Capítulo 63


Confiar en los Adeptus, era algo que el Arconte Geo siempre hizo. Nunca dudaba en dejarles la seguridad de sus tierras, en esta ocasión tampoco era diferente. Morax confía plenamente en ellos, sabe que ellos ya no lo necesitan para velar por la seguridad de Liyue, sabe que podrán resolver el problema de Azhdaha en un abrir y cerrar de ojos, así pues, con esa confianza puesta en ellos podría sentarse a tomar una deliciosa taza de té.

Entonces, ¿por qué siente una inquietud creciendo en su interior?.

La imagen de un par de mares inunda su mente, estos lo miran molestos llenos de rencor y extrañamente su dragón interior ronronea con tristeza cuando esa mirada va siempre a su dirección. Recuerda a la dueña de esa mirada a la perfección, Bonanus siempre fue silenciosa pero solía mostrar una que otra sonrisa cuando estaba con el resto de los Yakshas, era bromista o eso notaba, en realidad ella nunca se le acercó o le hablo con tanta confianza, cruzaban una que otra palabra cuando él los mandaba a llamar.

Incluso cuando él la salvo, ella solo le dio las gracias y amablemente acepto la oportunidad que le daba al convertirse en un Yaksha. Cuando los Yakshas asistian a los banquetes que realizaban los Adeptus, Morax nunca la vio acercarse a ningún otro Adeptus que no fuera sus compañeros, la más cercana a ella era Indarias y Menogias, este último fue quien más sorprendió al Rey Geo.

La primera vez que Morax vio una sonrisa en Chizapus, se sorprendió. Su sonrisa era pura y brillante como el oro, además trasmitía una calidez que te relajaba por completo, más su sonrisa era sólo dedicada a su compañero Menogias. De hecho, recuerda mencionarle esto mismo a Guizhong con una emoción desconocida, ella era su amiga de confianza con quién compartía secretos sobre Celestia o Teyvat, ambos se conocían hasta un punto que ya sabían cuando se ocultaban las cosas. Así que cuando le hablo sobre esto, lo que recibió fue una carcajada de parte de su amiga.

Luego de la guerra de los Arcontes y tras la perdida su vieja amiga, el rey geo por primera vez experimento en carne el sentimiento de la perdida, tambien recuerda que partir de ese momento, se convirtió en un mal líder para todos. Hizo sufrir a sus Guardianes al enviarlos a borrar cada rastro de odio dejado por los dioses, recuerda estar cegado por la perdida de su vieja amiga, así que cuando los convocó creyó que ellos regresarían con vida.

En cambio, ellos parecían que ya sabían lo que iba a suceder. Antes de partir, todos los Yakshas habían decidido hacer un último banquete, en el que compartieron sonrisas y bromas en compañía de su líder, los Adeptus logevos también fueron invitados. Cuando el sol estaba en su punto medio, en ese momento se terminó el banquete, los Yaksha se despidieron de su líder y sus amigos, también dejaron regalos para el Arconte.

Menogias le había dejado un nuevo traje perfeccionado que combinaba con sus colores como Arconte. Indarias hizo una promesa y le dio las gracias, Xiao hizo lo mismo pero no hubo promesas. Morax se llevó la sorpresa de recibir un regalo de Bonanus, ella que lo trataba como un desconocido ese día parecía todo lo contrario; esa fue la primera y última vez que recibió una sonrisa de ella, su regalo fue un Lirio de Cristal hecho con energía Hydro. Por último y no menos importante, su primer Yaksha, Bosacius le había dado las gracias por todo lo que había hecho por ellos, por aceptarlos y darles un lugar en su nación, luego le devolvió el arma que Morax le había obsequiado.

Con el tiempo, el odio dejado por los dioses fue desapareciendo en Liyue y la paz volvió a la nación. Habían pasado cinco años, la nación de los contratos se preparo para celebrar el regreso de los Yaksha y felicitarlos por su victoria; pero los Yaksha a quienes tanto esperaban no regresaron. Rex Lapis dio la orden para que los buscarán y las noticias no tardaron en llegar a las pocas horas.

Alatus fue el único que regreso con vida, su mirada estaba llena tristeza, parecía que nada podría eliminarla. Xiao le contó todo lo sucedido durante esos cinco años en los que él y sus compañeros se hicieron cargo del odio de los dioses: Indarias, Menogias y Bonanus habían muerto, mientras que Bosacius estaba desaparecido. Rex Lapis jamás aprendió a consolar a alguien y ese día, había dicho palabras que seguramente Alatus no quería escuchar en ese momento, sus palabras fueron insensibles y nada correctas.

Pero Xiao nunca lo culpo o insulto.

Después de la muerte de sus cinco fieles guardianes Yakshas, todo cambio tanto para él como para el resto de Adeptus. Muchas cosas que se disfrutaban, fueron olvidadas con el tiempo y los días alegres también censaron. Morax aprendió por si mismo sobre los humanos tras ascender a Liyue. Se oculto tomando la forma de varias razas distintas e incluso de género, cuando llegaba cada Rito de descenso lo hacía solo sin la compañía de los Adeptus.

Años después, comenzó un nuevo desastre que marcaría en la historia de Teyvat. Monstruos que provenían del abismo invadieron el continente, todas las naciones se vieron afectadas y tuvieron que luchar hasta la muerte junto a sus Arcontes. Los Siete fueron convocados a Celestia, se les dio la orden de ascender a Khaenri'ah para bloquear el camino del Abismo y evitar que continuará dañando el continente.

Nuevamente Rex Lapis fue testigo de la muerte de muchos otros junto con el Arconte Anemo. Ambos Arcontes se distanciaron, Morax no volvió a ver a Barbatos desde ese suceso pues él Arconte Anemo había decidido dormir un tiempo.

En cuanto a Morax, ascendió a Liyue y decidió vivir como un humano, sólo apareciendo en los Ritos de Descenso cada año.

Zhongli solto un suspiro cuando retiro la taza de té de su boca, sus ojos miraban al horizonte y recordó nuevamente esos ojos mares. Pensándolo, cree entender el rencor en la mirada de la Yaksha Hydro, después de todo él les había robado la felicidad a sus compañeros y los envío a su muerte.

No fue el mejor lider, ni el mejor dios, eso lo tenía claro, aunque nunca fue de los que se preocupaba por eso.

— Maestro Zhongli, ¿está preocupado? — la voz del viajero lo saca de sus pensamientos, lleva su mirada ámbar hasta donde el rubio se encuentra. Una pequeña sonrisa amable se dibuja en sus labios.

— Sólo pensaba en uno de los Yaksha — decide ser sincero y no ocultar sus sentimientos, no expresarlos no le ayudaría a nada pues en el fondo buscaba un consejo. Observa como la ceja del rubio se arquea y su mirada se torna curiosa.

- ¿Agatha? quiero decir, Bonanus - se corrigió el viajero creyendo que era más fácil si se refería a su compañera con su viejo nombre. Zhongli asiente levemente por lo que el viajero lo anima a continuar.

— Si, la señorita Agatha — afirma probando el sabor que se produce en su boca cuando la llama por un nombre extranjero, no sabe que significa pero es bonito y un tanto raro —. Temo que me odie o me guarde rencor.

Las preocupaciones del Arconte sorprenden al viajero y cree escuchar un ronroneo triste proveniente del hombre, pero prefiere fingir que no ha escuchado nada. Luego piensa en las palabras de Zhongli, su frente se arruga en un ceño fruncido y mira al hombre que permanece sereno mientras bebé de su té caliente.

— Maestro Zhongli, ¿Por qué piensa eso sí aún no se han visto?

La mirada ámbar conecta con la suya cuando esas palabras salen de su boca, puede ver un brillo dorado en los ojos del Arconte. No aparta su mirada, busca una respuesta en ellos hasta que el hombre decide dejar de mirarlo, entonces llega a la conclusión de que ambos se encontraron.

¿Por qué Agatha no se lo menciono?

— Escuché que entrenaría en la Mansión Tashian — respondió la pregunta silenciosa del viajero, quién asintió.

Aether tenía más dudas al respecto, miles de preguntas llegaron a su mente y tuvo que pensar más de dos veces si debía o no investigar más del tema.

—Yo.. no creo que ella lo odie o le guarde rencor, quizás está enojada...

Aunque no se por que lo estaría, pensó con una gota de sudor bajando por su frente.

Zhongli pensó que el viajero tenía razón, en realidad quería convencerse de que el último concepto era la mejor opción, en el caso de la primera o la segunda, sería más difícil. Aether lo miró de reojo, llevo una mano a su barbilla y sonrió cuando pensó en un plan.

— En realidad no sé porque Agatha podría odiarlo, guardarle rencor o incluso estar enojada. Pero si quiere mejorar las cosas con ella, podría pedirle disculpas — soltó la sugerencia sin quitar la mirada del Arconte, quién detuvo sus movimientos y se sumergió en sus pensamientos.

Tal vez era buena opción, podía hacer eso, no es difícil. Su dragón interior ronroneo feliz y una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

— Haré eso.

Scaramouche invoco la lanza de su madre y no dudo en atacar al dragarto, sin embargo este lo empujó unos metros atrás con sus cuernos. El Baladista aterrizó con ayuda de sus piernas y la lanza, de nuevo se puso de pie con objetivo de pelear con el dragarto. Azhdaha puso su atención en el joven olvidándose de la Yaksha, sus ataques se centraron en la marioneta quién los esquivaba con agilidad mientras corría en su dirección.

Claro el dragarto tenía otros planes para el chico, hizo temblar la tierra con sus pisotes bloqueando el camino de este. Scara chasqueo la lengua, no estaba dispuesto a perder con un tonto animal, retomo su camino al mismo tiempo que esquivaba los ataques del animal. Sin embargo no contó con que el dragarto lo marcaría con un caracter Han sobre su cuerpo.

Las llamas de fuego quemaban su piel cosa que poco le importaba, Scara no permitió que Azhdaha centrará su atención en la Yaksha. Con la arma de su madre en una de sus manos unió su elemento electro con ella, luego dio un enorme salto y libero lunas electro cortantes contra el cuerpo del dragarto y causarle daño, que por suerte logro debido a que Azhdaha usaba Pyro en ese momento.

Por supuesto, el dragarto tampoco estaba dispuesto a perder así que no dudo en lanzar más ataques mortales contra la marioneta quién esquivaba o enviaba los ataques en otra dirección. El impacto de esos ataques provocaba el temblor de la tierra, lo que sirvió para que los Adeptus se enteraran de la pelea.

— Realmente encontraste un hijo adorable, Bonanus.

Musatas observó la pelea que la marioneta mantenía contra Azhdaha a través del agua que había en el río. Una sonrisa se dibujo en sus labios, estaba feliz por tener un nuevo sobrino pero se sentía triste porque no podía abrazarlo o consentirlo como le gustaría. Podía estar más que segura que Menogias lo aceptaría como su hijo, ese hombre a pesar de mostrarse amargado, era amable y tierno. Bosacius, seguramente ese idiota no dejaría de molestarlo o hacerle bromas como se las hacía en el pasado a Xiao.

Se rió a causa de su propia imaginación. ¿Rex Lapis aceptaría al niño? Indarias cree que si, el Arconte es amable y de buen corazón, sabrá guiar al pequeño gatito. Indarias cree que todo saldrá bien y su pequeño sobrino será aceptado. Puede que madre e hijo pasen dificultades para ser felices, pero van a estar bien y serán una gran familia.

Musatas mira los gestos de su hermana menor y nota la energía Adeptus en su cuerpo, al parecer Bonanus ya había logrado encontrar la fuente de su poder. Sólo restaba conectar el Yin con la energía Adeptus para que el control de su habilidad se completará.

•••

Tengo sueñoooo, luego corrijo los errores, por si acaso avisen si ven alguno.

¿Alguien aquí le disgusta a veces leer fanfic de Zhongli? A mí en lo personal son lo único que no leo en Wattpad. Aunque bueno, no quiero expresar mi disgusto porqué tal vez ustedes ya las hayan leído y les gusten.

Volviendo al tema, un poquito de historia sobre el pasado de Zhongli y Bonanus. No se equivoquen, no hay amor todavía, no les miento porque las ganas de darles romance a ellos dos no me faltan, pero no seré y no quiero ser impulsiva.

Para mejor imaginación, el ataque de las lunas electro que hizo Scara es parecido a las ráfagas de viento cortante que realiza en la actualidad con su ataque normal, la diferencia es que la forma de las lunas es más definida. La idea es darle habilidades basadas en las danzas de espadas.

Espero que esté capítulo les haya gustado, gracias y perdonen por lo corto que pueda estar.

Nos vemos en el próximo capítulo.

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