Capítulo 27

Philip y yo decidimos llevar el cadáver del juez ha su habitación al igual que el de Blore y habríamos hecho lo mismo con el de Armstrong, pero la zona en la que había caído era demasiado peligrosa como llevarlo entre los dos.

-¡Kate, mira esto!- me llamó Philip en cuanto dejamos el cadáver de Wargrave en la cama.

-¿Qué ocurre?

Me enseñó el maletín del juez donde no sólo estaban nuestros expedientes, sino también una carta que había escrito la señora Brent pidiendo perdón por lo que le había a Beatrice Taylor y que deseaba que dicha carta fuera enviada al novio de la joven.

Al leer los expedientes buscamos alguna pista que nos llevara hasta las personas que nos denunciaron a Macarthur, Philip y a mí, pero no encontramos nada, en cambio sí que vimos algo que nos llamó la atención y era una lista con todos los nombres de las personas implicadas en lo sucedido: el nombre del hombre de la grabación, el señor Narracot, Isaac Morris y su secretaria.

-Serán hijos de puta- siseó Philip al terminar de leer el papel.

-Se me ha ocurrido algo para pedir ayuda.

Corrí hacia el escritorio de mi habitación y escribí una carta de socorro y se la enseñé a Philip.

-Es una buena idea, Kate.

A la mañana siguiente nos trasladamos a la playa definitivamente, pues ninguno de los dos quería quedarse en la casa ni un minuto más.

Metí la carta en la botella que descorchó Armstrong y Philip la lanzó con todas sus fuerzas. No la perdimos de vista hasta que vimos cómo desaparecía hacia el horizonte y después nos dirigimos hacia el acantilado donde hicimos una hoguera con la esperanza de que alguien la viera.

Al caer la noche, Philip y yo nos tapamos con las mantas al mismo tiempo que nos abrazábamos para mantener el calor.

-¿Quieres casarte conmigo, Kate?

Creí que estaba soñando cuando Philip me dio eso y cuando giré la cabeza para verle me di cuenta de que no lo había imaginado y le sonreí.

-Sí quiero- respondí antes de dormirme en sus brazos.

No sé si fue un milagro o nuestra hoguera, pero al amanecer, unos pescadores nos encontraron y nos rescataron, les relatamos todo lo que nos había ocurrido en aquella isla y a pesar de que dicha historia parecía realmente disparatada, nos creyeron cuando vieron el cadáver de Armstrong, ya descompuesto por las gaviotas y el tiempo.

Una semana después, la policía investigó el caso, arrestaron a todos los implicados de la lista que habíamos encontrado en el maletín de Wargrave y tanto Philip como yo fuimos absueltos de cualquier cargo, ya que se dieron cuenta de que el juez era el verdadero asesino.

En el mes de agosto, decidí enviar la carta de la señora Brent al novio de Beatrice Taylor, Tim, quien al recibirla vino a conocernos a Philip y a mí y en poco tiempo nos hicimos amigos y es que la intención del chico era casarse con Beatrice y criar al bebé en cuanto tuvieran algún sitio donde vivir, pero cuando perdió a ambos, se vino abajo durante un tiempo.

Tim, era un muchacho que estaba buscando trabajo y cuando le pregunté a qué se quería dedicar, me dijo que deseaba ser médico, por lo que le conté que el doctor del pueblo estaba buscando a un joven ayudante y nada más presentarse en la consulta, el doctor le dio el puesto.

Philip y yo nos casamos en la segunda quincena del mes tras enterarnos de que era muy posible de que estallara la Segunda Guerra Mundial. Shelby fue mi dama de honor y Tim fue el padrino de Philip.

En septiembre, el rumor de que estallaría otra guerra se hizo realidad y tanto Philip como Tim tuvieron que alistarse.

-Prométeme que volverás conmigo, ¿vale?- le pedí entre lágrimas el día en que fueron a buscarle.

-Te lo prometo, Kate- me susurró en los labios-. Siempre volveré.

Le besé con pasión y necesidad a la vez que le prometía que le esperaría siempre.

Mientras veía cómo el camión se alejaba, Shelby se acercó a mí para abrazarme y darme ánimos.

-Volverá no te preocupes.

-Debe hacerlo, tiene una razón muy fuerte para que vuelva.

-¿Cuál?

-Estoy embarazada.

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