XXIII. Cumpleaños termina en... ¿tragedia?


Probablemente estaba en shock. Si, era eso. 

Mantenía la sábana arrugada con mis manos hasta mi barbilla, seguía con la vista en el techo y esa clásica sensación de la tela sobre la piel desnuda. Pasé saliva. Lo único que mis oídos podían escuchar era las pacíficas respiraciones a dos chicos, uno a cada lado. Giré a mi derecha, viendo a Tom boca abajo con el cabello revuelto, la boca entre abierta sobre la almohada y la sábana que solo le cubría hasta la mitad de la espalda. Giré a mi izquierda, mirando a  Harrison dormido boca arriba con el rostro ligeramente inclinado hacia mi, de vez en cuando salía un intento de ronquido pero fallaba. Regresé la vista al techo. 

¿Qué mierda había pasado?



ALGUNAS HORAS ATRÁS...


—¿Nick va a venir? —Le pregunté a Nadia, mantenía mis ojos cerrados mientras ella muy concentrada aplicaba sombras en mis párpados. 

—Si, pero si no quieres puedo decirle... —La detuve.

—No, claro que no, está bien, solamente no quiero que haga una escena como la otra vez —No podía ver su rostro pues mantenía los ojos cerrados, ella solo soltó un suspiro. 

—¿Ya sabes que harás? —Pregunta, claramente tratando de cambiar el tema. Comienzo a tronar mis dedos. 

—Todo es muy confuso ¿Sabes? —Escucho que murmura un "Abre" y por fin puedo abrir mis ojos. —Me confundo yo sola diciendo que terminare con Tom, pero después digo que terminaré con ambos y al final digo que mejor solamente terminaré con Harrison, así que no, no se que haré. 

—¿Pero tienes que hacerlo hoy? —Sostenía con las pinzas una de las pestañas ya con un poco de pegamento en el borde. —Es tu cumpleaños, no te agobies, mejor disfruta y mañana haces lo que tengas que hacer. 

—También pensé en eso... —Nads levantó las cejas y cerré los ojos de nuevo, sintiendo como presionaba la pestaña falsa contra la línea de las mías, yo era un desastre haciéndolo por eso ella era la encargada. 

—Yo opino que disfrutes, además, estaremos todos, te voy a sacar a bailar así no habrá problema en tu triángulo secreto —Puse lo ojos en blanco y parpadee un poco, con mis dedos apretando la pestaña falsa con la mía, para acomodarla a mi gusto. 

—Bien, supongo que eso haré... 

Si, nos estábamos preparando para salir más tarde a lo que sería como mi fiesta de cumpleaños. Durante la medio día me reuní con mis padres y salimos a comer en familia para festejar, pues ellos ya sabían que por la noche saldría con mis amigos. Por supuesto en la mañana, ambos chicos que me remueven las hormonas me felicitaron por separado y dieron un obsequio cada uno. 

Dejé conectado mi celular para cargar la pila, mientras tanto, Nadia y yo nos comenzábamos a vestir. Ambas nos inclinamos por usar vestidos, por lo que mientras Nadia se colocaba uno de tela lisa color negro con un lindo escote, yo me ponía uno de color azul marino que se ajustaba a mi cuerpo, admito que era algo corto pero nada que me incomodara. Me gustaba mucho el cruce que hacía la tela en la zona del pecho creando un pequeño triángulo justo debajo de mis pechos que dejaba ver mi piel, además que la tela era tipo satín. 

—Estoy casi segura que ambos van a querer arrancarte ese vestido en cuanto tengan la oportunidad —Acomodé mi cabello por detrás de mis hombros mirándome al espejo, me veía linda y eso era suficiente para animarme. 

—Ya veremos quien lo logra primero —Dije girándome a ella para al final guiñarle un ojo dramáticamente. Ambas reímos. 


*


El olor a cigarrillo y perfume dulce se mezclaba en mi nariz provocando cosquillas. Cerré los ojos por la cegadora luz color verde que de pronto se proyectó en mi rostro. Levanté mis brazos y moví mis caderas al ritmo de la música que quizás me dejaría media sorda en algún punto de la noche.

Un chico llegó con una bandeja llena de shots y solo por un microsegundo tuve compasión por mi pobre hígado. Una gran botella de tequila se posaba al lado de estos totalmente sellada, el chico rápidamente comenzó a abrirla.

Pase la mirada por todos los presentes, Nadia estaba literalmente en los brazos de Nick y aunque ella se veía sonriente y feliz, seguía sin convencerme del todo. Harry estaba riendo a carcajadas con Harrison, quien lucía demasiado guapo para mi bienestar.

Una camisa blanca con líneas grises delgadas y los primeros botones abiertos le quedaba de maravilla, el cabello dorado desordenado y unos pantalones negros de vestir hechos casi a su medida, dios, me robaba el aliento. Me había quedado tanto tiempo mirándolo reír con Harry que inconscientemente mordía mi labio con fuerza, hasta que un castaño de linda sonrisa se cruzó en mi vista.

Tom estaba igualmente de infarto, y sinceramente era demasiado para mi. Me abrumaba tener a ambos chicos removiéndome las hormonas y los sentimientos al mismo tiempo. Con una camisa negra de una tela bastante curiosa y unos pantalones grises de vestir era suficiente para hacerme babear. Parecía que ambos se habían puesto de acuerdo para matarme el día de hoy.

—¡¿LISTA?! —Tiró de mi mano Nadia, yo desperté del trance.

Lo siguiente pasó muy rápido. Mi corazón se aceleró cuando prendieron la vela que instantáneamente saltó chispas, todos gritaron incluyéndome, para después, si mucho más que esperar, comenzar a beber los shots como si mi vida dependiera de ello. El líquido quemaba mi garganta y la piel se me erizaba por la sensación, dejé de contar después del decimo. Simplemente los llevaba a mi boca y con mucho esfuerzo me inclinaba hacia atrás haciendo que el líquido de deslizara por mi garganta. Tomé un pedazo de naranja solamente para aliviar la sensación y seguí.

Sabía que probablemente terminaría desmayada al final de la noche. Aunque me sentía con la suficiente confianza de que me cuidarían. Al terminar con el último shot me tambalee.

Alguna canción de música electrónica retumbaba en el lugar, no sabría decir de quien era, solía confundir las canciones de Alesso y Alan Walker a pesar de que son notoriamente diferentes, es culpa de mi pésima memoria. Sin embargo, el ritmo era increíble y tomé la mano de la persona que estaba a mi lado, realmente no me importaba quien fuera, quería bailar pero acompañada.

Su mano se entrelazó en la mía al llegar al sitio donde podríamos bailar sin problemas, me mordí el labio al levantar la mirada y ver los claros ojos de Harrison con los reflejos de las luces de colores a nuestro al rededor. Me sonreía demasiado tranquilo y despreocupado, moví mis caderas y él no tardó mucho en seguirme el paso. Sinceramente era un desastre bailando, pero trataba de dar siempre lo mejor de mi.

Cerré los ojos dejándome llevar por el ligero mareo que el alcohol ya me estaba dando, sentí sus manos afirmarse a mi cintura y apretar, solamente para sentir su aliento en mi oído, provocando en mi un escalofrío.

—¿TE DIVIERTES? —Me gritó, por obvias razones. Subí mis manos a su pecho, sintiendo el calor de su piel debajo de esa camisa que le quedaba de maravilla y no me cansaría de decirlo.

—MUCHO, SI —Respondí de igual manera, su cercanía me alteraba. Por una fracción de segundo recordé que a pocos metros estaba Tom y no quería hacer una estupidez. Mordí mi labio con fuerza en cuanto lo sentí dejar un beso en mi cuello, justo debajo de mi oído.

—Te ves impresionante —Sus labios pegados en mi oído me pusieron las piernas de gelatina, apreté con mis manos su camisa.

Probablemente la mitad de mi cerebro me gritaba que no lo hiciera, pero la otra también me gritaba exigiéndome que lo hiciera. Era como tener la típica versión mía vestida de diablita y de angelito en cada hombro, susurrándome cosas para que hiciera y no hiciera. Pondré como excusa totalmente absurda que fue el alcohol lo que me hizo hacer estupideces esta noche, así que aquí estoy yo.

Busque con mucha desesperación los labios de Harrison para finalmente besarlo, abrazándolo por el cuello y succionando con rebeldía su labio inferior. Sus manos apretaron los costados de mi cintura provocando una ligera picazón por la tela de mi vestido. Al final, mi "yo" malvada había ganado y había terminado por hacer lo que mi "yo" buena le decía que no hiciera. Pero fue mi "yo" buena la que me dio una cachetada mentalmente y me hizo alejarme de sus labios.

—¿Qué pasa? —Mis respiración acelerada ni siquiera me dejaba hablar, parpadee un par de veces antes de decir algo.

—Necesito un trago —Le respondo, él levanta la ceja y se ríe. Alejo mis manos de él.

—¿Qué quieres? Iré por el.

—Algo con mucho vodka —El asintió dejando un beso en mi mejilla tensándome al instante, maldita sea. En cuanto el se aleja busco con la mirada a Tom, deseando que no haya visto nada de lo que acaba de pasar.

No lo encuentro y eso me deja mas tranquila. Regreso a la mesa donde antes nos encontrábamos, siento la boca seca y mi cabeza dar ligeras vueltas. De mi chaqueta de cuero en el respaldo del banco saco mi celular, enciendo la pantalla y esta me ciega casi al instante, por lo que rápidamente bajo la luz y ahora puedo ver mejor. Son casi las tres de la mañana y el lugar sigue igual o más lleno de gente que cuando llegamos.

Unos brazos rodeando mi cintura me asustan y más viendo de quien se trata. Sonrío forzadamente mientras Tom deja un beso en mis labios. Esto tiene que terminar justo ahora (totalmente opuesto a lo que había dicho con Nadia). Me aclaro la garganta y me acerco a su oído.

—¿Podemos salir a tomar un poco de aire? —Era consiente que ya mis palabras salían con un poco de dificultad. El asiente mientras toma mi mano para caminar afortunadamente al lado contrario a la barra donde probablemente Harrison se encuentre. 

Rápidamente nos dejan salir del lugar y agradezco que no haya gente más que uno que otro hombre de seguridad del lugar. El aire fresco me azota y es ahora cuando realmente me doy cuenta que estoy demasiado ebria ya. Resoplo acomodando mi cabello por milésima vez, nerviosa. 

—¿Todo bien? —Me pregunta Tom, me muerdo los labios. ¿Pero por qué mierda tiene que ser tan naturalmente atractivo? Maldito. 

—Si —Me recargo en el muro para no caer al suelo, realmente me siento muy ebria, esto no va a terminar bien. Es como si se me hubiera subido todo el alcohol en un solo segundo. 

—Addy, sabes que puedo sostener tu cabello si vomitas, ¿okey? —Dejé salir una risa negando. 

—Estoy bien, no quiero vomitar —Dio un par de pasos acercándose a mi, mierda. —¿Tú no estas ebrio? Siento que el suelo se mueve bajo mis pies. 

—Un poco, nada que no pueda controlar —El aire hace volar de nuevo mi cabello. Él se encarga de acomodarlo, me quedo totalmente perdida viendo sus ojos a pesar de la poca luz del exterior. 

No pasa mucho cuando siento sus labios besar los míos. La cabeza me da vueltas y aprieto con mis manos la tela de su camisa, a la altura de sus antebrazos. Y agradezco que me sostenga de la cintura pues siento que en cualquier momento mis piernas van a fallar. Mierda. El sabor del alcohol en su boca era sinceramente delicioso, no lo voy a negar. Pero tenía que parar, era como torturarme. 

—Espera —Me alejé de sus labios, mi respiración estaba agitada y el aire que me golpeo de nuevo me hizo saber que con solo ese beso, mi temperatura corporal había aumentado demasiado. 

—¿Qué pasa? —Yo negué, ni siquiera sabía que decir, realmente me sentía muy mareada. 

—Dios, ya no puedo —Me recargué de nuevo en la pared, definitivamente esos malditos shots me habían pegado hasta ahora. 

Tom trató de sostenerme pero quise alejarme, solamente para comprar que mi ebriedad era más grande y casi caigo como estúpida al suelo, obviamente él lo impidió. Realmente lo que sigue está muy confuso en mi mente. Recuerdo escuchar la voz de Tom y la de Harrison, no se en que momento habría llegado o como supo que estábamos afuera. No es que haya caído inconsciente, es solo que todo se veía muy surrealista. No se que más pasó.



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