Capítulo 14
Agatha que con ayuda de Aether, subía una de las montañas conectadas al territorio de los lobos con el viñedo del amanecer. Cuando de un momento a otro, una de las ventanas del sistema apareció frente a sus ojos. Lo que provocó que se soltara de la mano del rubio, y qué si no fuera por el jaloneo de Paimon, juraría que ya hubiera muerto de la caída. El trío se tumbó en el pasto cuando ya estaban todos en la cima, vaya que el susto ha sido grande.
- Ay, Paimon pensó que cargaba un jabalí. Pensé que perdería mis brazos - la pequeña hada suspiró aliviada. Agatha la miró con el ceño fruncido y cruzó sus brazos.
- ¿Me estás diciendo gorda? - preguntó con una mirada oscura ocultada entre su fleco. Paimon de inmediato niega y se disculpa con nerviosismo.
- ¡Paimon solo quería decir que eres pesada! - La hada grita y Agatha se le queda mirando un par de segundos hasta que no dice nada y solo suspira cansada.
Su atención cambia hacia la ventana del sistema, lee el mensaje. Una mueca de frustración aparece en sus labios, Aether y Paimon quienes la miran y no entienden el motivo de su expresión, se miran entre sí y niegan entre ellos. Está última creyendo que la chica sigue enojada con ella.
[ ¡Buen día, querida viajera!
¿Has disfrutado de tu tiempo en Teyvat? ]
No, pensó ella dentro de su mente con irritación.
[ Ha pasado un tiempo desde que hemos hablado.
Es por ello que sólo vine a recordarte qué mientras subas de nivel tus talentos, tu poder será aún más fuerte. Ahora que has elegido tu arma, también debes recordar subirla de nivel. Y cómo aún no sabes manejar bien tu elemento, te enviamos un conocimiento de exploración en el que te daremos un tutorial sobre tus talentos y control elemental.
Dicho esto, esperamos que estés disfrutando de tu aventura. ]
- Dichi isti ispirimis qui istis difritindi di ti ivintiri - puso sus ojos en blanco. La ventana del conocimiento de exploración aparece frente a ella. Tal y como en el juego, explicaba sobre el elemento que ella poseía, del mismo modo, daba explicación sobre el funcionamiento de sus brazos y garras.
Aunque ella ya los había puesto en práctica y supo para que funcionaban-mucho antes de que le dieran la información-, leyó la información que el sistema le entrego. Lo releyo un par de veces hasta que confío en que lo había memorizado. Que para su suerte, la información se aguardo tan pronto como ella dejo de leer.
Cerró sus ojos, inhaló y exhaló para calmar su mente, contó hasta cinco para olvidar su enojo contra el sistema. Que ganas de poder romper conexión con el sistema, que mala suerte que no podía hacerlo.
- ¿Estás bien, Agatha? - el rubio miro a su amiga con preocupación. La fémina suspiró una vez más y asintió cómo respuesta, luego dió un par de pasos al frente en dirección al árbol de Solsettias frente a ellos.
- Vamos, tenemos que encontrar la lágrima.
Aether y Paimon asintieron. Nuevamente el trío se dispuso a continuar su camino hacia el territorio de los lobos, desde su posición podían ver los troncos de árboles secos, señal que indicaba la distancia faltante para llegar.
- Me gustaría decir que la próxima vez tomemos un camino sin subir montañas, pero tenemos que hacerlo siempre sin importar el camino que tomemos - expreso Agatha con fastidio. El único chico del grupo se rió de su amiga.
- Eres bastante floja, Agatha.
- Y bipolar... - susurró Paimon.
- ¡Oigan! - gritó -. Sólo me gustaría que los caminos no fueran tan difíciles - continuo hablando-. Es cierto que hay algunos caminos en los qué no necesitamos subir montañas, pero eso no cambia el hecho de que son complicados ¡Y son los más peligrosos!
- ¡Paimon está de acuerdo! - gritó está vez la hada -. Los caminos más sencillos están llenos de Slimes y Hilichulrs.
Ambas féminas asintieron con un movimiento de sus cabezas. Aether negó tras soltar un suspiro.
- Está bien, la próxima vez buscaremos un camino más sencillo y...
Pero un sonido de unos gimoteos hizo que Aether se callará. Aquellos gimoteos provenían de un pequeño animal, que si no fuera por un grupo de Hilichulrs que vieron a lo lejos, no hubieran sabido de dónde venía. De inmediato, Aether y Agatha sacaron sus armas y corrieron para luchar contra los Hilichulrs quienes se encontraban haciendo un ritual alrededor de un lobo bebé.
Agatha junto a Paimon, fueron auxiliar al pequeño animal, mientras tanto el de cabellera amarilla luchaba contra los Hilichulrs.
- Tranquilo, estás a salvó pequeño.
La fémina acaricio el pelaje castaño del pequeño cachorro. Haciendo uso de uno de sus talentos Hydro, se dispuso a curar las heridas del can. Mientras Agatha lo curaba, Paimon fue en busca de unos Solsettias con el propósito de poder alimentar al can. Para cuándo regreso, el pequeño cachorro ya tenía un mejor aspecto, sin embargo, las heridas aún no mejoran completamente.
- ¿Cómo está? - pregunto Aether quien se acercó sin su espada. El pequeño can que ahora podía pararse, se acercó al rubio y frotó su rostro contra la pierna del único chico. Aether sonrió y no dudo en acariciar su suave pelaje.
- Está mejor, pero deberíamos llevarlo a su territorio - sugerió la chica. No obstante, un crujido de ramas y un sonido de hojas alertaron al trío. Aether saco su arma dispuesto a usarla contra el enemigo, el pequeño can se colocó frente a la fémina y gruño contra aquel sonido, por otro lado, Paimon se escondió detrás de la fémina mayor.
No fue hasta que una cabellera gris salió de entre los arbustos acompañado de dos lobos más grandes. El pequeño can reconoció al chico de ojos rubí, no solo él, también Agatha lo reconoció. Sus ojos se iluminaron con un brillo de emoción, juraría que chillaria emocionada si no fuera por la situación en la que se encontraban. Al observar como el cachorro corría hasta el de cabellos grises, Aether guardo su arma y relajo su expresión.
- Razor no reconocerlos.
- ¡Un chico lobo! - gritó sorprendida la pequeña niña. El menor ladeó su cabeza y miro con curiosidad a la hada flotante.
- Razor ya no oler sangre - murmuró el menor al olfatear al pequeño lobo.
- No te preocupes, hemos curado sus heridas más graves, solo tiene que descansar - instruyó Agatha con una pequeña sonrisa. Era notable como el chico se preocupaba por su manada, y para ella fue una gran cura. Sus ojos pronto bajaron a los dos lobos de pelaje gris, los cuales mantenían una postura alerta.
- No ser enemigos, tranquilos - dijo niño acariciando con suavidad a los canes.
- Soy Aether y ellas son Paimon y Agatha -. El rubio presento a sus dos amigas apuntando a cada una.
- Razor ser Razor - asintió el peligris -. Razor querer saber que hacen aquí.
- ¡Paimon responderá! - gritó la pequeña hada emocionada. Razor la miró curioso y espero paciente la respuesta de la hada -. De hecho venimos a buscar una lágrima.
- ¿Lágrima?
- Jaja, a lo que se refiere es que buscamos un objeto con un brillo rojo o azul que tiene la forma de una gota de agua - la fémina rio mientras rascaba la parte trasera de su cuello. En realidad ni ella sabía cómo podía explicarle al chico lobo para que les entendieran.
Afortunadamente, Razor pareció entender a lo que se referían. Pues con un movimiento de su mano, señaló que lo siguieran. El trío se miro entre sí y siguieron al chico, el bebé lobo salto de los brazos del peligris y corrió hasta los viajeros para caminar en medio de ellos. Un acto que los lobos mayores entendieron de que se trataba.
- Pequeño Lobo verlos como su lupical - dijo Razor al mirarlos sobre su hombro. Aether y Paimon fueron los únicos que no entendieron lo que significa, en cambio Agatha quién sólo conocia la profundidad de la palabra, se sintió conmovida.
- ¿Que significa lupical? - pregunto la más pequeña del grupo.
- Lupical es familia del destino. Cuando un lobo adopta un humano, o cuando un humano adopta a un lobo. A eso le llaman lupical. - explicó Agatha.
- Chica pez saber - asintió Razor con alegría.
¿Chica pez?, pensó la Yaksha con una gota de sudor bajando por su cien.
- Es extraño, ¿De dónde sacaste esa palabra? - preguntó Aether.
- Guardián de esta tierra le dió ese nombre.
- ¿Barbatos?
- No, creo que habla del señor de los lobos.
Aether comprendió. Junto a sus compañeras, los cuatro bajaron hacia la plataforma donde habita el espíritu del señor de los lobos. Frente a ello estaba una de las lágrimas de Stormterror con una luz rojiza.
- ¿Cómo te atreves a manchar mis tierras con tu sucia inmundicia, guardiana de la nación de los contratos?
El gran señor de los lobos despertó de su largo sueño. Aether, Agatha, Razor y Paimon miraron al espíritu del lobo blanco que apareció en la plataforma. El trío trago grueso, ante la nueva presencia.
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