está bien. A-Ayudaré en lo q-que pueda.
. . .
Ambos se encontraban en un almacén, sentados sobre algunas de las cajas.
A pesar de la oscuridad, el de cabellos castaños seguía escribiendo algo mientras ojeaba un libro.
--A-Akasawa-kun, ¿P-Puedes ver así...?
--Supongo que tengo buena visión nocturna. Además, el libro ya lo leí varias veces.
--¿E-En serio? ¿Lo memorizaste t-todo?
--Sí. Es un buen libro, no dejará de serlo aunque me lo sepa de memoria.
--V-Vaya... Y t-también escribes.
--Lo intento.
El de cabellos oscuros sonrió un poco, pero su preocupación no desaparecía.
--A-Akasawa-kun... ¿D-De verdad crees q-que el tigre aparecerá?
--Lo creo. Sé que pasará, pero no te preocupes. Si aparece, no será un gran problema para mí. Tal vez no lo parezca, pero estoy en la Agencia por una buena razón.
--E-Es admirable tu confianza... Y-Yo... nunca pude hacer nada bien realmente...
El castaño escuchaba en silencio mientras seguía escribiendo algunas cosas.
--No digas eso, Narumi.
--E-Es la verdad, Akasawa.
El de cabellos oscuros se encogió un poco en su lugar mientras pegaba sus piernas hacia su torso, ocultando un poco su cabeza. Se escucharon algunos ruidos.
El chico se sobresaltó un poco, cayó hacia atrás asustado.
--E-Está aquí... ¡Es el tigre!
--Podría ir a investigar... Pero no, no es el tigre. Seguramente fue el viento.
--¡¿C-Cómo estás tan seguro?!
--Los tigres no aparecen de la nada. Además... encontré algunas cosas en tu historia que me dejaron con algunas dudas. ¿Quisieras explicarme?
--¿E-Eh?
--Dijiste que en el orfanato te echaron porque los fondos no eran suficientes para mantenerlos a todos. ¿Quién le haría eso a un huérfano? Además, expulsar a una sola persona no hubiera hecho demasiada diferencia, tal vez si hubieran expulsado a la mitad... Y no expulsándolos, sería más lógico haberlos trasladado a otro orfanato. Narumi, llegaste a la ciudad hace dos semanas, al mismo tiempo que se reportaron las apariciones del tigre. Hace cuatro días apareció cerca de aquí, al igual que tú.
--¡Te dije que me ha estado siguiendo!
--No lo creo... ¿Has llegado a verlo de frente?
--N-No... P-Pero...
--Escucha... ¿No conversaste con Shirogane y conmigo sobre la Agencia en la que ambos trabajamos? Los rumores son ciertos: muchos de sus integrantes poseen alguna habilidad sobrenatural. En el mundo existen algunas personas así, algunos logran hazañas asombrosas gracias a esas habilidades... Otros simplemente no pueden controlarlas.
Mientras el castaño seguía hablando, el de menor estatura miraba la luna llena a través de la ventana. Sus ojos reflejaban aquella luz, entonces brillaron. Esa confusión empezaba a cambiar junto a su cuerpo; mientras que un aura extraña, señal de su habilidad, lo rodeaba, entre gritos suyos.
El otro joven dejó a un lado las hojas que había llevado y su libro, se acercó un poco.
--Narumi, tú eras el tigre todo este tiempo. Me temo que en el orfanato ya lo sabrían, pero no quisieron revelártelo. Seguramente por miedo... lo siento mucho.
Ahora, frente a él había un tigre blanco. Gruñía mientras se acercaba un poco a él antes de saltar.
El chico también saltó sobre las cajas del almacén para evadir al tigre varias veces hasta toparse con una de las paredes del almacén. El tigre se acercaba.
--Lamento decirte que también tengo que terminar mi trabajo.
Su mano brilló, también rodeada por un aura similar a la que dio paso a la transformación del menor. En cuanto el tigre estaba dispuesto a atacar, saltado sobre él, quedaron lo suficientemente cerca como para que el castaño pudiese tocar su frente, pero retiró su mano a los pocos segundos.
Se quitó su gabardina para luego extenderla sobre sus brazos mientras se acercaba a atrapar lo que había sido el tigre hace algunos segundos. Sonrió un poco mientras miraba al ahora pequeño felino en sus brazos.
--Habrá tiempo de explicarte todo.
--Aquí estabas.
--Hola, Shirogane.
--¿Y el niño?
--Oh, está justo aquí.
Le extendió un poco sus brazos. El pequeño tigre blanco seguía durmiendo, ronroneaba un poco.
--... ¿Qué se supone que hiciste?
--Umm... No anulé, reduje su habilidad en sí.
--Entonces el niño era el tigre.
--Sip.
--Ahora.... ¿Quisieras explicarme esta nota?
Extendió el papel frente al castaño.
"El tigre aparecerá en los almacenes del distrito 15. Por favor, aseguren el perímetro para que no escape."
--Bueno, podía suceder cualquier cosa, lo mejor era estar preparados ante ello.
--La próxima vez, dime lo que planeas hacer. Gracias a ti, traje a agentes que ni siquiera estaban de guardia, te toca invitarles algo.
Se escucharon algunos pasos por el almacén poco después mientras se acercaban tres siluetas. La luz que entraba por las ventanas iluminó entonces a un chico de pequeña estatura de cabellos lilas con un sombrero de paja, vestía una camisa holgada sobre un overol azul e iba descalzo; una chica alta de cabello rubio largo con mechones liláceos que enmarcaban su rostro y caían sobre sus hombros, una camisa blanca con una falda larga y una corbata de color negro, había un broche de mariposa color dorado en su cabello. El último era un chico de cabellos casi plateados, llevaba una capa marrón sobre los hombros que combinaba con su sombrero y pantalones, debajo de la capa una chaqueta gris oscuro y una corbata con rayas azul claro y oscuro.
--¿Seguro no estás herido, Ren? ¿No necesitas atención médica?
El de cabellos lilas se acercó.
--¿Dónde está el tigre? Y Shirogane-senpai mencionó a un chico.
--Él-
--No, el chico no va a aparecer por el momento, Aki.
Ryuuji miró a Ren un poco intrigado, pero el chico sólo sonreía mientras envolvía más al pequeño tigre, ocultándolo.
--¿Tratas de llevarte algo a escondidas de nosotros, Ren?
El de cabellos blancos también se acercó un poco.
--Puede ser.
--¿Por qué-?
Antes de que los recién llegados pudiesen seguirlo interrogando, el chico ya había saltado sobre las cajas para alejarse y dirigirse hacia la salida del almacén.
--¡Sólo quiero que sepan que probablemente tengamos un nuevo compañero!
--Todo sea por el niño...- murmuró Shirogane.
"Más le vale cuidarlo"
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