𝟒𝟗;; 𝐏𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨

❝𝐂𝐚𝐫𝐭𝐚𝐬 𝐚 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐯𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐢 𝐞𝐱❞

Roseanne en definitiva había herido a Jennie.

Había hecho que las inseguridades en su ser salieran en la mayor luz y el corazón de Kim no aguantó, porque después de todo, las cosas le llegaron de golpe y era difícil cargar con el dolor que estaba sintiendo.

Había intentado hablar con Roseanne, no quería perder la relación, cada vez la veía menos y hacía más cortos sus actos de presencia, dañandola.

Habían tomado mucha distancia por el trabajo de la menor.

Jennie no paraba de decirle que ocupaba de su presencia y no su dinero, pero Park estaba muy centrada en sus cosas cuando la castaña le decía aquello.

Le decía exactamente lo mismo. "Quiero cumplir tus sueños".

Sin saber que el sueño de Jennie era ser feliz a su lado.

Apesar de decírselo, Roseanne no pensaba que realmente era algo tan serio.

Jennie estaba herida, cada vez Roseanne la abandonaba más, las veces que hacían el amor eran contadas, nunca dormían juntas porque la rubia se tiraba en el sofá al llegar al trabajo agotada. Dormía un rato y se iba antes de que la mayor despertara. Habían días incluso no se veían.

Una noche despidieron a Jennie de su trabajo.

Era un trabajo humilde pero hacía lo que podía para no mantenerse de Roseanne.

Las ojeras en sus ojos eran enormes por días anteriores y sus ojos normalmente estaban rojos por llorar, comenzaba a asquearse de todo de a poco.

Cuando desanimadamente le dió la noticia a Roseanne de haber perdido su trabajo, la menor no hizo nada, no la abrazó siquiera. Apesar de verla llorar por decepción de si misma.

Se sentía incompetente.

Había perdido su trabajo como maestra de baile en una academia, era lo que más le gustaba y era feliz con ello, pero por su desánimo por las situaciones anteriores con Roseanne, perdió el puesto de trabajo después de caerse, tropezar y fallar en sus coreografias, el cansancio y la tristeza se le juntaba con el trabajo y no podía hacer nada bien.

Todo le salía mal.

Se dió cuenta que todo estaba mal en la relación cuando al darse cuenta de que estaba embarazada, en vez de sentir ánimo, se sintió mal.

Siempre pensó en ese momento como algo lindo a lo cual iría directamente a los brazos de la rubia para gritarselo a los cuatro vientos, pero no fué así, se sintió insegura y no supo que hacer.

Pensó que no era el mejor momento para aquello.

Trató de hablar con Roseanne, pero la menor siempre le cortaba el tema de conversación porque estaba muy cansada y de más.

Tenía miedo de decirle a su esposa que esperaban un bebé.

Una tarde, Roseanne había llegado temprano y Jennie pensó que talvez sería el momento correcto para decírselo. Pero venía con compañía, era una mujer alta y la rubia tenía una sonrisa de oreja a oreja con esta a su lado, ella solamente dejó a Roseanne en la puerta de la casa y se fué.

Kim estaba dentro de la casa viendo por la ventana aquello, confiaba en Park, pero tenía miedo de perderla y en esos momentos estaba muy insegura, pero lo dejó pasar.

Miró su vientre y comenzó a llorar, era demasiado estrés acumulado.

Estaba muy estresada, cada vez que despertaba y la menor no estaba en casa tenía un ataque de ira.

Park Roseanne había sacado la mejor versión de ella, pero ahora había sacado su peor versión.

Le era humillante sentirse dolida por como se estaban separando, y por ello, presentaba ataques de ira cada vez que pasaba por malos momentos.

Cada vez que la rubia rechazaba sus besos diciéndole que debía irse a trabajar temprano.

Se encerraba sola y descargaba ira.

Y como era de esperarse, eso afectó su embarazo.

Perdió a la pequeña razón que la hacía sentirse feliz, aún feliz de estar con Roseanne.

Fué una tarde, empezó a sangrar demasiado y entró en pánico por aquello, trató de llamar una ambulancia, pero era muy tarde, el bebé se le había venido muchísimo antes.

Lloró, sufrió y tenía miedo, se sentía inútil y haber perdido a ese pequeño le había sido horrible, tener su muy pequeño cuerpito entre sus brazos mientras lo acunaba con la esperanza de que viviera, sabiendo que era imposible.

Perder un hijo es lo peor por lo que puede pasar una madre. Y aunque, aún no había nacido ni estaba muy cerca de nacer, su corazón se rompió en mil pedazos.

Ponía sus manos en su vientre sabiendo que ya no había nada ahí y lloraba rogando al destino porque no fuera real, quería despertar de esa pesadilla.

Las horas pasaron, y Roseanne no llegó esa noche.

Jennie por si misma, había lavado el pequeño cuerpo entre sus manos y lo había envuelto en una toalla para tomarlo entre sus brazos mientras lloraba.

Después se encargaría de todo lo que fuera necesario, pero en ese momento quería tenerlo en sus brazos.

Nesecitaba el apoyo de Roseanne.

Pero no llegó esa noche.

Jennie sabía que había perdido al bebé por el estrés que estaba recibiendo en todo ese tiempo, y Roseanne en específico era la causante de ese gran estrés y depresión.

Luego de horas de aquello, revisó su celular rápidamente encontrándose con un mensaje de la menor.

"Estoy en una fiesta en casa de Wonpil, es la misma casa donde estuvimos hace unos años en el cumpleaños de Lalisa".

Jennie se sintió peor que nunca y suspiró pesadamente tratando de ser fuerte, mandó un mensaje a la menor, pero la dejó en visto.

"Te nesecito..."

Entonces, la tristeza se le mezcló con la ira, y tomó el auto dirigiéndose directamente a la casa de Wonpil, encontrándose entre la gente borracha en el patio con su esposa.

Dándose un beso...

...Con la mujer alta de la vez pasada.

Casi de inmediato las dos se separaron y Roseanne empezó a reír, estaba muy tomada.

En ese momento, el odio de Jennie fué directo a Roseanne, bajó del auto con dificultad por los dolores que sentía, y cacheteó a la rubia tan pronto se la encontró al frente.

Comenzaron a discutir, se dijeron muchas palabras aunque todo era mayoritariamente Roseanne tratando de defenderse y Jennie muy molesta. Pero las palabras que caben resaltar, en definitiva son las que usó refiriéndose al pequeño, las cuales habían salido en forma de exclamo llamando la atención de todos alrededor —¡Lo perdí Roseanne... Lo perdí por tu culpa y siquiera cuenta te has dado de todo lo que pasé!—. Exclamó llorando junto con otras palabras, desapareciendo de la vida de la Park.

Gente desconocida la tachó de loca o exagerada, pero en definitiva, Jennie estaba decidida a dejar todo.

Estaba harta de todo y quería finalmente ser feliz.





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