Capítulo 13

Primero una, luego dos, después tres, hasta que se convirtieron en millones de gotas de agua, que con un cielo nubloso, advertían la llegada de la lluvia. Él solo mira las gotas caer del cielo con una mirada inexpresiva, dejando que algunas de ellas mojaran su frente. No le importo mojarse, él dejaba que la lluvia abrazara su cuerpo y se convirtiera en sus lágrimas. Él a pesar de no decirlo, se encontraba triste y solo. El Rito de ascenso se acercaba y podía sentirlo en lo más profundo de su corazón.

Sería otro año más en el que solo Morax haría presencia en Liyue para que los humanos presentarán sus respetos y pidieran sus deseos al Arconte. Otro año en el que ni él, ni sus hermanos, lo acompañarían.

Aún recordaba la última vez que él y sus hermanos - mucho antes de que Liyue se convirtiera en lo que es hoy -, acompañaron a Morax en uno de sus descensos. Bosacius estaba tan contento de que finalmente podría beber un vino de alta calidad que durante su trayecto a la pequeña ciudad, se puso a tararear una canción que él mismo invento. Indarias no dejaba de hablar, pues relataba cada uno de sus planes sobre lo que haría ese día. Menogias solo se quejaba de ambos y suspiraba cansado, de igual manera su humor cambió en cuanto vio millones de libros nuevos. Bonanus chillaba de la emoción sobre cada platillo nuevo que probaba, obligándolo a Alatus, a que probara también. Su hermana que a pesar de amar la comida humana, odiaba los mariscos y hacia que él los comiera por ella.

Aunque él solía quejarse, terminaba por comerse lo que a su hermana no le gustaba.

Él solo recordar aquéllos días en los que eran felices, le dolía el corazón. Pero en el fondo estaba feliz de que ellos, ya no sufrieran de la deuda karmica, creía que el que sufriera él solo, lo merecía más que ellos cuatro. Xiao esperaba que donde sea que los cuatro estuvieran, sean felices.

Las gotas de lluvia dejaron de caer y el cielo fue despejado de toda tormenta. Ahora era el Sol quien le hacía compañía y acariciaba su piel con cada uno de los rayos de luz. Podía sentir el viento danzar contra las hojas del gran árbol donde habitaba la posada. Y a su vez, sentía la energía de una deuda karmica que no era la suya y el poder adeptico que sentía junto aquella energía, le era familiar.

No lo dudo, desapareció del techo de la posada para ir en la búsqueda de aquel que estuviera sacumbido con la deuda karmica. Sin embargo, se detuvo cuando llegó a la frontera entre Mondstad y Liyue.

Entonces la confusión llegó a él.

¿Porqué un Adeptus estaría en el territorio del Arconte Anemo? En su mente hizo una lista de todos los Adeptus que se encontraban en Liyue, que aún estaban activos. Pero todos ellos dejaban Liyue a menos que fuera un asunto de suma importancia. Negó moviendo su cabeza de un lado a otro, si se trataba de un Adeptus que cruzó hacia Mondstad por un problema, tenía que averiguarlo.

Con su plan listo, se preparó para cruzar hacia el territorio de Barbatos.

- ¡Oh! ¡Pero si eres tú, Alatus! Ehe~ -. el dichoso que fue nombrado aparecio frente a él en un pequeño torbellino de viento.

- Barbatos.

Venti asintió con alegría. En realidad el bardo se hacía la idea de la llegada del Yaksha. Al igual que Xiao, Venti podía sentir la energía Adeptica de Bonanus desde una larga distancia. Qué si no fuera por qué solo cubrió un poco su rastro, con la ayuda de su poder, juraría que incluso Morax lograría sentir a su querida Yaksha y no dudaría en venir. Por supuesto que Venti quería ver una reunión familiar, pero también entendía que la actúal Bonanus aún no estaba mentalizada para hablar con ellos, en especial con el Yaksha frente a él.

- ¿A qué debo el honor de tu visita? - preguntó alzando una de sus cejas con diversión. Xiao frunció el ceño y maldijo al Arconte por su aparición

- Sentí la presencia de un Adeptus en tu nación y vine averiguar de quién se trataba.

Venti sonrió en su interior. Sin duda alguna, cuando se trataba de sus compañeros, Xiao no dudaría en venir en su rescate. El bardo rasco la parte trasera de su cuello y río pensando que quizás debió usar más de su poder para cubrir a la Adeptus.

- Verás, Alatus. Es cierto que hay un Adeptus en Mondstad - confesó provocando que el Yaksha se sorprendiera de que sus sospechas no fueran mentira -. Es solo que creo que ella aún no está preparada mentalmente para verte y dudo que tú tampoco.

- ¿Ella? ¿Quién es? - preguntó con su ceño fruncido. Venti sudo nervioso, las palabras se habían escapado de su boca y no sabía cómo decirle sobre Agatha-. Si no dices nada, entonces iré a buscarla.

Venti se alertó y se puso frente al Adeptus para impedirle el paso mientras miraba sobre su hombro en dirección al reino de los lobos. Pero, el bardo no contaba con que el Yaksha haría aparecer una botella de vino de alta calidad, uno que solía darse durante el Rito de descenso en honor al Arconte Geo. Y vaya que fue muy inteligente para traer uno de aquellos vinos y ofrecerlo al Arconte Anemo. De inmediato la expresión de Venti cambio, sus ojos brillaron en cuanto miro aquel contenedor negro hecho de cerámica. Trato de tomarlo, pero Xiao fue mucho más rápido y se alejo del bardo.

- ¿Eh? - el bardo parpadeó y busco al Yaksha a su alrededor, sin embargo no lo encontró. No fue hasta que el mismo Yaksha apareció frente a él y tendió el vino hacia él.

- Habla.

Venti pareció pelear internamente. Sus puños se apretaron al igual que sus labios, no sabía que hacer al respecto, si decirle o no decirle. El par de jades miraban el vino con alegría, su imaginación volaba hasta las miles de formas en las que podría beber aquel vino. Así mismo, a su mente venía la Yaksha, pero no quería imaginarse lo furiosa que se pondría si le hablara a Alatus de ella. Su mente era un torbellino lleno de dilemas.

Ay, pobre de él que lo usaban como su escudo.

Lo pensó y lo pensó, hasta que su mente creó una imagen de unos hermanos felices y sonrientes. Haciendo uso de aquella imaginación, tomo su decisión final. El Yaksha Anemo miraba al Arconte en silencio, esperando hasta que el bardo le diga su respuesta. Aunque si fuera por el mismo, ya habría ido en dirección de aquel misterioso Adeptus. Pero no podía mostrarse irrespetuoso hacia una nación ajena, aunque Morax y Barbatos sean grandes amigos, él no podía aprovecharse de esa amistad.

- Es mejor que vayas al reino de los lobos y averigües por ti mismo quien es - dijo el Arconte mientras apuntaba la dirección del territorio donde viven los lobos. Luego su mirada jade regreso al Yaksha quién lo miraba con los brazos cruzados -. Me encargue de cubrir su rastro para que Morax no la encontrará. Ella no me lo pidió, pero se nota en sus ojos que tiene miedo.

Alatus no dijo nada durante unos segundos, fue hasta que extendió el vino para dárselo al Arconte y prepararse para buscar aquella misteriosa Adeptus.

- Gracias -. susurro, las comisuras de Venti se curvaron y el bardo solo asintió.

- ¡Disfruta tu estancia en mi nación, Alatus!


¡Hola! Es la primera vez que me comunico por medio de esta historia y en notas, jaja. Pero el motivo de esto, es para agradecerles el enorme apoyo que recibe la historia con sus estrellitas y comentarios.

El tiempo que llevo escribiendo esta historia se me ha hecho tan corto e impresionante porque hemos llegado a los 3K. No es mucho, pero es notable el avance que hay en la historia.

Espero que pasando el tiempo, la historia les continúe gustando como hasta ahora. Pero sobre todo, que la puedan disfrutar. Cómo ven, no es una historia de capítulos largos, son cortos de aproximadamente 1400 palabras máximas, esto para que la historia no sea aburrida.

Si tienen dudas al respecto de la historia, pueden hacerla. Me encargaré de responderlas lo más pronto posible, sólo que si son preguntas del posible futuro de Agatha y la historia, no las responderé ya que sería malo explicar la historia si están leyéndola.

En fin. Gracias por este apoyo enorme, de corazón se los agradezco y les deseo que por este apoyo, su recompensa sea grandiosa.

Me despido, estaremos viéndonos en comentarios.

Sayonara.

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