Capítulo 4
El viento sacude nuestros cabellos y acaricia las hojas del gran árbol frente a nosotros, algunas de sus hojas caen sobre nosotros y que por instinto abro mi mano para dejar que una de las hojas caiga en mis manos. Los tres observamos a Venti sacar su Liara de madera antigua, es entonces cuando comienza a tocar la historia de Dvalin, solo que sin contar la historia. El sonido de la melodía era dulce con un toque nostálgico, la expresión de Venti no era la mejor, su tristeza podíamos notarlo y por ello nos mantuvimos en silencio dejando que el viento danzará con la música junto a las mariposas anemo que se unieron a él.
Pensé que llegar aquí de alguna forma sería todo divertido, pero ahora que lo veo, no lo es. Esto es triste y mucho, venir a este mundo no solo significaba aventurarse, sino ser testigo de los Lore en primera fila. No me gustaba, ser testigo del sufrimiento ajeno, sabía que lloraría más adelante con el resto de las historias y no quería.
De nuevo me pregunte ¿Qué me hizo venir aquí? La razón no la entendía, mi mente estaba nublada. Mientras más me esforzará para encontrar la respuesta, más alejada estaba de ella. Fue entonces que un brillo azul emergió de mis ropas, la visión que se me otorgó estaba llamándome. Cuando la saqué, la visión comenzó a levitar frente a nosotros. Aether, Paimon y Venti miraron la visión con sorpresa, igual que yo, no entendían lo que estaba sucediendo. El agua del océano comenzó a nivelarse tomando una nueva forma.
- Es impresionante - susurró Venti mirando la ola frente a nosotros -. No creí que vería una Oceánida en Mondstdat.
El Arconte me miro con una sonrisa divertida. Yo, que no entendía nada, no supe que responderle.
- ¡¿Que hace una Oceánida aquí?! - Paimon grito sorprendida, sus pequeños ojos se abrieron por el asombro de ver aquel ser en el océano. Aether también se encontraba sorprendido al igual que yo.
- Vino a buscar a su amiga - respondió Venti.
- ¿Su amiga?
Nuestras miradas se enfocaron en aquel ser acuático que volaba sobre el océano en busca de algo. Mi visión hydro se dirigió a Oceánida, inconscientemente caminé al océano con pasos lentos. Una vez que mis pasos se detuvieron a la orilla del océano, aquel ser acuático dirigió su mirada a mi persona, inconscientemente mis brazos se extendieron en su dirección.
- Bonanus.
Aquel nombre salió de la voz de Oceánida, sentí el pasmo en mi interior. ¿Bonanus? Aquel nombre lo recordaba, pertenecía al Yaksha hydro de Liyue que, hace muchos años después de la Guerra de los Arconte, murió en una batalla contra el Yaksha Geo, Menogias. Todo por la deuda karmica por la que fueron sometidos.
¿Cómo es que fui llamada por ese nombre?
[ ¡Logro obtenido: Caracol marino de Liyue! ]
[¡Felicidades, viajero! Has descubierto tu verdadera identidad dentro del mundo de Genshin Impact]
¿Cómo que verdadera identidad? Mire las ventanas violetas frente a mis ojos ignorando lo que había a mi alrededor. Leí cada palabra con atención y conforme lo hacia, el enojo crecía en mi interior, sin embargo, cómo si leyera mi mente, nuevas palabras fueron escritas en las ventanas.
[ ¡Así es! ¡Ya tienes una identidad! Es agradable, ¿no?]
Frunció mis cejas con molestia, cruce mis brazos sobre mis pechos.
[ Cómo sabes, Bonanus es una de las Yaksha de Liyue que sirvieron a Morax hace cinco ciclos y que murió en una batalla contra otro de los Yaksha.
Esta es la historia que la mayoría de los viajeros conocen. Y ¿Porqué te has convertido en ella? Quisimos otorgarte la mejor de las aventuras dándote una identidad ya conocida. Bonanus fue nuestra mejor opción, la razón de elegirla a ella, te dejaremos que lo descubras tu misma.
Por lo que ahora que sabes que tú eres Bonanus, todos tus recuerdos del pasado, tus poderes y la deuda karmica, regresarán a ti. Por supuesto, la deuda karmica no te hará sufrir como en el pasado, así que no te preocupes.
¡Así que diviértete, Bonanus! ]
Y con esas últimas palabras, la ventana del sistema desapareció. Sólo pude suspirar frustrada, una vez más maldije al sistema y sus explicaciones vagas. Baje mi mirada a mis manos, pude notar entonces como mis brazos comenzaron a cambiar a un color azul zafiro junto a algunas marcas en tonos celestes que se grabaron en la parte de mis dedos.
Poco a poco mi cuerpo fue cambiando, los recuerdos aún no llegaban a mi, más eso no me preocupo. Mi apariencia tampoco, sino que el hecho de que ahora era una reencarnación de "Bonanus" podía traerme muchos más problemas.
- Has regresado, Bonanus.
La voz oceanida me saco de mis pensamientos, subí mi mirada y asentí.
- Mi nombre es Agatha, no Bonanus - exaclame mirando aquel ser. Aunque no entendía su amistad con la Bonanus real, supuse que lo sabría después.
- ¿Finalmente abandonas tu identidad como Yaksha de aquel Arconte de los contratos? - se burló como si aquella respuesta fuera una broma.
- Te equivocas - dije, luego añadí:- Mi identidad como Yaksha termino hace ciclos, ahora solo soy una persona que no es ni mortal ni Adeptus.
Oceanida se silencio por unos segundos, hasta que voló en mi dirección para estar más cerca de mi persona.
- Eres como ella, la Arconte Hydro. Dime, Agatha ¿Qué es lo que harás tú? - mis ojos se abrieron con sorpresa pero poco después mi mirada se torno sería. Yo tampoco sabía que es lo que haría, no tenía ni un día completo en este lugar y ya tenía problemas. Al menos como Bonanus no sabía que haría, como 'Agatha' lo sabía bien.
- Ahora soy la compañera de Aether y Paimon, como Agatha mi deber es ayudarlo a describir la verdad. Cómo Bonanus, aún no tengo una respuesta clara para responderte.
De nuevo el silencio reino entre nosotras. Oceanida miro sobre mi hombro a mis compañeros, luego me miro.
- Te deseo el mejor de los viajes, querida.
Oceanida desapareció en pequeñas gotas de agua que fueron cayendo sobre mi. Todo aquel aire que había guardado en mis pulmones salió por mi boca en un suspiro profundo. Tras mirar el océano por unos segundos, baje mi mirada a mis brazos; la visión Hydro ahora en mis manos tomo la forma de una máscara de dos rostros. Es como si la misma visión me dijera que no podía cambiar lo que era.
- Agatha...
La voz de Aether que sonó como la melodía de un ángel me atrajo al mundo. Cuando los mire, Aether, Venti y Paimon me miraban con compresión, por más que quería sonreír, no pude. Algo en mi me impedía sonreír en estos momentos y aquella máscara de Yaksha lastimaba mi corazón de una forma que no comprendía, quizás la deuda karmica estaba regresando a su origen.
- Tú, te ves bien - dijo el rubio con pausas como tratando de no querer decir más de lo pudiera decir -. Es increíble que mi compañera de aventuras sea alguien increíble como tú.
- ¡Paimon piensa igual! ¡Haremos un gran equipo!
Gracias a ambos, logré sonreír.
- Bien, ¿Porqué no regresamos? ¡Este bardo desea unos buenos vinos! - Grito Venti alegremente. No dude reir con diversión mientras caminaba detrás de ellos en dirección a la capital.
Bonanus.
¿Quién iba a pensar que ahora sería un Adeptus al pisar este mundo? ¿Debería decir que ahora tengo hermanos incluso aquí? Es cierto, Xiao es uno de ellos. Nuevamente suspire, no me gustaba lastimar a las personas y lastimar a Xiao no era lo que quería.
Que irónico es este mundo.
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