ᴄᴀᴘɪᴛᴜʟᴏ ⁹ ᴀᴄᴇʀᴄᴀᴍɪᴇɴᴛᴏ ᴘᴇʟɪɢʀᴏsᴏ

ᴋɪᴍ ᴛᴀᴇ ʜʏᴜɴɢ

Nunca nada sale como quieres, lo sé y estoy consiente de ello, así como la distancia que Jimena trato de poner en el camino de regreso a casa, me sentí estúpido.

Toque la puerta de la habitación y sin esperar abrí la puerta viéndola sentada en el tocador mientras retiraba su maquillaje con su pijama puesto. Es tan linda incluso así, creo que sin maquillaje se ve mejor, y aunque ahora este solamente en pijama aún así se ve hermosa, así como aquel día en la boda.

Aquel vestido le quedaba tan hermoso que por un momento mis nervios de aquel día se habían esfumado solamente analizandola a ella, tan especial.

¿Qué hechizo me has lanzado?

Me gustas ¿lo sabes verdad? ¿Acaso tú también podrías amarme? ¿Tan solo intentarlo?

Abrí el closet alejando todo tipo de pensamientos referente con Jimena y busque mi pijama listo para ponermelo.

Salí de la habitación para ir a él baño y una vez con mi pijama puesto volví a la habitación viendo a Jimena recostada en la puerta.

—Taehyung —tomo mi brazo.

—No te preocupes, dormiré en el cuarto de invitados. No quiero molestarte ni incomodarte.

—Lo siento.

—¿Por qué?

—Tae —se sentó en la cama—, todo esto es nuevo para mí, y, y tengo miedo ¿sabes? Yo no te amo —y yo eso lo sé—. Me gusta Hoseok —también lo sé y solamente estás ganando que mi corazón se rompa cada vez más cuando dices esas palabras—. No quisiera verte como algo más. Quiero que me hagas una promesa.

—¿Cuál? —dije con algo de miedo.

—No te enamores de mí, aleja todo tipo de sentimientos románticos hacia mí.

—Jimena —hice puños mis manos.

—No Taehyung, no puedo, no te amo y punto, nunca lo haré.

Nuevamente estás diciendo tus palabras sin medirlas, está bien, te entiendo y sé cómo te sientes, pero no puedo prometerte eso porque ya lo hago, desde hace mucho tiempo rompí esa promesa.

No puedo prometer algo que no puedo hacer.

—¿Sabes? Estoy tan asustado como tú, no se qué hacer o cómo comportarme, me siento un completo idiota a tu lado, uno que no te merece.

—Y no lo haces. Lo siento, no te amo.

—Que no me ames no quiere decir muchas cosas. De nuevo estás hablando sin pensar —bajo su cabeza—, pero venga, descarga toda tu irá en mí —extendí mis brazos—. Déjame intentarlo, dejame hacerlo, pero no me pidas eso, dame una oportunidad para que me ames, sino lo haces te dejare ir pero por favor. Golpeame, haz lo que quieras. Pero no me pidas eso.

Ella mordió su labio inferior mientras yo esperaba sus golpes aún con mis brazos extendidos, iba a decirle todo, pero aún no es momento, aún no es el momento de decirte todo lo que siento por tí, no es hoy, no es mañana, algún día.

Tal vez cuando vea que te puedo perder, pero ese día definitivamente no es hoy.

Sus ojos se cristalizaron y me sentí un idiota y un cobarde por haberte hecho llorar ¿fui yo? ¿Fueron mis palabras? Si fueron ellas no me arrepiento, ten por seguro que no, y lo debes saber.

Dolieron, tus palabras dolieron, tus lágrimas siguieron cayendo mientras golpeabas con toda tu fuerza mi cuerpo, tus palabras habían dolido más que tus golpes, y no es como si tus golpes dolieran mucho.

Mordí mi labio inferior tratando de no llorar yo también, verte en ese estado me ponía mal, yo no podría verte así, claro que no.

Tus sollozos no paran pero tus golpes se hacen menos frecuente y menos fuertes.

¿Estás asustada? Lo sé, yo también lo estuve y aún lo estoy.

Siento tu cuerpo deslizarse hasta tocar el suelo y yo lo hago contigo, mi cuerpo queda recostado a la puerta mientras tú lloras en mi pecho. Mojas con tus lágrimas la camisa de mi pijama pero eso no puede importarme menos en estos momentos.

Inconsientemente una lágrima viaja por mi mejilla acabando en mis labios, mis brazos te rodean permitiendo que puedas llorar libremente dejándolo salir todo.

Comencé a darle leves palmaditas en la espalda, cuando lloraba mi mamá me lo hacía, así que lo estoy haciendo ahora con ella, contigo que estás en mis brazos llorando.

Tú no querías esto, yo quería evitar verte en este estado, tengo miedo, no quiero que Jimena cambié conmigo, ¿y si dejamos de ser esos mejores amigos que se lo contaban todo? Tengo miedo a eso.

Mis sentimientos por ti son reales, pero a ti no te interesan, apenas quieres verlo.

No me había dado cuenta de cuando tus sollozos pararon, Jimena estaba dormida en mis brazos, el cansancio me estaba matando en esos momentos, así que solamente me deje llevar por los brazos de Morfeo.

Aquel lugar donde únicamente tu eres mía, donde correspondes mis sentimientos y me dices te amo.

Solamente en ese lugar puedo ser feliz.

ᴘᴀʀᴋ ᴊɪᴍᴇɴᴀ

Abrí mis ojos y me remuevo un poco buscando salir de aquel lugar en donde estaba atrapada, había tenido un sueño donde Taehyung me había dicho que me amaba, se sintió bien, pero no sentí nada en especial. No se si era solo porque era un sueño.

Me removí otra vez pero aquellos fuertes brazos que me rodeaban me volvieron a apretar con fuerzas hacia aquel cuerpo deleitandome con su calor.

Todo mi cuerpo duele, digamos que no me dormí en una posición muy cómoda, aunque el cuerpo de Tae es muy cómodo a pesar de aquellos músculos.

Me sentía extraña con aquel hormigueo, mi piel sentía que quemaba, me logré apartar mirando aquella imagen frente a mis ojos, sonreí un poco ¿en que me he convertido? Me he dejado llevar demasiado por mis instintos, tengo miedo de que está relación pueda convertirse en algo más.

Tal vez pueda pasar como siempre, rompimos y cada uno por su camino, no quiero eso, quiero seguir a tu lado pero como amigos, no como algo más.

Pero creo que será difícil, solamente lo presiento, creo que no tardaré en caer en tus encantos Kim.

Busque mi teléfono con la vista y lo visualice encima de la cama, lo tome en mis manos viendo la hora, maldita sea, casi tengo que estar en la universidad.

Iba a abrir la puerta para ir a él baño y hacer mis necesidades, pero el cuerpo de Tae recostado a esta no ayudaba mucho que digamos, así que no me quedo de otra que despertarlo.

Te ves tan adorable durmiendo que incluso me da pena.

—Taehyung —lo moví ganandome un quejido de su parte—. Kim Taehyung.

—Mmmgh. ¿Ya llegó el correo? ¿Qué quiere ese viejo ahora? Dile que me dejen de acosar.

Solté una risita, ni siquiera se de qué es lo que está hablando, pero tampoco es como si quisiera saber.

—Taehyung ¡despierta!

Gruño a la par en la que se levantaba, mirándome como si en cualquier momento fuera a asesinarme.

—Ay, dios mío ¡Eres el diablo en persona! —se levantó, abrió la puerta y salió.

Recordé la universidad así que fuí lo más rápido que pude hacia el baño para comenzar a hacer mis necesidades y vestirme, llegar tarde el primer día después de una semana que no iba gracias a que mi mamá me había justificado debido a que debía ir a mi luna de miel no sonaba realmente bien.

Además de que en la actual casa donde vivo con Tae queda algo lejos, creo que más que lo que quedaba de mi casa.

—Apúrate —sentí la voz de Tae.

Se volteó y comenzó a dejar el desayuno encima de la mesa. ¡No hay nada mejor como que te hagan el desayuno!

—Te llevaré a la universidad, llegarás tarde.

—Esta bien.

No reprendí no dije nada ya que tienes razón Kim, sino no dejo que me lleves.

Creo que me siento más cómoda caminando que en un auto pero ahora realmente llegó tarde y es algo que ya dije que quiero evitar, además de que tengo que entregar dos trabajos que debía de hace dos semanas y bueno, de paso pedirle los apuntes a Mijoo.

La suerte es que estamos en el mismo curso y estudiamos la misma carrera. Así no será muy difícil, además digamos que no me llevo tan bien con los demás en el salón.

Son demasiado infantiles, una vez comenzaron en plena clase una guerra de bolas de papel y entonces yo, que no había hecho nada también recibí el castigo y tuvimos que limpiar toda la escuela.

¿Genial no?

Necesito el sarcasmo de Taehyung por aquí.

Cuando termine ayude a Tae lavando los platos sucios y eso mientras el los secaba y los guardaba en su lugar ¿esto es lo que hace una pareja de verdad? No, yo solamente lo estoy ayudando. Cuando ambos salimos cerré la puerta con llave, ví como Tae rebuscó entre sus bolsillos, seguramente buscando para ver si había cogido la llave, ya que teníamos una para cada uno, pero al ver cuando la saco y después la volvió a guardar me dirigí hacia donde estaba el. Abrí la puerta de su coche y entre, el hizo lo mismo para después poner el auto en marcha. Puse mi mochila en los asientos de atrás y recosté mi cabeza en el asiento, no dormí muy bien que digamos, me duele todo el cuerpo debido a la posición en la que habíamos dormido, nada de eso estaba en mis planes. Quizás si me pase con mis palabras y por un momento no media lo que decía, las palabras escapaban sola y las decía como si estuviera escupiendo veneno o así lo sentí, pero tengo miedo a de nuevo sentir aquellos sentimientos por tí, por el.

Alejo todo tipo de pensamientos respecto a eso, lo pasado ya pasó y ahora solamente me concentraré en el presente, como siempre me decía mi papá que debía hacer.

Ví como Tae aparco el auto, me estire hasta coger mi mochila y abrí la puerta de el auto sin darle tiempo a él de hacerlo. Cerré la puerta y rodee el auto dándole un pequeño golpecito a la ventana de él auto cerca de donde él andaba.

—Dime.

—Gracias por traerme. Llega sano a tu trabajo.

Soltó una carcajada. Las personas que por ahí pasaban, mejor dicho, los demás estudiantes nos miraban y seguían su camino. ¿Acaso no pueden dejar de mirar? No es con ellos.

—Me tengo que ir, llegaré tarde.

—Nos vemos.

Me aleje para que pudiera acelerar y cuando lo hizo me di media vuelta para entrar en la universidad.

Fui hacia mi casillero y guarde mi mochila y solamente cogí los libros que iría a usar en la siguiente clase. Una silueta ya parecida se posó delante de mí, no me voltee y seguí en lo mío sabiendo de que, o de quién se trataba.

—¿Hasta cuándo me ignoraras?

Terminé y cerré mi casillero, me voltee encontrándome con Mijoo con sus libros en sus manos y un chupetin en sus labios.

—Ten.

—Gracias —dije cogiendo el otro chupetin que me había dado en mi mano libre.

—Vamos, ya estamos tarde.

Mire a mi alrededor y me di cuenta de que decía la verdad, ya las personas estaban casi todas en su salón correspondientes y los profesores yendo hacia ellos.

No me quedo de otra que correr con Mijoo y pedirle permiso a él profesor Han para poder pasar.

Menos mal que no es el profesor de biología, que con solo un minuto de retraso no te deja pasar.

ᴋɪᴍ ᴛᴀᴇ ʜʏᴜɴɢ

Mire la hora en mi reloj, ya casi Jimena debía de estar al salir de la universidad, hoy pasaré a recogerla. Guarde todos los papeles que tenía encima de la mesa dejándolo todo ordenado pidiéndole a mi secretaria que se los llevará a mi papá.

Siento que este trabajo no es para mí, pero tampoco digo nada, quiero que mi padre se sienta orgulloso de mi, así como mi madre.

Me monté en mi coche manejando en dirección a la universidad en donde estudia Jimena y cuando llegue me quede afuera recostado a él coche.

La espera no es algo que se me da muy bien pero aquí estamos. Poco a poco los pasillos se comienzan a llenar y las personas van saliendo, incluso salió Mijoo pero Jimena no sale, ella no lo hace, y es extraño ya que siempre están juntas, o casi siempre.

Le pongo el seguro a el auto y entró en la universidad, aún hay personas dentro. Pasó por el salón en donde siempre estaba junto con Kook y Hoseok, era como nuestro lugar secreto ya que nadie más suele ir allí.

Detengo mi paso cuando veo a Jimena allí dentro pero no está sola.

—No entiendo —dijo Jimena y pude notar el nervio en su voz.

Me daba una idea de lo que estaba pasando, apreté los puños y los dientes con fuerza, deseaba que no fuera eso, no quisiera acabar en la cárcel por matar a un estudiante en la universidad.

—Eres linda así de inocente —murmuró el peli-rubio tocando con sus dedos la mejilla de Jimena, ella corrió el rostro rápidamente.

—¿Qué le pasa sunbae-nim?

—¿Contigo? Muchas cosas que solamente los dos podemos saber.

Escuché mis propios dientes crujir, estaba furioso, si no me controlaba lo más probable es que entraría ahora mismo en ese lugar y mataría a ese peli-rubio de mierda.

—A-alejse de m-mi.

—Como quieras. Pero recuerda esto, estoy loco por tí.

Salí de aquel lugar cuando escuché aquellas palabras, poco a poco comienzo a entender las cosas. Caminaba apresurado por los pasillos, apretando mis puños y mis dientes por lo furioso que estaba. Ese maldito se le había insinuado a Jimena.

Me detuve a mitad de el camino y golpee lo primero que ví, la pared haciendo que mis nudillos sangraran.

Mire mis nudillos lastimados sin mucha emoción, no dolía tanto como debía doler, creo que la furia me cegó. Nuevamente mire hacia atrás como si pudiera encontrar a Jimena que aún creo que se encontraba en aquel salón.

Si no hacía algo podría perderla.

Creo que deberé tomar en cuenta mis propias palabras y también las de Jungkook.

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