Capítulo 13

Tras recuperarnos de lo que acababa de pasar, Blore, Philip y Armstrong cargaron el cuerpo del señor Marston hasta su dormitorio y colocarlo encima de la cama.

-Deberíamos salir de la habitación, señoras- sugirió el juez.

Pero justo antes de salir de la estancia me percaté de que encima de la mesita de noche había lo que parecía ser un pastillero de plata, pero el señor Marston era joven y no parecía estar enfermo hasta que caí en la cuenta de lo que podría contener aquella cajita.

"Estimulante"

Al meterme en la cama, no pude conciliar el sueño porque las pesadillas venían a mí una y otra vez. Papá me llamaba y mamá gritaba pidiendo ayuda.

"Ellos sabían que iban a morir y al verme desmayada decidieron dejarme en el bote salvavidas"

Me desperté con los primeros rayos del sol y tras colocarme la bata fui al comedor para ver si ya estaba preparado el desayuno, pero nada más ver la mesa me fijé en que dos de las figuras habían desaparecido.

-¿Ha conseguido dormir un poco, señorita Maywood?- me preguntó el doctor al entrar en la habitación sin saludarme si quiera.

-No mucho- reconocí-. ¿Cómo está la señora Rogers?

-Muerta- contestó sin miramientos-. Murió de madrugada mientras dormía, no hay motivo por el que alarmarse.

"Esto no puede ser"

-Doctor Armstrong- llamé antes de que se fuera de la estancia-. Mire las figuras. Ahora hay ocho y antes eran diez.

-Estoy seguro de que hay una explicación racional para que haya ocho figuritas, señorita Maywood- dijo intentando restarle importancia a lo que le acababa de decir.

-Pero...

-Escuche, señorita- me advirtió seriamente-. Espero que no alarme a los demás sobre este asunto. Las mujeres histéricas son demasiado aburridas para mí.

"Será hijo de puta"

Tras decir eso, el doctor se retiró a su dormitorio, por lo que yo hice lo propio.

No tardé mucho en vestirme y preparar la maleta y al ver que aún era temprano, decidí pasear un poco por la planta baja de la casa.

Estaba a punto de girar la esquina que conducía a la entrada principal cuando oí las voces de Philip y del general.

-¿Ha ido a la playa para mojarse los pies, general?- oí a Philip en tono burlón.

-¿Que es usted, Lombard?. ¿Un mercenario, un asesino a sueldo o un soldado?-cuestionó el general acercándose a Philip-. Usted no pertenece a ningún ejército que yo conozca. Pero creo que tiene pinta de soldado.

"Un soldado bastante intimidatorio"

-No debe preocuparse por lo que soy.

-Le contaré un secreto, Lombard. Siempre hay un momento de calma antes del ataque, del caos. Un momento de absoluta calma. ¿No le recuerda esto a un momento como ese?

-No soy un hombre paciente, general.

Noté por el tono que Philip se estaba empezando a enfadar y parece que el general se percató de ello, ya que decidió exponer su teoría.

-No se puede ver el puerto desde la playa, lo que significa que tampoco pueden vernos. Estamos aislados como las ratas en un barril.

"Y ahora hay un loco en esta isla que está dispuesto a matarnos uno a uno"

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top