Capítulo 19

Aprovechando que todos estaban en lo suyo, decidí alejarme un par de metros del Viñedo del Amanecer, más exactos fuí a las orillas del lago. Antes de abrir la ventana del sistema, verifique que nadie estuviera cerca, al confirmar que no había intrusos, abrí la ventana del sistema y busque aquella notificación que deje en el olvido durante horas.

[El castigo por violar las normas del sistema se aplicarán dentro de 8:11:25 ]

Con el ceño fruncido, releí varias veces aquella larga oración. El contador que indicaba con horas, minutos y segundos, opacaba toda la ventana del sistema. En la parte posterior derecha había un icono con un signo de interrogación, el cual no dude en presionar para leer la información.

[ Al violar alguna de las normas del sistema, se le aplicará un castigo dependiendo de la gravedad. Por favor, lea las siguientes normas en caso de que no las sepa:

1. No relevar información del sistema

2. No revelar información del futuro.

3. No puede revelar ninguna información acerca de dónde viene o el tipo de mundo del que viene. ]

Pero, si dice que por violar una de las normas tengo un castigo.

Entonces ¿Cuál fue la norma que viole?

Apreté el puente de mi nariz una vez que cerré la ventana del sistema. Aún quedaban un par de horas antes de que ese 'castigo' diera su inicio. Por supuesto, no podía bajar la guardia y actuar tranquila - cómo lo hago la mayoría del tiempo -. Sentada sobre una de las rocas, me puse a reflexionar aquellas normas para encontrar una posible respuesta a la 'violación' que hice.

En la primera norma, si lo pienso. La idea de dar información sobre el sistema, llegó a pasar por mi cabeza, más jamás revelé nada.

- Mmm...- cerré mis ojos y lleve una de mis manos a mi barbilla.

En la segunda norma, recibí una advertencia para no revelar información del futuro, por qué sí, cómo suertuda que soy, el sistema ni siquiera me dijo las normas y casi rompía una de ellas sin darme cuenta.

La tercera y última norma. ¡Ah! Ahí si revelé información de dónde venía, pero cuando se lo dije a Aether, el sistema ni siquiera advirtió nada.

Cuando se lo dije a Xiao...

- ¿Entonces el castigo es por eso? - murmuré para mi misma.

Pero no tenía sentido. Recuerdo que las palabras que le dije a Xiao y Aether eran las mismas.

- "Una conexión entre mi mundo y este... Una encarnación, no una reencarnación..."

Frunci el ceño al darme cuenta del gran descubrimiento que había hecho, al mismo tiempo que sentí el agobio de mi propia historia. Resulta que todo este tiempo he pertenecido a este mundo y no de dónde suponía yo venía. Cuando morí en Teyvat hace 500 años, reencarne en un mundo completamente humano, en el cual no tenía los recuerdos de mi pasado. Pero tras el suceso de hace algunas semanas, terminé convirtiéndome en mi propia encarnación.

El solo hecho de pensarlo con más profundidad se me hacía demasiado impactante. Sin embargo, mi propia respuesta no era suficiente para satisfacerme, necesitaba que el sistema me diera una respuesta más profunda acerca de esto. Aún había algo que faltaba en esta historia, no sabia que era, dado que mis recuerdos como humana eran borrosos.

- Bonanus...

-¡AHHH! - grité apenas y escuché la voz de Xiao susurrar en mi oído. Estaba tan concentrada que no me había dado cuenta cuando comenzó acercarse. Lleve una mano a mi pecho para estabilizar los latidos de mi corazón -. Por amor a Rex Lapis, no me asustes así.

Xiao me miro con un semblante tranquilo y un toque de diversión, poco después sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa y cruzo sus brazos sobre su pecho.

- ¿En que tanto piensas para que estés tan concentrada? - preguntó una vez que me vio soltar un suspiro, sin embargo mi cuerpo se tenso y miré a Xiao con sudor cayendo de mi frente.

- N-nada, solo buscaba una idea para pedirte ayuda - solté una mentira piadosa. Tal parece que funcionó, pues Xiao levanto una de sus cejas y puso más atención a mis palabras. Para mí fue aún más presión, tuve que buscar en mi mente alguna idea.

- ¿Ayuda?

- Si, si, jaja...- rasque mi nuca con nerviosismo.

- ¿Es sobre lo que me contaste? - negué varias veces. Ya había quedado claro que él no ayudaría en eso. Xiao espero mi respuesta con paciencia.

- ¡Me gustaría que me ayudes a entrenar! - exclamé avergonzada. En parte era verdad y era vergonzoso para mí pedir ayuda cuando no podía hacer algo por mi sola.

Xiao miró mis ojos en silencio por un par de segundos, hasta que sus brazos cayeron ambos lado de su cuerpo y asintió en respuesta.

- Está bien.

- ¡¿De verdad?! - lo mire emocionada.

- Sí.

¡Te adoro enano!, chille emocionada en mi mente.


¿Alguna vez se han arrepentido por comenzar a hacer ejercicio la primera vez? Pues yo sí, ya sentía que había tomado una decisión incorrecta al pedir ayuda en mi entrenamiento.

Xiao no sé contenía para nada, el primer entrenamiento que tuve, fue cumplir con un desafía de dos minutos, en el cual debía encargarme de derrotar a varios Slimes electo, cryo y pryo; siendo más complicado el cryo.

Tuve que utilizar los pocos talentos que sabía y que había aprendido a base de pura imitación que se me ocurría. Por suerte, todo funcionó de una forma decente y no termine dañandome. Cuando aquel desafío terminó, me deje caer sobre el pasto con cansancio, respiraba con dificultad debido al cansancio que sentía en mi cuerpo. En realidad, me sentía a morir, todo me temblaba como si fuese una gelatina y mis mejillas estaban hundidas por la falta de agua.

- Tienes que aumentar tu resistencia, Bonanus - oí decir a Xiao quién se acercaba a pasos ligeros. Lo miré, a pesar de que sus ojos no reflejaban muchos sentimientos, podía ver el toque de diversión en ellos.

Contuve mis ganas de darle un golpecito, solo porque es muy tierno.

- Lo único que he entrenado todos estos años, ha sido mi cerebro - murmuré mientras arrancaba la hierba. Pude ver a través de mis pestañas, cómo Xiao se puso de cuclillas frente a mi - Pero no me rendiré, necesito recuperar el potencial que tenía.

- ¿Por qué no prácticas tu habilidad elemental? Recuerdo que solías entrenar debajo de una cascada, decías que eso te ayudaba a conectar con el agua - mencionó el Yaksha mientras miraba sobre mi hombro la cascada del Viñedo.

Mire en la misma dirección. Un recuerdo borroso que poco después se hizo claro, invadió mi mente. En aquella cascada, pude verme en mi vida pasada, sentada en una pose de loto con los ojos cerrados. Como si el agua me llamara, quite mis sandalias y camine en dirección a la cascada a pasos lentos.

Tan pronto mis pies tocaron el agua, pude sentir como el agua comenzaba a comunicarse conmigo. La sentía andar a mi lado bajo mis pies, al bajar mi vista, pude ver una serie de peces nadar a mi alrededor. Era como si el agua me diera la bienvenida.

Solté un suspiro antes de sentarme en una de las rocas y ponerme en una pose de loto. El agua de la cascada cayó a mis hombros, sentía su pesadez, pero al mismo tiempo, sentía su tranquilidad. Cerré mis ojos con lentitud, dejando que la oscuridad poco a poco me consumiera y dejé que mi mente se conectara con el agua.

¿Por qué lo hiciste, Bonanus? ¿Por qué me mataste?

Menogias me miraba enojado, sus ojos reflejaban tristeza y odio. Cuando baje mi mirada a mis manos, en ellas encontré su sangre goteando y cayendo al agua. Mi pecho me dolió, como si por falta de aire se tratara, me sentía ahogada y sentía que pronto iba a toser, por impulso lleve mi mano a mi boca.

- ¡Bonanus!

Los gritos de guerra, las lágrimas y llamados a seres amados, llamaron mi atención. En mis ojos se reflejaban las escenas de la Guerra de los Arcontes, la muerte de Pervases y las lágrimas dolorosas de Bosacius junto a las de Indarias al ver su cuerpo tendido ya sin vida.

Rex Lapis, ¿Dónde está Guizhong?

Bosacius miraba a ese entonces Rex Lapis, la mirada de aquel Arconte había cambiado muy ligeramente. El brillo en sus ojos era triste, pude notar como trago antes de responder. Su respuesta solo un señalamiento con su cabeza, mientras nosotros los cinco Yaksha sellabamos a la bestia que asesino a la diosa del polvo.

Los dioses nos arrebataron nuestro hogar, y ahora nosotros les arrebatarnos a uno de los suyos.

La imagen de un Emisario del Abismo terminando con mi último aliento de vida, fue lo último que ví antes de abrir mis ojos de golpe. Xiao estaba frente a mi todo empapado y con una mirada llena de preocupación, a su lado, estaba Aether y Paimon con la misma mirada. A pesar de ver sus labios moverse, no escuchaba nada que no fuera un pitido en mi oído.

¿Que había pasado?

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