YuRen

🎠SleenCallahan 


La brisa corre fresca cuando, con calma y como si se tratara de la obra de arte más delicada, el cielo se tiñe en tonos que pasan de un lindo naranja a un brillante azul. Hay unas pintitas blancas comenzando a brillar en medio de la extensión del firmamento. Y con ello, las luces de las farolas encendiéndose, brillando y queriendo robar la completa atención de los transeúntes que hay a esa hora por la calle.

YuRen arrastra los pies al caminar, el pedal de su bicicleta golpeando constantemente su pantorrilla hasta que el aparato es dejado a un costado de su vivienda esperando a que las horas pasen y llegue el lunes cuando volverá a ser de preciada utilidad.

La chica sabe que su madre está en casa cuando lo primero que le recibe al abrir la puerta principal, es el sonido de unas ollas y su dulce voz cantando una de las tantas canciones que la mujer ha estado escuchando a lo largo del día.

"You don't have to say I love you to say I love you.

Forget all the shooting stars and all the silver moons..."

-¡Hola gatito!~

-Hola, mamá...

La voz desganada de la chica hace que su madre salga de la cocina y se dirija hacia ella, su mirada tornándose curiosa a medida que se acerca. Sus manos se sienten frías cuando toca el cuello de su hija antes de apartarle unos mechones de su rostro, como cuando era pequeña y sus ojitos estaban brillantes aguantando las lágrimas que el dolor de una raspadura en la rodilla le producía.

-¿Te pasó algo?

YuRen suspira, y cierra sus ojos al momento en que aparta las manos de su madre y le abraza. –No, mamá. Solo estoy cansada...me he quedado estudiando y siento mi cerebro fundido.

-Has estado estudiando mucho últimamente. – Responde Lian con un suspiro. – ¿Esto tiene que ver con lo que dije el otro día?

-Tiene que ver con que he bajado mis notas y me come la desgracia. – YuRen ríe un poco y se aparta de su madre, escapando, claro que sí. – Voy a ducharme, má. ¿El enano dónde está?

Lian frunce su ceño mientras ve a su hija subir las escaleras de forma desganada, desde atrás y en la forma en que se hunden sus hombros parece que ha estado peleando una guerra contra mil hombres y dragones. Su cabello le llega hasta la cintura y parece que eso le hace ver más frágil de lo que su hija ha mostrado ser.

-¿Má?

-Lo envié a limpiar su habitación. Un verdadero chiquero si me permites decir... - La mujer responde mientras se cruza de brazos y alza una de sus cejas. – Mas les vale que se apresuren, hoy he hecho mi especialidad culinaria.

-¿Estofado de zarigüeya y pulgas en el arroz?

-¡Jin YuRen!

🎭

El silbato suena y Yuren vuelve a tirarse en picada al agua. Es el décimo clavado que intenta y por un momento se le cruza la idea de no salir a la superficie y quedarse eternamente en esa burbuja en donde sus pulmones no son de gran utilidad. Sin embargo termina impulsándose hacia arriba y su cuerpo agradece tomar una gran ración de oxígeno antes de que la voz de la entrenadora chille en sus oídos.

-YuRen, concéntrate maldita sea. ¿Puedo saber en qué demonios estás pensando? ¡De no ser porque tienes la cabeza pegada al resto del cuerpo serías un muñeco defectuoso y vacío!

-Lo siento, Jennie.

-¡Un "lo siento" no arregla nada! ¡La competencia está encima y lo único que has logrado esta semana es saber llevar el ritmo de nado porque ni hablar de la velocidad! – Grita y sigue diciendo cosas que el final YuRen no escucha, porque mientras una parte de ella agradece estar lejos de Jennie y su libreta, la cual probablemente estaría estrellando contra su cabeza una y otra vez; la otra mitad desvía la mirada a ese lugar en dónde siempre está su adorada KaiLi y que hoy, está vacío. La chica frunce su ceño levemente, su expresión flaquea y toma un respiro antes de hundirse y nadar hasta la orilla. La joven entrenadora sigue gritando y se indigna en el momento en que la chiquilla sale del recinto sin siquiera permitirle acabar el regaño. YuRen bastante tiene como para que Jennie venga y le critique un poco más.

Las puntas de sus dedos están rojas cuando entran en contacto con el agua tibia de las duchas, el color degradándose hasta convertirse en un color parecido al melocotón en el centro de sus manos. YuRen suspira, y mientras se toma su tiempo bajo la lluvia artificial piensa en lo mal que le han salido las cosas últimamente, siente que es una carga, en especial para KaiLi y que aun cuando puede ayudarla no lo ha hecho por temor a joderla. Siente que ha sido una mala persona y que se está alejando de la chica que más quiere, lo peor es que es por cuenta propia. Porque YuRen sabe que se a comportado como una loca y que últimamente sus celos están tan al borde que llegan a ser estúpidos. O bueno, quizás estúpidos no es la palabra adecuada, pero desde que MinSook apareció, YuRen definitivamente no es feliz y llena de brillos. Se siente más insegura de lo que debería aún cuando KaiLi le a mostrado que no debe dudar de ella ni de nadie, la verdad.

Ella realmente quiere volver al tiempo en donde las cosas eran más fáciles y sus inseguridades estaban controladas, al tiempo en donde ese temor de ser herida y botada estaba obsoleto y todo parecía tener un mayor nivel de color y luz. No lo quiere reconocer, pero extraña a JunA y Kristy, a Hanna y en cierto modo a todas las demás y sus personalidades chispeantes y alegres.

En tonos dramáticos, extraña el pasado y eso no es nada bonito.

🎭

-DinoDino~ mamá dice que bajes a... ¿Qué diablos te pasó?

YuRen está en su cama, con la cara hundida en su almohada mientras grita a todo lo que sus pulmones y cuerdas vocales dan. A estado tratando de no romperse a llorar desde el momento en que entro a su casa de regreso del instituto, sin embargo; perdió la batalla cuando trató de desenredar su cabello de la liga y no pudo, se frustró y bueno...las cosas comenzaron a caer por su propio peso.

-Hermana ¿Estás bien?

-¡Lárgate de aquí, bicho! ¡Déjame en paz! –La castaña no está con su mejor imagen cuando se sienta en su cama y prácticamente ruge a su inocente hermano. El menor se asusta y corre fuera de la habitación de la mayor mientras grita "¡Mamá, algo le pasa a YuRen!", asustado y es que el niño nunca ha visto a su hermana llorar.

Despeinada, con el poco delineado corrido, un humor del demonio y su habitación hecha un desastre, sí. Llorar, jamás.

Lian llega unos cuantos segundos después, YuRen sabe que su madre ha subido las escaleras de dos en dos, quizás hasta de tres en tres; apurada a ver qué es lo que le pasa a su retoño mayor.

La chica no necesita decir demasiado cuando su madre se acerca y la rodea con sus brazos, prestándole su hombro para que ahí derrame cada una de las lágrimas que ha retenido durante tanto tiempo, gimoteos y sollozos, palabrotas e insultos que van menguando conforme pasan los minutos. Para cuando YuRen deja el dramatismo y ha sacado todo fuera, su madre está acariciándole la cabeza con ternura. – Mi gatito montés... - La voz de la mujer suena agradable, suave y mimosa. - ¿Quieres saber qué es lo que pienso?

-No, me regañarás.

-Pues qué pena, bebé. Me vas a tener que escuchar. – Ríe un poco, pasando sus dedos delgados por los ojos marrones de su hija con cuidado. – Yo sé que tienes un carácter horrible, eres una maleducada con creces cuando algo o alguien te molesta y no tienes pelos en la lengua. Vaga de vez en vez y dormilona también. Boca sucia y embustera.

-No me estás ayudando mucho, Lian...

-Calla y escucha a tu madre, pedazo de gato mal hecho.

-¿Mal hecho? Te recuerdo que fuiste tú quien me fabricó.

-Si supieras, mi vida. Las locuras que me haces recordar con tu sola existencia.

-¡Mamá! Que horror, no quiero saber. – YuRen hace una mueca de asco provocando que su madre se ría y le dé un golpecito en la frente.

-Tú ya sabes cómo se hacen los bebés. No me vengas con mojigaterías. – Lian suspira y antes de que a YuRen se le ocurra decir algo más tapa su boca con una de sus manos, importándole poco que la chica, sí, su hija que roza la adultez completa; esté lamiendo su palma para ser liberada. – A lo que iba...tú puedes ser todas esas cosas "malas" y peor, testaruda como nadie, celosa y gruñona pero si KaiLi te ha querido así tal y como eres, no tienes porqué creer que te dejará por alguien más. ¿Qué importa si esa tal Minsook la conoce hace más tiempo que tú? ¿Si se muestra más segura o si tiene facilidades para incluirse con tus amigas? Tú eres especial, como un cactus con flores brillantes en medio del desierto. No pierdas y te alejes de KaiLi, porque esa chica tiene los huevos suficientes para quererte e internarse en ese corazoncito que tienes bajo siete llaves rodeado de un campo de minas y granadas. – Para ese entonces, YuRen mira con atención a su madre. Sonriendo suavemente cuando se da cuenta de que al final lo único que le hacía falta era hablar con la mujer que le dio la vida. – Déjate querer así como eres y sigue siendo tan segura de qué lugar ocupas en este mundo. Las cosas mejorarán siempre y cuando pongas de tu parte ¿bien? – La menor asiente, limpiando sus ojos y acercándose de nuevo a su madre, esta vez abrazándola tan fuerte como puede, susurrando un "Gracias, preciosa mamá".

- De cualquier manera...si te rompen el corazón, no dudes en que puedes decirme y yo me encargo de bañar a KaiLi en pegamento y plumas con tal de que te rías un poco...

- Claro, mamá. – Y la chica ríe, sin embargo sabe muy bien que su madre es capaz de hacer eso y mucho más. Después de todo, de ella es de quien ha aprendido la mayoría de sus actitudes.

🎭

El fin de semana llega y se va tan rápido que YuRen siente que no ha dormido lo suficiente cuando deja su bicicleta asegurada en uno de los tantos pilares disponibles para aquellos transportes de dos ruedas. Bosteza y el saber que la primera clase del día es aritmética le hace doler en lo más profundo de su corazón, sin embargo, tiene una buena actitud y la nube de lamentos que se cargaba antes a ido desapareciendo mientras camina por los pasillos de la institución, las muchachas del club de natación le saludan al paso con medias sonrisas antes de que una conocida voz llame su atención.

-¡YuRen!

-KyungRi~ ¿Qué tal te va, preciosa?

-No tan bien como a ti me parece... ¿A qué se debe?

-Estar viva y a tiempo para las clases es suficiente, creo. – YuRen enlaza uno de sus brazos con el de su amiga, desviando su camino momentáneamente hacía la cafetería. - ¿Quieres un café?

-Te has cortado el cabello, Xiao Yu~

-Quizás... ¿Quieres el café sí o no?

-Te pusiste bonita para KaiLi, seguro. – La bajita mueve sus cejas de modo sugerente mientras sonríe sin mostrar sus dientes. – Serás la próxima primera dama muy pronto ¿sabías? Las inscripciones para la presidencia del centro de estudiantes están abiertas.

-¡KyungRi!

Para ese entonces, YuRen está con las orejas rojas y es que si bien reconoce tener de novia a la hermosa chica de ojos esmeralda, aun le es difícil hablar del tema abiertamente, y no es por vergüenza, claro está. Es porque ella perfectamente se pondría a tartamudear y su rostro estaría encendido como una flamita roja y probablemente acabaría lanzándose tras algún arbusto tal y como lo haría MoonHyun. Y no, la única persona que tiene permiso de verle avergonzada hasta la más pequeña de sus células es su novia, nadie más. 

Después de que KyungRi se ha burlado abiertamente de ella es que van al salón de clases correspondiente. YuRen lleva dos bebidas calientes en sus manos, una para ella y la otra para KaiLi, a quien saluda con un beso ciertamente tímido una vez que se ubica a su lado, de momento, el maestro aún no ha llegado.

ㅡ Buenos días, Xiao Yu~

ㅡ Mi mamá te envío un pedacito de pastel, te compré tus galletas... ㅡ La castaña habla tranquila cuando le acaba de entregar los bocadillos a su chica, sonriéndole y de alguna manera arreglándoselas para sentirse culpable de haberla estado alejando los últimos días antes de que la conversación con su madre le iluminara el camino. Su madre...una loca mujer con grandes consejos.

Misteriosos son los caminos del señor, dicen.

ㅡ Te ves más bonita hoy...

ㅡ Tal vez... Xiao Li. ㅡ En ese momento hay un pequeño rubor adornando las mejillas de la chica, ese que trata de ocultar tras el sorbo que le da a su café. ㅡ ¿Puedes...quedarte hoy?

ㅡ ¿Hoy?

ㅡ Quiere hacer guarradas contigo, KaiLi. En el escritorio del profesor seguro. ㅡ Y esa, señoras y señores es la metiche Park ChanMi poniendo de cabeza cualquier tipo de conversación decente.

ㅡ Esa eres tú, Park. La que hace guarradas cuando los profesores no están.

ㅡ Wah~ YuRen...No te lo voy a negar, pero me ofendes demasiado temprano. ㅡ La alta pone una de sus manos dramáticamente en su pecho antes de querer abrir el paquete de galletas que tiene KaiLi en su poder. Claro, eso no sucede porque YuRen está dándole una palmada a su mano antes de entregarle otro paquete de galletas, sellado pero sin el sticker de las chicas superpoderosas.

🎭

Es hora del almuerzo cuando el tema de postular a KaiLi como la nueva presidenta estudiantil sale a colación.
El grupo de amigas se nota animado, incluso TaoZi sonríe cuando, a futuro, se visualiza a la morena de ojitos brillantes dirigiendo las actividades del año.

ㅡ Podríamos pedirle a JunA unnie que tome las fotografías para la campaña. ㅡ Dice una elocuente HunAh. ㅡ Sus fotos siguen siendo las mejores que he visto.

ㅡ Sí, además; entre nosotras podemos encargarnos de la propagandas con las chicas de nuestros clubes y cursos. ㅡ XingLiang habla, su cabello peinado en una coleta dándole un aspecto profesional, como quien habla de marketing y ventas publicitarias de una gran empresa.ㅡ Todo se haría de forma progresiva.

ㅡ Primero los clubes, luego ¡El mundo! ㅡ Salta MoonHyun. ㅡ Emperatriz KaiLi, estoy a sus órdenes~

La morena sonríe y asiente agradecida con el efusivo apoyo y planes que tienen sus amigas para hacerla triunfar en las elecciones estudiantiles y es que vamos, la cosa no está muy fácil. Sunny y Rosé se han postulado también y cada una tiene propuestas buenas, demasiado buenas se atrevería a decir. Sin embargo, se siente segura y es que aún cuando se planteara la idea de perder, sabe que todas habrán hecho lo máximo posible y aquello también es digno de reconocer. Aunque claro, como a dicho su prima y su lado competitivo a flor de piel, el perder jamás tiene que estar entre las opciones.

YuRen alcanza a tomar su mano bajo la mesa y le sonríe, está claro, el perder jamás debe ser una opción.

🎭

El sol aún alumbra en el cielo cuando YuRen tapa los ojos de su novia y le hace caminar entre los pasillos del instituto hasta la sala de música. Aún hay algunas estudiantes alrededor, pero nada de qué preocuparse cuando la chica se encarga de espantarlas para que en aquel lugar solo estén ellas dos.

ㅡ ¿Ya me puedo quitar la venda?

ㅡ No, porque sin venda no hay sorpresa. Y sin sorpresa no hay magia.

ㅡ No me vas a drogar, ¿verdad YuRen? ㅡ KaiLi se apoya en lo que cree es el pizarrón, escuchando como su pareja camina de aquí a allá quién sabe haciendo qué.

ㅡ ¿Crees que si te quisiera drogar o hacer algo por el estilo lo haría aquí, en la escuela? Mínimo algo más elaborado y tenebroso, cariño.

ㅡ Cierto...Tus amigos raros te ayudarían.

ㅡ Exactamente.

La morena suspira, y hay un toque de nerviosismo en su cuerpo, el cual aumenta cuando de la nada, YuRen se acerca y rodea su cuello con sus brazos antes de besarla suavemente en los labios. Un toque bastante inocente antes de que la chica haga su camino hasta el oído de KaiLi.

ㅡ Perdón...

ㅡ ¿Por q...

ㅡ Déjame acabar, por favor. ㅡ Y ahí hay espacio para otro beso, uno que requiere un tacto de labios más esforzado. ㅡ Perdón por ser una estúpida las últimas semanas. Yo...

ㅡ ¿Quién te dijo que estabas siendo estúpida?

ㅡ Jin KaiLi, cállate por el amor de Dios. Esto es difícil.ㅡ Y aunque la voz de YuRen suene seria, KaiLi sabe que está sonriendo, por eso sonríe también. ㅡ Perdóname por ser uraña, por comportarme mal y enojarme contigo. Por, en algún momento, haber desconfiado de ti y dejarte media abandonada... yo...lo sabes, es difícil saber que estás aquí.ㅡ La chica con la sonrisa parecida a la de un felino toma la mano de su novia y la posa sobre su pecho, ahí en donde está su corazón, latiendo rápido y delatando que no está tan tranquila como muestra su voz.ㅡ y ya no hay nada más que pueda hacer aparte de quererte...Te metiste bajo y muy dentro con tanta facilidad que aún no lo entiendo pero... JunA me ha dicho que estas cosas no hay que entenderlas, hay que sentirlas y yo...ㅡEl agarre que tiene YuRen sobre la mano de su contraria tiembla un poco. El latido de su corazón aumentando su velocidad.

ㅡ Yo también lo siento, te siento a ti y como tú corazón parece querer correr afuera. Tus piernas deben estar temblando como gelatina mientras estás arrugando tu nariz y poniéndote rosa, como una versión remasterizada del gato de Alicia en el país de las maravillas.

Y en ese momento, hay algo nuevo creciendo y explotando en el abdomen de YuRen, mariposas por montón, fuegos artificiales, plumas blancas quién sabe. Pero ahí hay algo nuevo y que se alimenta del único toque que tienen pues esta vez, no se están mirando a los ojos porque KaiLi está con los ojos vendados y YuRen los tiene cerrados fuertemente.

ㅡ ¿Tengo razón?

ㅡ Cómo siempre, señorita KaiLi...ㅡ YuRen ríe poquito antes de separarse y alejarse un par de pasos.ㅡ Ahora...No se como decir sutilmente que te cantaré una canción así que... Jin KaiLi, no te rías si desafino.


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