Capitulo 19


Lance...

Salí temprano a entrenar cuando me sentí con la capacidad física de hacerlo. Llevo varios días desde que David me dio aquella paliza que no salgo del apartamento o al menos no a trotar. Cuando me visitó mi abuela tuve que usar maquillaje para ocultar los moretones que todavía se me notan.

Geo la amiga de la bruja piojos utilizó su maquillaje para cubrir los moretones para que mi abuela no se diera cuenta. Al principio dude. Aunque no parecía que lo tuviera, yo sentía que mi abuela lo iba a detectar.

Gracias al cielo y la experiencia de la bonita me salve que me descubriera.

Me recordó que debía reponerlo antes que la infiltrada lo note. Dice que es muy delicada con sus cosas y odia que las agarren si permiso.

Cómo su laptop.

Me confesó que desde que la conoce no le ha prestado ni una sola vez. A la bonita le da rabia porque siente que es egoísmo de su parte porque se supone que son amigas y ella le ha prestado todo pero la bruja no.

Pensándolo bien a mi no parece que sea acto de egoísmo, ya que, a mi tampoco me gusta que toque mis cosas. Soy un león que lo odia totalmente.

No me gusta que entren a mi cuarto, que toquen mi cuaderno, mi block de dibujos y mi telescopio. Cualquier cosa de allí. Esa es una de las razones por la que no dejo entrar a los idiotas de amigos y a las chicas que traigo.

Tengo cosas muy parecidas que no deseo que se me pierda ninguna. 

Mi respiración es errática de todo lo que había corrido. Estoy empapado de sudor, siento las gotas rodar por mi espalda y cuello. Decido descansar porque desde que salí no he parado y aunque no quisiera, necesito descansar.

Las personas que me pasan por el frente voltean a mirar cómo si nunca hubiesen visto una persona descansando en una puta banqueta. Quizás sea mi cara que les llame la atención o mi forma de sentarme.

Brazos y piernas extendidas.

Sé que parece que estuviera insinuando, pero joder, no saben lo bien que se siente sentarse de esta forma.

Una rubia sexy pasa y la miro por el rabillo del ojos mientras estoy hidratándome.

Lleva un conjunto cortito de top negro y falta plisada que no dejaba mucho para la imaginación. Ella al percatarse de mi, me hace un guiño coqueto que me hizo sonreír de manera traviesa.

Miles de imágenes sombrean mi imaginación

Si ya puedo correr, entonces ya puedo follar así que hoy, puede que tenga una noche divertida.

Paso el último sorbo. Ella espera que me acerque. Es una traviesa. Me acerco hasta ella con mi mejor sonrisa y entonces pasa algo que me hace detenerme en seco.

Aprieto los ojos con fuerza y el rostro de la sexy rubia aparece otra vez. Pestañeo y sacudo la cabeza abrumado, tanto que no puedo ir a dónde está la chica y comienzo a correr.

Dios mío.

¿Qué acaba de pasar?

¿Por qué me apareció el rostro de la infiltrada en aquella chica?

¿Qué clase de embrujo es este?

¿Qué me está haciendo?

Desde anoche no puedo borrar de mi mente sus ojos. Lo que causó dentro de mi cuando se enfocaron directo en los míos. Una forma tierna e inocente que expresaron.

Usualmente cuando miro a una chica a los ojos estos solo denotan diversión, lujuria y deseo, sensualidad. Pero jamás, ni siquiera un ápice de dulzura como lo hizo anoche la infiltrada quien estaba muy entusiasmada con el telescopio.

El abrazo que me dio me agarró desprevenido. Aunque fue algo fugaz, lo sentí y no puedo sacar la sensación que me dejó.

Cómo tampoco puedo olvidar sus palabras. Aquél pequeño halago al cual estoy acostumbrado a recibir pero con ella fue diferente.

Porque me hizo sentir...bien y ahora parezco un idiota mirándome en el espejo probando mi sonrisa.

Esto no es normal.

Esto no lo había vivido en mi vida.

Es extraño y quiero que acabe, estoy nervioso, no sé si alguien más lo ha vivido pero quiero quitar a la molesta de Melanie de mi.

Recorrí varias cuadras de la ciudad intentando expulsar todo eso que ella me está causando. Pero no funcionó.  Nada funciona.

Llego a casa como dos o tres horas después recorrer Central park. Me vine a pie desde allá. Buscando la manera de llegar lo más tarde para no encontrarme con la persona en cuestión.

Algunos vecinos me saludan cuando me ven y no les respondo a ninguno. Estoy de mal humor y no voy a fingir algo que realmente no siento.

Otra persona me saluda. Es un hombre mayor, bueno no tan mayor la verdad. Quizás unos cuarenta y tantos años. Solo lo miro pero no le contesto el saludo. Este protesta ante mi mala actitud y le resto importancia ignorando sus palabras.

Que se vaya a la mierda.

Ingreso al apartamento y lanzo la puerta con rudeza. Paso directo hacia mi habitación y también la azoto.

Escucho como otra puerta se abre y miro por encima del hombro. Los recuerdos invaden mi mente al escuchar su fastidiosa voz.

—Estoy bajando — junto las cejas apretando los puños.

Quiero salir, quiero enfrentarla y decirle que me deje en paz. Que deje de hacer lo que sea que me está haciendo.

Lo voy hacer.

Le voy a decir que pare con sus embrujos o la hecho hoy mismo de aquí.

Me da igual si mi tío me regañe. Ella debe irse.

—Es que no conseguía mis llaves—todavía suena en el pasillo, tengo la mano en el pomo de la puerta dispuesto abrir pero me detengo y retrocedo al escuchar que va a salir con alguien—. A mí también me hace feliz de volver a vernos. Pero tenemos que hablar. Hay muchas cosas de las cuales quiero comprender.

El pasillo queda en silencio y puedo oír sus pasos alejarse. Salgo de la habitación para alcanzarla.

Dios mío no sé por qué me siento tan enfadado después de escucharla hablar y no sé por qué quiero saber con quién demonios es que se va a reunir.

Pensé en el imbécil de Tae-oh pero ella sonó diferente. Era como si hablara con un ex o con alguien que ya conoce.

Voy detrás de ella. Ni siquiera se da cuenta que estoy atrás. Estiro el brazo para detenerla y retrocedo al percatarme de lo que estoy haciendo.

Retrocedo antes que sé de cuenta y me escondo en la cocina. Hago una negación y me riño a mi mismo. Asomo la cabeza por el mesón de la cocina y una vez mas mi cabeza se llena de recuerdos, imágenes de anoche y de las que está recreando mi mente.

También recreo imágenes calientes de ella y yo en la encimera de la cocina. Arrugo la cara con horror y sacudo la cabeza para sacar esos pensamientos.

¿Qué es esto?

Vuelvo a mi habitación de nuevo y me siento en la cama. Miro mis manos abiertas dónde las sensaciones persisten, me dejo caer hacia atrás y cierro los ojos.

Me quedo dormido y despierto horas después. Tengo a bigotes encima de mi ronroneando y masajeando mi pecho.

Acaricio sus oreja mientras observo sus rasgos.  Estuve con ella un rato hasta que decido levantarme y... Llevar el maquillaje que la bonita me dijo que debía reponer.

Me dijo cuáles eran y que marca usaba la infiltrada. Así que antes de volver. Ingresé a esas tiendas de mierda y entré.

Por suerte la pelirroja que estaba al frente me atendió. Era preciosa y no dude en pedirle el número. Si no pude salir con la rubia de está mañana. Hoy me la pasaré bien con la pelirroja.

Cruzo por el pasillo que me lleva a la habitación de la infiltrada. Hago una negación crítica viendo el desastre.

¿Cómo es posible que viva así?

Bueno, que se puede esperar de alguien que olvida dónde está parada.

Geo no me dijo de dónde sacó el maquillaje de la infiltrada. Le envío un mensaje para que me diga y ella lo hace enseguida. En la peinadora.

Le doy las gracias.

Abro la gaveta y rápidamente reemplazo lo que usé y me llevo el viejo. Casi que no queda nada.

Me hubiese encantado ver a la infiltrada muerta de la histeria. Pero eso significa tenerla cerca.

Hago un barrido y me fijo en su armario. Entre cierro los ojos.

—Aquí debe esconder sus pócimas o lo que sea que está usando—murmuro para mí.

Abro las puertas y me encuentro el armario lleno de vestidos. Había de todos los colores, de diferentes largos y estilos. Paso cada uno de ellos confundido pregúntame por qué tenía tantos hasta que llego a camisones y suéteres.

Lo que usa actualmente.

¿Por qué todo tan grande y holgado?

Sé que no es la única chica que le gusta usa ropa suelta pero la infiltrada exagera.

Ignoro su extraña forma de vestir y sigo buscando, sigo investigando. En algún lado de esta alocada habitación tiene que haber algo anormal.

Nada.

Solo envoltorios de dulces en las gavetas, algunos lápices, bolígrafos y la crema que yo le presté.

Estoy por dejar la habitación cuando veo que la laptop se asoma por debajo de sus cientos de almohadones. Quise pasar de largo e ignorar, pero aquí estoy con mi fuerza de voluntad metida en el culo frente a su laptop prendida.

Está vez indago mas profundo que la primera vez. Tenía más carpetas que tal vez había pasado por encima. Cada una identificadas con un titulo. 

Parecen que son videos caseros.

Ingreso una al azar y me encuentro con varios videos. Miro por encima del hombro al escuchar un ruido y antes de indagar me aseguro de cerrar la puerta que en caso que regrese haga ruido y me avise.

Hago click dos veces en el vídeo y la pantalla se vuelve negra con una círculo blanco dando vueltas.

Feliz cumpleaños Melanie, feliz cumpleaños querida Melanie, feliz cumpleaños a tiiii.

La pequeña infiltrada se inclina para apagar la vela pero resbala y casi termina hundida en el pastel, todos se ríen incluso ella. 

Niego con la cabeza reprimiendo una sonrisa.

El vídeo sigue, ella está hecha un desastre. Con pastel en las mejillas y en su cabello enmarañado. Vaya parece que el problema de su cabello viene de pequeña.

Todas las chicas de la universidad parecen salir de la peluquería en cambio ella, parece que siempre la encuentra cerrada. Jamás le he visto peinada o por lo menos con el cabello ordenado como las demás chicas. 

Sé que no es la única pero es la más notable.

El vídeo continúa. Está abriendo los regalos. Ella parece muy emocionada y todos comparten esa alegría. Trago con dificultad viendo a una mujer muy parecida a ella abrazándola con todo el amor del mundo, esto me recuerda a la mía. Aquí la piojosa se ve de unos diez años, la misma edad en la que mi madre decidió dejarme.

Hago un gesto de negación mientras el video se reproduce frente a mis ojos. Las lagrimas no tardan en caer. El ultimo cumpleaños que celebré con mi madre tenia la esa edad. A partir de ese momento las celebraciones acabaron, los paseos, los juegos, con el pasar del tiempo quedaron en el olvido. Ya no tenia sentido si ella no estaba, ya no tenia sentido celebrar mi cumpleaños sin mi madre.

Papá hacia su mayor esfuerzo por revivir todo lo que ella construyo pero no funcionó. Ahora solo lo plasmo en dibujos porque esos lugares, escribo para desahogarme cuando me siento ahogado, no odio a mi mamá, pero si me da rabia que me haya dejado, que se haya ido si todo estaba tan bien.

¿Qué salió mal?

Me he hecho esas preguntas a lo largo de mi vida y quiero que me las diga cuando la encuentre, porque cuando termine la universidad, la voy a buscar, dejaré las peleas clandestinas y emprenderé mi viaje.  

—¿Espera princesa y no piensas abrir el mío? — la voz de una hombre me saca de los pensamientos y me hace suspirar, bajo la vista hacia la pantalla y me seco las lagrimas con el dorso de mi mano. 

—¿Pero y los patines?—señala ansiosa, no se aguanta de la emoción, esa la misma actitud cuando me señaló el telescopio—.En un momentito lo abro. Quiero probarlos— se levanta decidida y con torpeza da los primeros pasos para patinar.

Se cae pero vuelve y se recupera. Como si nada. Hasta que después de rodar de un lado a otro llevándose todo por el medio vuelve tomar asiento en el sofá y le entregan su siguiente regalo.

Era algo pequeño.

La piojosa lo abre con el mismo entusiasmo. Parece que el tamaño para ella es irrelevante. Porque no hizo gesto de desagradado o de decepción. Lo recibió con la misma alegría que el primero y devoción. 

—Espero te gusta mi princesa.

—Lo sé.

Salgo de aquellos videos que para mi son dolorosos y me dirijo al escritorio justo a ese carpeta con el titulo que me llamó la atención la primera vez. Le voy a dar reproducir cuando escucho la puerta principal abrir y cerrarse.

Miro por encima de la cama al escuchar pasos, sus pasos, y me apresuro en cerrar el vídeo y guardar su laptop debajo de su pila de almohadones. 

La puerta se abre justo cuando estoy arrastrándome debajo de la cama, mi corazón por un  momento se detiene cuando me tropiezo con algo y se produce un ruido. 

Espero intrigado que se agache, estoy preparado para enfrentarla pero no sucede. Ella sigue de pie sin moverse y de repente empieza a sollozar. 

—Ay papá — dice hipando— ¿Cómo pretendes que te mire igual después de lo que hiciste? Juro que lo estoy intentando pero...no es fácil, no es fácil—su voz es frágil en todo momento. Ella no deja repetir que no lo puede creer varias veces hasta que deja de llorar o al menos es lo que parece.

Es mi momento de escapar sin que se de cuenta antes que salga del baño y me encuentre, me espero uno segundos y emprendo la operación estampida. 

Estoy de regreso en mi habitación, por fortuna la infiltrada se estaba bañando lo que hizo mas fácil mi huida sin dejar sospechas. No sé que pasaba con ella y por qué estaba llorando, pero parecía que sufría, no voy negar que me estremeció escucharla. En todo este tiempo que llevo conociéndola jamás la había visto tan frágil. 

¿Por qué hablaría así de su padre?

Tal parece que la infiltrada, no es tan perfecta como aparenta ser. 

Me estoy alisto para salir. Voy a una fiesta de la chica que conocí en tienda de maquillaje. Hace minutos me pasó la dirección y estoy ansioso.

Tantos días encerrado me esta afectando y volviéndome esquizofrénico.

Rocío mi fragancia como tanto me gusta. Retoco mi cabello y me fijo en la ropa. Siempre bien vestido para que una reina me desvista. Es la parte que más adoro.

Tomo las llaves del coche, mi billetera, un par de condones y escaneo otras vez mi aspecto, me encanta lucir irresistible. 

Le escribo al grupo de imbéciles para confirmar la salida. A ellos también los invitaron a la fiesta. Matt al parecer no irá porque todavía no se recupera de la patada que le dio la piojosa en las bolas.

Estoy encaminado hacia la salida cuando la puerta principal se abre de sorpresa y aparece mi tío. Me freno en seco a pocos centímetros de él. Su boca sombrean una sonrisa al verme y yo también, lo abrazo. 

—Hola hijo mío.

—Tío.

—¿A dónde vas tan guapo?

—A una fiesta—contesto—. y ya me voy. Te veo más tarde.

—Espera, hijo—me detengo a centímetros y me giro en trompo. Enfoco la vista hacia mi tío y levanto el mentón—.¿Le dijiste a Valery?

—¿Que?—reacciono tardío.

—Tu amiga, ¿le avisaste de la fiesta?

—Ella no está invitada—lo miro severo y hace un gesto desaprobado.

—¿Nadie la invitó?

—No, esto solo fue...

—Llévala.

Arrugo la cara.

—¿Qué?— niego —.Olvídalo.

—Dile que vaya contigo—reí ligeramente, esto debe ser una broma—.Anda. Ustedes son jóvenes. Y necesitan divertirse. Créeme que después de la universidad, todo es una mierda.

—¿Estas hablando en serio?

Cruza los brazos seriamente.

—¿Me ves cara de payaso?—mi sonrisa se esfuma en un instante—.Le voy a decir.

—No, tío—me le impongo, alzando un poco el tono de mi voz. La reacción de mi tío me hace sentir que soy un maleducado y me disculpo—.Perdón, tío, es que...

—¿Es tan malo llevarla a la fiesta?

Me quedo en blanco sin saber que respuesta dar.

Es obvio que no es malo. Solo que no la quiero tener cerca y se supone que debo alejarme si quiero que estás sensaciones desaparezcan.

—No pero...

—Le voy a decir.

Estamos en camino hacia la fiesta. Tengo tanta rabia acumulada que cada vez que la miro por el rabillo del ojos quisiera desaparecerla, a los dos, pero en especial ella, quién tuvo la malicia de aceptar. 

Sé que lo hizo con toda la mala intención. Solo para fastidiarme, para molestarme. Porque vi las malas intenciones en sus ojos.  La parte justa me dice que la deje botada pero la parte racional, la consiente me grita que no, que no cometa una estupidez. Pero es lo que se merece por haberme desafiado, ella sabia que eso me sacaría de onda y por eso aceptó. 

—Cuando lleguemos a la fiesta, no quiero verte cerca de mi, ¿de acuerdo? no soy tu puto niñero— le digo entre dientes, conteniendo la rabia.  Mi tío me había puesto la tarea de cuidarla y traerla al apartamento sana, como si se tratara de una niña.

—No te preocupes por mi, se defenderme sola, no te necesito —revira, la miro por el rabillo del ojo. 

—Admite que lo hiciste para joderme—no pude resistir y preguntar, dios mío, porque tengo tanta rabia dentro de mi.

—No.

Suelto una risa seca y carente de gracia.

—¿Me crees tonto?— niego —.Lo hiciste con toda la mala intención. 

—Ya te dije que no.

No le creo.

—¿Y por qué aceptaste?— se queda callada, dándome la razón —. Eres una infantil — no me refuta y decide ignorarme—.Te lo repito. Te quiero lejos de mi y cuando te diga nos vamos, nos vamos, ¿bien?

—Tu no te mortifiques, tengo quien me pueda buscar.

—Así, ¿quien?

—Tae-oh.

—¿Y piensas que él te va a buscar a la hora que te de la gana?—inquiero con burla—Tienes días conociéndolo. Eso no será posible. Quieras o no te vendrás conmigo — sentencio y ella no vuelve a hablar, cuando nos bajamos del coche antes de ingresar a la casa, la tomo del brazo y con las vibraciones en mi cuerpo la acerco hacia mi —.No te conozco —la suelto y me adentro a la casa. 

Saludo algunos conocidos y me reúno con Kelly a quien la sorprendo con un beso en la mejilla. Ella carga un sexy vestido blanco, brillante, de falda corta. El escote de la espalda le llegaba hasta la cintura, sin dejar nada para la imaginación. Pude apreciar dos sexys hoyuelos. Cuando se da vuelta, contengo la respiración. Trato de no ser tan descarado y mantengo la mirada en sus lindos ojos azules.

Dios.

Es una diosa.

—Hola— me da un beso largo en la mejilla, el olor de su perfume invade mis fosas nasales. Huele a que me va a destrozar.

—Te ves increíble —digo y alguien distrae mi atención de su sexy boca, que muero por morder. 

La infiltrada pasa con un vaso entre sus  manos moviéndose al ritmo de la música. Se acerca a la mesa donde están todos los aperitivos y se estanca allí, estira el brazo y empieza a comer.

—¿Vienes con ella?—enfoco mi vista hacia Kelly. Ella está mirando dónde está la piojosa que no deja de comer y bailar —. ¿Quien es?

Bajo la vista para responder su pregunta. La pelirroja está esperando mi respuesta con un mirada intrigada y curiosa.

—Es mi hermana —los ojos de ella vibran de la sorpresa.

—¿De veras?

Asisto despacio.

—Pero no se parecen en nada —detalla — ella rubia y tú moreno.

Mierda.

—Bueno eso suele pasar ¿no?

—Mucho — digo, la infiltrada sigue comiendo y cuando se percata que la estoy viendo, me saca el dedo del medio y se retira.

—Vaya que amor — comenta con sarcasmo y finjo una sonrisa, acorta las distancia, pegando nuestros cuerpos —. Es muy lindo de tu parte que la hayas traido— da un vistazo hacia atrás —. Es hermosa.

—Ajá—ella se ríe ante mi seca aprobación y se pega más a mi cuerpo.

—¿Quieres bailar o prefieres que nos divertamos? — pregunta a centímetros de mi boca. Sonrío encantado ante su descaro y beso profundamente sus labios.

—Vamos—sus ojos azules chispean y me devuelve el beso tomándome por el cuello.

Me reintegro a la fiesta frustrado. Kelly me pasa por el lado del hombro y me golpea con dureza. Quiero disculparme pero ignora mis llamados.

Quise hacer tener sexo con ella. Y algo extraño ocurrió. Mi amigo, mi compañero de aventuras no funcionó y pesar que estaba exitado, no pude hacer la tarea. Aquello murió justo cuando iba hacer mi estocada y por más que intenté que volviera a la vida, él no resucitó.

Camino hasta el bar. Está casa era grande y eran de esas gente de dinero. Había hasta mesa de pool y una rockola de esas antiguas, también un juego de esos antiguos dónde juegas pac-man y otras mierdas más.

En esa máquina esta la infiltrada, junto a ella varios chicos que le animan a jugar mientras bebe.

Mientras tomo, no le quito la mirada y vigilo a los idiotas que están cerca que parecen muy felices con ella.

Si supieran que es una despistada, presumida y olvidadiza. Que tiene complejos de Voldemort y es un desorden total, contestona. Que está loca.

Si supieran como es realmente, la rubia, no estarían allí como pendejos alabando.

Sigo bebiendo mientras mas gente se le une. Kelly me mira a los ojos y la ignoro, no estoy para dramas. Solo quiero disfrutar y ver cómo estos idiotas halagan a la bruja piojosa.

Cuando queda sola, me incorporo de la barra y arrastro el vaso conmigo. Me acerco sigiloso y determinado en su dirección. Quedé aburrido con lo que pasó con Kelly y me quiero largar. Ninguna chica de aquí me llama la atención—ni siquiera la cumpleañera que está igual de linda — y se me quitó las ganas de todo.

Mis amigos estaban aquí pero seguro ellos si la estaba pasando bien. Mientras yo estoy pasando el trago amargo.

La bruja sigue jugando como si no hubiese un mañana y no se percata que ha quedado sola.

—Hey — le doy un sorbo a mi bebida —. Infiltrada.

—Adoro este juego, es tan adictivo.

Ruedo los ojos y la hago perder.

—¡Pero que demonios! — alza los brazos en señal de protesta y se gira hacia mi, su cara pasa de confundida a enojo en un segundo —¡Lance!

—Vamonos.

—¿Que? — mira la hora su teléfono —. ¿Tan rápido?  ¿Que tanto ha pasado? — niega —.Una hora.

—Esta fiesta está aburrída.

—¿Aburrida?— me mira ironica —. ¿Tu, aburrido? Crei que te estaba divirtiendo con Jessica rabid.

—Las cosas no funcionaron — confieso y levanta una ceja, ruedo los ojos —. Sin comentarios.

—¿El amigo no funcionó? — se burla — ¿o te lo mataron de una patada?

Rio falsamente y le saco el dedo del medio.

—Quedemonos un rato más —pide — la estoy pasando super con...— mira a su alrededor y hace una mueca de decepcion —. Bueno, la estoy pasando super, ¿Sabes que es esto?

—Si—digo indiferente e ignoro su cara de entusiasmo, siempre tan expresiva.

—Es una máquina antiquísima pero genial—lo miro — ¿quieres jugar?

Miro la máquina y después a ella, a quién el entusiasmo no desaparece, vuelvo a mirar la máquina dubitativo.

—¿Has jugado alguna vez? — llevo mi mirada hasta ella—. Si no sabes, te enseño. Es fácil. Bueno es pac-man, no es tan complicado, ¿te ánimas?

Suspiro y le doy un sorbo a mi bebida, la dejo en el piso y acepto luego de meditarlo.

—Una hora—le advierto ya motivado y ella asiste dando saltitos.

—¿Hacemos esto más divertido?— propone.

—Ay no infiltrada, no empieces.

—Que aburrido — se queja haciendo una mueca con su boca, ruedo los ojos —. Solo quería decir que cada vez que se pierda un shot.

Giro mi cuello hacia ella.

—Estas loca— le digo— ¿y quién va a manejar de regreso?

—¿Acaso no te has fijado la casa en la que estamos? — suspiro —. Tiene cientos de habitaciones. Podemos usar la que queramos. Relájate. Y disfruta la montaña rusa de la vida.

Suelto una carcajada.

Está chica está demente.

—Ademas necesito despejar mi mente — sigue hablando — hoy me encontré con mi papá y quiero por lo menos un día. Olvidarme lo que hizo.

Me lleno de curiosidad y no puedo evitar preguntar.

—¿Y qué hizo?—guarda silencio y aparta la mirada, se dió cuenta que habló demás.

Ahora estoy intrigado, más ahora que recordé, cuando ingresó a la habitación llorando y diciendo aquella palabras.

Tal vez ella no me lo diga, pero la bebida si.

Entonces acepto el reto.

—¿Diez rondas?

—Quince—propongo y hace un gesto positivo con la cabeza.

Sonrío con interés y me pongo en frente de la maldita maquina.

Quizás está noche no sea tan aburrida como creí.

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Capitulo de Intriga 🤭🤭🤭
Espero no me maten jajaja
Las amo.

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