Capítulo 1

⚠️🚫Advertencias 🚫⚠️

Antes de comenzar a leer esta historia, quiero dejar en claro que el Doushino es uno de mis ships favoritos, y sí, me encanta escribir cosas de esta pareja así que, te invito a que te vayas de aquí amablemente si no te gusta este tipo de contenido.

Y también por supuesto, ésta historia contendrá mis ships favoritos, como el Giyuutan, Uzuzen, Obamitsu, AkaRen.

Y por si no lo saben, mi perfil consiste básicamente en historias Giyuutan, así que si no lo entendiste lo volveré a repetir para ti ^^

VETE DE AQUÍ SI NO TE GUSTAAAAAAA

Esto es todo lo que tengo que decir, muchas gracias y a continuación, espero disfruten mi siguiente obra Doushino <3

La suave brisa mueve el cabello de un pequeño rubio cenizo, el cual se concentra en seguir armando un pequeño palacio con trozos de madera que había encontrado en el jardín del orfanato junto a Akaza, uno de sus amigos, que siempre acompañaba al rubio a donde fuera, ya que no tenía nada más que hacer.

-¡Niños entren a comer!- el grito es reconocible para todos los niños del orfanato.

Las fuertes pisadas se escuchan por todo el terreno, pues todos tienen hambre y quieren saciar su apetito con la comida de una de las nanas del lugar.

-Vamos Douma, la señorita Emma nos regañará si no desayunamos- Akaza ayuda a Douma a levantarse del piso mientras éste se limpia el pantalón.

-Quería terminar mi castillo...- Akaza suelta un pequeño suspira al escucha la queja de Douma.

-Lo harás después, entremos-

Y así, ambos corrieron por los pasillos del orfanato para conseguir su ansiada comida, ya que les esperaba un día ocupado.

La señorita Emma es una de las encargadas de cuidar a los niños del ala este del orfanato "Alas de Ángel", uno de los más grandes del país. La mayoría de familias con más recursos económicos recurrían al orfanato para adoptar a niños o niñas que sean lindos, algunos porque no podían concebir hijos, y otros por mera diversión de tener un "sirviente" más en sus mansiones exageradamente grandes.

Douma sabía de esto desde que tenía conciencia, paso prácticamente sus 10 años vida en el orfanato. Muchas parejas ricas querían adoptarlo, pero el rubio se había encariñado con la encargada Emma y con la mayoría de los niños del lugar, aunque estos no lo tomasen mucho en cuenta, ya que la mayoría del tiempo la pasaba con Akaza, uno de sus mejores amigos.

Douma y Akaza llegaron al comedor un tanto agitados, era jueves, y los jueves en el orfanato significaba "día de bistec con papas".

-¡Tranquilos! ¡Formen fila por favor!- gritaba desde la cocina una de las nanas.

Todos los niños, incluído Douma, formaron fila para recibir su respectiva porción de comida, sentándose junto a Akaza en una de las mesas para empezar a comer con calma, aunque en verdad Douma quería seguir en la construcción de su pequeño castillo. Siendo interrumpidos de repente por su encargada Emma.

-Douma, después del almuerzo ven a la oficina de la señora- dijo únicamente para retirarse del lugar y dejarlo con la pequeña "duda".

-¿Para qué crees que sea?- Akaza preguntaba dando bocados a su comida algo ansioso debido al hambre que tenía.

-Probablemente sea otra familia que quiera adoptarme- dijo como si nada viendo el rostro de su amigo y riendo al verlo algo enojado -No te preocupes, no me interesa ser adoptado, yo quiero quedarme aquí por siempre-

-Tu tienes suerte… podrías irte con cualquier familia, pero en cambio a mí, no me adoptan por mis cicatrices en mis manos- dijo en un tono triste viendo su plato de comida -No quiero que nada cambie...-

-Yo tampoco, me divierto mucho con todos los de aquí- sus palabras solo denotan sinceridad, haciendo reír levemente a su mejor amigo.

Otra persona hace acto de presencia dando un pequeño revolviendo el cabello de ambos niños, sentandose en frente de estos en compañía de alguien más, su pequeña pero alegre risa hace sonreír a ambos.

—Los estuvimos buscando en todo el patio, ¿verdad Gyutaro?— la niña de cabellos blancos resposaba sus brazos sobre la mesa.

—Así es— respondió el niño que acompañaba a su pequeña hermana a todos lados —Ume me dijo que la señorita Emma estuvo hablando con la dueña del orfanato—

—Oh bueno— respondió el pequeño Douma terminando de dar los últimos bocados a su comida —Supongo que me tengo que ir, ya vuelvo chicos—

Con eso dicho, dejó en la mesa a Akaza algo preocupado, mientras que los hermanos Gyutaro y Ume estaban algo desconcertados. Enseguida fue hasta la oficina para hablar con la señorita Emma, encontrándose en frente de la puerta con una pareja que vestían ropas elegantes, y a sus costados tenían dos grandes maletines, era bastante sospechoso.

Al entrar a la oficina, vió como su nana estaba junto a la directora sosteniendo una valija, su instinto rápidamente se activó y sus ojos se abrieron ante la sorpresa.

—¡No quiero!— dijo Douma rápidamente apegándose a la puerta.

—Douma, escucha con atención— Emma se acercó a él de manera desafiante, y con el rostro más serio que nunca —La familia Villa Mir quiere un hijo, vas a tener una familia muy buena, y con grandes posibilidades de viajar por el extranjero—

—¡No quiero!, ¡Quiero quedarme con mis amigos!—

—Ya es muy tarde— habló la directora, dejando la valija que traía en sus manos en frente de Douma —Te hemos vendido al señor y la señora Villa Mir, son la pareja que está detrás de la puerta, en la valija están todas sus cosas para que ya te puedas retirar del orfanato—

Douma simplemente no podía creerlo, la Nana en la que más confiaba lo había vendido como si fuera una mercancía, odiaba la idea de tener un cambio tan radical en un solo instante, por lo que salió de inmediato de la oficina pero fue atrapado por los brazos del hombre que lo había "adoptado".

Los ojos arcoíris de Douma comenzaron a cristalizarse, bajando la mirada para que no vieran su rostro. Emma sólo suspiró y vió como desde lejos venían tres figuras que logró reconocer.

—Douma, aquí estás— Ume estaba en la espalda de su hermano mayor, bajándose con cuidado y observando la situación algo confundida —¿Qué está pasando?—

—¡Ume, ayúdame!— dijo sin pensar sacudiéndose con todas sus fuerzas en los brazos del hombre.

—¡Suficiente!— exclamó la mayor del lugar —Por favor, pueden retirarse—

Gyutaro, Ume y Akaza salieron corriendo detrás de Douma, pero las demás encargadas los atraparon, solo pudieron presenciar como el pequeño rubio cenizo era llevado contra su voluntad hasta la carreta elegante en la que habían llegado la pareja que se lo estaba llevando.
.
.
.

En todo el camino, Douma no había dicho una sola palabra, ignoraba todo lo que sus nuevos "padres" le decían, quería volver al orfanato, ni siquiera había terminado su castillo de madera con Akaza. En el largo trayecto se preguntaba, si algún día volvería a ver a sus amigos.

Al bajar de la carreta un poco enojado, se quedó anonadado por la mansión de gran tamaño en frente suyo, sintiendo como el hombre lo ayudaba a bajarse debido a la altura que había hasta el suelo. La curiosidad invadía su mente, quería ver cómo era todo por dentro, aunque le diera un poco de miedo su nueva madre, sentía la mirada clavada directamente en su espalda todo el tiempo.

—Douma, ven por aquí por favor— el hombre adulto era amable, lo tomó de la mano para guiarlo hasta dentro.

Por el lado contrario, la señora de la casa ni siquiera le dirigía la palabra, le daba escalofríos de cierto modo el saber por qué lo habían adoptado con tanta insistencia, hasta el punto de incluso pagar por tenerlo.

El silencio estuvo presente por unos cuantos minutos en cuanto llegaron a la sala, Douma tiene en frente a la pareja Villa Mir, tiene tantas preguntas para ellos pero no sabía cómo romper ese incómodo silencio hasta que llegó una de las sirvientas con una bandeja llena de galletas y un juego de té, ésta comienza a servir de la bebida en cada taza correspondiente, y así el mayor empezó a hablar.

—Soy Adam Villa Mir— como siguiente acto señaló a su esposa, la cual estaba sentada a su lado tomando pequeños sorbos de la taza de té —Y ella es mi esposa Leonor Villa Mir—

—Y-Yo soy Douma— dijo haciendo una pequeña reverencia, viendo con nervios a la pareja —¿Por qué quisieron adoptarme con tantas ganas?... Porque ví que pagaron por mí—

El mayor no esperaba que el pequeño Douma fuera tan directo, soltando una pequeña carcajada, mientras que su esposa solo apartaba la mirada y tomando de su taza.

—Bueno verás... mi esposa es estéril, y hemos querido un hijo desde hace mucho tiempo— Leonor frunció levemente el ceño al escuchar esas palabras —Entonces ya te habíamos visto antes, y tienes una belleza particular, más en tus ojos. Además...— hizo una pequeña pausa para tomar las manos de Douma y mirarlo con una pequeña sonrisa, no parecía querer hacerle daño —Prometemos cuidarte bien, por favor, necesitamos un heredero—

Douma no estaba del todo seguro, jamás había tenido figuras paternas, de cierto modo el llenar ese pequeño vacío lo convencía, pero aún así, extrañaba mucho su anterior entorno, todo había pasado tan rápido.

—Está bien... pero, ¿hay alguna regla que me vayan a imponer?— preguntó un poco preocupado, temía de que su nueva familia fuera demasiado estricta.

—No, solo queremos que corten tu cabello— habló por fin Leonor, su voz era bastante suave, pero en su tono de voz se notaba un tanto su "molestia".

—También un poco de clases privadas para que estés al nivel de los niños de la escuela, queremos que estés los más alto posible—

—Claro...—
.
.
.

Pasó un mes y medio desde que Douma comenzó a ser parte de la familia Villa Mir, su estadía fue bastante acogedora, sus padres nunca fueron exigentes como tal, aunque esté ponía empeño y esfuerzo para estudiar y practicar en varias actividades, fuera deportes, caligrafía, baile o música, aunque debía admitir que no era bueno con el baile, en ninguno.

Adam estaba orgulloso de su hijo, siempre lo elogiaba por lo rápido que aprendía, y lo consolaba cuando Douma le hacía saber que extrañaba a sus antiguos amigos, pero por el lado de Leonor, sólo escuchaba o veía desde lejos sin dirigirse directamente al pequeño rubio.

¿Estaba haciendo algo mal?, ¿acaso no lo quería como su hijo?.

La razón por la que más se esforzaba, era para hacer sonreír a su madre, pero ésta nunca le dirigía la palabra, ni siquiera se tomaba la molestia de saludarle cuando lo veía, y a pesar de eso, Adam trataba de explicarle a Douma que ella no lo odiaba ni nada por el estilo, pero estaba frustrada por no poder darle un hijo propio de su misma sangre.
.
.
.

—¿Ya lo viste?—

—Sí... me contaron que la señora Villa Mir no puede tener hijos, por eso trajeron un asqueroso huérfano—

—Vaya, al menos no es tan feo como tal—

El ansiado día había llegado, su primer día de escuela, pero las primeras impresiones sobre Douma no eran las mejores.

No le importaba lo que dijeran de él, solo quería hacer sentir orgullosos a sus padres. Su salón de clases era espacioso, y habían más niños que niñas.

Las miradas estaban sobre él, y las risas burlonas se escuchaban tan sonoras, pero no les prestaba atención, solo tenía la obligación de aprender, y eso no era difícil.

—¡Vete de aquí huerfanito!— gritaba de fondo un niño de fondo.

—¡Nadie te quiere aquí!—

—¡Bien, bien, silencio!— esa voz de mando puso orden en el salón de clases —Vamos a comenzar con la clase—

Aún le quedaban varias cosas que aprender sobre los niños de clase alta, y trataría de no destacar tanto para no volverse una molestia.
.
.
.

En ese receso tan solitario solo podía buscar un lugar donde nadie lo viera, había encontrado el sitio ideal para que no lo molestasen por ser un niño adoptado, en el patio detrás de un enorme árbol de pino.

Aunque estuviera en ese lugar, aún podía escuchar lo que decían de él, escuchando en ese momento una conversación, claramente eran voces de niñas de su edad.

—O sea... ese tal Douma ni siquiera habla, es muy raro—

—Sí, lo único bueno de él son sus ojos, ¿tú qué crees Shinobu?—

Hubo otro pequeño silencio hasta que se escuchó otra voz femenina.

—Yo estoy bien, mientras no se meta conmigo o se interponga en mi camino estoy más que bien—

La voz de esa tal "Shinobu" es bastante dulce, piensa Douma mientras sigue comiendo su almuerzo.
.
.
.



Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top