Capítulo 13

-Me encanta como te vez- las grandes manos de Giyu acariciaban los rellenos muslos de Tanjiro, éste soltando varios ronroneos y recibiendo leves cosquilleos en su vientre.

-Me alegro de que te guste Giyu-san- las manos del azabache subieron a su abdomen donde podía acariciar todo el cuerpo de su conejito a su gusto.

Ambos estaban sentados en el pasto de ese gran prado que los rodeaba, la brisa movía las hebras pelirrojas de Tanjiro, teniendo algo de frío en sus piernas descubiertas, por el short de terciopelo que tenía puesto. Giyu se percata de eso y se quita su sudadera tapando las esbeltas piernas del omega.

Tanjiro olfatea el pecho de Giyu con tal de sentir su fuerte y relajante aroma.

-Gracias Giyu-san-

Una de la manos de Giyu toma una de las flores que hay a su alrededor para colocarla en el cabello de Tanjiro, éste sonríe al ver su linda apariencia y el rostro del omega algo confundido.

-Tan lindo- menciona y ese color rojo en las mejillas de Tanjiro aparecen llegando a sus orejas -Vamos adentro, Tsutako debe estár esperándonos para la cena- los fuertes brazos de Giyu llevan a Tanjiro a la gran mansión de nuevo.
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-¿Por qué no comes Tanjiro-kun?- pregunta la azabache preocupada.

Giyu sabe la razón, pues su omega no está acostumbrado a comer en frente de los demás, a excepción de Giyu, o cuando Shinobu y Mitsuri cuidaban de él, cuando seguía aquel tratamiento.

-Tanjiro- la voz de Giyu resuena en los oídos del omega y éste lo mira de inmediato dirigiendo sus orbes hacia al azabache -No tengas vergüenza, puedes comer-

El pelirrojo asiente con la cabeza y toma con sus temblorosas manos aquella cuchara para poner una pequeña parte de la comida en ella, llevándolo a su boca y probando la comida que Tsutako había preparado.

Tsutako sonríe orgullosa al ver como el pelirrojo comienza a comer, siendo algo conmovedor para ella misma.

-¿Está bueno?- pregunta la azabache con una sonrisa en su rostro.

-Sí, cocinas muy bien Tsutako-

Sabito observa a sus hermanos y a Tanjiro, presenciando esa pequeña escena y riendo levemente. Tsutako escucha la risa de Sabito y como arte de magia la azabache levanta una ceja por el gesto del peli melocotón.

-¿De qué te ríes?- la voz de Tsutako hace que Sabito la mire y éste sonríe.

-Es tierno ver que seas infantil aún cuando tienes 27 años nee-san- menciona y recibe varios golpecitos por parte de la azabache en su hombro.

Mientras ellos siguen con su infantil discusión Tanjiro Y Giyu terminan de dar unos cuantos bocados más a la comida.

Cuando están por dar las gracias la puerta que sirve para ingresar al comedor es abierta por un hombre, un adulto mayor con el cabello canoso.

-Abuelo Urokodaki- habla la mayor de la mesa.

-Buenas tardes mis queridos nietos- habla el hombre mirando a todos en la mesa, pero fija su mirada en el rostro que le es menos familiar.

Urokodaki se acerca con pocos pasos hasta donde se encuentra el pelirrojo junto al azabache, observando bien al omega, y notando la mordida que lo unía a Giyu.

-Giyu, ¿tienes un omega y yo no lo sabía?-

-Yo tampoco lo sabía hasta que llegó ayer en la tarde abuelo- dice la azabache mirando al anciano con una aura seria.

Urokodaki ríe al ver la seriedad y actitud de Tsutako.

-No le haré nada Tsutako, además- el hombre volvió a observar al omega quien estaba algo nervioso por el aura algo impotente pero animada y amable del anciano -Me alegra saber que Giyu al fin consiguió pareja-

El venerable anciano se sienta al lado de Sabito quien sonríe y abraza a su querido abuelo.

-Pensé que te quedarías más tiempo con el señor Jigoro, pero me alegra que hayas vuelto pronto abuelo- dice el de ojos color lavanda.

-¿Qué?- Tsutako mira a su abuelo -¿Estabas con el señor Jigoro y no me lo dijiste?-

-Sí, al parecer comprometió a su nieto con uno de los hijos de los Uzui- el hombre deja sobre la mesa cuatro sobres dorados decorados con pequeñas piedras brillantes -En un mes será su matrimonio, si no mal recuerdo creo que se casará el cuarto hijo, Tengen-

-Y me imagino que esas invitaciones son para...-

-Sí, una es mía y las demás para ustedes-

La azabache salta de alegría mientras que Giyu no muestra alguna emoción y carga a Tanjiro para salir del comedor.

-Giyu, puedes ir con Tanjiro- mencionó el anciano y éste se volteó a verlo con Tanjiro en brazos, el omega aún seguía nervioso por la presencia de Urokodaki -Y más tarde quiero hablar contigo-

-Está bien- Giyu dirigió su mirada hacia Tsutako -Y gracias por la comida Tsutako- con esas últimas palabras el azabache sale del comedor y va con Tanjiro a su habitación para poder pasar tiempo a solas, tal y como ambos lo querían.

Tanjiro no entiende porque aquella seriedad en su alfa y éste emite ronroneos para que Giyu se sienta más tranquilo y reconfortado.

El alfa se da cuenta de lo que trata de hacer su solecito sintiéndose feliz por ver ese pequeño gesto de preocupación.

-Todo está bien cariño- Giyu ingresa a la habitación y acuesta a Tanjiro en aquella gran cama con sábanas color vino tinto.

-Ven conmigo Giyu-san- el azabache sonríe ante el llamado del omega y observando sus brazos abiertos y estirados.

Giyu va de inmediato y se aferra a Tanjiro en el típico abrazo posesivo mientras se embriaga con esa fragancia a rosas y miel olfateando su cuello.
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En aquella gran sala Urokodaki se encuentra sentado en su sillón de cuero negro y frente a él están sus tres nietos sentados en aquel sofá, hecho del mismo material, con un ambiente totalmente tenso y serio.

-¿Quieres acabar con la mafia Kibutsuji?- Urokodaki da un pequeño sorbo al té negro en su taza mientras observa a sus nietos con su rostro completamente serio.

-Sí- habla Giyu -Además son peligrosos para la existencia de las demás mafias, especialmente con la nuestra-

-Y sin mencionar que la trata de personas en su organización enriquece más a ese idiota de Muzan- menciona la azabache haciendo uno de sus mechones de pelo hacia atrás en su oreja.

-Es peligroso para los Uzui, Shinazugawa, Rengoku, Iguro y Tomioka, y los Kochou, que por cierto ellos me informaron que recientemente han visto movimientos sospechosos  dentro de sus terrenos, se cree que hay infiltrados de Kibutsuji en su planta principal- dice Sabito mientras observa a su abuelo.

-Entonces comenzaremos con la misión la próxima semana, le pediré ayuda a nuestras organizaciones aliadas-
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