Capítulo 4
-¡Kate!, ¿dónde estás?
-¡Socorro!, !Ayuda!
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaa!
Me desperté a causa del silbato de la locomotora del tren que me estaba llevando hasta la costa de Devon y mientras me enderezaba en mi asiento iba mirando alrededor para asegurarme de que nadie me hubiera visto.
Pero en cuanto miré al frente, a un par de asientos de mí, un hombre me miraba extrañado a la vez que fumaba un cigarrillo.
Parecía tener unos cinco años más que yo, su pelo era negro y corto, pero lo que más me sorprendió fueron sus ojos o más bien su mirada. Era como si quisiera ver lo más profundo de mi ser, a lo que a decir verdad, me dio miedo.
Por lo que decidí levantarme del asiento, coger mi maleta y dirigirme a los vagones de primera clase, ya que el revisor ya había pasado para picar los billetes, por lo que podía cambiar de asiento con total libertad.
Aunque cuando llegué a la puerta que dividía los dos vagones no pude evitar volver la cabeza para ver si aquel hombre seguía observándome. Efectivamente, no sólo me seguía mirando, sino que también se estaba riendo.
"Descarado"
Al llegar a los vagones de primera clase, me decanté por un uno en el que en su interior había un señor mayor que se había quedado dormido.
-¿Hemos llegado?- preguntó al verme entrar en el vagón.
-Todavía no, señor- dije-. Perdone si le he despertado.
-No se preocupe, señorita- sonrió intentando no hacerme sentir culpable-. ¿Viaja a Devon para pasar las vacaciones?
-No, en realidad es por trabajo- contesté.
-¿Y puedo preguntarle sobre qué es ese trabajo?- cuestionó antes de darse cuenta de que estaba hablando con una completa extraña-. Oh, perdone mis modales, soy Lawrence Wargrave.
"Ese nombre me suena mucho"
-Encantada, mi nombre es Katherine Maywood- dije apretándole la mano que me estaba ofreciendo-. ¿Usted a venido a descansar?
-En realidad voy a una isla llamada Soldier Island para reunirme con mi amiga, la señora Constance Culmington.
-Es curioso- dije sorprendida-. Yo también voy a esa isla. Me han contratado para ser la secretaria de una tal señora Owen.
-¡Es asombroso!- exclamó sorprendido y sonriente-. Si quiere podemos ir juntos- se ofreció muy amablemente.
-Me parece una buena idea.
"Por lo menos tendré a alguien conocido"
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