Capítulo 1
-Espero que paséis unas felices vacaciones, niñas- me despedí de mis alumnas.
-Igualmente, señorita Maywood- respondieron felices antes de que sonara la campana y se dirigieran al patio.
En cuanto las niñas salieron del aula me dirigí hacia la ventana para ver cómo se reunían con su padres y se iban a sus casas.
"Qué suerte tienen"
-Por fin, creí que nunca se acabaría el curso- dijo mi compañera Shelby Rostock mientras entraba en el aula con una sonrisa.
-No sé cómo te puedes alegrar de no tener que darles clase a las chicas- le contesté con una sonrisa a la vez que colocaba los libros de texto en las estanterías.
-Porque ahora tendré dos largos y maravillosos meses para ir a la playa, tomar un poco el sol y a lo mejor consigo un buen partido- respondió con un suspiro.
Shelby Rostock, no sólo fue la primera amiga que hice al llegar al pueblo, sino que también era la profesora de gimnasia y aunque muchas veces se quejaba de los alborotadoras que podían llegar a ser sus alumnas, en el fondo las quería mucho.
-Podríamos ir juntas a la playa- opinó.
-No puedo, Shelby- contesté esperando que no me pidiera alguna explicación.
-Kate- empezó bufando-. Tienes que salir más, si no lo haces nunca pescarás un marido.
"Es mucho más complicado que eso, amiga"
-Te agradezco la oferta, pero tengo otros planes- respondí.
-¿Cuáles?- preguntó con mucho interés.
-Me voy a Londres a ver a un tal señor Morris- le conté-. Me han contactado para un puesto de trabajo.
-¿Vas a trabajar en verano?- cuestionó extrañada.
-No estoy segura, hace unos días recibí una carta del señor Morris pidiéndome que me presentara en su oficina para hablar sobre un trabajo temporal.
Al principio, Shelby me miró extrañada por la historia que acababa de contarle, pero luego me cogió de las manos y como ya sabía lo que me iba a decir, me adelanté diciendo:
-Te lo contaré todo cuando sepa de qué trata todo esto y si tengo que partir inmediatamente, te escribiré una carta. Lo prometo.
Tras ello, nos abrazamos y salimos abrazadas del aula.
Tardé un cuarto de hora en ir desde la escuela hasta mi casa cuando terminé de despedirme de Shelby. Una ventaja de vivir en un pueblo pequeño.
Mi casa, a mi parecer, era acogedora y lo que más me gustaba de ella era mi estudio, el cual estaba repleto de libros apiñados en grandes estanterías de madera de roble. Era mi pequeño trozo de paraíso y nada más entrar en él me dirigí hasta el escritorio donde estaba la carta que el señor Norris me había enviado días atrás.
Estimada señorita Maywood:
Le escribo para informarle de que una tal señora U. Nancy Owen desea contratar sus servicios como secretaria durante los meses de verano.
Si desea conocer más detalles sobre el puesto de trabajo, la espero en mi despacho el lunes a las 10:00 en el Soho, Londres.
Un saludo.
Isaac Morris.
Todo era muy extraño. Yo no conocía a ninguna señora Owen, pero parece que ella a mí sí. Por lo que he decidido viajar a la capital para ver de qué trata todo esto.
Por la noche, me preparé una taza de té con limón antes de irme a la cama esperando, como siempre hacía desde hacía tiempo, no tener ninguna pesadilla.
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