Capítulo 22

Aquel hombre de cabellos castaños mira con atención a aquel peli blanco cubriendo a Inosuke, el azabache había recibido un profundo corte en su pierna, lo cuál no le permitía levantarse.

-Inosuke- Muichiro trataba de detener el sangrado en la pierna del omega.

Sanemi sonríe con malicia escupiendo hacia los zapatos de su enemigo.

-Odio a los tipos como tu, que sólo saben usar trampas para ganar- habla Sanemi recargando sus pistolas.

Inosuke puede aguantar el dolor de la herida, no le parece algo tan grave, sin embargo sus ojos esmeraldas no dejan de perseguir a Sanemi, cada movimiento de ese peli blanco es captado por sus orbes.

De algún extraño modo sabe que está siendo protegido.
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Muzan no puede moverse, su cuerpo está atado a la silla, pero tiene una mirada despreocupada, no le importaba en lo absoluto tener que estar atado por los Tomioka.

-Así que después de todo... ¿vas a matarme?-

-Primero quiero que me devuelvas a Yuichiro, sé que lo tienes encerrado aquí en alguna parte, ¿dónde está?- Sabito estaba perdiendo la paciencia, pero su hermano mayor estaba a cargo de lo que ocurriera en el oscuro y vacío auditorio.

-Basta Sabito- dijo Giyu poniendo en orden la situación mientras se acercaba con tortuosos pasos hasta ese hombre al cual le guardaba rencor, odio y asco.

-Voy a ser asesinado por un hijo de los Tomioka, y por mi propio empleado- dijo Muzan dirigiendo su mirada a Hakuji, quien sostenía dos rifles con sus manos -No sabía que tenías doble moral, Hakuji, en serio me decepcionas-

-¡Cállate!, ¡Sólo cállate!, ¡Dame a Koyuki!, ¡Devuelvemela!- gritó el de pestañas blancas apuntando

-¿Ah?, ¿quién es esa?- Muzan presentó confunción en su rostro.

-¡Mi prometida!, ¡Me dijiste que me la devolverías si trabajaba para tu clan!-

En vez de obtener respuesta sólo escucho las risas del contrario, esto hizo que Hakuji se enojara más todavía pero contenía su ira apretando su mandíbula, haciendo rechinar sus dientes.

-¿En serio creiste que dejaría a tu omega viva o algo parecido?- la sonrisa del de ojos rojos se volvió macabra -Era una omega pura, obviamente la voy a usar para mi negocio, que patético eres Hakuji-

-...- Hakuji no podía dar respuesta alguna, sus piernas cayeron al suelo en cuanto escucho eso.

Sabito quiso acercarse al peli negro pero este comenzó a gritar fuertemente, tan repentina noticia que tenía le hizo perder la cordura.

-Hasta la utilicé una vez- las carcajadas de Muzan no paraban -Era tan sumisa que se ponía a mi mer-

Un disparo se escuchó en la habitación, reflejando la silueta de Ume, quien lloraba al haber escuchado tal noticia.
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-¡Abuelo!- Tsutako intentaba acercarse lo más que podía a Urokodaki.

Este corría con mucha velocidad hacia los hombres que bloqueaban la entrada a la torre Oeste.

-¡Urokodaki-san espere!-

-¡Fuego!-

Desde la torre se podían escuchar varios balazos, pero ninguno lograba alcanzar al anciano. Shinobu y Douma hacían lo posible para esquivar las balas para proteger al mayor que iba en frente, pero una de esas balas cayó justo en la pierna de Douma.
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-Tanjiro-kun- llamaba la de ojos esmeraldas -Es hora de dormir-

El pelirrojo asintió con la cabeza levantándose de la cómoda hamaca.  Tanjiro esperó ahí todo el día a su alfa, extrañaba la presencia, aroma y caricias que le brindaba Giyu, estaba ansioso de ver su llegada pero fue en vano.

-Kotoha-san, quiero ver a Giyu-san- habló el pelirrojo con lágrimas en sus ojos.

-Yo se que volverá- Kotoha siempre le mostraba una sonrisa para que el omega no se sintiera triste.

-Eso espero, quiero que esté con nosotros, ¿no es así cachorros?- una de las manos de Tanjiro acariciaba su propio estómago, tenía 4 meses de gestación ahora.

De repente sintió un pequeño movimiento en su panza, el pelirrojo sonrió en grande bastante emocionado.

-Kotoha-san, Kotoha-san, los cachorros, patearon-

La de ojos esmeraldas sonrió alegre ante la noticia.

-¿Puedo tocar?- preguntó la azabache mirando el estómago del omega mientras este asentía con la cabeza.

La mano de Kotoha tocó su abultada panza sintiendo los movimientos que hacían los cachorros.

-Espero que su papi llegue pronto- Tanjiro seguía con las caricias en su estómago -Papi estará ansioso de escuchar ésta noticia-
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-¡Hermano!-

-¡Muichiro!-

Los gemelos lloraban a mares, por fin se habían encontrado después de estar separados por más de 6 años.

Inosuke se sentía feliz por Muichiro mostrando una sonrisa en su rostro mientras los brazos se Sanemi lo cargaban a cuestas.
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