Capítulo 6

Alegría, ánimo y diversión es lo que se te viene a la mente cuando piensas en una rosa amarilla. Las rosas amarillas crean sentimientos acogedores y proporcionan felicidad. Regalar rosas amarillas es una manera de decirle a alguien lo mucho que valoras la amistad que los dos compartís.

Todo el mundo estaba esperando a que Tom anunciara a quién le iba a dar la rosa hoy. Harrison intercambiaba miradas entre sus dos amigos. Mientras que Tom se veía muy tranquilo, T/n era la que estaba más confundida. Sabía que no se suponía que hubiera una rosa y mucho menos una decisión de echar alguien, así que algo tendría que haber pasado. Las otras chicas estaban estresándose más y más cada segundo que pasaba.

-Así que sí, la chica que se lleva la rosa hoy también pasará el día conmigo mañana y he decidido dársela a una chica que ha sido capaz de impresionarme mucho estos últimos días y a la que no puedo esperar para conocer mejor- Tom intentó esconder su sonrisa. Harrison por otro lado no pudo evitar sonreírle a T/n quien se estaba poniendo al día de lo que iba a pasar. Qué puto idiota.

-Umm, sí, y la rosa es para ti T/n. Me encantaría que pasaras el día conmigo si quieres- Le sonrió a su mejor amiga quien aún estaba decidiendo si aceptar o no la rosa. Ya podía escuchar a las otras chicas susurrando e insultando otra vez. Qué puto idiota. T/n estaba echando humo por dentro, le dice que pase desapercibido y que no este siempre emocionado con ella y el idiota va y le da una rosa y una cita.

-Claro, por supuesto. Gracias Tom- Le sonrió al chico que le dio la rosa. T/n decidió que era mejor pillarlo a solas que enfadarse en frente de las demás.

-Vale, entonces, sobre la siguiente parte de echar a gente. Voy a hacerlo rápido. Sophia, Amy, os vais esta noche. Ya hay un coche esperandoos fuera. Os sugiero que vayais a recoger vuestras cosas ahora. Gracias por estar aquí bla bla bla, sinceramente, no me podría importar menos, las dos sabéis por qué os vais a casa. Buenas noches- Tom puso los ojos en blanco antes de irse de la habitación dejando a Harrison siguiéndole. Muchas de las chicas se quedaron sentadas sin saber qué acababa de pasar, no tenían ni idea de por qué Tom había hecho eso y de por qué estaba tan frío.

-Tío, ¿qué ha sido eso?- Harrison preguntó mientras seguia a Tom fuera de la casa.

-Te dije que las iba a echar- Tom se encogió de hombros. De verdad no le importaban una mierda esas chicas y no se podía volver a casa sabiendo que su mejor amiga iba a estar encerrada con personas que hablaban de ella de esa manera.

-Te das cuenta de lo que va a pasar ahora ¿verdad? ¿De verdad crees que darle la rosa a T/n la va a ayudar con la situación en la que está ahora mismo? Puedes haber echado a dos de esas chicas pero aún quedan mas.

-¿Y cuál es tu punto Haz?- Tom podía ver los fallos en sus acciones, pero el deseo desesperado de proteger a su mejor amiga le había hecho sombra a todo eso.

-Todas están celosas de T/n, ¿sabes por qué? Porque los dos sois jodidamente estúpidos pero al mismo tiempo tan jodidamente odiosos pero al mismo tiempo ciegos sobre vuestros sentimientos que me está poniendo de los nervios- El rubio estaba seriamente empezando a pensar que todo el mundo menos ellos sabía que había algo entre los dos, joder, incluso gente que se pensaba que no se conocían podían ver que había sentimientos de por medio.

-Te he dicho que no siento nada por T/n joder. Y voy a arreglar esta mierda. Lo prometo.

-Por el amor de Dios, siento que soy el único con un puto cerebro y unos putos ojos aquí. Deja de comportarte como un capullo y empieza a admitir lo que sientes.

-No. Me. Gusta. Yo no hago eso. Ahora cállate y deja de molestarme- Tom gruñó lo que hizo que Harrison se callara y los dos fueran a su apartamento sin que ninguno de los dos dijera nada.

--

-No me dijiste que ibas a echar a alguien- Dijo T/n mientras hablaba con Nikki a la mañana siguiente. Las otras chicas estaban desayunando fuera y estaban ocupadas durante una hora así que la chica se decidió poner al día con la familia de Tom. No era como si alguna de las chicas la fuera a echar de menos, probablemente se pensarían que estaría leyendo. Desde que la chica recibió la rosa hacía 15 horas, las miradas y los estúpidos comentarios se habían vuelto peores.

-No lo sabía cariño- Dijo la mujer- Tom vino a mí cuando aún estabais en la piscina diciéndome que había decidido echar a dos chicas y que quería darle a una una rosa- T/n la miró, sin creerla por un momento.

-Oh, venga ya, por supuesto que sabías-

-Aún no sé quién se quedó con la rosa porque no lo he visto desde entonces y no coge el teléfono cuando lo llamo, pero me alegro de que por fin esté tomando decisiones por sí mismo.

-Me la dio a mí. Dijo T/n lo que hizo que Dom escupiera el café.

-¿Sí?- Nikki sonrió.

-Sip, y me invitó a pasar el día con él en frente de las demás chicas. Sinceramente, amo a tu hijo pero es muy estúpido coño. Debería intentar conocer a las demás chicas no a mí. Una de ellas podría terminar siendo su novia pero aquí está, diciéndome que va a pasar el día conmigo y molestándome aún más- T/n despotricó lo que hizo que Nikki se riera.

-Porque le gustas, puta estúpida- Paddy se rio mientras entraba en la cocina.

-¡Paddy! ¡Esa lengua!- Nikki le advirtió mientras le sacudía la cabeza a su hijo más pequeño.

-Claro por supuesto que le gusto. Hemos sido amigos durante más de 20 años- T/n le puso los ojos en blanco al chico que ahora estaba al lado de su madre.

-Mamáaaaaaaaaaaaaaa, ¿puedo decirle que es estúpida?- Paddy se quejó.

-No es como si aún no lo hubieras hecho, pero adelante- Nikki se rio.

-¡Eres estúpidaaaaa!- T/n puso los ojos en blanco cuando oyó abrirse la puerta principal.

-Buenos días gente guapa- Tom estaba soprendentemente feliz cuando llegó a la cocina. Le dio un abrazo a sus padres y le despeinó el pelo a Paddy antes de ir a donde estaba sentada T/n y darle un beso suave en a cabrza. La chica pudo ver como Dom le sonreía a Nikki quien ya estaba sonriéndose a sí misma, intentando no parecer más que feliz de ver a los dos así.

-¿Nos vamos pastelito?

-Voy a coger mis cosas, ¿necesito algo?

-No, solo vamos a casa, Tessa ya te está esperando. Voy a saludar a las demás, salte cuando estés lista- Sonrió antes de ir hacia las demás. T/n subió las escaleras para coger sus cosas rápidamente antes de decirle a Tom que estaba lista. Estaba ligando mucho con Kayla lo que le recordó a la chica que aún estaba enfadada por haberle dado esa estúpida rosa cuando claramente debería estar pasando tiempo con esas chicas. El chico se despidió cuando vio a su mejor amiga ir hacia él.

¿Nos vamos nena?- Preguntó abriéndole la puerta principal. Sin decir nada más pasó de largo.

-Espera ¿qué he hecho ahora?- Tom seguía parado en la puerta, muy confuso porque no recordaba haber hecho algo que le hubiera molestado a T/n. Inmediatamente se las apañó para alcanzar a su mejor amiga quien aún no le había dirigido la palabra. Sin decir nada los dos fueron a su apartamento. Tom se repitió cada momento que había pasado con T/n hasta ahora en su cabeza y aún no tenía ni idea de lo que había hecho cuando llegaron al apartamento.

-T/n puta idiota ¡háblame! ¿Qué he hecho?

-¿Por qué me diste esa puta rosa Tom?

-Porque sé que echas de menos a Tess y echas de menos estar en casa- Tom se encogió de hombros- ¿Por qué le das tanta importancia?

-¿Por qué le estoy dando tanta-

-Hol- adiós- Harrison cerró la puerta de su cuarto tan rápido como la había abierto para saludar a T/n. Sabía que era mejor no interrumpirles. El chico sabía por qué T/n estaba cabreada y, para ser sinceros, no podía culparla, porque le había dicho lo mismo a Tom.

-¿Por qué le doy tanta importancia?- La chica empezó otra vez, girándose para ver a Tom quien seguía parado, totalmente sin tener ni idea.

-Sí, por el amor de Dios, ¿es solo una estúpida rosa?

-Te dije que dejaras de estar tan encima de mí.

-¡Solo es una estúpida cita, T/N! No es como si te hubiera pedido que te casaras conmigo joder- A ese punto los dos estaban al borde de gritarse.

-¡No es por la puta cita Tom! ¡Me importa una mierda la cita! Es por todo lo demás.

-Asi que te importa una mierda pasar tiempo conmigo ¿eh?- Una expresión de dolor pasó por la cara de Tom.

-¡Eso no es lo que he dicho! Deja de hacer como si yo fuera la gilipollas aquí.

-¿Así que soy un gilipollas ahora? Genial. Gracias. Tienes que decirme lo que he hecho mal por el amor de Dios.

-¡Te he dicho que ya me odian joder! ¿Te dicen toda esa mierda sobre mí y crees que no se pone peor cuando no estás allí? Te digo que dejes de estar tan jodidamente emocionado conmigo para salir de su radar, ¿Y qué haces? Me das la puta rosa sin importarte una mierda como me siento ¡Me podrías haber preguntado primero coño! Te hubiera dicho que no me dieras la rosa y que se la dieras a cualquier otra chica, pero no, vas y les dices que quieres pasar tiempo conmigo y que quieres conocerme y poner todo peor- Tom escuchó con atención las palabras de la chica, dándose cuenta de su gran error. Ver lágrimas en los ojos de su mejor amiga le rompió el corazón que no sabía que tenía.

-Mierda...T/n- Dio un paso adelante y le dio un abrazo a la chica.

-No estás allí cuando me dicen esas cosas, Tom. NO estás allí cuando me dicen que nunca me follarías. No estás allí cuando me dicen que no soy lo suficientemente guapa para estar allí y no estás allí cuando necesito que lo estés ¡Esta rosa ha puesto todo jodidamente peor! Esto es una puta y estúpida mierda y estoy hasta los cojones de esto, hasta los cojones de ti, de-

-Shh, lo siento- Tom intentó calmar a la chica que lloraba en sus brazos pasando su mano por su espalda. Era algo que siempre le había ayudado a calmarse de inmediato- Venga, vamos a tu cama, te llevo a Tessa y te voy a hacer un té, ¿vale?

Con Tessa tumbada en el borde de su cama y Tom sentado al lado de T/n se sintió por fin como en casa otra vez. Todo el estrés de los últimos días y el papel que había tenido que actuar se habían ido cuando Tom encendió la televisión para ver una película.

-Lo siento...No me di cuenta de que era tan duro para ti estar ahí- Tom sussurró cuando abrazó a su mejor amiga. Ella puso su cabeza en su cuello y solo apreció ese dulce momento en paz.

-Siento haberte llamado gilipollas.

-Sé que lo soy y lo has dicho muchas veces- Tom se rio.

-Sí, pero normalmente no lo digo en serio. Hoy sí- La chica se rio y Tom la acercó aún más. No se dio cuenta de lo rápido que iba su corazón cuando la chica en sus brazos empezó a reírse.

-Eres tan pesada- Sacudió su cabeza antes de darle un beso en la cabeza.

-Tú también- Dijo T/n antes de sentir cómo se dormía.

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