XingLian


♫ themuzaa


—De acuerdo, esto no está saliendo como se supone que debería de salir. Pensemos en opciones. Oppa, —Llamó la atención del chico que estaba recargado en el demostrador de vidrio. —dame opciones.

—Lanzarte de un puente. Fácil, rápida, momentáneamente dolorosa, te libera de cargas y aparte apareces en el periódico. —El muchacho sopló sus uñas con desinterés —Todo mundo gana.

—Tú no puedes estar hablando en serio. Morir no es una opción —XingLian suspiró pesadamente. —Tú eres mayor que yo, debes tener experiencia en este tipo de cosas —Llegó hasta él y con rudeza empezó a sacudirlo. —¡DaeHyun oppa! —Gruñó mientras hacía un puchero. —Deja de mirar tus uñas y préstame atención.

—Ah, estas extranjeras me van a volver loco ¿Para qué quieres mi ayuda, si la que tiene que actuar eres tú? —DaeHyun le apartó los brazos de su cuerpo y la encaró. —Te han quitado la mitad de tu beca, tus padres están enojados contigo por tu repentina relación lésbica y ya no te envían dinero, te apegaste mucho a Hannah en vacaciones y ella te pidió un tiempo hasta que tu dramática actitud cambiase. —Le miró con frustración. —¿En dónde entro yo?

—Oppa, no tienes que ser tan cruel con tus palabras. Sólo necesito ayuda. —XingLian bajó su rostro apenada.

—¡Ah, no! ¡Eso si qué no! —DaeHyun abrió sus ojos y le señaló con el dedo. —A mí no me vas a comprar con tus baratas imitaciones de dramas. Quieres ayuda, pero te niegas a dar un paso por ti sola. Sólo te he escuchado renegar sobre lo que te pasa, pero no estás aprendiendo nada de esto. Se supone que tú eres china ¿Dónde quedaron los proverbios, Confucio, Buda, Alá o cualquier otro personaje mal ubicado geográficamente? ¿Dónde está ese sentimiento de "Superioridad" que les implantan a ustedes los chinos al nacer?

—Oppa, estás siendo racista. —La chica le recriminó con el ceño fruncido.

—Y tú estás siendo una ingenua, pero al parecer nadie te debe decir nada ¿Verdad? —Le miró de forma acusatoria.

—P-pero oppa, yo n-no...

—¡Shh! —Alargó su brazo y con el dedo índice tapó la boca de XingLian. —Soy bidente y sé que de esa boca comunista tuya va a salir algo que no debe de ser. Vete a la cocina antes de que mande a lavar tu boca con jabón en polvo. —Exasperado, le señaló la puerta de la cocina.

—P-pero...

—¡Eish! Vete —Le volvió a señalar.

Derrotada, XingLian se fue con la cabeza baja, a la parte trasera de la cafetería en la que trabajaba junto aquel chico.

Frustrada, se quitó el mandil rosa que llevaba adornando su delgado cuerpo desde que empezó su turno. Llegó a una silla que estaba arrumbada en el rincón y se sentó allí.

El rincón de la vergüenza; es el nombre que DaeHyun puso a aquella esquina. Cada vez que XingLian decía algo que a su compañero no le gustaba, la enviaba ahí. Era la tercera vez en la semana que visitaba su rincón.

Suspiró frustrada.

Quizás no había sido un buen inicio de mes. Quizás no había sido la mejor época de su vida. Bueno, quizás ni siquiera levaba una buena vida. Hasta hace unos meses, la vida de la china estaba relevantemente bien. Sí, había hecho un escándalo con su actual... ¿Pareja? por culpa de sus absurdas inseguridades, casi se lleva entre sus piernas a una de las felicidades de su vida.

Luego de aquel percance, Hannah y XingLian, habían pasado unas vacaciones de ensueño. Decidieron no regresar a sus lugares de origen, puesto que, terminadas las vacaciones, ellas se separarían por la universidad de Hannah y el instituto de XingLian. La mayor parte del tiempo se la mantenían juntas, pasaban tiempo con sus amigas, escuchando la lírica voz de Hannah, bailando canciones románticas en algún espacio público, disfrutando de películas de acción, e incluso se pasaban horas sin decir ni una sola palabra; se dedicaban a ellas, a las miradas, a los dulces besos y las caricias inocentes que de vez en cuando pedían por ser mayores.

Todo había salido de maravilla hasta que < LA NACIÓN DEL FUEGO ATACÓ >, según había dicho YuRen.

Un día de ocio, acompañada de Hannah, revisaban juntas su cuenta de correo electrónico. Hannah le abrazaba desde su espalda y recargaba su mentón en su hombro. XingLian apretaba botones, leía de forma rápida, borraba lo innecesario y dejaba lo importante. Cuando procedía a apagar su procesador, un correo procedente de la institución encargada de su beca, llegó.

Con duda sobre la intención del correo, lo abrió.

Quiso regresar el tiempo y no haberlo hecho. En el correo especificaba que debido a la cantidad de aspirantes buscando una oportunidad en su instituto, el número era mayor al de las expectativas, y para poder dar oportunidad a otras personas, las becas totales se habían acortado a un 50%. XingLian cerró la computadora con rapidez. Detrás de ella, Hannah se tensó. No supo si susurró su nombre o si le sacudió el cuerpo. Ella no podía reaccionar.

El pánico le aterró. La escuela era el principal motivo de estar ahí, había conocido a personas hermosas, disfrutó del amor ¿Por qué quitárselo de esa forma? ¿Por qué a ella? No había hecho nada malo a nadie.

Sin saber qué hacer, empezó a soltar quedos balbuceos en los brazos de Hannah. Se desesperó. Si no tenía esa beca entonces tendría que desertar de la escuela, lo que significaba varias cosas: Adiós a sus amigas, adiós a sus sueños, adiós a todos sus esfuerzos y sobre todo adiós a Hannah.

Antes de empezar a hiperventilar, Hannah le sacudió el cuerpo de manera frenética. Ésta le miraba con luz en su rostro. Había pensado en algo, y al parecer era bueno.

—XingLian ¡Tengo una idea! No todo está perdido —Exclamó alegre.

—¿U-una solución? P-pero ¿qué puede ser? —Miró a la contraria con extrañeza.

—Puedes trabajar de medio tiempo. Conozco a un oppa que atiende la cafetería de sus padres. Podrías escoger tu horario dependiendo del que te asignen en el instituto. Sé que es bien remunerado y podría funcionar —Soltó de manera rápida la información.

—Pero si consigo el trabajo tendría menos tiempo para ti. Entre la escuela y la cafetería ¿qué tiempo quedaría para nosotras? —Sin ser consciente de la oportunidad que se le estaba brindando, ahí estaba ella, siendo pesimista cómo siempre.

—Tú no hablas en serio ¿Verdad? —Hannah le miró con el ceño fruncido. —Si no consigues el dinero extra eso nos podrá más lejos, significaría que te irías de aquí ¿Eso es lo que quieres? ¿Prefieres vernos cada vez que sean vacaciones a hacerlo, aunque sea unas horas a la semana? —Le miró de forma triste.

—¿Qué? ¡No! Claro que no. —Agitó sus manos para enfatizar sus palabras. —Pero estoy tan acostumbrada a tenerte conmigo, que verte por poco tiempo será muy duro para mí. —Susurró quedamente. Como si decirlo le costara.

—Para mí también será difícil, pero algún sacrificio tendremos que hacer por nosotras ¿Verdad? Preguntó de forma dulce a su novia, ésta cerró sus ojos y afirmó con la cabeza. —Esa es mi chica. —Alzó con delicadeza su rostro y estrechó sus labios suavemente.

Cualquier persona pensaría que después de aquello, las cosas se solucionarían. Una absurda mentira.

Antes de comenzar las clases, XingLian empezó en el empleo que Hannah le había conseguido, al principio pensó que sería difícil y vaya que no se equivocó. El chico con el que trabajaba era amigo de Hannah; un chico alto, ojos redondos y boca prominente. Al principio creyó que el chico sería apartado y sólo sería un ente más.

Pero en cuanto empezó su turno, el chico empezó a llamarla con sobrenombres como La china, la comunista, hija de buda, ojitos de raya, la fabricante, sueldo base, entre muchos más. DaeHyun no creía en la debilidad y mucho menos en los rangos personales. Todas las personas eran igual y por lo tanto las insultaría con cariño sin temor a una remienda. Al principio fue incómodo, luego de aquello la relación de subordinada a sueldo base y jefe mandamás se dio con naturalidad.

DaeHyun fue la persona que le incitó a decirles a sus padres sobre la relación que mantenía con Hannah. Él le argumentó que era seguro que sus padres preferirían que su hija estuviese con una mujer a con un hombre.

—Si no hay hombre, no hay hijos, si no hay hijos, hay carrera artística asegurada ¿Sabes qué significa eso? Más plata para ellos, nada puede salir mal chinita.

La lógica de DaeHyun era fantástica, si tan sólo todo mundo pensara como él. En cuanto tomó el teléfono y le mencionó a su madre sobre la relación, ella pegó el grito en su cielo chino. Gritó palabras que la misma XingLian desconocía, se sintió apenada pero jamás herida, su madre nunca le diría cosas hirientes; en cambio su padre si lo haría.

La conversación duró más de tres horas, entre gritos y llanto, el resultado fue una ley de hielo de dos semanas y el retiro del poco apoyo económico. Hannah estuvo con ella en todo momento abrazándola. No podía ser más feliz.

Cuando DaeHyun se enteró del resultado de su asombrosa idea, gritó un montón de palabras sin sentido o coherencia. Xing le preguntó sobre todo lo que gritaba y él le dijo que insultaba a sus padres en chino, pero como no conocía tal idioma del diablo, prefería inventarse palabras; sonaba más bonito.

Entre el inicio de clases, el trabajo y el poco tiempo que pasaba con su pareja, XingLian pensaba que acabaría muerta. Estaba agradecida con las grandes personas que se habías cruzado en su camino. Quería a sus amigas y adoraba la energía que todas y cada una de ellas desprendía, le encantaba el ambiente y sobre todo que sus amigas llevaran bien sus relaciones amorosas. Ella estaba alegre de que todas llevaran su vida viento en popa. Incluida ella, o eso es lo que pensaba.

—Necesitamos un tiempo —Hannah le dijo repentinamente en cuanto terminaron de hacer la última maleta de la mayor.

—¿U-un tiempo? —Preguntó sorprendida, quería creer que había escuchado mal. —¿Un tiempo de qué?

—Un tiempo lejos la una de la otra. —Hannah fue dura al decir aquello. —No digo que terminemos totalmente, pero si es necesario que dejemos de vernos por unos días. Tu entrarás al instituto y yo a la universidad, aparte del trabajo. El tiempo nos separaría de todas formas.

—C-creí que superaríamos esto ¡Tú me lo dijiste! Estábamos bien ¿Qué ha pasado tan de repente? ¿Es que en verdad te has cansado de mí? —Eufórica, le susurró a Hannah.

—¿Qué demonios dices? Claro que no, yo te quiero y mucho, pero ¿Quieres saber la verdad? —La contraria asintió. —Bien. —Hannah tomó una profunda respiración. —Lo que sucede es que necesito que cambies. Te quiero con todo mi corazón, eres la persona más asombrosa que he conocido en mi vida y te adoro, pero sé que esta no eres tú. No eres auténtica y te estás dañando de poco a poco. No quiero eso para ti. Si estamos juntas de la forma enfermiza en la que me necesitas, esto terminará, y muy mal. No quiero que me veas como la villana del cuento. —Soltó el aire que llevaba guardando en su pecho. Hannah se acercó a ella y le tomó la barbilla haciendo que le mirara fijamente. —Tú eres mucho más de lo que crees y lo sabes. Ya me tocó luchar por ti, ahora es tiempo de que tú luches por ti.

—Hannah ¿Q-qué estás diciendo? —Sus ojos se cristalizaron cuando la chica se apartó de ella, tomando asiento en el taxi que la esperaba. —¿Esto es un adiós definitivo?

—No pequeña, no lo es. —Desde la ventana, le sonrío. —Espero que cuando nos volvamos a ver, la verdadera XingLian esté presente.

Desde ese día no la había visto. De vez en cuando le dnviaba un mensaje de buenos días o preguntaba por ella, por cómo iban las chicas y cosas banales, pero cuando intentaba indagar en el verdadero tema importante, Hannah le daba la vuelta o le ignoraba los mensajes.

No. Sus amigas no sabían sobre ese "tiempo" que se habían dado, y era mejor así. Ella y Hannah habían acordado en no decir a nadie sobre ello. Las únicas personas que sabrían de eso, serían ellas dos... y DaeHyun, obviamente. Una parte de XingLian pensó en que quizás podrían sobrevivir, quizás era ella y su absurda "necesidad" de tenerla cerca. En su mente sonaba lógico, pero cuando se volvieron a ver, supo que no era así, necesitaba a Hannah más de lo que pensaba.

Cuando estuvieron en la celebración de KyungRi y la vio allí, alegre y sonriente junto a las demás, sintió sus piernas desfallecer. Hannah la trató como si nada hubiese pasado; y eso fue lo que la destrozó más. En cuanto terminó, JunA, Kristy y Hannah se fueron a su universidad. No se atrevió a voltear y ver cómo se iba. Esa misma noche le envió un mensaje a la mayor, diciendo lo mucho que le había alegrado verla y lo desastroso que era estar sin ella. Hannah se limitó decir que el sentimiento era mutuo, pero que la única solución para arreglar aquello seguía siendo ella.

Era por eso que al día siguiente le había pedido ayuda a DaeHyun, lo que había olvidado era que el mayor se ponía de nervios cada vez que hablaba de sus problemas amorosos.

—Yo no estoy para problemas de lesbianas, si quisiera saber cómo tratar a una mujer, yo sería heterosexual, pero adivina quién es más gay que el arcoíris, ajá, yo. Así que vete a contar a tus parientes, a ver si te entretienes unos tres siglos.

XingLian suspiró con pesadez en su rincón. No sabía qué hacer, y tener lejos a Hannah hacía que las cosas empeoraran. En definitiva, sería un curso muy pesado.

Era lunes y su semana no pintaba bien, tenía evaluación en danza interpretativa a primera hora, y sus ánimos estaban por los suelos. La semana pasada había visto a Hannah y desde entonces no consiguió dormir bien. Con pereza se había cambiado el uniforme por la ropa deportiva que siempre usaba para sus prácticas. En cuanto entró a la sala de prácticas, se fue al rincón con sus pertenencias y esperó a que la docente entrara. XingLian era consciente del disgusto que algunas de sus compañeras sentían con ella por su gran desempeño, por lo que prefería apartarse del resto y ahorrarse problemas.

A lo lejos pudo ver a una de sus compañeras mirar repetidamente a su teléfono y luego a ella. Era incómodo y raro, pero prefirió omitirlo y cerrar los ojos. Cuando el sonido de la puerta sonó más fuerte de lo común, abrió los ojos y se encontró con su maestra.

Ella habló sobre la versatilidad en un bailarín, por lo que ese día pondría canciones al azar y ellas tenían que proyectar el sentimiento de la canción. Todas las chicas se animaron y empezaron a parlotear sobre lo grandioso que sería ello. XingLian sólo suspiró pesadamente y amarró su castaño cabello largo en una coleta. Si echaba todo a perder, al menos lo haría de la mejor manera.

Una por una sus compañeras fueron pasando, desde canciones electrónicas, baladas, acústicas, metal pesado, canciones alegres, melancólicas. XingLian desconocía lo versátil que era su maestra en cuanto a géneros musicales.

Todas pasaban sin pena ni gloria.

Cómo siempre sucedía, dejaron su presentación para el final. Ella no estaba segura de poder hacer bien la actividad, si le ponían una canción contraria a ella, estaría perdida.

Se centró en la sala e impaciente, esperó por la tonada. Sus ojos se agrandaron cuando la canción empezó a sonar. La conocía. Mentira, no sólo la conocía, la odiaba.

Baby I Love You, de Tiffany Alvord empezó a sonar. Era la canción que Hannah había cantado la vez de su desplante. Escuchar la letra era una puñalada en su corazón. La voz de Hannah, su sonrisa, sus gestos, sus gemidos resonaban en su mente.

Demonios, cómo la extrañaba.

Con dolor en su corazón, se movió por todo el espacio, deslizándose al ritmo de las notas musicales. Sus pasos eran dedicados para la persona que no la veía, sus brazos se alargaban para abrazar a alguien que le daba la espalda, sus piernas corrían tras de su chica. Su cuello se estiraba para atrapar a otros labios etéreos. Bailó la canción en un intento de tener más cerca a la chica. Le dolía.

Cuando la música desapareció del lugar y aplausos llenaron sus oídos, XingLian abrió los ojos y observó de frente a su maestra. Ella estaba llorando y aplaudiendo.

No podía creerlo.

Con una rapidez que desconocía que poseía se levantó del suelo y se observó en el espejo. Ella también lloraba. Su rostro era una combinación de sudor y lágrimas. Asqueroso.

—XingLian —Desde su lugar, la docente le llamó la atención. —No sé cómo lo haces, pero cada vez me sorprendes más. A este paso seguro tendrás tu lugar asegurado en alguna empresa. Las universidades se pelearán por tenerte entre su alumnado —La mujer se le acercó y le limpió las lágrimas. —Talentos como los tuyos no los hay en otro lugar. Sigue así por favor.

En cuanto se apartó de la chica, la mujer gritó órdenes a los cuatro vientos. Pidió a las alumnas mostrar el mismo profesionalismo que su última compañera y aclamó por mayores esfuerzos. Todas las presentes asentían con la cabeza y alguna que otra le miraba con odio. La mujer dio un receso antes de sus siguientes clases para descansar los músculos y abandonó la sala.

Todo ese tiempo XingLian estuvo ausente. Estaba deprimida. Extrañaba a sus padres, quería decirles sobre sus logros, pero temía el nuevo rechazo de ellos. Necesitaba a Hannah, la echaba de menos con el alma. Bailar le hizo darse cuenta de ello. Quería contar como se sentía, pero sus padres le enseñaron que una señorita educada no contaba sus problemas. Ella se sentía arruinada.

A lo lejos escuchó una carcajada cargada de veneno.

—Mira que hay que ser tonta para no ver cuando alguien no te quiere. —Dijo mientas se limpiaba una lagrima imaginaria.

—Vamos, no seas cruel. —La chica de alado le reprimió con falsa seriedad. —Es obvio que le iban a interesar las universitarias, no niñas lloronas. —Enfatizó la burla.

—Quien diría, que mientras ella llora falsamente, su novia está jugando con otra chica. —La contraria lanzó el venenoso comentario con toda la intención.

XingLian volteó con curiosidad. Era distraída pero no tonta, estaban hablando de ella y también de Hannah. Con el ceño fruncido se acercó un poco a las chicas. Esto no sonaba nada bien.

—Disculpen chicas. —De forma queda, llamo la atención de las chicas. —¿Se puede saber de qué hablan?

—¿Ah? —Una de ellas gritó agudamente. —Estamos hablando de ti y de tu estupidez ¿No es obvio? —Sonrió con descaro.

Ella se extrañó, sabía que hablaban de ella, pero jamás se había tomado la molestia de declararlo a los cuatro vientos.

—Aguarden, no sé a qué se están refiriendo. —Vio como la "Líder" del grupillo se acercó socarronamente hacía ella.

—A lo me que refiero Chinita. —Le golpeó el hombro con el dedo, haciendo que se tambaleara.— Es que, en lugar de opacar a otras, deberías ir a consultar a un cirujano para que te quite esos cuernos que adornan tu extraña cabeza.

XingLian seguía confundida. No entendía nada de lo que sucedía. No fue hasta que una de las chicas sonrió y le acercó un teléfono y le enseñó una imagen. En ella se veía a Hannah junto con una chica posiblemente de su edad, un poco más baja que ella y con el cabello oscuro hasta la cintura. En la fotografía se encontraban comiendo juntas en lo que parecía ser una cafetería y reían por algo que veían en el teléfono de Hannah.

—Ya vimos por qué llorabas. Lo hacías porque tu universitaria te dejó por algo mejor, y no la juzgo, nada más mírate. —Le señaló con burla.

A XingLian se le movió el suelo. No podría creer lo que sus ojos veían. Si bien no debía pensar mal, su mente se descolocó. No tenía que hacer caso de las otras chicas, ella sabía que Hannah le quería, habían estado juntas el tiempo suficiente como para saber que no le haría eso. No ella. Jamás a ella.

Intentó pensar calmadamente, pero la castrante voz de su compañera, le trajo de regreso a la realidad.

—Mira que patética te vez, sufriendo por alguien que te cambia rápidamente ¿Para qué te pones a llorar? Hay cientos y cientos de chinos, y tú te pones a llorar por una. Te cambiaron por carne de calidad, no de cantidad. —La chica se mofó con descaro de ella.

XingLian no creía lo que sus oídos escuchaban. Le estaban insultando de la peor manera. Hacían chistes de su nacionalidad, hablaban de ella como si no estuviera presente y lo peor de todo, hablaban de Hannah como si la conociera.

Estaba pasando una de las peores épocas de su vida sufriendo en silencio y una chica se burlaba de ella. Como si no sintiera, como si no estuviera allí.

Algo se prendió en su pecho y no sabía que era. Un calor que jamás había sufrido, se apoderó de su cuerpo. Ardía, quemaba, pesaba, dolía, raspaba. No era bonito tenerlo ahí y lo peor es que pedía a gritos salir de ella, quería ser expulsado por su boca y manchar a todo el mundo. Sabía rojo y a veneno, a lava roja, a carne cruda, a podrido y sangre. Era horrible.

Ella tocó su pecho y presionó con fuerza. La chica al ver eso, se burló más de ella. Eso sólo hizo que el sentimiento creciera. Apretó con ojos y se concentró. A su mente venías las palabras de sus padres.

Las chicas buenas nunca dicen groserías.

Nunca gritan. Son complacientes. Hacen caso a lo que les ordenan. No pelean, no reclaman, no destacan, primero se fijan en los otros y luego en ellas.

Las chicas buenas no existen, por eso tú deber ser una. La mejor

Las chicas buenas no...

Las chicas buenas sí...

Las chicas buenas...

Las chicas buenas...

Las chicas buenas...

Abrió los ojos sorprendida. Todo tenía sentido. Por ser una chica buena toda su vida, se había olvidado de ser ella. Por complacer a otros, había ocultado su verdadero yo. Por ser una buena chica, había ocultado quién era en verdad. Y nada había servido. Ella había sido una chica buena toda su vida y aun así se burlaban de ella, le pasaban por encima, le lastimaban y no le tomaban en cuenta.

Le había servido una mierda ser una chica buena.

Lo que sentía no eran ganas de vomitar. Era ella, su verdadero yo, estaba cansada de esperar paciente, de ver cómo la dañaban, cómo se dañaba.

Estaba harta. Era el fondo. No más, nunca más.

Con paso firme se acercó al grupo de chicas que se mofaban de ella. Se acercó a la líder y le miró directo a los ojos.

—Me disculpo, hoy no he desayunado y me dolía el estómago, decías algo de Hannah y de mi. —Le sonrió con la misma falsedad. —¿Me repites? porque no escuché con claridad.

—¿No escuchaste? Vaya que eres tonta chinita. Tu novia te pinta el cuerno ¿No captas? —Le golpeó la sien con su dedo índice.

Ante ese acto, XingLian le tomó la muñeca y la alzó en el aire. Ella era más alta, por lo que despegó unos centímetros del suelo a la chica. Apretó con fuerza su muñeca, logrando que la otra se quejara del dolor.

—Hablemos claro primero. —Le miró con fiereza. —En primer lugar, lo que hagamos Hannah y yo con nuestra relación, a ti te debe de importar nada. —Apretó más su muñeca. —Segundo: Sólo tolero que una persona me diga Chinita, y en vista de que no tienes pene, no me volverás a hablar así. —La chica gimió del dolor. —Tercero: En lugar de ver la vida de otros, deberías monitorear más tus movimientos. Imagina la vergüenza que deberán sentir tus padres al saber que una chinita le ganó en todo a su niña.

La chica le miró con sorpresa en los ojos, sus amigas corrieron a socorrerla. Todo el salón estaba en silencio. XingLian tomó sus cosas sin importar que su cuerpo aún estaba caliente y salió de ahí. Cuando llegó a la puerta se volteó y encaró a todas las chicas.

—La próxima que quieran hacer una broma de algo relacionado conmigo, les irá peor que a ella. —Apuntó con descaro a la chica que se sobaba la muñeca. —Por mucho tiempo disfrutaron burlándose de mí, pero no más. Espero que hayan disfrutado su tiempo. Han hecho que una china se enojara ¿Saben lo que eso significa? —Preguntó al aire. Nadie le contestó, el ambiente era pesado y todas le miraban sorprendidas. —Significa destrucción.

Y con una seguridad que jamás pensó tener, salió de ese lugar.

Su pecho subía y bajaba con fuerza, le había tomado un montón de insultos, engaños y lejanías tener que darse cuenta de ello. Se había daño y la única persona que pudo ver eso fue Hannah.

—Oh amada Hannah —Sonrió al recordarla. —Tú y yo, tendremos mucho de qué hablar. —Su mirada se volvió sombría. —De tu amiga nos encargaremos después.  


Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top