LUNA 13
Narrador omnisciente:
El gran salón dónde se llevaría acabo la gran celebración de la princesa estaba casi terminado.
Era un gran salón de color dorado y rojo, con grandes pilares de marfil, adornos costosos de fiestas en color azul marino, una gran mesa donde servirían la cena, y el gran candelabro de cristal que colgaba en el hecho le daba un toque único.
La princesa era descrita por muchos como una joven amable, sumisa y de carácter tranquilo, de largo cabello negro y ojos avellana, tenia tan solos dieciocho años y ya estaba a nada de ser comprometida.
— Siempre quise conocer a alguien como usted. — dijo Anelis; mientras estaba siendo peinada por dos mucamas y otra mas que estaba trayendo el gran vestido azul marino que usaría esa misma noche —. Es muy bella, como dicen.
— Te agradezco mucho tu amabilidad. — respondió _________ —. Pero hablame de tu, esperó y esta noche salga todo bien.
— La verdad es que no me siento del todo lista. — confeso mirándose al espejo, una de las mucamas ya comenzaba a maquillarla —. Casarme con alguien que ni siquiera conozco, no es algo como para estar orgullosa, que tal si me toca uno que me dobla la edad, o alguien a quién yo le doblo la edad.
Afuera de la habitación en la puerta estaba Morro escuchando atento a la conversación de la joven, estaba ahí por cualquier cosa, y en cuanto ella terminara de arreglarse, la escoltarían al salón para iniciar su fiesta.
La castaña no sabía del todo que decir, pues jamas estuvo en esa misma situación, tuvo la suerte de ser alguien libre de elegir a quien amar hasta hace poco, o con quien estar y en tan solo pensar en ella le hacia sentir mal.
— Bueno, pues pensemos en positivo. — dijo cruzada de brazos, mirando al jardín trasero y el atardecer —. No pensemos en esas cosas, tu misma a traes cosas buenas, piensa que conocerás a un buen hombre esta noche, que no es ni mas grande ni mas pequeño que tu, alguien que tu necesitas. Nosotros estaremos ahí para cuidarte.
La joven sonrió mas tranquila. De niña había escuchado la historia de los de la especie de la joven que estaba con ella en esa habitación, jamas se imagino que fueran tan bellos, con el tiempo todos perecieron en las guerras, si esta mujer moría su especie también lo haría con ella, no le desearía jamas el mal, pero temía que algo malo pasara esta noche.
Hicieron los últimos ajustes en su vestido y mientras ajustaban algunos listones a su cintura, _________ le contaba como era Ninjago en un inició, algo que le fascinaba contar, de como era el comercio, la ganadería, la gente y las ideologías de este entonces.
— El joven que viene contigo. — dijo ella —. ¿También es un Luna como tu?.
— No. — negó sentándose en su cama —. El es tan humano como tu.
— ¿Es tu pareja no es así?. — ella no dijo nada —. Lo supe porque, es muy atento contigo, a simple vista puedo ver que te ama muchísimo.
— Tienes toda la razón.
Iba a responder pero ya habían tocado la puerta, habían anunciado que todos los invitados ya estaban llegando, que debían salir ya para recibirlos.
La princesa sonrió por lo bajo nerviosa, _________ la tomo del hombro para tranquilizarla, fue así como con toda la positividad se levantó y camino hasta la entrada de su gran habitación, su acompañante llevababa un vestido verde oscuro, tan elegante como el suyo, lucia como una mujer indefensa que sólo hacia el trabajo de dama de compañía.
Junto con otro joven, Morro y ella acompañaron a Anelis al gran salón. Morro por el contrario quien se encontraba del lado izquierdo de la joven llevaba un traje de la época, azul marino como el de la princesa, pero no se había peinado ese cabello negro desaliñado, lo que si había echó era ocultar su mechón verde entre el cabello restante, con ayuda de un pasador que le dio _________ unas horas antes.
Gente de dinero, importante y muy elegante la recibió con muchos aplausos, recibía regalos por doquier y muchos jóvenes y grandes duques habían solicitado bailar con ella, o pedir su mano en matrimonio.
La pareja se mantuvo cerca para cuidarla, la dejaban sola por un momento para que pudiera convivir, pero aún así estuvieron al pendiente.
En la mesa, _________ tomo una copa de vino tinto y se recargo en uno de los pilares para observar mejor a la gente.
— ¿Has visto algo sospechoso?. — preguntó Morro llegando hasta ella
— Por el momento nada. — respondió —. ¿Qué hay de ti?.
— Estoy igual, nada malo ha pasado. — dijo con una sonrisa mirando a la menor de estatura —. Debo admitir que hiciste bien en tranquilizarla, ella ahora esta muy relajada hablando con un joven, tal vez de su misma edad.
— Fue lo que le aconsejé, no es fácil para ella esta situación. — dijo mirando a la joven feliz mientras convivía con ese joven príncipe —. Pero esperó y todo salga bien para ella, ahora que tal vez ya encontró a esa persona.
— Lo dices como si tu no hubieras aun encontrado a esa persona. — dijo mirando su copa
— No seas tonto. — dijo cruzada de brazos —. Claro que ya lo encontré, y por nada del mundo pienso dejarte ir.
Con una pequeña sonrisa asintió, dejándola por un momento, pues lo necesitaban en otro lado.
La castaña siguió vigilando de lejos a la princesa, se veía muy feliz y tranquila con el joven que ahora la estaba invitando a bailar. Tal parece que todo acabaría bien en esa noche, no había nada de que preocuparse.
Morro se dirigió hasta el primer piso, donde incluso muchos mas invitados estaban llegando en sus lujosas carrozas, con vestidos caros y en mano regalos para la princesa. Bajo por las largas escaleras y los jardines reales, hasta llegar a la entrada del palacio donde en algunos de los callejones de al rededor se encontró con cuatro tipos, ya los conocía pero solo una vez cruzaron palabras y jugaron juegos de mesa en un bar.
— Vienés de príncipe, Morro. — dijo uno burlándose del caro atuendo del pelinegro —. ¿Ahora eres de la realeza o algo así?.
— Deja los estúpidos chistes para después Rono. — respondió con seriedad —. ¿A que vienés?, estoy trabajando.
— Sabes a lo que vinimos. — dijo otro —. No puedes salirte de esto así como así, ya estas de este lado.
— Yo no les debo nada. — aseguró amenazante mientras se preparaba para acabar con ellos —. Ni dinero, ni favores, como les dije en ese entonces, ya no me interesa seguir interactuando con mierdas como ustedes.
— ¿Y por qué no?. — cuestionó otro —. Seguro tiene mucho que ver con la chiquilla inmortal que esta aya dentro.
— Morro. — le interrumpi Rono con una sonrisa burlona —. Todos sabemos aquí las cosas que has echo, no te vas a limpiar las manos como si nada, no importa si ella es motivo de tu cambio o no, no te vas a librar de mi y de todos tan fácilmente.
— ¿Que harás. — cuestiono con seriedad; retando al cuarteto que tenía como líder a alguien peligroso — matarme?, sabemos que de aquí yo soy el mas fuerte, no necesito de nadie para deshacerme de una bola de imbéciles y no dejar rastro.
— ¿Ella sabe en lo que te metiste hace algunos años?. — cuestionó Rono
— No, yo mismo me encargare de decirle. — dijo dándoles la espada para ya irse —. Les advierto a todos ustedes, que soy de mecha corta, y no quiero que la mencionen a ella, o juro que los mataré uno por uno.
— Irán por ti y te mataran, las cosas en en el bajo mundo funcionan así. — Rono también estaba por irse —. Creí que serias un gran líder o comandante, pero veo que te dejas segar por cosas menos importantes. Que tengas una buena noche, Morro.
Narra Morro:
Rono y mucho más personas tenían razón, y eso es algo que no podre negar.
Hace no muchos años me metí en algunas cosas no tan honestas, todo porque quería vengarme del viejo y demostrar que yo era el elegido, ahora ya tengo otra perspectiva, creó que e madurado y puedo aunque sea arreglar las cosas, _________ no sabía nada de lo que había echó, o si lo sabía no se porque razón seguiría conmigo.
Como le dije a Rono, no me interesaban ya esas cosas, si fui entrenado por Wu y si estoy junto a ella es por mi propia voluntad, creo que el permanecer junto a ellos me hace una buena persona, me aleja de las malas intenciones de algunas personas. _________ es una joven muy correcta que esta dispuesta a dar su vida por salvar este reino, y sin duda yo también lo haría, iría donde esta ella como se lo dije alguna vez, la vez en que me regalo el pin del nenúfar.
Pero pese a que soy una persona fuerte, claro que temo por su seguridad, porque si algo le pasara por mi culpa, jamas me lo perdonaría, y se que mis acciones la pueden llevar al desastre.
No me di cuenta en que momento se me habían pasado dos horas, me había dolido incluso la cabeza de tanto pensar, por lo que me dirigí al salón cuanto antes, estoy tranquilo porque se que ella es capaz de encargarse de esto sola, no me necesita para cuidar de su trabajo o de ella misma.
Al entrar al salón, busque a la princesa con la vista, que estaba ahora hablando con otras jóvenes, después busque a mi compañera entre la gente.
— ¿Dónde estabas. — preguntó ella preocupada cuando me acerque a donde se encontraba —. Estas bien?.
— Debía ir a encargarme de un asunto. — respondió ajustando los botones de mi largo saco —. Y todo salió bien.
— Me alegró mucho. — dijo un poco dudosa —. Solo faltan pocas horas para que esto acabe, todo esta saliendo bien al parecer.
Al cabo de pocas horas había terminado la fiesta, muchos ya se estaban retirando y Anelis por fin pudo escoger al joven con el que lo vimos el resto de la noche, ________ la aconsejó bien, y gracias a ello la princesa estuvo muy feliz y tranquila el resto de la noche, cuando la escoltamos de nuevo a su habitación, nos despedimos de ella y entró al cuarto no sin antes darnos las gracias.
— Les agradezco mucho su trabajo, gracias al cielo todo salio bien y mi hija esta muy feliz. — les dijo el rey en el pasillo —. Wu me mando sin duda a sus mejores reclutas.
— No hay de que, hicimos nuestro trabajo con mucho gusto. — respondió ella y se mantenía a mi lado —. Nos alegra que su hija pudo encontrar a alguien.
— Se que les pido mucho. — el rey pidió —. Pero, quedensé dos días mas, aquí en su estadía tendrán todo, yo le avisare a su maestro.
— Creo que mientras pueda dar aviso no veo ningún problema. — dije —. Es lo que usted diga.
El rey acepto de inmediato, aseguro que mandaría a un mensajero ya mismo para dar a viso a Wu de que nos quedaríamos dos días mas, a cada uno de nosotros se nos asigno una habitación al otro lado de estos pasillos, para estar mas cerca de su hija.
Mi habitación era amplia para mi gusto, jamas había tenido esto, estar tan cómodamente en una enorme cama, mesa para estudio, sillones, una chimenea y un balcón.
Es decir, jamas tuve tanto como ahora.
Hace muchos años, _________ me encontró en los basureros del monasterio, ella estaba por salir a alguna parte y me vio cual gato que buscaba huesos de pescado en ese basurero, en un principio me sorprendió ver a una joven tan bonita que no me despreciaba por mi pobre y sucio aspecto, al contrarió de inmediato llamo a Wu y me acogieron en ese hogar. Tenia tal vez nueve años, desdes que tengo cuatro o cinco años me crié en las calles de Ninjago, jamas conocí a mi madre en persona, pero si teníamos una foto de ella en la vitrina de la casa, una foto a blanco y negro, ella era muy bella y tal parece que me tuvo a una temprana edad, en esa foto, ella no tendría mas de dieciséis años y mi padre era un borracho que nunca estaba en casa, en cuanto tuve la oportunidad salí de ahí, y jamas volví, de todas formas papá nunca me busco, entonces estoy tranquilo ahora que se que jamás me amo.
Con el pasar del tiempo me di cuenta de que ella era la misma, jamas envejecía por mas que los años pasaran, yo me convertí en un hombre puede que incluso físicamente mayor que ella, y cuando le pregunte porque no se hacia vieja ella me respondió con mucha amabilidad, estaba sola al igual que yo, pero éramos muy diferentes, su tranquilidad y amabilidad hacia mi y los demás me hizo enamorarme de ella pérdidamente, y tal vez eso sea lo que me da fuerza a seguir su buen camino, aunque no sea el elegido me he resignado ya, claro que me duele pero que mas se puede hacer cuando el destinó no permite que sucedan las cosas, no se puede hacer más.
Deje de pensar en esas cosas y me metí entre las cobijas, necesitaba dormir unas horas para mañana seguir con las labores de niñero.
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