Capítulo 39
Eran impresionantes las grandes montañas de la nación de los contratos, nada se comparaba a las que veía por medio de una pantalla. Eran grandes y empinadas, había pasto verde pero amarillento también, aunque este último muy poco se notaba. Cómo lo imagino alguna vez, el Bambú era de un gran tamaño, en su mundo jamás había conocido un Bambú tan verde y brillante como en el de ese lugar. Estaba fascinada, no sé cansaría de repetirlo millones de veces.
Uno de los lugares que también le pareció increíble, fue el enorme arbol de arce que adornaba la Llanura Guili. Bueno, tal vez no era de arce, pero tenía un color amarillo bonito y brillante. El edificio que había sido construído en aquel árbol, eran de los mejores materiales y de la mejor calidad, sí que se habían esmerado. Lo cierto es que la Posada Wangshu no era tan transitada cómo Agatha creyó, en realidad era un lugar tranquilo, y ¡vaya que las flores de seda son hermosas!.
Hasta ahora, además de las Cecilias, se habían convertido en sus favoritas. Sí tenían aroma, no era fuerte pero lo tenía, era suave y esponjosa, que sin duda merecía los elogios.
— De verdad que le gustan las flores.
Aether observó como la fémina miraba con mucha atención las flores de seda, su reacción era similar a la que puso cuando conoció las Cecilias. Sus ojos azules como el océano, brillaban como una niña de cinco años, eran demasiado tiernas las caras que solía hacer al intentar concentrar su poder para regarlas y fallar en el intento.
— En Liyue no hay muchas flores.
El viajero y el baladista miraron al Adeptus con atención. Lo habían notado, a diferencia de la nación de la libertad, la nación de los contratos no tenía mucha variedad de flora o fauna, lo que más destacaban eran las enormes montañas a sus alrededores. Claro, faltaban algunas áreas por explorar, así que no podía subestimar a esta nación.
— Paimon escuchó que la comida de aquí ¡es muy rica! — exclamó contenta la pequeña hada.
— Oh, claro que lo escucharias, para suerte de tu amigo, sabe que te puede encontrar incluso dentro de una olla de cocina.
Los brazos delgados de la marioneta, se cruzaron sobre su pecho, con ambas cejas alzadas y una curva adornando sus labios, su expresión se volvió burlesca. Paimon no podía estar más ofendida que con aquellas palabras, por lo que con una expresión molesta hizo berrinche.
— ¡Cada vez que dices algo, sacas de quicio a Paimon! — gritó la niña mirando a otro lado expresando lo ofendida que se sentia.
Ver las discusiones de esos dos ya se había vuelto una costumbre, escucharlos humillarse uno con el otro, era normal para ellos. Bueno, gracias a ellos el ambiente no era aburrido y el viaje era divertido en partes, Aether se sentía de alguna manera satisfecho y feliz teniendo este tipo de ambientes. Sí, habían veces en las que extrañaba a su gemela, extrañaba viajar con ella, así como ver el mar de estrellas juntos.
Aún así, estaba feliz. Paimon y Agatha ahora eran sus compañeras de viaje, ya no podía verse así mismo sin ellas o su hermana. Pero pensándolo, no sabía que sucedería después de que él logrará encontrar a Lumine y decidieran ir a casa. La persona que más le preocupaba era Paimon, la pequeña hada que pescó hace un par de meses no recordaba nada de su pasado, así que no sabía que sucedería con ella si él se fuera. En cuanto Agatha, sabía que ella estaría bien en este mundo, ella sí pertenecía aquí, a diferencia de él.
Quizás era egoísta pensar en dejar a Paimon con Agatha cuando él decidiera irse. Si decidía llevar a Paimon con él y su hermana, primero debía saber la opinión de ambas. Si Lumine decía que sí, entonces no habría problema y Paimon viajaría con ellos.
Pensar en ello era fácil, más cuando el momento llega, se vuelve difícil.
— Solo he dicho algo que es cierto.
Paimon inflo sus mejillas, acción que demostró su enfado. A Scaramouche su berrinche no le importó, sin decir nada miró a su madre adoptiva regar las flores de seda, no quería admitir que verla tan contenta le cambiaba el humor y le daba una tranquilidad que el no entendía, estaba seguro que él no podía sentir nada porque no tenía un corazón. Él no lo notaba, pero la pluma de ave que tenía colgada en su cabello cambiaba de color cuando exponía sus emociones; en este momento la pluma brillaba en un color azul.
Según el significado de los colores, el color azul expresaba la tranquilidad. Lo que en estos momentos es lo que él sentía. Xiao tampoco pareció notar ese cambio en la pluma, pero sí en la expresión relajada que su sobrino adoptivo tenía y no pudo evitar sentirse tranquilo él también, al menos su hermana comenzaba a ganarse el invisible corazón del Baladista.
— ¡Hoy obtuve un logro increíble! — expresó ufana.
Agatha se sentía orgullosa de qué ahora podía utilizar su poder elemental para regar utilizando sin necesidad de agotarse tanto. Desde el día que comenzó con un entrenamiento de meditación Kundalini —el cual ayudaba a que la energía elemental se moviera a través de su cuerpo—, le era más fácil usar su elemento, pero aún así tenía que seguir entrenando.
— Felicidades, Agatha.
Aether y Agatha se sonrieron entre ellos, siendo la última quién compartía su felicidad con su compañero, trató de acercarse a la pequeña hada, pero ella se alejó y escondió en la espalda del viajero rubio. Esa acción llamó su atención y se sintió confundida.
— ¿Paimon..? — trató de acercarse una vez más, pero el hada se alejo. Entrecerró sus ojos y la observó con atención, espero a que la pequeña niña se asomara para hablar con ella, pero cuando está lo hizo, se volvió a esconder. No le quedó más que rendirse y cruzarse de brazos, fue hasta que el foco dentro de su mente interna se prendió que logro entender la actitud de la hada.
Aether observó a sus dos compañeras al igual que los otros dos jóvenes miraron la escena.
— Lamento asustarte al exponer mi poder Yaksha, Paimon — miró el vacío en el hombro del rubio por unos segundos — No te haré daño si eso es lo que piensas.
— ¿Segura...? — pregunto el hada con desconfianza a la vez que la miraba desde el hombro de su compañero rubio.
— Mm.. sí, mientras me quedé sin recursos para vivir entonces te prometo que hasta entonces no te haré picadillo.
Agatha miró a otro punto de la zona para esconder su sonrisa burlesca, pero aquello no pasó desapercibido de los ojos de Paimon y por tal acción, ni siquiera dudo en acercarse para jalar la trenza de la fémina.
— ¡Paimon no es comida!
— ¡Ay, ay..! ¡Renacuajo te voy arrojar a los tiburones!
La fémina trato de safarse del agarre de la hada, pero Paimon no se dejaba derrotar con facilidad y terminaba jalando con más fuerza de la trenza. Fue hasta que Scaramouche tomó a la hada y la alejó de la Yaksha que está dejo de sentir dolor.
— ¡Scaramouchi suéltame!
— No, ahora vete con tu amigo.
Tras decir aquellas palabras, arrojo a la pequeña Paimon al viajero rubio, quién no dudo en tomarla entre sus brazos. La albina fulminó con la mirada a la marioneta, quien se aferraba a la bufanda blanca del rubio, había sido un susto grande el que la arrojará. Scaramouche se cruzó de brazos y camino a la entrada de la Posada Wangshu.
— Vámonos, si quieren llegar al Rito del Descenso deben apurarse — dijo la marioneta sin detener sus pasos.
Ninguno puso objeción, Agatha quien creyó que Scaramouche le preguntaría por su bienestar, se sintió triste cuando vio que no lo hizo, sino que solo la ignoro. Pero se animó así misma teniendo el pensamiento de que en realidad si se había preocupado solo que por su orgullo no quería admitirlo. Sintió un golpecito en su espalda baja, por lo que miro al responsable. Sus ojos se humedecieron y cuando su nariz se tiñó rojiza, tuvo que absorber los fluidos y mocos que comenzaban a salir de la narina, se había deprimido.
— ¡Por cierto, Paimon te per..! ¿Por qué estás llorando, Agatha? — pregunto la pequeña niña con una mirada llena de preocupación.
El viajero rubio y la marioneta giraron en dirección de la Yaksha, ambos se llevaron la sorpresa de ver cómo lágrimas de cocodrilo bajaban por sus ojos oceanicos. La mirada asesina del Yaksha Anemo, fue dirigida a la marioneta quien tenía una mirada inexpresiva, aunque sus ojos demostraron asombro la ver a su madre adoptiva llorar.
— L-lo siento, no me miren, me da pena — pidió dándoles la espalda para limpiar las lágrimas que abandonaron sus ojos.
Aether miro a los dos jóvenes inmortales con atención. Pero ellos dos parecían discutir con la mirada y el ambiente se había vuelto pesado debido a eso. Cuando la chica volvió a mirarlos, sus ojos se veían ligeramente hinchados, aún así la preocupación se instalo en el rubio y el otro Yaksha, más la marioneta no pareció entender el motivo de su cambio de humor.
Bueno, Agatha tampoco esperaba ese cambio de humor. Pero su parte humana, no mejor dicho, ella era bastante sensible con las personas cercanas a ella, por lo que cuando sentía el rechazo de alguien, se sentía dolía. De todos modos, ella sabía que debía ser fuerte.
— Oh, llegamos a la Posada Wangshu — exclamó ella con una sonrisa. Tomó una de las hojas de arce que el viento llevo a sus manos, Aether también había recibido una y sus sonrisas se engrandecieron—: Gracias por acompañarnos hasta aquí, Barbatos.
Cuando aquellas palabras salieron de su boca, el viento sopló sobre ellos.
— ¡De nada..!
Las brisas cantaron y una risa melodiosa sonó hasta que el viento se alejó.
— Bueno, no creo que sea necesario despedirse ya que estaremos algunos meses aquí, pero por ahora tenemos que separarnos por unas horas — comenzó hablar la fémina —: Xiao, ¿te quedarás aquí?
— Hm.
— Oh, entonces nosotros cuatro deberemos separarnos en la Llanura Guili ya que ustedes van hacia Liyue y yo debo ir hacia el Desfiladero Jueyun — añadió.
— ¡No llegues tarde, Agatha! ¡Paimon no quiere morir de hambre! — gritó la hada con ambos brazos cruzados sobre su pecho.
— No prometo nada, si no llego a la hora de la comida, pueden comer sin mí — sonrió a sus compañeros, luego solo se enfoco en el rubio—. Si sucede algo que nos lleve a tener que escondernos, nos vemos en el pueblo Mingyun.
Xiao miró a su hermana sin entender, el rubio no puso objeción ya que la mirada sería que la chica le había dado, le hizo entender que si era un asunto grave, lo mejor era esconderse.
— Está bien.
Agatha miró a Scaramouche.
— Tengan cuidado.
Maratón 5/5
Este capítulo es más corto que los otros debido a los retrasos. Pero los recompensare en los siguientes capítulos, así que espero que les guste.
¡Gracias por leer!
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