Capítulo 98

Isla Yashiori, varios días antes.
Tropa Sangonomiya.

Aether

Lo primero que llamó mi atención al pisar la Isla Yashiori fue el aura maligna que se sentía en el aire. Paimon que parecía sentirlo también, reaccionó con miedo y se escondió detrás de mi mientras sujetaba mi bufanda con fuerza.

— ¿Tienes miedo, Paimon?

No pude evitar burlarme un poco de ella. Paimon no negó mis palabras, en cambio, entre más nos adentramos a la Isla Yashiori, su agarre se volvía más fuerte.

— Tranquila, no te sucederá nada estando conmigo.

Paimon asomo su cabecita detrás de mi hombro.

— ¡Paimon confía en ti! ¡Eres muy fuerte, viajero!

Las comisuras de mis labios se curvaron durante unos minutos, luego regrese a mi expresión serena.

El aura que rodeaba este lugar era preocupante, era maligno y a su vez me recordaba a la contaminación del abismo.

Los rayos cubrían la Isla Yashiori.

Paimon y yo teníamos que mirar cada cinco segundos el cielo para saber en qué lugar caerían los rayos. Algunas veces tomábamos descansos en las casas abandonadas para recuperar el aliento y comer algo.

— Este lugar luce terrorífico para Paimon.

La escuché decir, ella miraba a la distancia a unos Samurais rodeados de un aura maligna. En cuanto los mire, mi entrecejo se frunció con desconfianza, ellos ya no eran humanos, tampoco tenían conciencia.

Había escuchado de ellos de algunos lugareños de Inazuma que me encontré en Liyue, ellos contaban la historia de como se habían convertido en seres malignos sin conciencia y los efectos que causaba esa energía.

— No los mires por mucho tiempo o se darán cuenta de tu presencia, Paimon — susurré sobre su oído con un tono de voz bajo y aterrador.

— ¡No asustes a Paimon! — grito mi pequeña compañera con molestia.

Quise reírme de ella pero la sonrisa en mis labios se paralizó al ver cómo los samurái habían girado sus cabezas hacia nuestra dirección. Sus ojos brillaron en un tono rojo y la energía maligna que los rodeaba se volvió intensa, luego de sus bocas emitieron sonidos con una combinación de gruñidos, rugidos y gemidos.

Al verlos correr, nuestra reacción fue instantánea y nos levantamos para huir de ellos. Paimon fácilmente se escondió en su espacio dejándome solo con los samurái siguiéndome.

¿Acaso no es una gran compañera?

Al estar a una distancia considerable, frené mis pies e invoque mi espada. Ellos corrían dispuesto a atacarme, en su recorrido se preparaban para lanzar su ataque y para mi sorpresa, sus espadas pronto estaban cubiertas de elemento electro y Pyro. Mi entrecejo se frunció, espere a que se acercarán a mi para poder atacarlos y conté hasta diez, luego lancé mi primer ataque hacia ellos.

Llevando mi mano al suelo, toque la tierra para invocar un gran muro de roca que bloqueará su camino. Ellos rápidamente rompieron el muro de roca con el uso de sus espadas Electro y Pyro. No perdí el tiempo e invoque una lluvia de pequeñas rocas meteoro para petrificar a los samurái, los pequeños cristales que salieron al impactar con sus cuerpos, los utilice para crear escudos que me protegieran con Electro y Pyro.

Mientras los samurái permanecían petrificados, lancé ataques con mi espada para herirlos lo suficiente, en mi mente no deje de contar los segundos que tenía antes de que volvieran a reaccionar. El sudor frío resbalaba de mi frente a mi barbilla, con mis ataques había logrado vencer a los samurái que no tenían elementos pero los que sí, aún permanecían en pie.

Así que cuando el tiempo terminó, utilice un tornado de Anemo para que se los llevará y que los elementos de sus armas se combinarán. Al desaparecer el tornado, el polvo cósmico fue lo único que quedó de sus cuerpos. Me deje caer sobre el suelo para recuperar el aliento, la espada en mi mano desapareció dejando solo la sensación de la fuerza que ejercí sobre su agarre.

Cerré y abrí la palma de mi mano sin dejar de mirarla, me sentí frustrado y molesto conmigo mismo, mi mente recordó ese momento en el que aquella diosa que había arrebatado a mi hermana gemela y selló mi poder.

Si tuviera mi poder anterior, resolver los problemas de las naciones a las que he viajado, resultarían más fáciles y menos problemáticas. Así evitaría que Paimon y Agatha se arriesgarán o se pusieran en peligro, suspiré con frustración.

No podía rendirme ahora, mi misión es encontrar a Lumine.

— ¡Paimon pensó que sería comida por esos samurái!

La presencia de Paimon pronto se hizo presente frente a mi, no pude evitar mirarla con atención por un rato y tampoco puse atención a todo su discurso. Al mirarla con más atención, me daba cuenta que tenía cierta similitudes con aquella Diosa, en ese momento recordé la primera vez que Agatha y yo conversamos sobre Paimon.

Ella parecía sospechar de Paimon como si creyera que Paimon en algún momento podía llegar a traicionarnos o resultará formar parte de los Dioses de este mundo. Esa vez había dicho que no me importaba si ella me traicionaba, yo jamás la abandonaría, seguía teniendo el mismo pensamiento ahora.

Sin embargo, si resultaba ser cierto. No estoy seguro cuál sería mi reacción en ese momento, tal vez mi confianza en este mundo se terminaría y mi opinión cambié.

— ¿Viajero?

Salgo de la profundidad de mis pensamientos al escuchar la voz de Paimon, las comisuras de mis labios se curvan con subida. La expresión apagada en los ojos de mi pequeña compañera reflejaba su preocupación.

— Lo siento, Paimon. Estaba pensando sobre algo — lleve mis manos a su pequeña cabeza para darle unas palmaditas.

— ¿En qué pensabas?

Paimon llevo sus manos detrás de su espalda, su expresión cambio y me miró curiosa, espero con paciencia a que le contara mis preocupaciones.

— En qué deberías esconderte en la Relajatetera — su entrecejo se frunció con confusión —. El futuro es incierto, no se a que nos enfrentaremos Agatha y yo en el futuro, pero es peligroso para ti y por lo tanto, debes permanecer oculta.

La expresión de Paimon se llenó de comprensión y asintió con un gesto de cabeza.

— ¡Paimon entiende! Entonces Paimon te hará caso y me esconderé en la Relajatetera.

La sonrisa en mis labios se ensanchó más.

— Cuando lleguemos a la Tropa Watatsumi, debes quedarte ahí hasta que yo te avise. Vigila en caso de que Agatha aparezca y traiga alguna noticia, debemos permanecer en guardia.

— ¡Si!

Con ese plan en manos, volvimos a retomar nuestro camino a la Tropa Watatsumi. En cuanto más nos adentramos a la Isla, la luz roja de una estatua de los siete se hizo más visible. Subiendo la montaña, la estatua se hizo visible y también una base militar y tras encontrar un lugar seguro, saque el mapa para comprobar si el lugar donde había llegado era el correcto.

— Hemos llegado, Paimon.

Le informe a mi pequeña compañera que observaba los alrededores con curiosidad. Los rayos en esta área eran más intensos y no paso mucho tiempo para que me diera cuenta del porqué. Paimon también miró el río de electro que se encontraba al fondo, no pude evitar fruncir el ceño.

El aleteo de unas aves llamo nuestra atención pero toda nuestra curiosidad se convirtió en asombro al darnos cuenta de que el Exceso de energía Electro drenaba la vida de la pobre ave.

— Viajero, ¿tenemos que cruzar ese río?

Ella se notaba nerviosa y temía cruzar el río, yo también me sentía igual. Me hubiera gustado decirle que no sería necesario cruzar pero lamentablemente nuestro destino quedaba del otro lado del río. No, además no era necesario que Paimon lo hiciera, tiene mucha más suerte que yo.

— Paimon, puedes permanecer oculta en tu espacio mientras yo cruzó — ella me miró y sonrió nerviosa al darse cuenta que tenía razón. Sacudí mi cabeza sin borrar la sonrisa que se dibujo en mis labios —. Es momento de que vayas a la Relajatetera, Paimon.

Conduje mis pies en dirección a la estatua de la Arconte Electro para poder activarla, mi pequeña compañera me siguió mientras levitaba.

— Oh, de acuerdo — ella asintió con un gesto de cabeza, luego de pensar en algo, sus ojos brillaron —. ¿Esta bien si voy a Mondstadt y Liyue?

Arqueé una de mis cejas con curiosidad—: ¿A qué irás ahí?

Llegando a la estatua de la Arconte Electro admiré la figura tallada. Memorice el rostro de la mujer tallada en la estutua y estiré mi mano para activar la estatua.

— ¡Para comer, por supuesto!

La ironía nació en mí, a medio camino de tocar la estatua, baje mi mi mano para mirar al hada que se encontraba a mi lado.

— ¿Es en serio?

Paimon asintió una y otra vez con ojos brilloso y una enorme sonrisa. Ella hablaba con tanta seriedad que enserio me no sorprendería que un día se desaparezca por un día entero para ir a alguna nación.

Envidio que pueda ir a las naciones con tanta facilidad, en cambio Agatha y yo, debemos viajar por días.

— ¿Y quién cuidara de ti? — pregunté.

Ella llevo sus manos a su cintura y sonrió orgullosa:— ¡No te preocupes, viajero! ¡Xiangling y Noelle vigilarán a Paimon!

— Espera, ¿cómo terminaron ambas como tus niñeras?

— ¡Agatha les pidió que me cuidarán! — mi entrecejo se arrugó aún más, no había escuchado nada de eso y Agatha tampoco me había dicho —. Venti y Xiao también me vigilarán entre las sombras, aunque Venti le puso un condición jaja...

Entrecerre mis ojos sin quitar mi mirada de ella. Incluso un Dios y Adeptus estaban metidos en el cuidado de Paimon.

¿Formaba parte de sus planes? Si es así, entonces hay más planes que no me dijo.

Solté otro suspiro, cuya cantidad de suspiro que he soltado en el día, perdí.

— ¿Qué condición le puso Venti a Agatha?

— Eh...pues...— la vi jugar con sus dedos con nerviosiamos —. Le pidió a Agatha que le llevará 5 botellas del mejor vino de cada nación que visitemos.

—....

No puedo creerlo.

•••

O-ha-yooo!
Actualización saliendo del horno.

Primero que todo, muchas gracias por leer y darle su estrellita a la historia. Estoy enormemente agradecida con ustedes por todo el apoyo que le han brindado a la historia.

Casi dos años, ha pasado mucho tiempo desde que la escribí. ¡Ha llegado lejos!

En fin, del capítulo 98 al 100 serán capítulos con 1500 palabras máximo, bastante cortos. Estos capítulos solo se trataran de Aether antes de ir a la Fábrica de Engaños. Luego del capítulo 100 regresaremos al presente con Aether llendo a la fábrica de engaños.

De nuevo, muchas gracias a todos por su apoyo a la historia.

Nos vemos en la próxima actualización.

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