Capítulo 25

Agatha soltó un suspiro.

Las escamas en su piel se desvanecieron, sentía su cuerpo un poco debilitado debido al poder recién usado. Su aguante no era mucho a comparación del viajero, ella que una vez fue humana, no tenía el cuerpo de un inmortal y menos de alguien atlético. Ahora eso cambio, su cuerpo era la de una Adeptus - una bestia iluminada -, pero su poder era la de un Yaksha de carácter guerrero. Su cuerpo exigía la sed de guerras feroces, y la violencia que por naturaleza tenía, era difícil de contenerla algunas veces.

He ahí la prueba, de contenerse a sucumbir su naturaleza, la dejaba agotada.

- ¿Estás bien? - el Arconte Anemo extendió su mano para ayudarla a apoyarse. Él le dedico una sonrisa comprensible y ella se la devolvió. Tomo la mano del bardo por unos minutos mientras recuperaba fuerzas, Venti entendía más que nadie lo difícil que era para los Yakshas contener su karma, fue testigo de las tantas veces que Xiao se vio luchando contra eso.

- Sí, sólo que aún no me acostumbro a usar mi poder - respondió luego de soltar la mano del bardo. Venti sólo la miro unos segundos con preocupación, más al ver qué en sus palabras no había mentiras, asintió.

- Se que no quieres ir a Liyue por Morax, pero creo que deberías considerar ir y pedirle a Xiao que te ayude a entrenar - mencionó Venti con una mirada seria. Los extremos de los labios de Agatha cayeron ligeramente borrando su sonrisa.

- No negaré que es buena idea pedirle ayuda a Xiao, pero no me arriesgare a que Morax me vea - dijo ella cruzando sus brazos.

- No entiendo por qué no quieres verlo - exclamó mirandola con curiosidad.

- ¿Qué no los Arcontes lo saben todo? - preguntó ella burlesca, en cambio el de trenzas sacudió su cabeza en negación.

- Saber y entender es diferente - contestó mirando el cielo azul cubierto de nubes blancas. Agatha hizo un sonido con su garganta y al igual que el bardo, llevo su mirada al cielo.

- Quiero terminar mi contrato con él.

Barbatos abrió sus ojos con sorpresa por un instante, pronto su seriedad regresó a él y abrió su boca para hablar:- ¿Sobre proteger Liyue? - Agatha asintió sin mirarlo, Venti pareció entenderlo más y no dijo nada -. Sí ese es tu deseo, yo creo que ese viejo zopenco no se negara.

La fémina soltó una risilla tras escuchar el apodo dado al Rey Geo. Escucharlo en persona es una experiencia que no podría compararse al escucharlo por medio de un aparato tecnológico, era maravilloso.

El resto de los acompañantes se acercaron a ellos dos, Aether y Paimon se juntaron con su compañera. Esta le sonrió a ambos, Paimon con alegría se subió sobre los hombros de la fémina, está no la quitó y dejo que se quedará ahí, sin embargo, el rubio pudo notar la respiración cansada que aún se estaba estabilizando en la chica, por instinto frunció el ceño y acercó su mano a la frente de la contraria para revisarla.

Todo era observado por Arconte Anemo quién tenía una diminuta sonrisa en sus labios. Diluc miró la escena de igual manera junto a Jean, sólo que la Gran Maestra Intendente los miraba en silencio con aprecio.

- Paimon, bajate de los hombros de Agatha - ordenó el rubio con una tono de voz suave. A pesar de no entender el motivo, ella lo hizo sin quejarse.

- ¡Aga! ¡Paimon promete compartir de su comida la próxima vez como agradecimiento! - exclamó la hada con alegría. La nombrada miro con curiosidad a sus compañeros 'Aga' que apodo tan bonito le han dado.

- Paimon me contó que la protegiste y quiso darte un apodo bonito por qué eres su primera mejor amiga- dijo este con un tono divertido, aunque su semblante sería seguía ahí.

- Supongo que debería sentirme honrada, ¿no, Paimon?

- ¡Sí, Agatha es la mejor amiga de Paimon!

Agatha sintió su corazón estrujarse. No puedo evitar pensar que si confiar en Paimon era demasiado bueno o demasiado malo.

Bajo su mirada a las yerbas verdes bajo sus pies durante unos segundos, Venti la miró en silencio sin decir nada y luego miro por unos segundos al viajero y el hada. Aether quien también noto aquella mirada triste, llevo su mano a la cabeza de la contraria para darle palmaditas. Agatha quién sintió aquella calidez subió su mirada para ver el dueño de dicho gesto.

- La zona ya está asegurada, debemos irnos - ordenó Diluc.

Todos asintieron y volvieron a continuar con su camino. Aún quedaba un largo recorrido para llegar a las orillas del acantilado estrellado. Se encontraban en el templo de los mil vientos, lugar en el que fueron atacados por los Hilichulrs y el Mago del Abismo. La colina que subía era pesada y con facilidad cansaba sus piernas, el aire que soplaba en aquel lugar era tan fuerte que incluso sus oídos eran capaces de escucharlo silbar, aún así el viento no era molesto, parte de el era refrescante.

Venti caminaba al frente de todos, seguido de Jean y Diluc, finalmente Aether, Paimon y Agatha iban hasta atrás. Está última observaba todo a su alrededor, ya no en busca de algún enemigo, sino que admiraba el bonito paisaje que los acompañaba. El clima rico que se sentía en Mondstdat le hacía feliz, muy a pesar de que en estos momentos la nación de la libertad no se encontraba en sus buenas condiciones. En sus memorias no había recuerdos de esta nación, supuso que en el pasado jamás la había visitado, así que no le pareció raro que todo fuese una maravilla para ella.

Para Aether parecía normal el paisaje, al igual que para Paimon. En cuanto al resto, ellos se sentían famializados con el área, después de todo ellos pertenecían ahí y era normal.

No pasó mucho tiempo cuando el grupo comenzó a subir hasta la punta de la colina, las hermosas Cecilias comenzaban a verse. Agatha no detuvo su felicidad al ver tales flores, con rapidez se acercó a las flores para admirarlas con brillos en sus ojos. Aether y Paimon se detuvieron cuando vieron a su compañera ir y venir de un lado a otro viendo las flores, parecía una niña emocionada, tal escena le saco una rosilla al rubio.

Diluc, del trío que iba adelante, fue el primero en detenerse al no notar la presencia de los otros tres. Miró a la Yaksha con curiosidad y pronto noto la emoción en sus ojos por aquellas Cecilias. A su mente llego el recuerdo de su jardín de Cecilias y pensó si ella mostraría esa misma emoción cuando lo viera.

Agatha subió su mirada, dándose cuenta que la miraban. La vergüenza llegó a ella, provocando que sus mejillas se tornaran rojizas, dejo su atención sobre las Cecilias y camino hasta su compañero rubio para continuar su camino. Jean rio con gracia y ternura al ver la timidez de la chica, Venti solo sonrió sin decirle nada.

- Podemos recoger Cecilias más tarde si eso quieres, Agatha - propuso Aether a la fémina, colocando una flor de cecilia en su cabello, ella lo miro y asintió energética, claro que quería las rosas, después de todo ella quería coleccionar una flor de cada nación.

- Recolectemos flores de cada nación.

- ¡Y comida también para Paimon!

Ambos compañeros rieron por las palabras de la hada, por supuesto que ambos también querían conocer la gastronomía de cada nación y aprender hacerlos. El grupo continuo lo último que quedaba de su recorrido, hasta que finalmente llegaron a las orillas del acantilado. Venti saco la lira sagrada y miró el cielo, con la esperanza de que Dvalin volviera con él.

Todos - a excepción de Venti -, se miraron entre sí y esperaron a los movimientos de Venti para que invocara a Dvalin. Agatha quién sabía lo que sucedería, se acercó a Diluc y a Jean.

- Necesito que protejan a Venti cuando Dvalin aparezca - los miro con seriedad. La Gran Maestra Intendente y el Héroe Oscuro, se miraron entre sí, la duda en su mirada fue notable por lo que Agatha suspiró y explicó:- Existe la posibilidad que haya un segundo ataque, solo que este será contra Venti.

- ¿Cómo sabes eso? - fue el pelirrojo el primero en hacer las preguntas, cruzo sus brazos sobre su pecho. Para su sorpresa, la fémina le dió una mirada a la cual demostraba su determinación.

- Lo sabrás pronto, Maestro Diluc. Por lo pronto, hagan eso.

Jean acepto sin pensarlo mucho, lo cierto es que ella comenzaba a sospechar sobre la identidad del bardo. Por lo contrario, Diluc tenía sus dudas, incluso se tomó unos segundos de reflexión antes de aceptar el pedido. Venti a quien el viento le susurró la conversación, sonrió de lado.

- Aether, protejamos a Venti también - dijo la fémina a lo que su compañero asintió en respuesta, ella le regaló una sonrisa.

Barbatos, el Arconte de la libertad, hizo sonar su lira con sonidos libertadores y relajantes, el sonido de aquella lira parecía sonar en toda la nación de la libertad. Pronto los vientos silbaron con más fuerza y Dvalin no tardó en aparecer frente a todo el grupo, quienes tuvieron que cubrirse para evitar que el viento y polvo calara en sus ojos.

- Has venido, pero...- con un tono de voz grave, el dragón conocido como Stormterror habló al bardo - No puedes deshacer lo que ya está hecho - exclamó.

- ¿Entonces por qué veo tristeza en tus ojos? Tu mirada me dice que extrañas está canción.

Hablo Venti al dragón, su voz sonaba tranquila. Sin embargo, sus ojos también tenían una tristeza escondida que muy poco eran capaces de notar en aquellos ojos tan brillantes. El grupo miro al enorme dragón de cuatro alas, dos de ellos con asombro, más nada se comparaba con la emoción escondida en los iris oceanicos, quien miraba maravillada.

- ¡Hump!

El dragón no fue capaz de contradecir las palabras del Arconte. Jean miraba curiosa la forma en la que se comunicaban, ni ella ni Diluc eran capaces de entender la comunicación que el bardo tenía con el dragón, usaban un idioma antiguo con el que ellos no estaban famializados. Al contrario de los extranjeros que podían entenderlo. Por instinto, Agatha jalo la capa del bardo y se colocó frente a él, pronto un ataque fue en su dirección el cual fue bloqueado por el viajero.

- ¿Estan bien? - preguntó el rubio mirando al bardo y a su compañera. Agatha asintió y con un gesto le dijo que mirara al frente mientras ambos protegían al bardo. Diluc entendió pronto a lo que Agatha se refería y no dudo en prepararse para atacar.

- No te dejes engañar por él, querido dragón... - Un Mago del Abismo apareció detrás del Dvalin, el grupo frunció el ceño - Te dejo a tu suerte y está tratando de engañarte de nuevo.

- Barbatos...

- Deja que el odio te consuma, Mondstadt te dio la espalda - susurro aquel Mago sobre el dragón tratando de manipularlo. Dvalin gruño con fuerza y voló en círculos hasta volver a estar frente al grupo, sólo que ahora se mostraba más violento.

[ ¿Que es lo que piensas hacer, Agatha? ]

Preguntó Yunqi mientras la observaba. Ella no pronunció palabra alguna, sólo miraba al dragón con su ceño fruncido.

- Esos humanos que han venido contigo...¡¿Han venido a matarme?! - gruño enojado.

- ¡No! ¡Tienes que escucharme!

- Jean, Aether, Diluc, a mi señal.

Sin embargo, aquel Mago no tenía la intención de dejar que arruinaran su plan, en especial el gemelo de su princesa. El Mago se subió sobre Dvalin y abrió su boca. Agatha actuó rápida y dio las señales al grupo con un plan improvisado.

- Es hora de que el dragón sirva a su verdadero amo, mientras...

Sus palabras fueron detenidas por la figura de aquel chico de cabellos dorados quién volaba sobre el cielo con la ayuda del poder Anemo de Jean. Aether preparo su ataque en dirección al Mago, este trato de mover al dragón para que bloqueará el ataque, pero no contó con que un látigo de agua sujeta una de las patas de la criatura.

- ¡Dvalin tira al Mago! - grito el bardo, el dragón tomo aquello como una orden y hizo caso a las palabras del Arconte. El mago pronto cayó en el pasto, Diluc actuó rápido para sujetarlo para impedir su escape.

- Dejaremos en tus manos a Dvalin, Venti. Nosotros nos haremos cargo del Mago - dijo Jean. Venti asintió, miro al viajero quién pronto bajo y se reunió con sus compañeras.

- Viajero, Paimon, Bonanus, no se vayan - ordenó con un tono de voz serio para luego mirar a su querido amigo - Baja, necesito que me escuches, Dvalin.

El dragón acató la orden, descendió sobre el acantilado un poco más abajo de la orilla. Jean y Diluc se alejaron con el Mago del Abismo en sus manos, y el resto acompaño al Arconte. Al menos todo había salido mejor de lo que esperaban al final con ese plan improvisado.



Muerooo de sueñoooo!

Buen día, noche o tarde.

Espero que les haya gustado el capítulo de hoy. Más tarde haré las correcciones por si se me pasó algo, así que denme paciencia.

¡Gracias por leer!

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top