MoonHyun
Se levantó de la cama con un grito rompe tímpanos.
—¡No te comas mi galleta, Hunnie! —Gritó con el cabello cual medusa y el peluche de galleta contra el pecho. En cuanto se dio cuenta de que estaba en su cama, se volvió a acomodar para dormir pero el fuerte sonido de su puerta siendo abierta, la hizo saltar de nuevo.
—¡Caníbal, despierta! TaeTae viene por nosotros. —Exclamó un alto pelinegro que lucía agitado y nervioso. —¡Despierta o te juro que la foto de Wu visitara la licuadora!
—¡Todo menos esooo! —Exclamó levantándose y corriendo a ducharse. —¡Por cierto, tienes un gallito en el pelo!
—¡Noo! —Y el chico había corrido de regreso a su cuarto.
MoonHyun está segura de que TaeHyung oppa esta tan enamorado de su hermanito así como JungKook de él pero ambos son tontos y no se dicen nada.
Pensar eso la hizo torcer los labios con media galleta en ellos.
—Que fea, esa chica te va a dejar si masticas así de feo. —Habló JungKook mientras masticaba sus galletas igual que un bulldog.
—Que feo, Tae oppa te va a dejar por feo. —Añadió mirando como el azabache abrió mucho los ojos y estos se llenaban de lágrimas. Ay, a veces olvidaba que el chico, menor por un año, era más que sensible cuando se trataba de Kim TaeHyung.
—¡Estoy goordo y narizóoon! —Y empezaba el drama, casi, porque tocaron el timbre y la bajita salto hasta la puerta.
—¡Tae oppa!
—¡Moon noona! —Exclamó un muy atractivo y sonriente castaño, vestido con el uniforme de EXO.
Tan pronto como la alegre y varonil voz de TaeHyung se escuchó, JungKook derrapó hasta la puerta sin rastro de lágrimas.
—¡Hyung! —Exclamó con los ojos llenos de brillo.
—¡Kookie! —El más alto lo recibió con una sonrisa y pasó su pulgar por la comisura de sus labios. -Tenías un poco de boronas de galleta.
JungKook se sonrojó tanto, que competía con el color de cabello de Kim. Mientras se presenciaba la habitual escena yaoi del VKook, (pareja autonombrada por el público) MoonHyun estaba tomando un par de fotos para el club de shippers. ¿A caso pensaban que sus cositas para hacer manualidad y DIY se pagaban solas? ¡La pobreza es cabrona, señores!
Y hablando de DIY, tenía un bonito llavero en forma de una sirena hecha con sus caóticas manitas. A que no tienen idea de para quién es.
—¡Es hora de irnooos! —Y la chica salió tomando la orilla del saco de TaeHyung, pues este iba tomado de la mano de su hermano y se miraban como Jin oppa miraba la comida -y a veces a NamJoon oppa-.
La dejaron en las puertas de su escuela y la despidieron igual que un par de padres amorosos, bendita ella entre todas las shippers del VKook.
Entró a la escuela con su típica sonrisa, prometiéndose que ese día no la sacarían de clase o de la biblioteca, como alumna de segundo año debía ser un ejemplo para las chicas de primero.
Y hablando de chicas de primero, se topó con la altísima Choi JungHie, una rapera a la que le gustaba que la llamaran Zelis (su nombre artístico) y que disfrutaba improvisando. Se habían conocido cuando la alta se perdió en el campus y empezó a tararear el nuevo éxito de BTS, específicamente la parte del rap de Rapmon y Moon, como buena army que es, salto hacia ella exclamando:
—¡Oh por dios, una army!
La peliplata grito tan agudo como ella y le abrazó con todo su larguirucho cuerpo. —¡Otra army! —Y ta-dah, se hicieron amigas.
—¡Moonnie! —Zelis corrió hasta la más baja, haciéndola sentir que la pisaba dada su enanes. Zelo oppa dijo que me ayudaría con mi nuevo rap ¡Tienes que cantar conmigo! —Exclamó agitándole los brazos con demasiada emoción.
—¡Santo señor, que fantástico! —La castaña saltó en círculos, demasiado feliz por su amiga. Espera, ¿Qué? ¿Cantar yo en ese club? —Porque sí, el hermano mayor de JungHie, Zelo, tenía un club exclusivo al que se les daba la oportunidad de mostrar sus talentos.
—¡También le encantó tu voz! ¡Debes ayudarme, sister!
—Santas galletas... no creo que este a la altura —Las mejillas de Moon se tiñeron de rosa, más que avergonzada.
—A que sí, y podemos mezclar la canción esa que compusiste para la chica sirena junto con mi rap. —Zelis asentía cada vez más emocionada.
—¡Shh, shhh! —La bajita agitó los brazos en pánico. —¡Nadie sabe de eso!
—¡Oh, secretito de sister! —Zelis le rodeó los hombros con su largo brazo y empezaron a caminar hasta sus respectivos salones, parloteando acerca de la voz grave de V y el baile de JHope.
•• •
—¡KaiLi noooooooooooona! —Moon se aventó a la chica que iba bien quitada de la pena con sus auriculares.
—¡Moon! —La morena le aceptó el abrazo y la elevo unos cuantos centímetros del piso. —¿Qué haces fuera de clases?
La menor rió de nervios mientras torcía un mechón de su cabello entre sus dedos. —Me quedé dormida en clase y me sacaron.
—¿No dormiste bien? —La morena de inmediato checó si tenía fiebre, le palpó el estómago y las mejillas. —¿Comes bien, bebé?
MoonHyun siempre se sonrojaba cuando su unnie le decía así, como si fuera su hermana mayor. —Síp, pero es por otra cosa, te buscaba para pedirte un consejo.
—Oh, pues dime.
—Quiero invitar a las chicas para que vayan a verme cantar en XOXO el viernes que viene.
—¡Santa dislexia! ¿Enserio? —KaiLi le tomó de los hombros, extasiada. —¿Cómo conseguiste entrar?
—Zelis me pidió que cantara con ella en el club de su hermano.
—¡¿Su hermano es Zelo?!
—Yup.
—¡Ahí estaremos, nena! Lo prometo por todo el pollo frito del mundo. —Y ese era el nivel de promesa más grande que KaiLi podía darte.
Más tarde, a la hora del almuerzo, Moon repasaba la canción en el salón de música. Tenía que ser perfecta en todo sentido. No solo iba a cantar en el reconocido club, ayudaría a Zelis y sus amigas la iban a escuchar, sobre todo Hunnie.
¡Cielos, Hunnie! Ni siquiera le había dicho nada ¿Y si tenía planes? ¡Tampoco le había dicho a las chicas universitarias! ¿Duizhang vendría? ¡Como la extrañaba!
—¡A moverse, galleta! —Se palpó las mejillas con ánimo y corrió para buscar a las otras chicas.
• • •
Zelis acomodaba su cabello, cuando vislumbró a Moon agachada con raspones en sus mejillas y unas cuantas ramitas.
—Moonnie, ¿Qué pasó?
La chica la miró con sus ojos llenos de lágrimas y las mejillas llenas de chocolate.
—Iba a invitar a Hunnie, pero me dio mucha pena y salí corriendo ¡Me da mucha pena decirle que vaya! Y aparte, la canción habla de ella y me voy a morir de vergüenza cuando la escuche.
La rapera se agachó y tomó un pedazo de su dulce. —Mmm, entiendo.
—¿Qué hago?
—¿Por qué no le pides a las otras chicas que la lleven y ya? —La más alta le empezó a quitar las ramas y hojitas que estaban en su cabello. —Porque, si no le dices que la quieres, así bien bien, a este paso vas a dejar a los arbustos sin hojitas.
La mayor infló las mejillas y se dejó limpiar el rostro con un pañuelo que ponía "AGUST D, tu patrón"
—Tienes razón, le pediré ayuda a Duizhang.
• • •
Días antes del tan esperada evento, Zelis y Moon fueron a buscar ropa especial.
Llegaron a la tienda del príncipe SeokJin y este les ayudó a escoger que vestir de acuerdo a la ocasión y la temática de la canción.
A la más alta le dio un pantalón pegado y un top que combinada con un abrigo largo, de acuerdo a su gran altura y su rap.
A Moon la hizo vestir un mini short oscuro junto a unas calcetas largas, una camisa blanca de manga larga con detalles de bordado de flores y el cabello peinado sobre un hombro.
—Pareces una princesa moderna, solo que bajita. —Comentó la peliplata elevando sus pulgares.
El rubio asintió mostrándoles un completo e increíble arsenal de maquillaje.
—Empezaremos con las pruebas de un correcto maquillaje. —Y así se la pasaron otras tres horas, porque Zelis terminó temiendo a SeokJin después de que hiciera que la plancha del estilista rodara por el mueble hasta caer.
Moon intentó ayudar a su amiga, pero la risa y que esta le arrojara una esponja con polvo en pleno rostro, la hizo unirse contra la rapera.
—¡Me dejaste ciega y ahora ya no podré ver a mi Hunnie!
SeokJin las hizo limpiar todo la boutique/salón secreto antes de irse, y les regaló un pequeño brillo labial de tono cereza, ni loco les daba rosas.
• • •
Durante la clase de educación física, Moon se distrajo pensando en las posibles reacciones que tendría Hun al escuchar su canción. La había arreglado con ayuda de Zelis y Zelo, quien era realmente alto y le hacía temer más por ser pisada.
Tan concentrada estaba, que no notó a las dos chicas que se peleaban por el balón como si fuera americano y por lo mismo, no logró esquivarlas a tiempo (aunque no era como si hubiera podido, parecían pulpos) y termino siendo tacleada directo a la mesa donde estaban esculpiendo en hielo.
Tae, su comadre igual de escandalosa, corrió a su ayuda mientras gritaba algo como:
—¡¿A quién se le ocurre esculpir hielo cerca de la cancha en medio de un partido?!
Un cisne deforme y varios trocitos de hielo cayeron sobre ella, haciéndola marearse y odiar el hielo más que los comebacks de sus idols por dejarla más pobre.
A la mañana siguiente, despertó con un horrible dolor de cuerpo y garganta.
• • •
Llego a la escuela estornudando y arrastrando el cuerpo. ¡Tenía que pasarle justo cuando faltaba un día para el viernes! Ya ni porque su adorable hermano le dio medicina y una paleta de miel, ¿Qué más le podría salir mal?
—¡Moonnie, tengo buenas nuevas! —Zelis llegó derrapándose por el pasillo. —Cantaremos primero y ¡Por la divinidad de GDragon! ¿Qué te pasó? —La menor se apretó las mejillas con dramatismo antes de apretarla en un abrazo de oso rapero. —¡Mi Moonnie está enferma!
—Egtoy enfegma. —Y sí, se escuchaba más que horrible.
Durante el resto del día, su cabeza dolió y preocupo a KaiLi y YuRen, sin contar que había estado evitando a Hunnie para no contagiarla o para que no la viera así de fea y estornudando como bulldog igual que ese fic donde D.O le decía a Oh que no estornudara para no asustar a Lay.
En su huida a los jardines, después de ver a HunAh acercarse, se topó con una muy tierna escena: ChanMi sonreía mientras KyungRi le daba bocaditos de arroz con los palillos. Tan lindas que eran las dos. Ambas giraron a verla justo cuando estornudó y apenas tuvo tiempo de arrojarse a la enfermería.
La amable y bella enfermera Rose, le dio una pastilla para la fiebre y la dejó descansar un buen rato. No es que fuera dormilona pero se quedó dormida hasta que Tae y Zelis llegaron por ella.
Su cabeza no le dolía pero el cuerpo le pesaba y sonaba como motor descompuesto. Por suerte no les dejaron deberes, y Zelis le regaló otro par de dulces de menta y miel para que su garganta ya no le doliera.
Dado que acostumbraba despedirse de sus amigas -aunque fuera de lejos- pero se sentía mal, no lo hizo por esa vez. Esperaba que las chicas no se molestaran, ya les daría una de sus galletas como recompensa.
Estaba tan adormilada que aceptó que la rapera la llevara de a caballito, mientras la pelinegra le acomodaba la falda para que no vieran sus bragas de galletas.
Extrañó dejarle su corona de flores semanal a HunAh pero no podía acercarse a ella o la enfermaría, y no quería que faltara a natación.
—Prometo darle un besito de mariposa cuando mejore. —Susurró meneando el puño.
—Dos por si se te olvida. —Añadió Tae.
—Tres porque suena mejor. —Apoyó Zelis.
—Echo. —Y se quedó dormida.
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