Capítulo 51
—Entonces, señorita. ¿Cuál es su identidad?
De nuevo la pregunta de hace unos minutos atrás se repitió. La mujer miró de reojo al humano, quién a pesar de la oscura mirada que estaba puesta en él, no sintió ningún tipo de amenaza. Los labios de la fémina se curvaron ligeramente hasta que una sonrisa divertida se pinto en ellos, cerro sus ojos sin quitar aquella sonrisa.
— Soy la madre de Scaramouche, ya te lo mencionamos.
Childe llevo su mano a la barbilla, pensó unos minutos. Scaramouche lo observó de reojo, esperando a cualquier tipo de tontería que se le ocurriera decir al joven maestro, cinco segundos después frunció el ceño al verlo tardar.
¿Realmente se está tomando el asunto con seriedad? Scaramouche no es del tipo de persona que es cercano a sus compañeros, en realidad él los detesta.
En comparación con Childe, el joven maestro desde que se convirtió en uno de los Once Heraldos de los Fatui, busco la forma de acercarse a cada uno. Claro, con el propósito de vencerlos, pero todos, terminaron de rechazarlo, incluso Arlecchino quien prácticamente lo crío durante un tiempo de su niñez en el orfanato.
Por supuesto, no es que el joven maestro fuera abandonado por su familia. El problema eran los cambios del pequeño niño que salió del Abismo. Prácticamente sus únicos pensamientos se abarcaban en obtener más y más poder, en ocasiones se metía en peleas.
¿Quién querría un hijo problemático?.
Su padre por supuesto que no. No hubo más remedio que enviarlo con los Fatui, no fue hasta después de un tiempo que el niño terminó unirse a los Fatui y más tarde el nombre que su padre le otorgó, fue remplazo por su actual nombre.
— ¿No le molesta que Scaramouche sea un Fatui?
La atención de Scaramouche cambio de lugar en dirección a su madre. Agatha miró a ambos Fatui, quienes a sus ojos, ambos sólo son un par de niños perdidos en el mal camino. Tal vez era la edad mental la que cargaba que la llevara a pensar eso, porque su cuerpo es mucho es más joven.
— En realidad no soy nadie para despreciar el tipo de persona que él es, porque en el pasado yo también mate a muchos inocentes — confesó mirando la falsa isla flotante sobre el cielo.
Ambos jóvenes abrieron sus ojos con asombro. Scaramouche no dejo de pensar sobre la vida pasada de su madre, ¿quién era antes de ser Adeptus?. Incluso si lo pensaba, no podía pensar nada más que a una mujer amable y de sonrisa dulce. Agatha llevo su mirada a los jóvenes y entrelazo sus manos atrás de su espalda.
— Soy una persona longeva que ha vivido y visto muchas cosas, es todo lo que puedo decirte, humano.
La conversación entre los tres terminó ahí. Childe no dejó de pensar sobre la mujer y su misteriosa identidad, hubo ocasiones en qué la miraba durante unos segundos con el intento de encontrar algo que me diera una respuesta. Los sentidos agudos de la marioneta pronto notaron las intenciones del joven maestro, no le dijo nada porque sabía que la inútil mente de Childe no le daría una respuesta, por eso se confío.
La Posada Wangshu ya se lograba visualizar con más claridad y más altura, el gran árbol de arce se veía realmente hermoso con las luces de las lámparas encendidas quienes se encargaban de darle una iluminación más perfecta.
La Yaksha subió escalera tras escalera, luego como si no supiera la existencia del elevador, se dirigió al puente en forma de caracol que llegaba hasta la recepción de la Posada Wangshu. Scara entrecerró sus ojos, miró muy fijamente la nuca de su madre, los pasos de la mujer se detuvieron en seco tras sentir la mirada añil sobre ella. Giró sobre sus talones como un robot para mirar a su hijo, Childe sólo presenció la escena con curiosidad.
— ¡Ni creas que me subiré a ese estupido elevador! — gritó con histeria.
— Nunca dije que te lo hicieras — alzó los hombros y miró a otro punto de la zona fingiendo inocencia.
El joven maestro no entendió porque madre e hijo de repente se pusieron a discutir.
Lo analizó llevando la mano a su barbilla, observó las acciones de la mujer y luego las de su compañero.
— ¡Mira viajero, son Scaramouchi y Agatha! — su análisis se vio interrumpido con la llegada del viajero y su pequeña amiga flotante quién se detuvo a pocos centímetros de llegar hacia la fémina.
Childe se sintió confundido.
— Aether, Paimon — la pequeña flotante se escondió en la espalda del viajero. La fémina ni siquiera lucía sorprendida sobre la acción de la más pequeña, de hecho su expresión se volvió fría cuando mencionó el nombre de la última.
Lo que si fue confuso para los jóvenes.
Aether pronto entendió que era otra Agatha quién los recibía y no a quien ellos conocían.
— Estaba preocupado porque no te habías comunicado — la expresión del rubio era claramente molesta, incluso su tono de voz fue rudo.
— Lo lamento, el entrenamiento me tomó más tiempo de lo acordado — confesó ella con sinceridad.
Aether se cruzó de brazos y soltó un suspiro.
— Lo importante es que estés bien, Agatha... — pareció dudar al decir su nombre.
— Ella está bien, actualmente duerme — explicó refiriéndose a su yo original, el rubio se vio sorprendido al igual que la marioneta —. No la verán hasta dentro de un mes.
— ¿Por qué?
Aether y Childe miraron al de ojos añiles, parecía molesto.
[ Parece que no le gustó nada la noticia ]
La fémina estuvo de acuerdo con eso. Miró al joven maestro, en ese momento Aether se dio cuenta de su presencia. Childe no dudo en saludarlo en cuanto tuvo la atención del viajero puesta en él, lució feliz de ver a su otro compañero.
— Lo explicaré más tarde — miró a Scaramouche. El Baladista dudo unos minutos y luego terminó asintiendo.
Childe no lo entendió, pero sabía que el tema era delicado y no lo hablarían con él estando presente. Lo entendía en parte, no confiaban en él para estar hablando libremente sobre sus asuntos, además parecía que ese problema era familiar, así que era mejor no meterse.
— ¿Por qué Childe está aquí?
— Mi.. ella lo quiso traer como ofrenda — explicó Scaramouche a la pregunta del viajero, ambos caminaban hombro a hombro por el puente de madera, mientras la fémina y el joven maestro los seguían detrás.
Agatha, no. Bonanus, sintió como si una daga fuera apuñalada en su corazón, tras las palabras de la marioneta, su expresión se volvió triste. Childe la miro de reojo, no le dijo nada ya que no había algo que él pudiera decirle, no sabía cómo consolarla.
Observó el cielo estrellado durante unos segundos y sonrió sabiendo de que manera podía animarla. Haciendo uso de su visión, el joven maestro se les empeño para crear una pequeña ballena de Hydro, que para ser su primera vez, salió a la primera.
— Ojou-chan.
Bonanus observo la ballena de Hydro que fue colocada frente a sus ojos. Sus ojos brillaron por un segundo, al contrario de lo que se pensó, la ballena Hydro no la atacó, en su lugar nado alrededor de ella.
[ Qué forma tan cliché de animar a alguien ]
A ella no le importó, en realidad lució más feliz en cuanto aquella ballena comenzó a jugar con ella, a pesar de no expresarlo, sus ojos brillaban.
[ Interés amoroso Tartaglia: +0 ]
[ Misión Oculta: Tras entregar la Gnosis, anima a Tartaglia y asegúrate de que no se convierta en el "malo" de la historia ]
La sonrisa de la fémina rápidamente desapareció y Yunqi apareció con rapidez al lado izquierdo de Bonanus. Ambos miraron con atención la última ventana de estado, sus ojos estaban abiertos de par en par. Bonanus miró a otro punto que no fuera el rostro del joven maestro para que esté mirara su fea expresión mientras apretaba su puño con fuerza.
Que una Yaksha ayude a un humano para evitar que se convierta en el malo... ¿Acaso está loco el maldito sistema? ¡Convierte en la heroína! Eso en pocas palabras es lo que estaba diciendo, pero sin duda alguna esto es...
¡La maldición del Otome!
Convertirse en la heroína de un "protagonista" no es nada fácil, además Tartaglia no forma parte de las rutas o ¿si?. Cómo un rayo de luz, Bonanus invocó las ventanas de interés amoroso del Sistema Otome, fue difícil por qué sus conocimentos en tecnología eran pocos, que gracias a los recuerdos de su Agatha, logro conseguirlo.
[ Perfiles ]
[ ZHONGLI
Interés: 1%
Edad: + 6000 años
Afiliación: Soberano de Liyue
Visión: Geo]
[ TARTAGLIA
Interés: 0%
Edad: + 20 años
Afiliación: Fatui
Visión: Hydro ]
« ¿Hydro, eh? No está mal, pero no es buena opción » pensó frunciendo los labios, en realidad no le gusta a la idea de que Rex Lapis formará parte de los intereses amorosos.
— ¿Sucede algo, señorita?
Su cuerpo se tensó al sentir la cercanía del joven maestro. Carraspeo para disimular el susto que le había pegado hace un segundo. Miró los iris apagados del joven maestro, le regaló una pequeña con ojos de media luna.
— No.. — pareció pensar unos segundos —. Sólo me preguntaba si podrías prestarme el sello del permiso que llevas contigo.
Tartaglia abrió los ojos con asombro, frunció el ceño con desconfianza y vaya que su mirada se veía feroz.
— ¿Cómo sabe la señorita que tengo un sello del permiso?
Bonanus abrió sus ojos y lo miro con seriedad.
— Puedo sentir su energía.
— Imposible, acaso usted ¿es un Adeptus? — los ojos de la Yaksha brillaron con emoción y soltó un 'bingo'.
— Eres un humano inteligente.
Las piezas del rompecabezas comenzaron a tomar forma en la mente del pelirrojo. Miró la espalda de su compañero por unos segundos, era imposible a sus ojos que una Adeptus fuera madre de un Fatui y en todo caso jamás había escuchado de un Adeptus como la mujer frente a ella. Mirándola bien, tiene ciertas cualidades que le describieron de ellos, pero su aura era más oscura.
De repente, las comisuras de su labio se curvaron ligeramente. Ahora la idea de tener una pelea con la Adeptus le emocionaba aún más.
— Señorita, ¿sigue en pie nuestra pelea? — se atrevió a preguntar, su emoción era como la de un niño.
Bonanus asintió divertida, por supuesto que ella no se negaría a pelear con él. También quiere probar su poder y ver qué tan fuerte es, aunque ella sabe que su poder es más grande, desea enfrentarlo.
Scaramouche los miró por unos segundos, el ruidoso sonido de sus voces emocionadas había llegado hasta sus oídos y eso llamo su atención. Pero su mirada se enfoco más en su madre o lo que parecía ser ella, en realidad aún no estaba del todo seguro si esa persona era su madre o alguien más.
Más tarde, el grupo llegó a la cima de la Posada Wangshu.
Se preguntarán, ¿Tartaglia es una ruta? Lo es, pero no una ruta amorosa como piensan. Más adelante se explicará por qué no lo es y que papel tendrá Tartaglia, además de ser el "malo".
La misión secreta... Uh, algo me dice que no será fácil limpiar la imágen de nuestro zorro. Estoy segura que Bonanus sabrá cómo arreglar esto.
Espero que el capítulo de hoy les haya gustado. ¡Muchas gracias por leer!
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