Capítulo 106

Isla Narukami,
Ciudad de Inazuma.

La primera vez que piso la Ciudad de Inazuma, el cielo se encontraba nublado, el viento soplaba con fuerza y los truenos retumbaban sobre los techos de las casas. En ese entonces, él era ingenuo, creía que al venir aquí recibiría la ayuda necesaria para salvar a los que en el pasado considero su familia, sin embargo, no recibió ayuda de aquella mujer que alguna vez vió como su creadora y madre.

A comparación de aquel día, la Ciudad de Inazuma estaba tranquila, el cielo estaba soleado, acompañado de un viento fresco y con un mar tranquilo. Scaramouche esperaba encontrar toda la Ciudad de Inazuma destrozada, humanos llorando ante la perdida de sus familiares pero la realidad es que no había nada de eso, ni un rastro de que hubo alguna vez una batalla en Inazuma.

A excepción de la Estatua de la Diosa Omnipresente. Aquella estatua de gran altura que podía verse a largas distancias, ahora estaba destrozada, con una de las alas partida a la mitad y otra destrozada por completo haciendo lucir a la estatua que no tenía más que una ala a la mitad. La cabeza de dicha estatua tenía incrustada una lanza con la forma de un tridente — Scaramouche la reconoció de inmediato porque él la uso una vez —, la plataforma de madera estaba hecha añicos, tampoco había ninguna visión sobre la estatua.

Al bajar la mirada, observo a los arquitectos que recogían los restos de la Estatua de la Diosa Omnipresente. En el recorrido de su mirada, sus ojos captaron una figura familiar que parecía pensativa mientras observaba los restos de la estatua.

Su creadora, su madre.

— No parece que la batalla haya sido feroz.

Scaramouche parpadeó un par de veces y quitó su su mirada de aquella persona. Su entrecejo se arrugó y dio media vuelta para caminar fuera de la Ciudad de Inazuma, Tartaglia lo siguió mientras miraba a las personas que sonreían sin preocupaciones.

— Tampoco parece que hayan sufrido — mencionó mirando a los humanos. Scaramouche no le respondió pareció sumergirse en sus pensamientos, Tartaglia no se molestó por no recibir respuesta, solo siguió hablando—. El tridente que estaba incrustado en la cabeza de la Estatua parecía ser de la señorita Agatha.

La mención del arma tenía una segunda indirecta que Tartaglia esperaba que Scaramouche captará pero su compañero ignoro su comentario al respecto, bueno, en realidad no pareció hacerle caso.

— Puedes enviar a alguien por ella si tanto interés tienes de saber a quién le pertenece.

O eso creyó Tartaglia, al parecer no fue ignorado. Childe se emociono un poco al recibir respuesta pero también se quedó pensando en la decisión correcta, después de todo no sabía a quién pertenecían esa arma aunque tenía la intuición de que había aceptado en su adivinanza.

— Entonces enviaré a alguien más tarde.

Informó moviendo su cola imaginaria de zorro astuto. Scara lo miró de soslayo en silencio, no le hizo saber que planeaba enviar a alguien para que la recogiera o en este caso, la robara.

Ambos heraldos caminaron por la ciudad en silencio, uno mirando al frente y el otro observando a todos lados con curiosidad, de vez en cuando, Tartaglia arrastraba a Scara a un puesto que llamará su atención sin preocuparse por la mirada amarga que ponía el otro o que a veces lo miraba con ganas de matarlo.

Al final de su pequeño tour por la ciudad, Ajax llevaba algunas bolsas colgando de sus brazos y un par de brochetas de Dango en las manos. Debido a que habían decidido visitar Inazuma, para pasar desapercibidos, Scara cambio su ropa por algo menos llamativo y sustituyó su sombrero por uno de paja. Tartaglia en cambio cambio su vestuario por algo tradicional, un yukata color azul, podía no verse sospechoso pero si llamativo, solía llamar la atención de las señoritas de Inazuma.

— ¿Tu también notaste la barrera dorada que protegió a toda la Isla Narukami? ¡Me sorprendió que tuviera escamas de dragón!

Los dos chicos que pasaban por ahí, pusieron atención en la conversación pero fingieron no prestar atención. Ajax arrugó su entrecejo un tanto pensativo, por la descripción, su mente recordó al hombre de iris ámbar que lo había engañado.

— Ese fue Rex Lapis, estoy seguro que él nos ha protegido — dijo un nativo de Liyue que parecía estar en Inazuma por negocios.

Otro lo miró con el ceño fruncido.

— ¿Cómo puedes estar seguro de eso? Ninguno de Los Siete interviene en otras naciones.

Tartaglia pensó en lo mismo, no había razones para que Zhongli protegiera Inazuma. Aunque si se trataba de uno de los Yaksha, había probabilidad de que viniera a protegerlo pero de ser así, Agatha debería estar en Liyue, con ese pensamiento en mente, miró a su compañero.

— No está en Liyue — le respondió Scara como si adivinara lo que iba a preguntar, luego el silencio regreso.

Tartaglia ya no logro escuchar la respuesta del nativo de Liyue, pues había dejado de prestar atención cuando Scara le hablo. Soltó un suspiro y siguió caminando en silencio. Juntos, salieron de la Ciudad de Inazuma y se dirigieron al camino que conducía al Gran Santuario Narukami.

En menos de 30 minutos, lograron llegar a la entrada del Bosque Chinju. El Torii rojo se encontraba frente a ellos desde afuera solo se veía oscuridad no había rastros de algún paisaje, en cada lado había una estatua de Tanuki, parecían reales por sus grandes detalles lo que en parte llamo la atención de Ajax. No dispuesto a detener su curiosidad, se acercó a una de las estatuas para verlas más de cerca, en ese instante un 'poof' sonó acompañado de un rastro de humo.

Scara puso los ojos en blanco, la estatua resultó ser una Tanuki disfrazado. Hacia una especie de danza para atraer a los curiosos como el zorro astuto, por un segundo desapareció y luego apareció al otro lado del Torii donde se vio un rastro de luz azul.

— Parece que quiere que lo sigamos — Ajax miró a su compañero y menciono lo que el Tanuki hacia. El Baladista no respondió, solo camino hacia el Bosque Chinju y Tartaglia detrás suyo.

Un bonito paisaje de flores luminiscentes se presentó ante ellos, las luciérnagas volaban por todo el bosque dándole un toque tranquilo junto a la extraña luz lunar. Más adelante había un camino de Torii que conducían a otra zona, al no haber señales del mundo Youkai solo siguieron el camino de los Torii, al parecer el Tanuki tenía la misma idea de llevarlos a esa dirección.

Entre más se adentraba en la zona, los pétalos de cerezos se presentaban ante ellos. Ajax se fascinó con el paisaje, tomó alguno de los pétalos para apreciarlos con más detalles.

— Son blancos — murmuró el pelirrojo con asombro —. ¿Lo ves? Son blancos pero bonitos.

Scaramouche lo miró con una ceja alzada.

— Son una especie híbrida — le respondió soltando un suspiro.

— Se lo enviaré a Teucer.

Scara sonrió con burla al escuchar sus palabras.

— ¿Para ti ese es un gran regalo?

Tartaglia arrugó su entrecejo y agitó su cabeza.

— Claro que sí, estoy seguro que le gustará.

Scara bufó:— Ridículo.

— Lo entenderás cuando tengas hermanos — le respondió el pelirrojo, desvío su mirada cuando Scara le dirigió una mala mirada.

Ajax se alejó por unos segundos del Baladista para recoger algunos pétalos y guardarlos en los bolsillos de su pantalón. Scara detuvo su caminata y lo observó en silencio, a pesar de que le parecía ridículo el regalo que Tartaglia quería enviarle a su hermano menor, cortó una de las flores luminiscentes.

— Toma.

Tartaglia levantó la mirada y vio lo que Scara traía en sus manos, con una sonrisa tomó la flor.

— Le diré que se la envías tu — bromeó, aunque en realidad pensó en hacer eso.

Scara le dio la espalda y lo miró por encima de su hombro.

— Has lo que quieras.

Ajax creyó que su hermano menor estaría feliz cuando recibiera su regalo. Después de todo, a Teucer le gustaba que su hermano le enviara pequeños recuerdos de sus viajes.

Retomando el camino, ambos llegaron hasta una zona donde habían algunas estatuas de Tanuki, algunas más grandes que otras y también habían un grupo de Tanuki que jugaban, en medio, estaba la estatua de un gran Tanuki regordete.

— ¿Hmm? ¿Es aquí donde el Tanuki quería traernos? — Tartaglia observó la estatua del Tanuki regordete y luego las demás estatuas pequeñas —. No parece que haya alguna entrada al mundo Youkai en este lugar.

Scara no respondió, mantuvo su mirada sobre la estatua del Tanuki regordete.

— Que sorpresa, creí que mis pequeños habían traído por fin a alguien que nos ayudará a encontrar a los otros pequeños — una voz provino de entre las estatuas, Tartaglia fue el único en buscar de dónde venía la voz pero el Baladista sabía a quién le pertenecía —. Humanos, ¿por qué quieren entrar al mundo Youkai?

— Estamos buscando a una persona — respondió Tartaglia al aire sin saber quién hablaba.

— ¿Un humano en el mundo Youkai? Es extraño, ha pasado un tiempo desde que un humano ingreso a nuestro mundo.

Scara tomó su turno para hablar.

— No es un humano — le respondió cruzándose de brazos —. Es una mujer de cabellos azules y ojos que se asemejan al mar, lleva una corona de caracolas.

Uno de los pequeños Tanuki habló de forma animada.

— ¡Ah! Hablas de la Ghoul que salvo al trío de Kappa-Tengu-Oni del Youkai corrompido.

Los heraldos pusieron una expresión de confusión ante la descripción. El Gran Tanuki pareció recordar cuando uno de sus hijos le contó sobre lo sucedido hace algunos días.

— Oh, así que ella es a quien buscan. Lamentablemente no le he visto entrar en ningún momento al mundo Youkai.

Scara no estaba feliz con esa respuesta, sí el viajero vendría a buscarla al mundo Youkai quiere decir que ella se encuentra ahí, no tiene sentido que no venga si no sabe dónde se encuentra.

— Ella debió venir para ayudarles a eliminar la ambición humana, ¿estás seguro que no se encuentra en el mundo Youkai? — de nuevo pregunto, solo que su tono de voz fue más frío.

— ¿Eliminar la ambición humana? Lo siento, no estoy al tanto de lo que sucede en el mundo Youkai desde que Inari-sama falleció — se sinceró el Gran Tanuki, debido a que su cuerpo estaba hecho de roca, no hubo expresiones pero el tono de su voz fue sincero.

Scara chasqueo la lengua con irritación.

— Ahora que lo pienso, escuché que Meow logró encontrar a alguien que eliminará la ambición humana, Ioroi-sama.

Los heraldos miraron al pequeño Tanuki que hablaba.

— ¿En serio? Después de tantos años por fin los Youkai vivirán tranquilos.

— Ahora que lo mencionas, recuerdo haber visto a Meow junto a la Ghoul esa que están buscando — otro Tanuki habló dirigiéndose a los dos Heraldos, Scara arrugó más su entrecejo —. Ambos desaparecieron luego del ataque que hubo en la Hacienda Kamisato, desde entonces no los hemos visto.

Esta información fue valiosa, con ella podían afirmar que la información de los Fatui era correcta.

— ¿"Meow" es una especie de Youkai? — preguntó Tartaglia.

— Si, un Bakeneko. Fue el familiar de nuestro anterior señor Inari-sama, el vive en el Santuario Kaminari — le respondió feliz una Tanuki que se transformo en un bonita dama teniendo la intención de querer coquetear con el zorro astuto.

Tartaglia sonrió de forma audaz cuando se dio cuenta de las intenciones de la Youkai. Scaramouche miró la escena en silencio, no teniendo la intención de interrumpir pues si podía obtener información, sacrificar un poco a Childe no haría daño al menos no a él.

— Si quieren ingresar al mundo Youkai, deben buscar el Torii de las almas — indico la Youkai acariciando una de las mejillas de Ajax con una hoja de árbol —. Solo tengan cuidado, los Mononoke¹ son traviesos y astutos. 

— Entiendo, gracias por la información — agradeció Childe con una sonrisa coqueta y deposito un beso en los nudillos de la Youkai.

Scara no tardó en dirigirse a buscar el lugar mencionado, salió de la zona de los Tanuki sin despedirse. Ya había perdido mucho tiempo escuchando a los Tanuki, Tartaglia se despidió de los Tanuki y corrió para seguir a su compañero.

Ambos no tardaron en encontrar el Torii de las almas, las risas de aquellas almas sonaban incluso a la lejanía, así que fue fácil encontrarlos. Las almas entraban y salían por el Torii rojo, algunas veces en sus cuerpos de su vidas pasadas o en pequeñas luces azules.

Ajax estaba sorprendido ya que está era la primera vez que veía almas de humanos que habían muerto alguna vez, cuando estás almas pasaban a través de su cuerpo se sentía extraño. Scaramouche no tenía mucho conocimiento de los Youkai, solo conocía muy poco de estos pero sabía que habían de muchos tipos y razas.

Los dos Heraldos entraron a través del Torii rojo y al otro lado, lo que vieron fue una especie de festival lleno de pequeñas tiendas por todas partes. Miles de Youkai recorrían los puestos, algunos compraban y otros se detenían a saludar a sus amigos, la emoción se reflejo en Ajax al ver un nuevo mundo.

Sabiendo que era probable que llamarían la atención, Scaramouche se detuvo en un puesto de máscaras para comprarle a Tartaglia una. Una máscara negra del rostro de un Oni y con dos cuernos, fue la elección de Scara.

— Úsala, llamarás menos la atención — dijo extendiendo la máscara hasta el pelirrojo. Childe no se quejo al respecto y uso la máscara que se le entrego. Scara no sabía si había tomado la decisión correcta o no, lo que si sabía, es que le disgustaba que a Childe todo le quedaba bien y no dejaba de ser llamativo — Busquemos información del Santuario Kaminari.

Ajax agitó su cabeza, haciendo caso a sus palabras, trabajo con rapidez y hablo con algunos cuantos Youkai de forma amigable. Scara lo observó desde lejos, cuidando que por nada del mundo, se dejará engañar por ellos.

••••

Mononoke¹: son espíritus vengativos, ya sean, muertos o vivos. A diferencia de los Ayakashi, los Mononoke poseen personas y les causan enfermedades o incluso la muerte, en pocas palabras atraen desastres.

¡Hola a todos!

Gracias por leer una vez más este nuevo capítulo. Espero que de corazón les haya gustado el capítulo de hoy y también que lo hayan disfrutado.

Nos vemos en la próxima actualización.

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