Capítulo 73

Agatha

Ese chico, camina demasiado rápido.

Pensé frustrada mientras seguía corriendo por la zona buscándolo. En el juego original, el camino se veía bastante corto, sin embargo, ahora que lo veo con mis propios ojos, me doy cuenta que el camino es largo y caluroso, también me es familiar. Esto último se la razón del porque, en los recuerdos de Azhdaha había tomado este mismo camino para llegar a la Casa Dorada, era como un dejá vù, con la única diferencia de que era consiente que había cruzado este camino antes.

Una variedad de veces.

Había visto a Tartaglia subir por el camino rocoso en dirección a la Casa Dorada, no necesitaba pensar mucho para darme cuenta que iba en busca de la Exuvia. Lamentablemente lo que buscaba en el cuerpo "muerto" del Arconte Geo no estaba ahí, una Gnosis. Bueno yo también tengo una, pero es muy pequeña a comparación de la pieza de ajedrez de la torre.

Subí por el mismo camino que Childe había tomado, a medida que subía me encontraba con los guardias de la Geoarmada inconscientes. No estaban muertos, para mí suerte ese chico no los había matado así que no había víctimas, el problema es que a partir de este momento, la Geoarmada recordara quién los había dejado inconscientes y claro, yo debía limpiar el desastre.

¿Es realmente necesario evitar que Tartaglia se convierta en el villano?

[La heroína debe salvar al protagonista]

Leí las letras Teyvana escritas en la ventana de estado. Las palabras de Yunqi eran más una burla que una respuesta sincera, está misión no era directamente de él, sino del Sistema Otome, por lo que comprendía su burla aunque me pareciera una tontería.

No soy una heroína y ese zorro astuto, tampoco es un protagonista, Childe es mi rival en el amor.

Suspiró cuando llegó a la entrada de la Casa Dorada, mi vista se enfoca en una figura de cabellos rojizos. Con una de sus manos toma del cuello a uno de los guardias con la intención de provocar un desmayo, sus ojos azules sin vida no brillan, sólo son más oscuros y hambrientos.

Es admirable ser testigo de una escena tan preciosa y peligrosa al mismo tiempo.

Ojou-chan, ¿por cuanto tiempo permanecerás escondida?

Mis ojos se abren con sorpresa al escuchar su voz, no ha soltado al guardia pero ha aflojado su agarre, tampoco me mira pero tiene una sonrisa ladina en sus labios. Suelto el aire que sin darme cuenta contenía en mis pulmones y levanto la mirada para volver a prestar atención a Childe.

— No pretendo esconderme, sólo recupero el aliento de correr mucho para poder alcanzarte.

Mis palabras son sinceras y sin ninguna mentira, no tengo la intención de mentirle sobre todo porqué no hay razón. Lo estoy siguiendo con el único objetivo de llegar a un acuerdo mutuo.

Veo como deja caer al guardia sin preocuparse de provocar algo más que una herida, tengo que ignorar el golpe seco que se escucha cuando el guardia cae y rezo para que no se haya roto algún hueso.

Childe me mira y su sonrisa se ensancha mientras camina en mi dirección. No retrocedo cuando camina hacia mi, al contrario, bajo las escaleras para acercarme a él y poder hablar con más cercanía.

— Puedo ver qué estás mejor — habla cuando nos encontramos frente a frente —: Cuando desperté ya me encontraba en mi habitación del Banco del Norte. Según me dijeron los soldados, que Scaramouche había llegado junto al Gran Cazador de Demonios.

Muevo mi cabeza con un gesto afirmativo para hacerle saber que yo también estoy al tanto de esa información. Lo deje que continuará hablando por un rato más.

— Me informaron que Scaramouche había abandonado a Liyue a primera hora para partir a Inazuma por órdenes del Bufón.

"Bufón"

Imagino que se refiere a otro de los Heraldos, me cruce de brazos sin dejar de mirar a Tartaglia.

— Bueno, era de esperar que no se quedará más tiempo — dije aceptando la realidad, Scaramouche no me había dejado ninguna nota y tampoco me sorprende que sea así —: Pero te agradezco la información, veo que también estás mejor de tus heridas.

Observó su rostro, más específico, donde me había encargado de curar con mi poder. No había rastros de alguna de ellas ni siquiera una cicatriz, el rostro guapo y juvenil aún conservaba su limpieza.

— He recibido heridas mucho peores, el uso de mi engaño también ha afectado mi cuerpo pero he descansado lo suficiente.

Claro, el engaño. Cuando utilizan el engaño, su cuerpo se debilita y tienen que descansar por bastante tiempo, no se con que esté hecho pero debe ser bastante doloroso.

— Por supuesto, un Heraldo de los Fatui como tú ha experimentado incluso el abismo.

La sorpresa iluminó sus ojos, mis palabras parece que lo han sorprendido mucho y al parecer no esperaba que yo dijera eso.

— ¿Scaramouche te lo dijo?

Negué, naturalmente esa información la tengo porqué he jugado el juego original.

— Tengo mi propio banco de datos — alzó mis hombros para restarle importancia al asunto, luego ladeó mi cuerpo hacia la izquierda para observar la Casa Dorada, vuelvo a alzar mi vista para mirarlo —: ¿Encontraste lo que buscabas?

Alza una de sus cejas y me analiza, a pesar de la sorpresa que aún está presente en sus ojos no dice nada pero se da cuenta que sé más de lo necesario.

— Ojou-chan, eres toda una caja llena de sorpresas, al parecer sabes a qué vengo.

No lo niego.

Lo sé por naturaleza, repito en mi mente.

— Si bueno, la verdad es que aquí no está lo que buscas.

Childe me mira curioso y confuso al mismo tiempo. Luego recuerdo la escena del juego original, Tartaglia es una víctima más del contrato de dos Arcontes quién termina siendo usado por el mismo Zhongli con el fin de cumplir la prueba para su pueblo. La verdad es que no lo recuerdo con claridad, pero Zhongli luego de cumplir con la prueba, no arregla nada sobre Tartaglia y este termina como el villano de Liyue.

El caso es qué es lamentable lo que sucede con Tartaglia.

— ¿Cómo sabes que no está aquí?

¿Debería decirle?

[Para mí desgracia, mis reglas no se aplican a esta misión porque no soy yo quien te la dio]

Eso significa que puedo decir la verdad, lo analizó unos segundos. En otra situación me burlaría de Yunqi pero ahora agradezco que me informará sobre eso, ahora se que podía decir la verdad si el Sistema Otome me daba una misión.

Bueno, no diré del todo la verdad.

— Si te digo donde está y como es que lo se, ¿harías un contrato conmigo?

La palabra "contratos" es muy útil cuando estás en la nación de su origen. Tartaglia se cruza de brazos y me mira fijamente, un segundo más tarde, sonríe divertido.

— Depende, si me beneficia o no, entonces aceptaré. ¿De que trata este contrato tuyo, Ojou-chan?

— Bueno, me gustaría que me dieras el Sello del Permiso que tienes en tus manos.

La sorpresa vuelve a iluminar sus ojos, aún así, la diversión desaparece.

— ¿Para que quiere una señorita como tú el Sello del Permiso?

Suelto un suspiro. Si obtengo el Sello del Permiso, entonces haré yo misma la prueba de Liyue y despertaré a Osial, así dirigiré la atención de la Geoarmada a mi y no a Tartaglia. El problema es que no lo acepte y que alguien se de cuenta de mi plan, incluyendo a Aether. 

— Si yo activo el Sello, entonces tú podrás seguir buscando la Gnosis Geo y pasar desapercibido, nadie sabrá que los Fatui planearon algo en contra de Liyue.

Las cejas rojizas de Tartaglia se fruncen y su mirada se vuelve más oscura, más desafiante.

— Señorita, usted es una Yaksha de Liyue. ¿Porqué habría de ayuda a los Fatui a obtener le Gnosis Geo? ¿Es por Scaramouche?

Niego, aunque Scara es importante para mí, no es la razón por la que hago todo esto.

— Tienes razón, soy una Yaksha de Liyue alguien que tiene un contrato con Rex Lapis — estás palabras suenan como recordatorio para mí misma, significa que también estoy rompiendo mi contrato y probablemente estaré metida en un grave problema —: No lo hago por mi hijo, lo hago por qué Liyue requiere de esta prueba.

Y para que no te conviertas en el villano de Liyue, pienso esto último en mi mente.

— Entiendo — asiente con un gesto de cabeza —: ¿De que forma aseguraras que dices la verdad, señorita?

Notó como su semblante cambia a uno más decidido, tiene la intención de aceptar pero no logra confiar en mis palabras, una sonrisa se dibuja en mis labios.

— Hay una persona en Liyue que tiene un gran conocimiento de todo Liyue y del mundo, él es el verdadero Arconte Geo.

Tartaglia abre de nuevo sus ojos con sorpresa aunque está vez es más asombro lo que se asoma por ellos al descubrir un gran secreto.

— No le intentes quitar la Gnosis a la fuerza, espera que se cumpla la prueba de Liyue para que el contrato que se ha firmado se de por finalizado.

La confusión nace en sus ojos al mismo tiempo en que sus cejas se vuelven a fruncir, él analiza mis palabras. Tartaglia no sabe nada sobre el contrato, tampoco sabe que la Signora se encuentra aquí para hacer de mensajera entre ellos dos. No me sorprende, Aether tampoco lo sabe y termina siendo engañado para cumplir la prueba.

[ Un hombre de negocios que miente para obtener un beneficio, muy astuto de su parte ]

Las palabras que leo son burlescas.

Yo también lo sé, por esa razón no puedo confiar completamente en Zhongli aunque mi lado humano guste de él. Sucede lo mismo con Venti, canta versos que esconden verdades y mentiras, tiene un rostro inocente pero es astuto como un zorro, todos son así.

— ¿Un contrato?

Finalmente las palabras salen de su boca, puedo sentir el enojo en su tono de voz. Childe al parecer se da cuenta de cuál es su posición en todo este teatro, un teatro en el que él ha sido movido como una marioneta.

No le doy una mirada de lástima, no me burló tampoco de él, soy comprensible porqué ambos solo somos un peón en un gran tablero de ajedrez. La única diferencia es que mi papel es de una pieza escondida mientras que la suya siempre está presente.

— Así es, si vas ahora y entras a la Casa Dorada para buscar la Gnosis Geo en la Exuvia, no la encontrarás — digo en base a los recuerdos que tengo en mi mente por la misión Arconte en el juego original —: Sin embargo, si no vas y esperas a que se cumpla la prueba sobre Liyue, descubrirás la verdadera ubicación la Gnosis. Eso sí, jamás deberás salir del Banco del Norte hasta que termine todo.

El semblante del zorro se relaja y cruza de nuevo sus brazos sobre su pecho, entonces sonríe.

— ¿Qué pasa si descubro que estás mintiendo, señorita?

Pongo los ojos en blanco.

Bueno, no es fácil convencerlo, está claro que necesita pruebas. Luego recuerdo que yo soy quién pedía un contrato, está bien soy mala haciendo negocios, no nací para esto.

Guardo silencio unos largos segundos mientras pienso en algo que podría darle a cambio en caso de que sea una mentira. Sé que no miento y también dudo que la ubicación de la Gnosis cambie, pero ¿sí cambia? todo podría irse en mi contra y terminaré siendo yo la que pierda.

No, es muy tarde para que cambie.

— ¿Algo que quieras? No sé me ocurre nada para ofrecerte.

Cómo dije, soy sincera. Tampoco es que crea conocer mucho a Childe para saber que quiere algo, claro pelear es todo lo que busca, pero él ¿podría pedir eso?.

— Pelea conmigo hasta la muerte.

¿En serio? Resulta que no es muy exigente.

Muevo mi cabeza en un gesto afirmativo.

— Está bien, en cambio... si resulta que digo la verdad, tendrás que convertirte en un espía para mí — digo apuntándome a mí misma con orgullo.

[ Un espía, supongo que necesitas información sobre los Fatui, que inteligente ]

En realidad no es para eso que lo quiero, espiar a los Fatui es de gran ayuda sobre todo si descubro el plan de la Tsaritsa. Sin embargo, es peligroso arriesgar a Tartaglia, así que lo único que puedo pedirle es que haga de espía cuando lo necesite.

— ¿Quieres información de los Fatui?

— No, sólo necesito aliados que me ayuden en el futuro. Hay algo que debo hacer en el futuro, así que necesitaré un aliado de confianza.

Parece confuso y me mira fijamente como si buscará una trampa detrás de mis palabras. Suelto un suspiro, me acerco un poco más a él con pasos lentos y decididos, cuando la punta de mis zapatos está por tocar los suyos me quedó quieta.

— Ajax.

Pronunció su nombre real con un volumen que solo él es capaz de escuchar. Su cuerpo se tensa, los iris azules se oscurecen como hace minutos atrás, su mirada se vuelve amenazante y veo la furia en sus ojos.

— Ajax.

Repito su nombre, una vez más.

— ¿Cómo sabes mi nombre real?

Gruñe en voz baja, veo como sus dedos se doblan y toman la forma de un puño, su cuerpo está tenso, se esfuerza por no actuar violento. Mi cuerpo suda frío, se que tengo miedo en este momento al ver aquella mirada fría en Tartaglia, pero me esfuerzo por ser valiente y no mostrar mi miedo aunque mis manos comienzan a temblar.

Es natural sentir miedo frente a un asesino, es natural que mi cuerpo tiemble. Es diferente el sentimiento de hace minutos atrás a lo de ahora, cuando lo ví torturando a un guardia de la Geoarmada.

Trago la saliva atorada en mi garganta y sonrió como puedo.

— No te lo puedo decir porque de eso depende mi vida, si te lo digo, moriré — confieso con toda la sinceridad. Childe me mira con sospecha, no ha bajado la guardia y aún tiene ese aura amenazador en él —: Pero ese no es el asunto, quiero que trabajes para mí como "Ajax".

Observó como toda la tensión abandona su cuerpo cuando su postura se descompone debido a la sorpresa.

Hace mucho tiempo, un niño de 14 años escapó de casa casa con solo una espada corta y una bolsa de pan para huir de su monótona familia.

Se perdió en un bosque nevado y, al ser perseguido por manadas de osos y de lobos, cayó en un agujero sin fondo.

Allí, vio un mundo antiguo de infinitas posibilidades y se encontró con una misteriosa espadachina. O más bien dicho, el reino de la oscuridad se había fijado en este ambicioso joven. 

Durante los tres meses que estuvo allí, la espadachina le enseñó a moverse libremente a través del abismo.

Ajax había completado la primera aventura de su vida.

— Fragmentos de historia de personaje 4

— Hace tiempo que abandone ese nombre.

El tono de su voz es frío pero firme, quiere afirmar que él ya no es "Ajax" sino el Onceavo Heraldo de los Fatui, "Tartaglia". Yo sé que es mentira, su familia aún ha de utilizar ese nombre para hablar con él, aunque intenté ocultarlo.

— Si tú lo aseguras, está bien por mi. Pero Ajax será el nombre con el que te llamaré.

Suelta una pequeña risa y asiente.

— De acuerdo, señorita. Firmaré este contrato contigo y dependiendo el resultado, veremos quién resulta ganador.

Childe estira su mano con la intención de cerrar nuestro contrato, estiró la mía y acepto la suya, luego dejo mi mano estirada esperando que me entregué el Sello del Permiso.

Se tarda unos segundos en hacerlo, parece que aún no confía. El sello del permiso es colocado en la palma de mi mano, lo miró unos segundos antes de volver a mirar al zorro astuto, sin embargo me veo interrumpida cuando iba abrir mi boca.

— ¡Ahí está! ¡Es Tartaglia!

Escuchó el grito de Paimon y los pasos apresurados de Aether. Childe mirá sobre mi hombro a los recién llegados, yo tengo que girar sobre mis talones para poder mirarlos, suelto un suspiro al verlos llegar.

— ¿Agatha?

Los saludé con un gesto de mi mano.

— Aether, Paimon, han llegado más rápido de lo que pensé.

Y no mentía, pensé que tardarían un rato más.

— ¿Lo sabías? — Aether me miró con el ceño fruncido, asentí con gesto de cabeza y miré el enojo en su mirada —: ¿Por qué no me dijiste antes? 

— Bueno, tenías una misión que cumplir todo este tiempo y yo también tuve que cumplir una misión, no había tiempo para una conversación — digo soltando otro suspiro —: Ahora que estás aquí, he de imaginar que has terminado la preparación para el Rito de Ascenso.

Sus ojos se abren sorprendidos pero asiente a mis palabras, aún así, está molesto.

— Entonces espero que tengas energías suficientes.

— ¿Energías suficientes? ¿Qué quieres decir?

Le mostré el sello del permiso en mis manos.

— Hay un papel que aún debes cumplir, Caballero Honorario.

— ¡Espera! ¿Acaso no es...?

Sonrió mirando a Paimon.

— Así es, un sello del permiso igual al que tienes, Aether.

Respondí agitando el sello del permiso, podía sentir la poca energía adeptica que tenía el sello. No era como los originales, pero tenía el suficiente poder para invocar a Osial por un tiempo. Aether me miró sin quitar su ceño fruncido, mi rubio favorito estaba alerta. Luego subió su mirada para mirar a Tartaglia a mis espaldas, él no había dicho nada durante esos minutos.

— Me temo que nuestra pelea tendrá que esperar, viajero — dice Childe fingiendo tristeza, aunque en realidad sus palabras suenan sinceras —: me hubiera gustado pelear, pero no quiero hacerlo sin toda mi fuerza.

Aether cruza sus brazos sobre su pecho, su mirada aún molesta no deja de mirarlo, desconfía de él como lo hace con todos los Fatui. Un segundo más tarde, regresa su atención hacia mi ignorando a Childe y mira el sello del permiso.

— ¿Qué vas hacer con eso, Agatha?

Sonrió, ha llegado la hora de explicarle.

— Iniciaré la prueba de Liyue.

— ¿La prueba? ¿Qué prueba?

El viajero, Paimon y Childe me miran con atención.

— Bueno, es una prueba que Rex Lapis quiere hacer para su pueblo aunque prefiero que él te lo explique, yo solo puedo darte respuestas a preguntas.

— No entiendo.

Lo entiendo, yo tampoco lo entendí la primera vez que lo jugué en el juego original.

— Lo sé, por eso es mejor que Rex Lapis te lo explique.

Sus ojos se abren con sorpresa y puedo ver la pregunta que se asoma en su mirada: "¿Rex Lapis no estaba muerto?".

— Sigue vivo, la Exuvia solo es un cuerpo falso algo que utilizo con el fin de cumplir su plan — les explico mirando a cada uno a los ojos, su sorpresa es grande, bueno me lo esperaba yo tuve la misma impresión la primera vez —: Pueden ir y verlo si quieren, Childe podrá comprobar que es falso.

— ¿Tartaglia? ¿Por qué él? — Aether lleva su mirada de nuevo al pelirrojo quién lo mira con una pequeña sonrisa.

— No deberías hacer tantas preguntas, viajero. Aunque entiendo que quieras respuestas, creo que debes confiar en tu amiga como lo estoy haciendo yo.

El rubio lo mira molesto pero no dice nada, la verdad es que también agradecería que las preguntas fueran hasta al final, sin embargo, he de ser comprensible con él.

— Aether — lo llamo con un tono de voz suave, él me mira esperando las siguientes palabras —: Me gustaría que fueras con Childe al Banco del Norte, al igual que él, también encontrarás tus respuestas. Pero necesito que estés listo para ayudar a Liyue en su prueba.

— ¿Qué quieres decir? Dijiste que iniciarias la prueba, no lo entiendo.

Suelto una suave risa mientras lo miró con comprensión.

— No le daré más vueltas al asunto, pero usaré mi poder Adeptus para despertar a Osial, el señor del vórtice.

— E-espera, el... ¡¿Dios Osial?! — grita Paimon con ojos abiertos, asiento con un gesto de cabeza.

— ¿No es peligroso?

Aether no parece afectado por eso, parece que no le teme a un Dios. Es comprensible, ha peleado con un Dios mucho más fuerte, Osial podría ser un poco menos fuerte que la Diosa Desconocida. Tartaglia lleva una mano a su barbilla y se pierde en sus propios pensamientos.

— Lo es para la gente común de Liyue, sin embargo para los que tienen visión, podría no ser así — guardo silencio un segundo antes de continuar —: No te preocupes, estoy segura que los Adeptus participarán al igual que las Siete Estrellas.

— Ya veo, entonces eras consciente de todo desde el principio.

Suspiró aliviada al mismo tiempo que una mueca se dibuja en mis labios.

— Solo una parte, el despertar de Azhdaha no estaba en mis planes.

Así es, vaya que no estaba. En la historia original ocurría durante un mes después de lo sucedido en la ciudad, el hecho de que se adelantaron algunos eventos, dejaba en claro los nuevos cambios que habían ocurrido por causa mía.

Aether solo me miró con comprensión, ya no dijo nada.

— Entonces, ¿cuento contigo para lo que viene?

— Sí, terminaremos esto de una vez.

Le sonreí antes de llevar mi mirada al Sello del Permiso. Con dos de mis dedos en los que agregue un poco de mi energía adeptica, toque los caracteres chicos del Sello. El papel color dorado, fue desapareciendo y fue remplazado por Hydro cubierta de energía adeptica.

Los observé por última vez, ellos miraban el sello con asombro, sobre todo Tartaglia que parecía asombrado de que el Sello del Permiso que los Fatui habían estado investigando, terminará desapareciendo.

— Les daré tiempo hasta que lleguen a la ciudad.

El viajero, Paimon y Childe hicieron un gesto de cabeza para afirmar. Los primeros en abandonar la Casa Dorada fueron mis compañeros de viaje, Childe tardo un poco más, él me observaba como si buscará algo.

Una sonrisa se dibujo en mis labios y agitó mi mano para despedirme de él.

••••

Les cuento que tuve que leer de nuevo las misiones para saber que agregar en este capítulo, más por el hecho de cambiar algunas cosas y convencer a Tartaglia de aceptar el contrato de Agatha.

Afortunadamente, no ocurrió nada mayor. Quizás ustedes esperaban una pelea entre ambos, yo sí planeaba una batalla entre el viajero y Tartaglia como en la historia original. Sin embargo, la situación fue cambiando conforme escribía el capítulo, al final no ocurrió nada, Childe estaba bastante agotado por usar su poder al pelear con Azhdaha.

Además parece que no quiere enemistarse con Agatha, pues ha accedió muy fácil a su contrato y no actuó agresivo cuando dijo su nombre, no como creí. En fin, mi plan inicial no ocurrió todo lo que pasó en este capítulo fue por la propia Agatha.

Les doy las gracias por leer el capítulo de hoy, espero que les haya gustado y lo hayan disfrutado. El siguiente capítulo será la prueba de Liyue así como el cierre de la misión, con eso habrá terminado está larga parte.

Nos vemos en el siguiente capítulo.

Las correcciones las hago después.

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