Capítulo 10
Tanjiro se sienta en la cama como puede apoyando sus brazos en la cama, dándose cuenta que son sábanas nuevas y limpias, su alfa había limpiado el cuarto mientras dormía. Trata de buscar a Giyu con la mirada, pero no lo encuentra, por lo que supone que es fue al trabajo, hasta que olfatea el olor de la comida, del desayuno.
El omega se aferra a la almohada que usa su alfa para dormir, olfateando el embriagante olor a manzanas y moras azules, esperando a su alfa en la cama como todo un buen niño.
Giyu entra a la habitación viendo como Tanjiro olfatea aquella almohada, sonriendo conmovido.
-Buenos días solecito-
Al escuchar la voz del alfa, el pelirrojo deja su acto para mirarlo a los ojos, su orejas de conejo se levantan emocionadas por verlo.
-Buenos días Giyu-san, ¿durmió bien?-
El azabache se acerca al omega dejando la bandeja con su desayuno en el velador al lado de la cama.
-Sí, pero tu- el mayor acaricia la mejilla de Tanjiro mientras este suelta ronroneos -¿te duele la cadera?-
-Sólo es un poco, no tardará mucho en sanar-
-Supongo que tienes razón-
El omega se sienta en las piernas de Giyu, sin importarle estar desnudo se mira en el espejo frente a la cama, observando como el mayor lo abraza por la cintura.
-Yo lo amo mucho Giyu-san-
-Lo sé, pero yo te amo más-
Ambos se miraron fijamente con varios destellos en sus orbes, hasta que ambos escuchan un estruendoso ruido. Es la puerta de la entrada principal que está siendo tocada con bastante brusquedad, como si quisieran tirar la puerta.
-Giyu- llama Tanjiro aferrandose a su alfa -Te-Tengo Mi-Miedo-
Los ojos del pelirrojo empiezan a cristalizarse, de manera que Giyu se preocupa.
-Voy a ver quien es- el oji azul besa su frente haciéndolo soltar un leve ronroneo -pase lo que pase no bajes.
Tanjiro asiente con la cabeza y otro beso es dejado en su coronilla.
Giyu baja con un ceño fruncido a abrir la puerta. Cuando está por abrirla alguien la abre, y frunce aún más su ceño al ver a aquella omega que tanto detesta.
-¿Qué mierda quieres aquí?-
-Vaya Giyu, se dice Buenos días- aquella castaña sonríe ladina mientras menea un poco su cintura.
-Me importa una reverenda mierda, lárgate de mi casa-
-¿No me invitarás a tomar una taza de café?- pregunta cínica.
Stella como si nada ingresa a la casa observando la sala y las escaleras que llevan al segundo piso, pero ésta se percata inmediatamente de aquel olor que había memorizado, el aroma de su objetivo.
-Parece que tu omega está en casa, ¿puedo conocerlo?- aquella castaña se dirige a las escaleras pero Giyu se lo impide jalando sus cabellos -¡Auch! ¡¿Qué crees que haces!?-
Giyu no dice una sola palabra, sólo la tira al piso y pisa su estómago demasiado fuerte haciendo que esta escupa sangre, el alfa está furioso.
-Te quedarás así hasta que venga un amigo-
Sabito entra a casa de su hermano mayor con dos personas más dentro de un par de sacos, dos alfas para ser exactos.
-Traje la basura hermano, ¿quieres que los mate?
El de cabello melocotón quita los sacos de los alfa estrellandolos contra la pared del sótanos, estos gritan de dolor sin poder hacer nada, ya que están amarrados y con los ojos vendados al igual que Stella.
-No creí que el gerente de mi trabajo fuera un completo traidor, ¿pero quién es el otro tipo?-
-Su nombre es Kaigaku, al parecer este tipo te tomó una foto con Tanjiro teniendo sexo y se la dio a las autoridades-
Kaigaku se sacude haciendo caer al piso el vendaje de sus ojos, y mira con miedo a ambos hermanos tratando de alejarse más y más, hasta que toca el límite de la pared.
-¡Esperen! ¡Esa omega operada fue la que me contrató! ¡Yo sólo seguí or- no terminó de hablar, debido al disparo en la cabeza que había recibido por parte de la pistola de Sabito.
El azabache se acerca y pisa repetidas veces la cabeza de Kaigaku hasta hacer su rostro irreconocible, mientras Stella y el gerente tiemblan al escuchar los disparos y sonidos acuosos de cómo destrozan el cuerpo de Kaigaku.
-Y ustedes- Giyu toma a ambos de los cabellos -Vamos a jugar un poco con ustedes, y no dirán absolutamente nada-
Tanjiro mira como Giyu entra a la habitación más limpio que nunca, el omega se acerca al su alfa para aferrarse a él, olfateando su aroma ronroneando a gusto.
-Te tardaste mucho cariño, ya iba a llorar-
-Lo siento solecito, sólo estaba trabajando-
El pelirrojo hace un adorable puchero mientras dobla sus orejas de conejo, pero aún así besa los labios del alfa.
-Debiste decirme que te ibas a trabajar-
-Lo sé, pero ya todo está bien, porque nos iremos a otro lugar-
-¿Mm?- el omega miraba a su alfa sorprendido y algo confundido -¿Por qué?-
-Pues quiero estar contigo para siempre en un lugar más tranquilo- Giyu daba besos en las mejillas de Tanjiro -Quiero que estés seguro y protegido, es una buena idea, ¿verdad?-
-Sí- su solecito sonreía con sus brillantes ojos color rubí -Si es contigo te seguiré a todas partes Giyu-san-
-Este omega no es de por aquí...- un alfa miraba la foto de Tanjiro con Giyu en aquel acto sexual.
-No hay registros en el país sobre él, tiene cara de un menor de edad-
-Creo que tendremos que tomar cartas en el asunto-
-Como usted diga oficial Enmu-
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