Capítulo 15
Una vez más lo volvía a repetir, está identidad le trairia muchos problemas. No podía evitar sentirse cansada de que la vieran como un enemigo a causa de la deuda karmica. Pero no podía hacer nada, nada que no fuera aceptarse a ella misma. Por qué aunque no quiera admitirlo, ella es la misma Bonanus con cambios más humanos.
- Humanos no peligrosos, ellos salvar pequeño lobo - habló el peligris con intención de calmar al gran lobo.
Razor se colocó frente al trío para protegerlos del gran señor de los lobos. No es que Razor desconfiara de él, sólo que conocía muy bien lo sensible que era con los humanos. Y aunque el corazón de Aether palpitaba con rapidez a causa de los nervios, hizo lo posible por permanecer lo más tranquilo que pudiera. Paimon se colocó detrás del rubio para protegerse.
-No te metas, Razor.
El gran señor de los lobos miró con recelo a la Yaksha. Su desconfianza era notable, soltaba unos cuantos gruñidos de vez en cuando para demostrar que en cualquier momento que ella se moviera, la atacaría. Pero Agatha no tenía tales intenciones, lo único que quería era aquella lágrima de Stormterror y poder irse de nuevo a la ciudad. Por un momento recordó la sonrisa burlesca de Venti cuando menciono el lugar donde estaba la lágrima, de nuevo llegaron a su cabeza variedad de maneras en las que podría vengarse del Arconte.
Más no podía tocarlo o causaría problemas.
Por otro lado, a la distancia había un nuevo visitante. Él miraba desde lo alto de una pequeña colina las acciones de aquellos tres chicos, más su atención estaba puesta en la chica de mechas azules. Podía verla, aquella energia oscura que él conocía podía verla, su mente no le jugaba nada por qué incluso está misma le decía que se trataba de la deuda karmica que sacumbio a él y a sus hermanos.
Entrecerro sus ojos para mirar más detalladamente a esa misteriosa chica. Ella no era muy alta, podía decirse que ambos median lo mismo, su cabello era castaño y mitad de este era azul. A diferencia del otro chico de cabellos rubios, la vestimenta que ella lucía tenía el estilo de Liyue, por lo que no dudaba que fuera de aquí. Pero más allá de eso, lo que llamo su atención fue un muñeco de algodón y una máscara de dos rostros color azul.
Esa máscara, él la reconocía. Bonanus sujeto su cabeza cuando los recuerdos de su hermana llegaron a él, la sonrisa más alegre que él haya visto, la presenciaba en sus recuerdos. Su corazón dolió, se sintió ahogado, quizo gritar de la desesperación.
No podía ser ella, su hermana había muerto hace muchos años.
- ¿Acaso no pretendes hablar, Yaksha?
¿Yaksha? Con el sudor recorriendo su frente a causa del dolor, Xiao llevo su mirada a la única mujer mayor del grupo. La imagen del mismo se colocó frente a él, diciéndole que fuera y se sacará de dudas. Pero él no podía hacerlo, la culpa y el dolor lo sacumbia.
Agatha suspiró profundamente y abrió su boca.
- Gran señor de los lobos, me disculpo por interrumpir en su morada - comenzó con disculpas y una leve inclinación-. Mis compañeros y yo hemos venido por la lágrima del guardián del Este.
- ¿Acaso ese viejo dragón no puede venir por ella? - la voz del lobo sonó burlesca.
- Me temo que eso no será posible, el abismo lo ha corrompido.
Agatha esperaba que su supuesto buen manejo de palabras pudiera servir de algo y no provocará al señor de los lobos, lo que más quería era no pelear con él por que sabía que no ganaría en su actual nivel. El aullido del lobo sonó por los cuatro vientos y eso fue la señal de la mala suerte de Agatha, el lobo rabioso la desafiaría.
- Bien, acepto entregarte la lágrima del viejo guardián del Este. Pero tendrás que ganarme antes - dijo. La Yaksha suspiró frustrada, no esperaba nada más que no fuese eso, asintió aceptando el desafío.
- Aether, protege a Razor y a Paimon - ordeno con una mirada sería.
- Agatha...
- Está bien, déjamelo a mí - dijo decidida.
Desde la lejanía, Xiao miró como la chica desamarro la máscara de su cintura y se la colocó. A pesar del dolor, la emoción de ver a su hermana se unió a su dolor, sus ojos emocionados miraron como Bonanus se ponía en un pose defensiva. Pero al mismo tiempo, su ceño se frunció al notar el poco poder que había en ella.
El trío se alejo de la plataforma en la que ellos pelearán. Tras un aullido más alto que el anterior, el gran lobo del norte corrió a los alrededores de la Yaksha mientras ella solo veía su reflejo entre la niebla fría. Decidido, el gran lobo corrió con una velocidad más alta hacia Agatha, está vez dispuesto atacarla.
La chica corrió con todas sus fuerzas para esquivar el ataque, logrando que solo la ventisca de hielo le rozará. Solto un chasquido mostrando su molestia, de nuevo regreso su atención al frente. Bonanus se colocó en una pose defensiva, cuando desapareció su lanza y en su lugar aparecieron sus brazos bestiales. El corazón de Alatus brincó emocionado y asustado de que cada vez aquellas sospechas suyas eran más verdaderas.
Para Aether era la segunda vez que la veía en esa forma, pero la primera en la que veía a Agatha tomar su forma de Yaksha en una pelea. Jamás creyó que verla con su forma de guerrera sería tan impresionante como lo vivía ahora. En los tres pares de ojos, la escena de la pelea entre aquellos dos seres se reflejaba.
Agatha corría y esquivaba los ataques del lobo. Una que otra vez utilizaba sus garras para atacar al lobo, sin embargo, el resultado era como ella lo había predicho. Su poder no era grande, aún carecía del máximo de su poder, lo único que podía hacer era correr y esquivar, por qué sus ataques no le hacían suficiente daño al lobo.
- Veo que esa inmundicia te ha debilitado, guardiana de Liyue - habló el lobo mientras miraba a la Yaksha que respiraba con dificultad. Agatha puso los ojos en blancos, no le gustaba que le repitieran lo débil que era, no si no era ella misma.
- La deuda karmica no tiene nada que ver con eso - confesó lo cual era cierto -. Hace 500 años morí y hace pocos días regrese a la vida. Este cuerpo jamás fue entrenado para las guerras.
- ¿Regresar a la vida dices? Una vez mueres ya no puedes regresar a la vida, es ilógico - el gran lobo río entre dientes. Xiao no recordaba que en algún momento un muerto regresará a la vida, a excepción de aquella niña médica que con ayuda de sus compañeros Adeptus pudo permanecer viva o al menos eso parecía; por que si alguna el sello que le daba vida se rompía, esa niña moriría completamente. Su vista se volvió nublosa a causa del dolor en su cabeza, el karma comenzo hacerse presente.
- Gran lobo del norte, si quieres hablar, lo podemos hacer, pero debes entregarme la lágrima - dijo relajando su postura.
- Nunca bajes la guardia, Yaksha.
Agatha rápidamente giró sobre sus talones cuando sintió una ventisca helada llegar a ella con rapidez. Un espíritu de un lobo venía corriendo hacia ella, lanzó cuchillas de Hydro contra el lobo para detenerlo, sin embargo no había funcionado y la única escapatoria que tenía era correr. Soltó otro chasquido y se preparó para recibir el ataque. Pero una lanza de jade cayó frente a ella y creo una barrera protectora para protegerla de ataque, ella miro aquella lanza que le parecía conocida. Sus ojos se abrieron de uno en uno cuando se dio cuenta a quién pertenecía.
A su lado, apareció él, aquel Yaksha que ella tanto temía lastimar. Ambos se miraron, apesar de usar sus máscaras de Yaksha, no les impidió que se mirarán a los ojos. El corazón de Agatha dolió, se sintió ahogada como minutos atrás el Yaksha Anemo sufría de la misma causa. Xiao al verla se acercó con rapidez a ella y la tomo de los hombros para recargarla en su pecho.
- ¿C-cómo es que tu..? - tosió.
- Pude sentir la deuda karmica y tu energía Adeptica junto con ella - exclamó el chico Anemo mirando al gran lobo frente a ellos.
- ¿Él lo sabe?
- Barbatos oculto tu rastro de Rex lapis - bajo su mirada para verla, su agarre se hizo más fuerte. Fue cuando Agatha sintió la frialdad de su cuerpo y la aceleración en la respiración del chico.
- Xiao, ¿Estas bien?
- Yo...
Sin poder terminar su oración, el Yaksha Anemo perdió la conciencia de qué si no fueran por los reflejos de Agatha, habría caído en seco. Aether, Razor y Paimon fueron hasta ellos para ayudar a la Yaksha y el gran señor de los lobos fue comprensible ante la situación. Ahora Agatha lo sabía, tenía que enfrentarse al mundo incluso si ella no lo quería.
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