Capítulo 55


Eran las 8 de la mañana con treinta minutos cuando Childe aviso que ya era hora de la reunión. Él se despidió cuando ambos regresamos al Banco del Norte con la excusa de que tenía algunas cosas que preparar, no me moleste en preguntar acerca de eso ya que no era nada que me interesará, según la hora de reunión que tendríamos sería a las 9:00 de la mañana, ni un minuto más, ni un minuto menos.

En pocas palabras Childe nos había dado tiempo para prepararnos y que Paimon pudiera comer algo antes de la reunión. Por suerte, había tenido tiempo para realizar algunos encargos sencillos que pudieran ayudarme con la reputación de Liyue. En cuanto a las misiones diarias, esas tendrían que ser retrasadas por un tiempo ya que no podía ir de un lugar a otro.

— ¡Traidor! ¡Cómo te atreves a salir sin Paimon!

Mi pequeña amiga me apunto con su dedo indice, sus pequeñas y regordetas mejillas se inflaron al momento que hizo un mohín con sus labios, alcé ambas manos.

— En mi defensa eran las 6 de la mañana hora a la que no te gusta levantarte, por qué según tú "el día aún no comenzaba".

Me defendí usando las mismas palabras que ello solía decir todas las mañanas, lo cual era cierto. Antes de conocer a Agatha, durante nuestro pequeño viaje, Paimon solía quejarse por tener que levantarse a las 6 de la mañana para comenzar a realizar misiones. Su excusa era que el día no comenzaba a esa hora, si no a medio día. Pero claramente ella no aguantaba más del medio día porque el hambre siempre la terminaba por despertar.

— ¡Hum!

Apartó la mirada y cruzó sus pequeños brazos sobre su pecho. Una sonrisa divertida se dibujó en mis labios, saque todos las brochetas que había comprado y las coloque en la pequeña mesa de madera, pronto el olor llamo la atención de mi amiga.

— Compré un poco de comida con ayuda de Childe para llenar nuestros estómagos y no tener que morir de hambre durante la reunión — explique llevando mi mirada en su dirección. Mi sonrisa se hizo más grande al observar como goteaba la saliva desde la boca de Paimon al observar la comida servida.

Paimon rápidamente levito hasta la mesa, de un momento a otro la mayor parte de las brochetas desaparecieron, por suerte había dejado unas para mí. Sabía que el hambre de Paimon es grande en las mañanas, así que con Agatha siempre debiamos priorizar nuestras partes.

— ¡Estás brochetas de pescado están deliciosas! — exclamó ella dando pequeñas patadas en el aire para expresar la emoción que sentía —: ¡Paimon quiere más!

La detuve poniendo mi dedo indice frente a ella y negué con un gesto de cabeza.

— Tienes que esperar un rato más, debemos reunirnos con Childe en el Pabellón Liuli.

La expresión de Paimon se volvió triste y dude en si darle las brochetas restantes o no, sin embargo golpeó su puño con la palma de su mano y como si hubiera recordado algo, habló.

— ¡Entonces Childe nos invitará a un gran banquete! — la miré con una mirada confusa, no comprendía a que se refería con un banquete. Tuve que reflexionar sus palabras con mayor concentración para entender a lo que se refería.

— Ese Pabellón Liuli, ¿Es un restaurante? — pregunté mirando a mi compañera de viajes.

Si de comida se trata, con mayor razón Paimon se emocionaría. Mi pequeña compañera sonrió orgullosa.

— ¡Claro que sí! Es uno de los restaurantes más famosos y caros de Liyue, por qué es donde mucha gente importante se reúne — mencionó ella.

Arqueo una de mis cejas con curiosidad, a veces me sorprendía la cantidad de información que Paimon tenía esa cabecita. Lo cierto es que es extraño que ella no recuerde su pasado con tanta información que hay en su cerebro, puede que la teoría de Agatha acerca de la erosión de Paimon sea correcta, tiempo atrás ella me comentó sobre eso:

« — Verás Aether, existe una forma en este mundo que puede provocar la perdida de memoria de los Dioses o Arcontes.

— ¿Cuáles?

— La erosión.

— ¿Erosión?

— Cuando un Dios o Arconte se ve afectado por emociones negativas, inicia la erosión. Por ejemplo; si en alguna ocasión el Arconte Anemo no apareciera para proteger a su pueblo, con el odio y desprecio que recibiría, lo afectarían negativamente en su cerebro y esto provocaría que sus recuerdos felices fueran reemplazados por malos recuerdos.

— Y venti se volvería malo.

— Así es, Venti ya no recordaría el amor de su pueblo.

— No entiendo que se relaciona esto con Paimon.

— Bueno, es una teoría. Pero quizás ella sufrió algún hecho negativo que provocó la perdida de gran parte de su poder y por eso no recuerda nada.

— ¿Supones que Paimon es un Dios?

— No lo supongo, estoy segura que Paimon es... »

"Kairós"

Ese fue el nombre que ella menciono.

Según ella, la corona que adorna la cabeza de Paimon, son las manecillas de un reloj. Jamás le preste atención, incluso cuando hicimos una misión en la Isla Sin Nombre, nunca llegué a pensar que pudiera ser Paimon, aunque admito que ella puede pertenecer a Teyvat.

Miró a Paimon por última vez, detallo su ropa y la pequeña capa galáctica que lleva, luego miro su corona la que con frecuencia suele caerse. Con un suspiro final, miré el pequeño reloj de aventurero que compré en Mondstadt, las manecillas del reloj marcaban las 8:40 de la mañana.

— Llegó la hora de irnos — murmuré luego de quitar la vista del reloj de bolsillo —: Vamonos, Paimon.

— ¡Si!

Con ayuda de mi pequeña amiga, acomodamos la cama y limpiamos la mesa, más tarde recogimos nuestras cosas y salimos de la habitación con la basura en una bolsa. Juntos bajamos las escaleras que se conectaban al recibidor del Banco del Norte al cual caminé para darle las gracias a Ekaterina y darle el pago por la habitación.

— Buenos días, viajeros. ¿Ya se van? — su voz era menos fría que al inicio de conocerla.

— ¡Si! Muchas gracias por recibirlos, Ekaterina — dijo Paimon con una sonrisa de oreja a oreja.

— Si, de nada.

Carraspeó para llamar su atención, la cual no tarda en llegar y me mira con curiosidad.

— ¿Sería suficiente para pagar la habitación y comida que recibimos? No me gustaría dejar sin dinero a Childe.

Ekaterina miró el contenido que había en la bolsa de tela marrón, pareció contar la cantidad, aunque en sus expresiones no se veían realmente, lo supe por intuición.

— En realidad, viajero. El señor Scaramouche se encargó de pagar todo en su nombre, dió la orden de que no le cobramos nada ni recibieramos un solo mora que usted nos diera.

— ¿Scaramouche? ¿En qué momento sucedió eso? Pensé que Childe había pagado todo.

— Le comentamos al señor Childe sobre esto, pero él no pago nada.

Paimon y yo estábamos sorprendidos. Cerré   los ojos durante unos minutos, tendría que hablar más tarde con Scaramouche y agradecerle.

— Bueno, gracias de todos modos, Ekaterina.

La mujer asintió sin sonreír.

— Que tenga buen día.

Finalmente, abandonamos el Banco del Norte.

Bajamos la largas escaleras rojas en silencio, ninguno dijo nada sólo mirábamos a los niños que jugaban en distintos grupos. Busqué con la mirada un bote de basura y cuando lo encontré, me dirigí hasta el para tirar lo que traía en mi mano.

— Paimon se siente mal por juzgar a Scaramouchi.

Sonreí, ella era demasiado sensible. No la juzgaba, yo también creí que para Scaramouche no seríamos nada más que enemigos.

— Está bien, Paimon. Cuando lo veamos de nuevo, le daremos las gracias — sugerí sonriendo y estiré mi cuerpo para relajarme, ella asintió con una expresión más contenta —: Ahora mi querida comida de emergencia, ¿dónde queda el Pabellón Liuli?

— ¡Paimon no es comida de emergencia!

Pateó el aire con sus piernitas, es adorable q veces.

— El Pabellón Liuli es ese de ahí.

Paimon apunto con su indice un restaurante que se encontraba en dirección sur de las escaleras que se utilizaban bajar al puerto. Al menos no estaba demasiado lejos, sin dudarlo retome el camino para ir en aquella dirección y no tardamos mucho en visualizar a Childe que nos miró tan pronto nos acercamos a él.

— Hola, compañero y pequeña amiguita.

Alzó su mano en forma de saludo, correspondi con el mismo gesto.

— ¡Paimon es Paimon, tontotartas!

Childe la miró con el ceño fruncido y una sonrisa nerviosa, en cuanto a mí, tape mi boca para evitar soltar una fuerte carcajada. Era la primera vez que escuchaba a Paimon llamándolo así, era gracioso.

— ¿Cómo me dijiste? — la voz de Childe sonó siniestra, incluso su mirada se volvió oscura, sabía que solo estaba fingiendo. Paimon cruzo sus pequeños brazos sobre su pecho.

— ¿No escuchaste? Dije: ¡TON-TO-TAR-TAS!

Entonces mi boca me traicionó y terminé por soltar una fuerte carcajada.

En serio, ¿cómo es que a Paimon se le ocurrió ese apodo?

— Pequeña salvaje, ¡Ya verás!

Paimon comenzó a volar con rapidez a mi alrededor mientras Childe la perseguía, ambos reían como un par de niños jugando y hablando de niños, varios grupos de ellos los observaban con curiosidad y otros tanto se burlaban, al igual que los adultos.

— Veo que se divierte, Joven Maestro Childe.

Tanto Paimon, como Childe detuvieron su pequeño juego y los tres llevamos nuestra mirada al hombre que yacia parado en la entrada del Pabellón Liuli. Mis ojos se entrecerraron con curiosidad, no pude evitar que mi mirada observará cada detalle de su rostro y vestimenta, su energía elemental era similar a la de Venti, una fuerte corazonada nació en mi pecho.

Ese es, estaba seguro que ese hombre es...

— Maestro Zhongli.

Childe se acercó al hombre con rapidez y ambos se saludaron formalmente, los ojos ambar de aquel hombre con cierto toque dorado en las pupilas se dirigieron a nosotros, esta sensación la conocía bien.

— Bienvenidos, vayamos adentro para disfrutar de un agradable desayuno — dijo aquel hombre sin quitar su mirada de nosotros. Paimon no tardó en asentir, ella fue la primera en entrar acompañada de aquel hombre, luego yo los seguí y Childe entro hasta al final.

— Por favor, tomen asiento donde gusten.

Asi lo hicimos, el señor Zhongli fue el primero en tomar asiento en medio, luego Paimon se sentó al lado derecho y yo en el izquierdo junto con Childe. Pronto lo que sería nuestro desayuno comenzó a ser servido, aunque claro, como había dicho Paimon antes esto era más un banquete.

— Buen provecho a todos.

Los tres repetimos las mismas palabras del señor Zhongli y comenzamos a comer.

•••

¡Actualización lista!

Ese Scaramouche haciendo de las suyas entre las sombras, me siento sorprendida y emocionada por los cuidado que hace sobre el viajero aún cuando Agatha no se lo ha pedido. Por supuesto, yo también me sorprendo de lo que sucede en la historia, no crean que no.

Finalmente también llegó la reunión y pronto el contrato de Zhongli y el viajero. Me preguntó... ¿Zhongli irá a recordar las palabras de Agatha? Mmm.

Lamento tardar mucho en actualizar. Pero ya estamos aquí con un nuevo capítulo narrado desde el punto de vista del viajero.

En realidad quería comentarles que se estará actualizando cada 15 días esta historia ya que es una decisión hecha.

Gracias por leer, nos vemos dentro de 15 días más.

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