Capítulo 24.


Melanie Grey...

Esta mañana al despertar el otro lado de la cama estaba vacía y la linterna continuaba allí en la mesita de noche pero apagada. Al principio no entendía que hacia esa cosa allí hasta que el olor del perfume un varonil me hizo la tarea de recordarlo.

Lance.

Anoche tuvo conmigo un comportamiento tan diferente que me desconcertó tanto que en medio de la madrugada cuando fui hacer pis. Volviendo a la cama, lo contemplé mientras dormía para creer que era él quién estaba allí.

Admiré su rostro relajado, detalle su nariz, sus cejas oscuras y rectas, sus largas e envidiable pestañas que cualquier mujer amaría tenerla, también los pequeños lunares que adornaban sus mejillas.

De último observé sus labios entre abiertos que tenía una forma sexy, por desgracia, por desgracia este marsupial lo tiene todo.

Cara, cuerpo, voz, ojos, tatuajes, esas líneas negras que viajan de sus hombros hasta sus manos que eran grandes y se le notaban las venas.

No sé cuánto tiempo estuve detallando su inigualable belleza hasta que empezó a quejarse.  Él estaba teniendo una pesadilla y aunque intenté despertarlo no pude. Parecía desesperado y llamaba a su mamá mientras de sus ojos cerrados escaparon varias lágrimas.

Él le suplicaba que no se fuera de una forma desgarradora. Fue inquietante escucharlo porque estaba sufriendo. Durante ese momento intenté de nuevo despertarlo hasta que finalmente se calmó y adoptó su posición de Drácula fundido entre mis almohadones.

Mientras lo veía dormir me cuestioné de lo que pasó. Jamás había visto al chico tinta de esta manera, me afectó verlo tan frágil, débil, aterrado.

¿Qué pasó con su madre y por qué le suplicaba que no lo dejara con tanta desesperación?

Volví a acostarme con la incertidumbre en mi cabeza y no tardé en quedarme dormida pero el descansar no duro nada porque el despertador interrumpió, mi paz, mis oídos y el beso que estaba teniendo con Lance.

Si soñé con Lance, otra vez, y nos besamos de nuevo y aparentemente en la fiesta de Alexa.

Fue demasiado real, tanto que sentí sus labios, sus manos grandes apretando mi cintura y su lengua explorando la mía. 

Ya había tenido un sueño con él, hace noches, dónde me dio como cajón que no cierra pero no sentí nada, en cambio este fue como si eso hubiese pasado y estuvo fogoso, muy fogoso.

Tuve que meterme debajo de la ducha para calmar mis hormonas locas. Después de eso imaginé muchas cosas y más cuando detalle sus manos.

Ya se imaginarán.

Golosa.

Cuando salí lista de la habitación para irme a la universidad el señor Andrew me estaba esperando con delicioso desayuno. Me pareció extraño que el marsupial no estuviera con él y no me lo cuestioné. Me alegró porque después de lo que soñé no creo que tenga el valor de mirarlo a la cara.

La mesa tenia de todo, tal como hacia mi madre cuando aún vivía con ella. Me hizo sentir en los ángeles rodeada de mi familia y la nostalgia me removió un poco los sentimientos.

En nuestra pequeña charla que iniciamos gustosamente —que fue rápida porque iba sobre la hora—me dijo muchas cosas lindas de mi mamá y lo mucho que nos parecíamos físicamente pero en las personalidad, no.

Dice que soy muy extrovertida y en cambio mi madre es más recatada.

Me afectó un poco el concepto que tiene de mi. Me sentí como la mala influencia, la rebelde, la chica mala de la familia, sin embargo me dijo que le agradaba alocada y extrovertida  forma de ser a la que no le da pena nada—bueno si me da pena algo y es hablar en público— y no lo entiendo, no me da pena hacer el ridículo a veces, ¿Por qué hablar frente a la gente me resulta abrumador? En fin, la cálida conversación que tuvimos el viejo sabroso y yo me hizo la mañana agradable hasta que puse el pie en las estructuras de la facultad y allí todo cambió.

Varias chicas y incluidos chicos me interceptaron en la entrada como si fueran reporteros cuando rodean a los famosos. Me acorralaron de tal manera que creí que iban a aplastarme. Fue horrible. Querían confirmar si realmente vivo con Lance y si no había notado algo extraño en él, en su comportamiento.

Esto por la reciente falta que tuvo justo el día que la policía nos interrogó a todos.

Les dije que todo había sido una mentira inventada por Geo que jamás viviría con el cabeza de pan pero nadie creyó. Me toco que salir corriendo de la universidad para salvarme.

Quería reclamarle a Geo por la estupidez  que hizo porque después de volver creyendo que se habían calmado otro grupo está vez las discípulas de ese estúpido, me agredieron, una chica particular que tiene aires de  Angelina Jolie me propinó una cachetada que no la vive venir, me sentenció, me dijo que si no me alejaba su hombre me iría mucho peor. Me dio pena ver su intento de intimidación porque no funcionó y no lo hará jamás, ni de ella ni de nadie, tuve quien me entrenará bien.

La agarré de las greñas y yo si la puse en advertencia. Le dije que si me volvía a amenazar o a a poner un dedo metería su perfecta cara en el inodoro y la dejaría pelona. Todo el aire de chica malota se desvaneció con mi pequeña amenaza, ya no parecía tan ruda y tembló al igual que sus amigas.

Las típicas chicas pensadas que se creen la gran cosa y viven criticando a todo mundo.

Encontré a Geo en los pasillos hablando con otros y no dude en acercarme. La llamé aparte y justo cuando le estoy diciendo lo que sucedió en la mañana apareció el estúpido de Lance y ella se fue corriendo detrás de él dejándome allí con la palabra en la boca.

Eso me dolió en el alma. Actuó indiferente cómo si no le importa, como si lo que hizo no es preocupante. Todo porque este tipo le está dando un poquito de su atención.

Es una tonta y su actitud me deprime.

Valeria y Jade también querían saber sobre Lance. Estaba tan abrumada y triste con el comportamiento de Geo que las ignoré por completo y me salí de la facultad a respirar.

Para olvidarme de lo que está pasando. Comencé a capturar fotos sin muchas ganas. Cuando de la nada, apareció la mariposa Morpho frente a mi lente. Casi, casi me da un infarto de la sorpresa y la emoción.

Después de años finalmente ella apareció. Creí que sería fácil capturarla como a las demás. Pero la condenada me dijo pues no mi ciela y empezó a volar en direcciones diferentes.

Yo tenía tanta adrenalina en mi cuerpo que no me percaté de nada lo que había alrededor. Había cruzado sin mirar y casi me lleva San Pedro de no ser por el marsupial que no sé cómo, ni dónde apareció pero evitó que me volvieran papilla.

La verdad es que perdí la noción de espacio y tiempo. Estaba tan emocionada de haberla encontrado, bueno, de ella haberme encontrado que no medio el peligro. Lance por supuesto me regañó y me sentí como una idiota al revelarle la razón por qué no había mirando el semáforo. Su expresión me hizo sentir mal. La verdad que fui muy irresponsable y tonta. 

A veces pienso que mi actitud no parece de unas mujer adulta.

Me sentí tan avergonzada que no fui capaz de asistir a la clase que compartimos. Sé que no debería importarme lo que él piense de mi pero no pude. Tenía su cara de incredulidad grabada en mi mente.

En el camino me conseguí con Jade. Al parecer ella tampoco quería entrar a clases se veía mal y me preguntó a dónde iba — me encontró justo cuando decidí no asistir — le dije que no tenia rumbo fijo que simplemente quería caminar.

Ella me preguntó si podíamos ir a la academia de patinaje y yo acepté sin miramientos.

Me dijo así por encima que tenía problemas con su padre y no dijo nada, aunque se veía muy afectada.

Hubo un momento en el que me olvidé de todo y empecé a patinar como  lo hacía cuando era una niña. Cuando terminé, me di cuenta que estaba siendo el centro de atención. Jade estaba perpleja. Quiso saber si había estado en una academia antes pero el interrogatorio quedó interrumpido por lance.

Hubo muchos emociones encontradas, nervios, disgusto, vergüenza. Traté de disimular con mi peor cara de disgusto. Pidió hablar conmigo y yo no quería pero algo noté en sus facciones que me hizo cambiar de opinión.

Otra vez me advirtió de su amigo Rick. Dijo que el mechas de trapo está empecinado conmigo y que no iba a descansar hasta lograrlo.

Una lágrima bajó por mi mejilla luego de escuchar aquello. Me sentí tan imponente y tan indignada que no pude retener mis lágrimas. Le di las gracias y sentí que no era suficiente, tenía que agradecerle de otro manera.

Con sesooo.

Primero muerta antes de tener sexo con ese marsupial.

Si claro, como si el sueño que tuviste anoche no quisiste que pasara a tercer base.

¡Por supuesto que no!

Pensé en algo que le pudiera gustar ¿Pero que le gusta a ese marsupial? No conozco sus gustos — bueno si, un apetito voraz por las mujeres — yo no le voy a conseguir una chica para agradecerle las veces me salvó.

Quizás un camisa de spiderman, hasta donde sé que le gusta, si no, entonces le podría hacer unas galletas.

Sé que no sé cocinar pero puedo aprender ¿no?

¿Qué tal difícil puede ser?

Busqué una receta en internet y conseguí una sencilla. Eran brownies con mani, no se necesitaba mucho hasta podía hacerlo fácilmente en el horno microondas.

Compré los ingredientes. Quiero hacer muchos. Entonces me llevo varios capacitores de repostería de vidrio muy bonitos de color celeste.

Regreso a casa y no pierdo tiempo, me cambio en la habitación y me dirijo a la cocina.

Leo la receta con mucho detenimiento. Tengo nervios porque jamás habia cocinado algo en mi vida y no sé que tan bien me vayan a quedar.

La verdad que fue muy sencillo de hacer, y por lo visto sabía muy bien.

Marco los tres minutos que indica la receta mientras eso da vueltas. Limpio todo lo que utilicé. Pasa el tiempo y los brownies están listos. Los dejo para que se enfríen y me coloco a limpiar el apartamento.

Me dio muchísima vergüenza cuando el viejo sabroso reclamó por el apartamento sucio. Así que para evitar otro incómodo momento me puse a barrer. 

Termino de asear y me voy a revisar si ya los brownies están fríos. Lo confirmo y solo queda esperar que llegue el marsupial para entregárselos. De solo imaginarlo me da un cosquilleo en todo el cuerpo.

Me vuelvo hacia mi habitación y algo me detiene a mitad de camino. Suelto una exclamación por lo bajo al ver la puerta de la habitación del chico tinta esta abierta.

¡Está es mi día de suerte!

Sin mucho miramientos ingreso y el cambio es notorio. Todo huele y se siente a él, me siento como seducida, no sé si son las puertas de su closet empotrado o su cama o todo lo que esta a mi alrededor.

Algo aquí me hace sentir, diferente. Me voy directamente a la mesita de noche que la otra vez y la abro sin pensar en las consecuencias que me traería estar aquí.

Pero me vale.

Quiero saber que esconde este chico gruñón.

Saco con cuidado aquel block de dibujos y lo abro sobre mis piernas. Paso las hojas con delicadeza y detallo cada uno de los dibujos.

En cada página sucede exactamente lo mismo. En una sale él y una mujer en cualquier parte de la ciudad y la que sigue está él solo. Sus trazos eran perfectos y parecía casi una fotografía en blanco y negro.

¿Por qué el chico tinta sacaría el mismo dibujo sin aquella mujer?

¿Por qué todos tienen una incógnita en su cabeza?

Sigo pasando más hojas y eran lo mismo. Cuando voy a ver las fotos escucho su voz proveniente del pasillo.

Noooo.

Cierro el block como una rayo y lo guardo dentro gaveta tal como él lo dejó. Me dirijo hacia la puerta para salir pero sus pasos me frenan en seco al oírlos aproximarse me hacen retroceder.

Ahogo un grito de terror y me llevo las manos a la cabeza.

¿Ahora?

Guardo los fotos, el block dejándolo tal como esta en la gaveta y corro hacia su sensual armario. Ya que debajo de la cama era imposible de esconderse. Cierro las puertas y justo, justo en ese momento él ingresa a la habitación.

Paso despacio.

Mi pecho se aprieta y no siento los pálpitos de mi corazón pegar fuerte contra mi pecho. Una gota de sudor baja por mi frente. Puedo visualizar su alta figura a través de la diminuta ranura de las dos puertas del armario aproximarse.

Cubro mi boca con ambas para que no se escape ningún sonido cuando veo que acorta la distancia. Hundo los labios y ruego a todos los santos que no se le pase por la cabeza abrir el arma...

Oh My god.

Parpadeo.

Lance se está desnudando frente al armario.

Ufff, que dicha y que afortunada.

No, no, no esto es horrible, no quiero ver su cosa, no, no quiero traumas en mi vida.

Pero habría valido la pena.

El chico tinta se saca la camisa sin tener idea que estoy dentro de su armario observando y luego saca los pantalones. Quedando únicamente en boxers. Respiro hondo. Creo que hace calor. Puedo cerrar los ojos para evitarme un mal momento pero una cosa es poder y otra muy diferente a querer. Y no quería y tampoco podía, menos cuando tienes en tu campo visual algo tan desgraciadamente sexy.

Como he dicho antes. El torso de un hombre desnudo no me llama la atención y la verdad no sé el marsupial que hace que me guste tanto y no pueda dejar de verlo.

Es hermoso, sexy y provoca hacerle muchas cosas. Cómo besarlo, morderlo...

¡Basta!

¡Fuera pensamientos pecaminosos!

Su cuerpo se da la vuelta y ruedo los ojos al ver la proporción ridícula de su trasero. Recuerdo aquel día cuando casi nos matamos por su culpa de sus nalgas. Mi amiga perdió el horizonte y ahora tengo una ceja pelona por su culpa. Podría cobrarme ahora mismo y darle una nalgada mundial...pero no quiero que me eche de aquí.

Abro cuidadosamente una de las puertas cuando el eco del agua llega hasta mis oídos. Es mi momento de correr y huir. Si no lo hago él me descubrirá y obvio que no le gustará verme aquí. He roto unas de sus reglas. Me arrastro en cuatro patas como Matilda pero veo que voy lenta y me pongo de pie. Camino rapidito en puntillas hasta la puerta sintiendo que me voy a desvanecer de los nervios y justo, justo cuando estoy por abrir su voz fea gruñe detrás de mi.

—¿Qué demonios?—exclama—.¡Infiltrada!

Mierda.

Corre, perra, correeee.

Suelto un gritito nervioso cuando siento sus húmedos brazos rodear mi cintura. En un santiamén estoy acorralada en la esquina al final del pasillo.

—¡¿Que hacías en mi habitación?!—espeta furioso acercándose peligrosamente a rostro, las gotas de su cabello caen en mi frente—.¡Habla! ¡¿Que hacías allí?!

Estás jodida.

—Nada—sus facciones se endurecen cuando logro hablar.

Parece un toro furioso.

—Dime la verdad.

—Esa es—miento—.No estaba buscando nada.

—No te creo.

—Es verdad.

—¡Habla!

—Ya-ya te lo dije.

—De aquí no te irás hasta que me digas—amenaza—.¿Qué mierdas hacías metida en mi habitación? ¿uh?

Lance ha salido semi desnudo. Está lleno de espuma, por todas partes destila agua y tiene betas de jabón en el cuello y mejillas. No me había percatado lo cerca que está de mi hasta que la tela de la toalla rozar mis muslos.

—Si no me dices que hacías allí.

—No-no estaba haciendo nada—sus ojos se desvían hacia mis labios varias veces. Esa acción provoca cosquillas en el estómago y hacen erizar mi piel.

—Confiesa o te quedarás en plena oscuridad—dice sosteniendo la mirada, con las cejas unidas—.No te compraré ningún bombillo.

—Puedo comprarlos yo misma—contesto, altanera.

—¿Y quién los va a instalar?—mira con una expresión de suficiencia que me hierve la sangre de la cólera—.¿Tu? 

¡Hizo de Lucifer!

Lo dice porque soy  unos centímetros más baja que él. A pesar de no poseer una gran altura existen dos personas que me pueden el favor si se los pido.

Ja.

—Tae-oh.

Su cara se transforma en un parpadeo y ahora la que sonríe soy yo. Sabia que no podía salir victorioso de esto.

—Jamás ingresará a esta casa.

—No te estoy pidiendo permiso—pico su hombro redondo para enchicharlo—.Te lo estoy avisando.

—Están prohibidas las visitas—recalca—.No traerás a ese imbécil aquí, ni él, ni a nadie mas.

—Tae-oh no es nadie—replico.

—Es un idiota.

—No, no lo es.

—Es un marica.

—Que se vista bien no significa que lo sea, he conocido hombres macho pechos peludos y son más partidos que una galleta de soda—hago una acercamiento—.Y tae-oh es muy varonil.

—Es estúpido, marica—repite—.Seguro que sale contigo para ocultar su homosexualidad.

—Así como tú qué sales con un montón de chicas para tapar la tuya—contraataco y eso  lo saca de quicio.

Vuelve al tema principal y digo lo primero que me viene a la mente.

—Tu telescopio.

Parpadea.

—¿Que?

—A eso entré.

—¿A ver el telescopio de día? —quiero pegarme un tiro. Lance me mira como si fuera estúpida y de verdad es que en este momento lo soy.

Pero yo seguiré empeñada hasta que me suelte.

—Si.

Suelta una risita irónica, no me importa.

—¿Y qué demonios ibas a ver?

—Pe-pensé que también servía de día—me hago la inocente—.Nunca había tenido uno y no sabía que no funcionaban de día.

Sus ojos se entrecierran y me repasan de arriba abajo. Incrédulos.

—Habla—espeta—. Habla o no quedamos aquí todo el día, dime ya. Confiesa infiltrada.

—Ya te lo dije—bajo la mirada. Sus ojos me están mirando tan fijo y me voy a descubrir yo misma con su intensidad.

—No te creo.

—Es tu problema—respondo, manteniendo mi visión apartada de él.

—¿Y cómo entraste?

—La puerta estaba abierta.

—Jamás dejo mi habitación abierta.

—Pues al parecer no soy la única Dori aquí—me mofo, cuando lo escucho dudar.

—¿Que?

—Ya déjame ir—pido cansada.

—No hasta que me expliques que estabas haciendo allí.

—¿Acaso no entiendes? — lo confronto, gran error. Ahora su cara y la mía están a centímetros de rozarse las narices y no puedo retroceder porque tengo detrás de mi la pared —. Que-quería ver por el microscopio, no sabía que no funciona de día. Y veo que no. Te juro que no hice nada más. Perdona si me escabullí en tu calabozo pero me emocioné tanto la otra vez noche que...bueno yo creo que podía ver Saturno de día. Y veo que no, no se puede—no pestañea—.Toda mi vida he sido curiosa y por eso es que me he metido en problemas. No tengo la culpa, está en mis genes pero es algo que no puedo evitar.

Estoy siendo un caos total  y son los nervios de tenerlo peligrosamente a centímetros de mi que me hace soltar todo aquello. Además no sé si él se está percatando que estamos pasando el limite del espacio personal.

Dejo de hablar al darme cuenta que sus ojos vuelven a enfocarse en mis labios y esta vez manteniéndolos fijos. Sus facciones duras han cambiado. 

El aire de mis pulmones se corta cuando prensa mi mentón entre sus dedos y mi ritmo aumenta su frecuencia cuando me doy cuenta de su intención.

Quiere besarme.

Observa con detenimiento mi boca entreabierta. Mentiría si dijera que tenerlo así de cerca no provoca en mi deseos inmensos de besarlo. Porque está sucediendo, quiero hacerlo, lo deseo demasiado.

Hazlo, hazlooo.

Muerdo mi labio inconsciente detallando el grosor y  color carmesí de sus labios. Lance nota lo que hago y maldigo por mis adentros al verme descubierta. Espero que me mire socarrón pero la  mueca de burla no aparece, por el contrario, noto como la manzana de Adán extrañamente sube y baja lento.

—La...—su frente pega a la mía corta mis palabras, dejándome petrificada en el sitio y con un remolino de emociones acechándome de forma voraz. Dice algo entre dientes algo que no logro entender pero el movimiento de su boca roza mis labios.

Aprieto las piernas, soy mantequilla ante el tacto. Quiero romper esa diminuta línea que me aleja de probarlo. Hago una inclinación impulsada por aquello que es más fuerte que la razón y percibo como sus ojos vibran con mi proximidad. Su mano desocupada rodea mi cuello lentamente y se instala en mi nuca. Cierro los parpados sintiendo como su piel envía descargas eléctricas hasta la punta de mis pies y los abro de nuevo cuando me arrastra por el cuello.

—¿Hijos?

Llevo varios minutos encerrada en la habitación desde que el señor Andrew apareció y evitó que Lance y yo cruzaríamos la línea. Me siento abochornada, incrédula y consternada con lo que estuve a punto de hacer. Aún no lo asimilo, no lo proceso y me siento tan estúpida por haberme dejado llevar.

Apuesto que se debe de estar riendo de mi. Seguro que estará pensando que soy como las de su lista.

Fáciles.

¡Soy una tonta!

¿Cómo es posible que me haya perdido la cordura?

Esto no puede volver a repetirse, nunca más, tengo que alejarme de él o voy a terminar cayendo como todas ellas.

—Hija, ¿Puedes salir por favor? necesito decirte algo—es la cuarta vez que el señor Andrew viene a mi puerta pidiendo que salga.

No quiero salir. No quiero ver su cara de triunfo cuando estemos frente a frente. No quiero ver que se mofa de mi luego de decir que en mi vida lo besaría y hace minutos estuve a punto de hacerlo.

¡Me niego!

—Hija—escondo mi cara en mi muñeco de Mike Wazowski y ahogo un grito de frustración sobre él—.Solo tomará unos minutos.

No contesto.

—¿Hija?

Dejo caer mi cabeza hacia atras.

Quiero llorar. También me quiero matar. 

¿Por que lo hice?

—¿Melody?

—Si-si—respondo al fin—.Un momento.

—Bueno mi niña, te espero—dice entusiasmado.

Salgo de la habitación luego de un rato. Como sospeché Lance está sentado en una de las butacas cerca de su precioso y sexy tío, quien mantiene unas palabras con él y este no lo pierde de vista.

Bloqueo mis pensamientos cuando analizo su perfil. Cuanto menos lo recuerde menos es mi vergüenza y mis ganas de desvivirme. Sin proponérmelo llamo la atención de ambos hombres. Lance gira su cuello en mi dirección y me da un repaso fugaz que me desestabiliza antes de volverse hacia su tío.

—¿Vas a salir mi niña?

Asisto sin moverme del sitio. Presa por la mirada que me lanzó aquel idiota.

—Si—contesto.

—Te ves muy bien—adula dulcemente—.Y que linda chaqueta, pero ¿Esa no es de hombre?

—De hecho se la voy a devolver a su dueño—en mi mundo de agonía Alexa escribió. Aproveché para decirle que le devolvería la chaqueta a su hermano. Ambos me están esperando.

—Bien, entonces no te quito más de tu tiempo—asisto a su consideración—.Este fin de semana en la compañía de autos en donde trabajo mostrará su nuevo modelo de Aston Martin y el dueño, un hombre muy distinguido nos invitó. Como no tengo hijos. Pensé que ustedes dos me podían acompañar. Después de eso habrá una pequeña fiesta entre los empleados. Allí habrá jóvenes de su edad con quién pueden compartir.

Es gracioso que el señor nos vea como unos niños. Tal vez cree que de esa forma nos convencerá de asistir.

Siento pesar por él. Porque tengo comprometido ese día.

Tae-oh y yo acordamos salir este fin de semana fuera de la ciudad.

—¿Niños?

—No tengo ningún problema—responde él. Odio que su voz  haga vibrar cada partícula de mi ser—.Este fin de semana no tenemos juego.

—¿Y tu mi niña?

Negativo. Ahora que sé que este imbécil va a asistir, ni loca acepto, de igual forma no puedo. Tengo mi cita con mi sexy asiatico.

—No puedo sr. Andrew—contesto—.Voy a salir con un amigo ese día y si todo va bien es posible que se convierta en mi esposo.

—¿Qué has dicho mi niña?—Lleno mis pulmones para empezar de nuevo. Mi viejito sabroso se había distraído con el móvil.

—Ella dice que si—interfiere Lance, frunzo las cejas y lo miro—.Está encantada de asistir.

¿Por qué carajos este imbécil responde por mi?

—No, no, señor Andrew la verdad es que... —lance corre hasta donde estoy y me calla colocando sus manos en mi boca.

Pero, ¿Qué demonios?

—Un momento hijita—dice sin despegar su mirada del teléfono—.Debo que atender esta llamada—hago señas con los brazos para llamar su atención pero no levanta la cabeza, pasa por el frente nuestro y me deja sola con él.

—¡¿Por qué le dijiste eso?!—reclamo furiosa, después de empujarlo. 

—Es mentiras que vas a salir con alguien. Solo es una excusa—asegura.

—Por-por supuesto que no—respondo—. Tengo el fin de semana planeado.

—Si—ladea los labios burlón—.¿Con quién?

—Con Tae-oh—su sonrisa se esfuma—.Vamos a salir fuera de la ciudad.

—Cancélalo.

—Estas loco—rio falsamente—.No cancelaré mi cita jamás.

Giro sobre los pies para buscar a  su tío y aclarar todo antes que sea tarde. Este idiota no arruinará mis planes. Sé que lo hizo solo para fastidiarme.

—¿Así es como le agradeces después de lo que está ha hecho por ti?—me freno en seco—.¿De verdad eres así de mal agradecida con las personas que te dan la mano?

¿Que?

—A mi me da igual que no me agradezcas nada. No tengo nada que esperar de ti—siento su cuerpo detrás de mi—.Pero, ¿A mí tío? Quién te dio techo, una habitación y me prohibió traer mujeres para que tú estés cómoda. Así es como le pagas luego de haber...

—¡Bueno, basta!—lo corto.

Desgraciado.

—Solo digo la verdad—lo miro de reojo—.Si te niegas le romperás el corazon. 

Hago una negación y me quedo en el pasillo esperando que el señor Andrew aparezca. Gracias a él me siento la persona mas mala del mundo. Es un imbécil y quisiera desaparecerlo con mis propias manos. Sus palabras fueron intencionales. Sabia que así no iba a poderme negar. Creo que es una venganza por haber ingresado a su cuarto.

—Sr. Andrew—él me sonríe de la manera mas paternal y dulce que hablando mi corazon. Por un segundo me retracte pero al verlo cambie de parecer—.Acepto ir con todo gusto a la presentación del nuevo modelo de Aston Martin.

—¿De verdad?—asisto varias veces—.Fantástico mi niña—pellizca mi mejilla con cariño, muy feliz, sus ojos brillan como dos luceros. Jesús, no me imagino viéndolos tristes me mataría—. Voy a buscar las invitaciones que dejé en el coche. Ahorita regreso.

Asisto con una sonrisa observando su alegría.

—Ya-ya regreso hijos—aprovecho la oportunidad que quedamos solos para dejar en claro al estúpido un par de cosas.

Lo encuentro en la cocina comiéndose los brownies de mani que hornee para él. Me había dado la vuelta y ya no estaba como creí. Parece feliz, masticaba con fascinación y asiente con aprobación con cada trozo que se lleva a la boca.

—Tan malagradecida soy que te preparé estos estúpidos chocolates porque sentía que un simple gracias no era suficiente—deja de masticar y me mira sorprendido—.Por haberme avisado de Rick y todas las veces que has ayudado. Espero que te caigan mal—enrollo los dedos alrededor de la correa de mi bolso y antes que reaccione salgo del apartamento.

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Holaa ❤️
solo quería decir.
Gracias por estár aquí.

¿Qué creen que pasará en la siguiente fiesta?

¿Recordaran todo?

Perdón por los errores.

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