Capítulo 5: Obsesión
Kanae está preocupada, su hermana no ha llegado a casa, y ha pasado más de una 5 horas desde que su hermana no vuelve.
Había preguntado a todos sus compañeros de clases, pero ninguno sabía de su paradero, ni siquiera Ume o Mitsuri lo sabían, y por más que llamara al teléfono de Shinobu no recibía respuesta, la mandaba directo a buzón de voz.
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Le costaba abrir los ojos por la luz que apuntaba directamente en su rostro. Esa molesta luz hace que Shinobu ponga una cara de disgusto junto a un quejido que sale de su boca. Para tratar de evitar la luz se voltea quedando boca abajo, pero es algo incómodo.
Unos minutos después puede ver que no está en su propio hogar. Es diferente, es una habitación llena de fotos de ella misma, todas las fotos que tienen los rostros de otra persona que no sea Shinobu están tachados con marcador negro.
Cada estante tiene los broches de mariposa que ha perdido las anteriores dos semanas.
Lo primero que hace es correr hacia la puerta que está a algunos metros de la cama, pero no puede abrirla. La puerta está hecha de acero reforzado, y para abrirla se necesita de un código.
-¿Qué es esto?- no iba a encontrar respuestas.
Intento con todos los códigos posibles, pero ninguno abría la puerta, por lo que se dio por vencida.
Empezó a revisar la habitación, había un escritorio, dos mesitas de noche al los lados de la cama, un sin fin de sus prendas que había perdido regadas en el piso, incluida su ropa interior, dos armarios y otra puerta, la cual llevaba a un baño privado, estaba bastante limpio a pesar de ser un baño grande.
Dio un salto se sus en cuanto escuchó la puerta de acero abriéndose. Cerró sus ojos con fuerza y se hizo bolita en el piso esperando lo peor.
-Bienvenida Shinobu-chan- esa voz le era conocida. Levantó su mirada de inmediato y pudo ver los ojos arcoíris que la miraban con atención -¿Te gusta mi habitación?-
Shinobu estaba petrificada.
¿Era acaso una broma pesada?
De un momento a otro comenzó a reír a carcajadas mirando el techo que tenía un pequeño panel por donde entraba la luz del sol, debía ser una broma de mal gusto, pero no, no lo era.
-Shinobu-chan, mirame- dijo Douma tomando en delicado rostro de la menor con sus manos -No necesitas nada más que a mi-
Shinobu lo apartó de manera brusca, no quería ser tocada por alguien como él, no después de ver ese lado.
-Me voy- dijo Shinobu levantándose y dirigiéndose a la puerta de nuevo -Dame la maldita contraseña- ordenó la azabache
Douma soltó una leve risa. Éste se levantó de la cama dirigiéndose de nuevo hasta su amada mariposa para abrazarla por su cintura.
-¿En serio crees que te voy a dejar ir?- esa voz resonaba en su oído, se había vuelto más grave de usual -Después de estar obsesionado contigo por 2 años Shinobu-chan, me es imposible-
La azabache chilló en cuanto sintió una de las manos de su maestro tocar justo en sus pechos.
-Suéltame- dijo Shinobu en un tímido susurro.
Douma no hizo caso a la petición, por lo que decidió seguir con la revisión.
-En verdad eres bastante suave, más de lo que pensé- su nariz delineó el cuello de la menor -Y tienes el aroma más dulce del mundo-
Douma dejó que Shinobu se sentara en la cama, ésta estaba en posición fetal en un extremo de la cama, no decía una sola palabra, sólo observaba cada acción que hacia el rubio, viendo como éste tomaba varias fotos con su celular.
-Tranquila Shinobu-chan, no te tocaré... por ahora...-
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