ᴄᴀᴘɪᴛᴜʟᴏ ɪ : ʜᴜɴᴛ's ᴘᴇᴀᴋ

La brisa sopla fresca mientras corres por el bosque. Tus músculos se tensan y crecen con fuerza mientras recortes los senderos del lugar con paso seguro.

- No... puedo... escapar...

Poco a poco te haces consciente del sonido de un suave pisar detrás de ti... de unos ávidos ojos amarillos... de un oscuro susurro de pelaje entre los árboles...

- ...

El lobo está ahora detrás de ti, con los colmillos brillando a la luz de la luna. Doblas hacia un lado, pero él te sigue sin esfuerzo, sus movimientos coinciden a la perfección con los tuyos.

- ¡Oh!

Corres más rápido, el corazón te late con fuerza en el pecho. ¿Pero tienes miedo?... ¿O es solo la emoción de la persecución?

- Grrr...

Tu pulso se acelera al sentir el aliento caliente del lobo en tu cuello. Los escalofríos recorren tu cuerpo y sabes que sientes lo mismo que él... su triunfo, su excitación...

Te tropiezas al llegar a la base de una cascada, su fresco rocío no ayuda a controlar el calor que te invade. El lobo se levanta sobre sus patas traseras y te arrastra hasta el agua mientras te volteas para mirarlo...

- Tardaste mucho...

Y de repente, el lobo desaparece, su cuerpo se alarga y su pelaje se deshace bajo tus manos hasta que te encuentras piel a piel con un hombre, con ojos del mismo ámbar dorado que los del lobo.

Sus ojos brillan tan amarillos como los del lobo y sientes su hambre, pero sabes que no es comida lo que ansía.

- ¡Por fin, eres mía!

Las aguas agitadas te rozan los muslos y una ola de deseo te invade, junto con un pensamiento fugaz. Tiemblas, abrumada por el deseo que sientes al tener al hombre entre tus brazos.

- ...

Él acerca su boca a la tuya, sus ojos dorados brillan ante la expectativa... Te levantas para recibir su beso con el mismo fervor, deseando que no haya ni un trozo de tela ni un soplo de aire entre ustedes.

- Mmm...

Sus caderas se estrechan contra ti mientras sus lenguas se enfrentan. Sus fuertes manos recorren tus costados, reclamando tus pechos, tus caderas, sin esfuerzo, al igual que tu boca.

- Ahora que te tengo, nunca te dejaré ir.

Te retuerces en sus brazos, consciente de que deberías alejarte, pero solo consigues acercarte más a su poderoso cuerpo. Puedes sentir su miembro, duro y caliente contra ti, causándote una oleada de calor entre las piernas.

- ¿Pensaste que te escaparías de mí? Tu cuerpo lo sabe. Estamos hechos para estar juntos.

- Sí...

La cascada retumba detrás de ustedes, el sonido invade tu cabeza, la frescura del agua es lo único que te impide incendiar todo el bosque. Su boca vuelve a descender hacia la tuya mientras te abre las piernas y se introduce de golpe mientras tú gritas de placer...

- Sííííííí...

• ୨❀୧ •

... Cuando de repente te despiertas con una sacudida y un sonido de cristales rotos. Luchas por moverte. Un humo agrio te llena la nariz y algo te sujeta, presionándote el pecho... Luchas contra eso.

- ¡No! ¡Suéltame! ¿Por qué no puedo moverme?

- Tuviste un accidente.

La voz es profunda... cálida como la mano que entra por la ventana, calmándote y tranquilizándote. Tu visión se aclara, reconociendo lentamente... Estás en un auto accidentado en algún lugar al costado de un camino boscoso. Un hombre abre la puerta para rescatarte. El mismo hombre que acabas de ver, solo...

- No te muevas. Te sacaré.

Sus músculos se tensan mientras abre de un halón la puerta atascada y te agarra del brazo para ayudarte a salir del auto accidentado. Lo miras. Sus ojos son marrones, no dorados. Ojos normales. Ojos humanos. Pero tu reacción cuando te toca es todo menos normal. Su tacto se siente electrizante y a la vez muy familiar, una sacudida de sensaciones que te calienta la sangre y te acelera el corazón.

Lentamente, los acontecimientos de la noche vuelven a tu memoria... Estuviste conduciendo toda la noche, llegando al oeste de Virginia para visitar a la familia de tu madre y al pueblo natal del que siempre te había prohibido siquiera preguntar...

- ¿Estaba soñando? ¿Pero cómo estabas...?

Su voz suena tranquila pero evasiva mientras cierra la puerta del auto.

- Debes haberte quedado dormida frente al volante.

- Pero ¿por qué te conozco? ¿Cómo puedes ser exactamente igual a alguien de mi sueño?

Él no responde, recorre cuidadosamente el auto contigo para hacer un balance de daños.

- Deberías tener más cuidado. Pudiste haberte matado.

- Yo... estuve conduciendo toda la noche. Debe haber estado más cansada de lo que pensé.

El auto se ve casi intacto. Parece que te desviaste hacia un lado y te estrellaste contra un árbol. El parabrisas está agrietado, la puerta del lado del conductor deformada, pero no hay muchos otros daños visibles.

- Gracias por tu ayuda. Soy Marisa.

- Jimin.

- Tú... Eres precioso.

- Y tú eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida.

Él inclina la cabeza ligeramente, casi como una reverencia, y sientes que un torrente de sangre abandona tu cabeza. El hombre es atractivo, pero hay algo más. El aire entre ustedes está lleno de tensión.

- ¿Estás herida?

Parpadeas confundida hasta que él mira el auto aún humeante, y entonces sacudes la cabeza. ¿Cómo pudiste olvidarlo? Te estiras y te retuerces, poniendo a prueba tus extremidades, pero aparte de algunos temblores, pareces estar bien.

- Creo que estoy bien. Gracias. No sé qué habría hecho si no hubieras estado aquí.

Miras el bosque cubierto de niebla y la carretera desierta.

- ¿Qué estás haciendo aquí? Y, eh, ¿dónde es "aquí"?

Deberías estar aterrorizada, sola en el bosque con tu auto destrozado y un hombre extraño cuya intensa mirada no se aparta de la tuya. Pero, en cambio, la inesperada conexión de tu sueño aún persiste. Hay algo más profundo... y más extraño... que la mera atracción.

- Estás cerca de Hunt's Peak.

- ¡Oh, qué bien! Allá es adonde iba. Voy a visitar a mi tío. Mi, eh, mi mamá se fue de Hunt's Peak cuando era adolescente, así que nunca he conocido a nadie de mi familia de aquí. Lo cual siempre me pareció extraño, así que pensé en venir a conocer...

Te das cuenta de que estás balbuceando, y es difícil saber si es porque Jimin te pone nerviosa, o porque te resulta tan familiar que esperas que ya lo sepa todo sobre ti. Logras detenerte a ti misma antes de decir algo sobre los sueños recurrentes que has tenido sobre los bosques de Hunt's Peak. Bosques que nunca habías visto antes de este momento. O sobre la extraña sensación de que él estuvo en más de uno de esos sueños.

- Es un placer conocerte por fin,.

- ¿Por fin...? Eh... ¿Sabes quién soy?

- Por supuesto. Hemos esperado mucho tiempo por ti. Que tu madre se fuera fue una... gran decepción.

Un escalofrío te recorre ante sus tranquilas palabras. ¿Conoce a tu madre? ¿Cómo?

- Wow, eh, pueblos pequeños, ¿no? ¿Todo el mundo se conoce?

- Algo así.

Siempre habías sospechado que había algo más en la historia de tu madre que solo "una adolescente aburrida que abandona un pueblo pequeño". Por eso viajaste hasta aquí sin decirle nada, para averiguar qué es lo que realmente te une a Hunt's Peak. Pero sea lo que sea que esperabas, definitivamente no era esto.

- Entonces, ¿qué sabes sobre... Mi tío?

- Nuestras familias son viejas amigas. Zane ha... perdido mucho en su vida.

- Parecía muy contento cuando le dije que venía de visita.

- Pasó mucho tiempo llorando a su hermana. Debe sentir que es como una segunda oportunidad.

Te volteas, tu nariz se arruga ante el olor del humo del motor, agrio comparado con la rica tierra del bosque.

- Debería... llamar a alguien por lo de mi auto.

Sacas tu teléfono para llamar al 911, pero no tienes cobertura, y cuando intentas marcar, solo escuchas una extraña interferencia.

- Maldición. No hay señal. ¿Supongo que puedo intentar conducir?

Miras con duda hacia el auto. Parece que se puede conducir. ¿En su mayoría? De repente, escuchas el sonido de otro auto en la carretera desierta. Reduce la velocidad a medida que se acerca, y te das cuenta de una extraña sensación de atracción, como si algo en ese auto... o alguien en ese auto... te estuviera llamando.

- ¿Tú...?

Miras a Jimin, preguntándote si él siente lo mismo, pero sus ojos no muestran más que desconfianza cuando el auto se detiene y una mujer se baja.

- ¿Este es su auto, señorita? ¿Necesita ayuda?

Para tu sorpresa, sientes la misma chispa que cuando conociste a Jimin, un rayo de conexión que salta de ti a ella, a pesar de los lentes oscuros que protegen sus ojos.

- Estamos bien. ¿Eres una especie de guardabosques o algo así?

- Me llamo Morgan. Trabajo para el Departamento Forestal.

- Soy Marisa.

Jimin da un paso deliberado hacia delante, bloqueando el espacio entre Morgan y tú. Sus hombros están rígidos y no parpadea.

- Vete, Morgan. No tienes autoridad aquí.

La desconocida se pone tensa, con la mandíbula apretada y la cabeza ligeramente alejada de Jimin.

- Mi trabajo es mantener estos bosques a salvo.

- Trabajas para la compañía Sayre Energy and Power. Tu trabajo es destruir los bosques.

- Soy investigadora de la SEP y guardabosques a tiempo parcial. ¿Este tipo la estaba molestando, señorita?

Su voz se tranquilaza de manera notable cuando se dirige a ti en lugar de a Jimin, y de nuevo sientes un inesperado escalofrío al escucharla.

- No...

- Le sorprendería saber cuántas criaturas feroces viven en estos bosques. No debería venir aquí sola.

- Estaba bien con Jimin protegiéndome.

- No dejaré que nada la amenace.

- Y tú lo sabes todo sobre las amenazas que se esconden a la vista.

Prácticamente puedes ver los pelos de punta en el cuello de ambos cuando se enfrentan.

- Solo un consejo, de alguien que ha vivido aquí toda su vida. No confíe en Jimin. Todos saben que es un problemático...

- Solo si tu idea de "problema" es incomodar a Sayre Energy.

Jimin cierra las manos en forma de puños a los lados. Mientras se tensa como si quisiera lanzar un puñetazo, la puerta del auto se abre detrás de Morgan y se bajan dos hombres.

- Retrocede.

- Será mejor que no te sorprendamos amenazando a una oficial del Servicio Forestal...

Ambos hombres observan a Jimin como si fuera una granada a punto de explotar.

- Todo está bien, Sergei, Hugo. Él ya se iba.

Ella se voltea hacia ti sonriendo.

- Podemos llevarla al pueblo y llamar a un mecánico para su auto.

Jimin se acerca, sin ocultar la urgencia en su voz.

- La carretera rodea la montaña. Es mucho más rápido atravesar el bosque. Además, viniste aquí para conocer a tu gente. Este bosque es tu herencia. Deja que te lo muestre mientras caminamos.

El tono de su voz es bajo, como una caricia, demasiado suave para que Morgan lo escuche.

- Hay una cascada, no muy lejos de aquí, una joya del bosque, oculta para todos los ojos humanos.

- ¿Una cascada?

Por un momento, una imágen de tu sueño pasa ante ti. El chorro oculto de la cascada... El cuerpo del lobo llevándote hacia el agua que salpica... Jimin sonríe, y de repente sabes de forma indiscutible que él sabe exactamente lo que estás pensando. Te sonrojas cuando se acerca a ti.

- ¿No te gustaría verla de verdad?

¿Cómo puede saber lo que pasó en tu sueño? ¿Es por eso que tu madre se callaba cada vez que le preguntabas por Hunt's Peak? ¿Hay algo... sobrenatural... en este lugar? Le sonríes amablemente a Morgan.

- Lo siento, pero Jimin ya se ofreció a mostrarme un poco el lugar. ¡Aunque estaría encantada si pudieras llamar a alguien para que remolcara el auto!

Los dos hombres detrás de Morgan intercambian una mirada... Pero ella nunca deja de mirarte.

- Ten cuidado, Marisa. Jimin no es quien crees.

Él te ofrece su mano y te conduce por un tenue sendero entre los árboles. La palma de su mano es áspera y callosa, y su piel se siente cálida contra la tuya.

- Me alegra que hayas elegido no ir directamente con tu tío. Hay mucho de tu herencia que él no puede mostrarte...

- ¿Cómo qué?

- Como esto.

- Es hermoso pero...

No estás aquí para ver un lago hermoso. Estás aquí para descubrir... aún no estás segura qué. Solo que hay algo que descubrir.

- Cierra los ojos.

- ¿Qué? ¿Por qué?

Él te hace callar con un gesto. Cierras los ojos y finalmente escuchas un leve ruido de pájaros. Cuando vuelves a abrir los ojos, Jimin se agacha y se acerca con un pequeño pájaro amarillo en las manos. El pájaro tiembla entre sus manos, pero sus dedos sobre él son delicados.

- Se cayó del nido. Puedo ayudarlo a recuperarse.

- ¿No... no se enfrentan entre ellos si huelen a humano o algo así?

Con una facilidad imposible, Jimin acuna al pájaro con una mano mientras se sube a la copa de los árboles con un brazo.

- No olerá a humano.

- ...

Con cuidado, mete al pequeño pájaro en un pequeño nido, casi invisible en una rama en lo alto. Cuando vuelve a bajar de un salto, te estremeces, pero no sabes si es por su cercanía o por la nube que está pasando por encima de ustedes. Una parte de ti sabe que deberías estar nerviosa al estar aquí sola con un hombre que no conoces. Un hombre que parece saber demasiado sobre ti... Pero tu curiosidad te impulsa a seguir adelante.

- Entonces, ¿cuál es tu asunto?

- ¿Mi... asunto?

- Sí, todo eso tan misterioso de "yo sé más de ti que tú de mí". Quiero saber.

Él piensa, aparentemente buscando las palabras, pero su respuesta sigue siendo evasiva.

- Dime primero, ¿por qué viniste a casa, Marisa?

- Yo... no lo sé. Es extraño. Mi mamá siempre odió Hunt's Peak, pero cada vez que hablaba de él... Yo sentía una conexión. Buscaba fotos en Internet y soñaba con ellas. Con estos bosques.

- Y ahora estás aquí. Entonces, ¿qué esperas encontrar?

- Yo... Quiero saber más sobre ti. Supongo que tú sabes sobre mí, pero yo no sé nada más que tu nombre. Háblame de ti.

- Eso puede ser una pregunta más difícil de lo que crees.

- ¿Por qué? ¿Eres muy complicado?

- Es probable que pienses que sí.

- Quizás pueda ayudarte a resumirlo. ¿Has vivido en Hunt's Peak toda tu vida?

- Nunca he vivido en el pueblo.

- ¡Ah! ¿Entonces eres un chico de campo?

- Se podría decir...

- ¿Y qué haces?

- ¿Qué hago?

- Es decir... ¿para vivir? ¿Eres agricultor? ¿O... modelo?

Por un momento, la cara de Jimin se queda extrañamente en blanco, luego parpadea y asiente, como si le hubieras explicado algo confuso.

- Se podría decir que... trabajo para proteger la tierra.

- ¿Cómo un ecologista?

• ୨❀୧ •

La niebla empieza a disiparse al llegar a una curva.

- ¿Tienes hambre?

Se agacha y saca un puñado de bayas oscuras y gordas de un arbusto. Tienes la sensación de que está intentando cambiar de tema, pero las bayas tienen aspecto delicioso y de repente te das cuenta de que estás hambrienta. Dudas, luego cierras los labios alrededor de la baya, apenas rozando la punta del dedo de Jimin. Ambos jadean ante el contacto. Lo sientes en todo tu cuerpo, enviando una ráfaga de calor a través de ti solo en ese medio segundo.

- Más dulce que las que se consiguen en el pueblo, ¿no?

- ¿Ah?

- ¿Las bayas?

- Ah, sí, claro. Bayas...

Das un paso atrás hasta una distancia más segura, tu cuerpo siente bruscamente cada centímetro adicional que pones entre ustedes.

- Entonces, ¿de qué estaba huyendo mi mamá?

La respuesta de Jimin es absorbida por el súbito y abrumador sonido del agua que corre. Levantas la vista y se te hiela el corazón al ver la misma cascada de tu sueño.

- Yo... conozco este lugar... ¿Cómo podría soñar con un lugar que nunca había visto?

- Como te dije, esto es tu derecho de nacimiento.

- ¿Pero qué significa eso?

Dejas que te lleve al borde de la piscina natural.

- El agua está helada, pero en los días de calor, vengo aquí a nadar. El golpeteo de las cataratas... puede ser vigorizante.

Miras el agua, aparentemente tranquila en este extremo de la pequeña piscina natural, pero agitada cuanto más se acerca a las cataratas. Te quitas los zapatos y los calcetines y metes un dedo del pie en el agua fría.

- ¡Ay! ¡Está helada!

- ¿Demasiado fría para ti?

Saltas hacia atrás cuando el agua salpica, mojando el dobladillo de tus pantalones.

- ¡Oh, no! Ahora tendré que volver caminando con los pies embarrados.

- Siéntate un momento. Se secarán con la luz del sol.

Él limpia una roca con unas hojas de pino y te indica que te sientes.

- Háblame de ti, Marisa. ¿Cómo fue la vida que te dio tu madre lejos de Hunt's Peak?

- Mi vida fue... Insuficiente. Mis padres me dieron todas las oportunidades, pero nunca estuve satisfecha. Siempre quería algo más.

- ¿Y cómo te sientes ahora?

La miras, dándote cuenta de la satisfacción que sientes, aquí y ahora, algo que nunca habías experimentado.

- Satisfecha.

Jimin se acomoda en el musgo a tus pies. A pesar de sus largas extremidades, parece relajado y cómodo en el suelo.

- Tu vida es muy diferente a la mía.

- ¿En serio? Mi vida siempre ha sido muy normal.

- Entonces, quizás sean nuestras ideas de "normalidad" las que son muy diferentes.

- ¿Por qué? ¿Cuál es tu idea de normalidad?

Porque si consiste en enviarle psíquicamente sueños sensuales a desconocidos para sacarlos de la carretera, entonces tiene razón, eso está muy lejos de tu definición de normalidad. Pero Jimin solo sonríe.

- Esto. El bosque. Los árboles. Los pájaros. He tenido pocas oportunidades de ver qué más hay en el mundo.

- ¿Quieres decir que nunca sales del bosque?

- Me gustaría saber todo sobre tu vida "normal". ¿Cómo eras de pequeña? ¿Qué haces cada día?

- ¿Todos los detalles aburridos?

- Todo.

- Está bien, pero si te aburro, recuerda que tú lo pediste.

• ୨❀୧ •

A pesar de ser desconocidos, a pesar de la extrañeza de Jimin, es extraordinariamente fácil hablar con él, y antes de que te des cuenta, ya ha pasado el mediodía y tu estómago está rugiendo. Los dos están relajados y somnolientos bajo el sol, la cabeza de él está casi apoyada en tu rodilla.

- Deberíamos devolverte al pueblo. Todavía tienes que reparar tu auto antes de que anochezca.

Jimin te acompaña hasta el pueblo y se queda mientras le envías un mensaje de texto a tu tío para informarle que llegaste.

- Bueno, será mejor que, eh...

- Sí. Busca a tu tío.

Te toma la mano con un gesto extrañamente anticuado, casi cortesano, como si estuviera a punto de rozarte los nudillos con un beso. Pero en lugar de eso, solo la aprieta suavemente, ambos inhalan con fuerza por la sensación de pérdida cuando te suelta.

- Te veré luego.

No es hasta que desaparece al doblar la esquina cuando te das cuenta de que nunca conseguiste una respuesta a tu pregunta sobre quién es y cómo te conoce. Pero antes de que puedas ir tras él, reconoces a tu tío acercándose a ti.

- ¿Marisa?, Marisa ¿eres tú?

- ¿Tío Zane? ¡Estoy muy feliz de conocerte por fin!

- ¡No puedo creer que estés realmente aquí! No sabes cuánto tiempo he estado esperando esto.

Te abraza de forma incómoda.

- Te reconocería en cualquier parte. Eres la viva imágen de tu padre, ¿no? Pero... ¿qué te pasó? Te ves como si unos perros te hubieran masticado y escupido.

De repente te das cuenta de que tu ropa se ve exactamente como si hubieras conducido durante dieciocho horas, sobrevivido a un accidente de auto, caminado en una piscina natural y pasado varias horas tumbada en el bosque.

- Mierda. Me acabo de dar cuenta de que dejé mis maletas en el auto.

- Oh, sí, me llamó el mecánico. ¿Dijo que habías tenido un pequeño accidente?

Intentas quitarte las arrugas de la ropa mientras le cuentas a Zane lo sucedido en las últimas horas.

- Bueno, hay una parte que puedo solucionar, al menos. La tienda de la señorita Shari está justo ahí si quieres comprar algo nuevo para ponerte. No me gustaría que le dijeras a tu mamá que no te trataron bien en Hunt's Peak.

- Sí, bueno... no le dije exactamente a dónde iba.

- Ah. Eso tiene más sentido. Me preguntaba qué la hizo cambiar de opinión.

- ¿Por qué? ¿Por qué odia tanto este lugar?

Zane no responde a la pregunta y acelera el paso mientras lo sigues.

- Aquí. Veamos qué tiene la señorita Shari en venta.

Momentos más tarde, te pones un atuendo elegante pero práctico, alentada por Zane y la vendedora.

~ Conjunto elegido ~

- Wow... Esto se ve muy bien. ¡Esperaba poder hacer algo de senderismo mientras estoy aquí!

- Si lo quieres, es tuyo. Considéralo una disculpa por haberme perdido unas cuantas décadas de cumpleaños.

- Gracias, tío Zane.

- Me tomé el resto del día libre para que podamos pasar algo de tiempo juntos. ¿Qué quieres hacer primero?

Echas un vistazo a la poco prometedora calle, que parece algo que debería ir acompañado de un artículo titulado "El corazón moribundo de Estados Unidos".

- Eh, antes de hacer algo más, deberíamos averiguar qué pasa con mi auto...

• ୨❀୧ •

Para cuando resuelves las cosas con el mecánico es casi la hora de la cena, y Zane te lleva a su casa en las afueras del pueblo... La cual luce como algo que se vería en las escenas del " antes" de uno de esos programas de transformación de casas. De esas que tienen un suelo mugriento que no se ha cambiado desde los años 70.

- Ten cuidado. Déjame despejar un lugar para sentarnos.

Agarra un puñado de rifles de caza del sofá y los arroja descuidadamente sobre una pila de lo que podría ser la ropa sucia.

- La cena está casi lista. No has vivido hasta que no hayas comido venado de Hunt's Peak.

A pesar de la suciedad, tienes que admitir que la comida huele de maravilla, sobre todo porque tu última y adecuada comida fue ayer.

- Entonces... si todo lo que tu mamá te dijo fue lo horrible que es Hunt's Peak, ¿qué te hizo decidir venir aquí de todos modos.

- Yo... Tuve algunos sueños extraños sobre este lugar. Supongo que mamá debió enseñarme fotos o algo así cuando era pequeña, porque sueño con estas montañas todo el tiempo. Cuando por fin busqué a Hunt's Peak y vi... las montañas... y el lugar de mis sueños, supe que tenía que venir.

Zane sonríe, poniendo una mano en tu hombro.

- Nuestra familia siempre ha estado aquí. Este lugar se apoderó de nosotros. Tu mamá nunca entendió que no puedes darle la espalda a tu historia. Le dije que no podía mantenerte alejada. Sabía que querrías volver... cuando llegara el momento.

• ୨❀୧ •

Él deja los platos sobre la antigua mesa y tú te sientas en silencio durante unos momentos, saboreando los primeros bocados.

- Entonces, cuéntame sobre... Hunt's Peak.

Haciendo una mueca, Zane toma un trago de cerveza.

- Supongo que no parece mucho para una chica de la gran ciudad como tú.

- Quiero decir... yo no...

- No pasa nada. No es el pueblo lo que importa, ¿sabes? Son las montañas, los bosques. Eso es lo que nos mantiene aquí. Aunque supongo que incluso eso no fue suficiente para tu mamá...

- ¿Por qué se fue?

Zane no dice nada, pero te das cuenta de que no deja de mirar a la ventana, como si la oscura franja de árboles tras las cortinas tuviera las respuestas.

- Cuando tu mamá conoció a tu papá... cuando nos dijo que se iba a casar con él... tuvo suerte de no aparecer muerto en la carretera.

- ¿Solo porque eran demasiado jóvenes para casarse?

- No, solo porque... no importa. No quieres escuchar nada de esto...

- ¿Tenía algo que ver con, por ejemplo, casarse con un forastero?

- ¿Ella te dijo eso?

- No. Intentó no hablar nunca de este lugar.

- Ya es historia antigua. Lo importante es que volviste con tu gente.

Él fuerza una sonrisa.

- ¿Qué quieres hacer esta noche?

- ¿Estás sugiriendo algo?

- No será muy divertido para ti salir con un viejo toda la noche. ¿Por qué no vuelves al pueblo y ves si puedes conocer a gente de tu edad? Buck's sería el mejor lugar para eso. Tiene un buen ambiente la mayoría de las noches, música en vivo y baile...

• ୨❀୧ •

Te parece que Zane no escuchará ningún argumento en contra, así que un poco más tarde, te encuentras entrando a Buck's. Es un bar de mala muerte, pero al menos está animado. Una mujer joven que está sentada en un taburete de la barra te mira amistosamente.

- Parece que eres nueva en el pueblo. Tú debes ser Marisa. Soy Layla.

- ¿Acaso... todos en este pueblo se conocen?

- Ajá. Tu tío me dijo que ibas a venir. Me pidió que estuviera pendiente de ti.

- Es un placer conocerte.

- Lo mismo digo. Todos hemos sentido curiosidad por la hija pródiga.

- ¿En serio? ¿Qué mi mamá no viva al lado de sus padres sigue siendo noticia una generación después? ¿Qué tan pequeño es este pueblo?

- No tienes ni idea, cariño...

Ella señala con un dedo tu nuevo chaleco y sonríe ampliamente.

- ¿Compraste esto en la tienda de la señorita Shari? Llevo semanas viendo ese chaleco, deseando que me quede bien.

- ¿Debería disculparme por comprarlo antes que tú?

- No. Se te ve mucho mejor a ti.

Se levanta de su asiento y te sorprende ver que está embarazada.

- Oh... ¡Felicidades!

Layla se frota la barriga con orgullo.

- Gracias. Solo faltan seis semanas. Me siento como un globo a punto de explotar.

Miras a tu alrededor torpemente, sin ver a ningún tipo en el bar que parezca estar interesado en Layla.

- ¿El padre...?

- Vive en las afueras del pueblo.

- Oh. ¿Eso es... difícil?

- ¡Ja! No nos vemos todos los días, pero cuando lo hacemos, lo compensamos.

Layla se dirige a la pista de baile frente a la mesa de billar, moviendo su gran barriga con facilidad. Pero cuando te unes a ella, la puerta del bar se abre de golpe. Un hombre y una mujer entran : con ropa sucia, caras desaliñadas y un inconfundible aspecto amenazador. Te miran fijamente.

- ¡Ven! Es el momento.

- El ritual está a punto de comenzar.

- ¿El qué? ¿Quiénes son ustedes?

Debiste haber sabido que Hunt's Peak se volvería cada vez más extraño... Layla te agarra la mano. Cuando te volteas hacia ella, asiente de forma tranquilizadora. Nadie más en el bar parece actuar como si esto fuera algo inusual.

- No pasa nada. Solo haz lo que dicen.

- Quizás deberíamos empezar de nuevo. Hola, soy Marisa ¿Y ustedes son...?

- Tú sabes quiénes somos.

- Eh, no, realmente no lo sé.

- No pasa nada. Son...

- Ven con nosotros.

Él agarra tu muñeca con una mano. Su apretón es como el hierro, sus uñas están rotas y extrañamente largas. Miras a Layla. No parece estar intimidada en lo más mínimo.

- ¿Estás segura de que es seguro?

- Por supuesto. No hay nada que temer.

- ¡Deprisa!

Esto tiene que ser parte de todas esas insinuaciones misteriosas que Jimin y tu tío estaban soltando sobre "tu gente" y la razón por lo que sea que tu madre huyó. Respirando profundamente, asientes con la cabeza y sigues al hombre fuera, rezando para que no sea esta la vez en que tu curiosidad te haga morir.

Hay una furgoneta blanca estacionada fuera, con las puertas traseras abiertas dejando a la vista unas cuantas cajas sueltas y algunas herramientas. Todos tus instintos te gritan que no entres ahí, pero te subes, apartando las cajas del camino.

- ¿Al menos me dirán a dónde vamos?

Nadie responde. Cierran la puerta de golpe y la luz se apaga mientras te quedas sola en la parte de atrás. Escuchas que hablan y aguantas la respiración, esforzándote por entender lo que dicen.

- ... comienza la ceremonia...

- ... Solo cuando aparezca la luna...

Escuchas un chirrido de neumáticos y te desplomas contra la parte trasera mientras la furgoneta acelera.

- ¡Aaah!

Puedes sentir como al salir de la carretera, la furgoneta rebota por lo que parece un camino de tierra, con la grava salpicando ruidosamente contra el chasis.

- ¿Dónde diablos estamos?

Unos minutos después, la furgoneta se detiene y la mujer abre las puertas traseras. Ignorando la mano que te ofrece, sales por tu cuenta, manteniéndote cerca de la furgoneta mientras asimilas lo que estás viendo.

• ୨❀୧ •

Te encuentras en un claro del bosque, con grandes rocas dispuestas a su alrededor como una especie de Stonehenge mal hecho. Alrededor hay gente, cantando con extrañas ladridos guturales, y con sus cuerpos y rostros pintados.

- Arrasu...

- Arraha...

Por un momento, te parece ver un brillo dorado en los ojos de la mujer. Ojos como los de una loba... Un fuego arde en el claro, perfumado con algo dulce. Incienso. O drogas. Es difícil saberlo, ya que todo parece una alucinación.

- Marisa.

La voz gruesa de Jimin interrumpe tus pensamientos y te volteas para verlo, a contraluz del fuego, vestido ahora con pinturas y cuero como el resto.

- ¿Jimin...?

Continuará...

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