¿Quién es?

- ¿Me amarás por siempre? - Preguntó Hermione, iba de la mano con su novio en el parque de juegos.

Ese día podría considerar especial, pensaban en casarse el próximo año, justo después de su graduación de la universidad. Sus padres estaban de acuerdo con la decisión.

- ¿Por qué lo preguntas? - Fred la miró sin entender.

- Solo quiero saberlo, si yo desapareciera... ¿me buscarías? - A veces Hermione solía decir cosas sin sentido o eso creía su novio. Él la amaba por esa espontaneidad.

El pelirrojo hincó una de sus rodillas en la hierba y sacó de su bolsillo una cajita de terciopelo rojo, al abrirla estaba ahí un anillo de oro blanco con un rubí del tamaño de una fresa.

- ¿esto es... lo que creo que es? - Inquirió emocionada, sus ojos se anegaron de lágrimas debido a la emoción.

No es como si no supiera que no se iba a casar, la proposición era lo que más esperaba, ya le había dicho que no deseaba nada cliché, como una cena con velas en la mesa o una proporción en la playa.

¿Qué tenía de especial una proposición en el parque? Todo, se conocieron allí un día antes del examen de admisión a la universidad, ahí fue su primer encuentro íntimo, detalles que no desearía revelar, pero muy excitantes cada vez que lo recordaba.

- Quiero hacerlo oficial, ¿aceptas compartir el resto de tu vida conmigo? - Preguntó observándola asentir repetidas veces con la cabeza.

Antes de tomarla de la mano y colocarle el anillo, ella empezó a desaparecer, era como arena entre sus dedos. Cenizas que tocaron su rostro, un segundo después ya no estaba, casi creyó que enloqueció, pensó que su novia le jugó una broma, pero no estaba ahí. Desapareció y no era un sueño.

No supo qué ocurrió, la mitad de la población de la tierra desapareció, estaba devastado... esperó un año, dos... y ella no regresó. Los vengadores parecieron renunciar a sus puestos, muy pocos ayudaron, asisto a un par de charlas con el Capitán América y decidió seguir el consejo de continuar con su vida mientras se decía que Hermione esperaría ello.

[...]

El blip: un evento que revirtió los efectos del chasquido de Thanos, resucitando a la mitad de los seres vivos en el universo, quienes regresaron en el mismo lugar y con la edad que desaparecieron mientras que el resto del mundo maduró. Gracias a los Vengadores, Hermione, retornó y se encontraba de pie en el mismo lugar del parque durante el atardecer, asintiendo con la cabeza.

Fred se hallaba en aquel parque, jugueteando con su pequeño hijo que apenas aprendía a caminar. Su esposa embarazada de una niña los acompañaba, tenía planes de nombrar a su hija Hermione, en honor a la mujer que más amó en el mundo. No le importaba cuanto su esposa se opusiera.

El niño dio varios pasos en dirección a la jovencita que apareció y se mostraba desconcertada, al parecer buscaba a alguien.

- ¿Mione? - Preguntó Fred al verla, la figura femenina, sus cabellos rizados ondeándose al compás del viento le hicieron creer que era un espejismo.

- ¿Qué pasa, cariño? - Angelina lo cuestionó al notar a su esposo embelesado con la extraña mujer que surgió de la nada. La reconocía, era Granger la estudiante de medicina.

- Hola. - Dijo el pequeño niño.

Cuando Hermione lo observó, el pequeño le recordó a su novio, ojos azules, el cabello pelirrojo con el rostro lleno de pecas y una sonrisa traviesa...

- Hola pequeño. No deberías pasear solo ¿Dónde están tus padres? - preguntó. Ni siquiera se había fijado en otra cosa, solo sintió preocupación por el chiquillo.

El pequeño señaló a sus padres, una pareja de 28 años que la observaba. Vio al caballero, era su novio, mucho más mayor y junto a él estaba Angelina, la porrista del equipo de futbol americano de la universidad. ¿Cuánto tiempo había transcurrido? ¿Estaba soñando? ¿Qué pasó? ¿Su mente estaba en blanco?

Su único impulso fue huir e ir en busca de sus padres, deseaba respuestas y Fred no iba a dárselas, si se trataba de un mal sueño anhelaba despertar de una buena vez.

[...]

Hermione cerró los ojos con frustración al recordar lo acontecido con Fred, su ex novio que ahora era esposo de la porrista. No podía culparlo por nada, debió ser difícil esperarla cuando ni los vengadores podían recuperar a los suyos.

Dejando de lado ello, por suerte la universidad le permitió continuar con sus clases, solo que debería quedarse dos años más y no uno como le había faltado para graduarse, el motivo era claro, debía y tenía que actualizarse con los nuevos conocimientos médicos.

Abrió los ojos, vio a su roommate vestida como una conejita playboy.

- ¿No irás a la fiesta? - Pansy Parkinson, su antigua compañera de habitación le cuestionó al no verla ponerse el disfraz para la fiesta de Halloween de la fraternidad de Slytherin. - Harry y yo estaremos ahí.

Pansy Parkinson fue "blipeada" en compañía de su novio, Harry Granger, su hermano mayor, ellos desaparecieron juntos y volvieron juntos e igual de enamorados.

- Sí, yo... aún no me he vestido... ve y luego los alcanzo - La despidió, en verdad no quería ir.

En la mañana su profesor de Anatomía, Fred Weasley la había buscado en clases para disculparse luego de seis meses ignorándola. ¿Disculparse de qué? ¿Por casarse y engendrado un hermoso niño pelirrojo y estar esperando otro? Se negó a seguir oyéndole y se marchó de inmediato. Le costó varios meses superarlo era claro que no iba a convertirse en la amante o ir a reclamar un lugar que no era suyo.

Alejando esos pensamientos de su mente, no tenía intenciones de ir a la fiesta de su hermandad o fraternidad, pero tuvo que prometérselo a Harry, su hermano la desconocería si se quedaba en su habitación "llorando" por el pasado. Su asistencia era esencial ya que después de todo ella siempre fue ganadora de los concursos de disfraces durante sus primeros años de la universidad.

Siendo sincera, su complicación era que no contaba con un disfraz, el que usó el año pasado, corrección, hace más de cinco años atrás estaba descolorido y viejo, lo que era debido a que sus padres usaron su capa de vampiresa como mantel de la mesa del té en el jardín. Era terrorífico de solo pensarlo, parecía la mesa de funeral, además su hermanito de cuatro años convirtió varios de sus antiguos disfraces en una pila de girones.

«Bueno, te queda improvisar» pensó. Buscó lo primero que encontró en su armario, tomó unos pantalones jeans azules, un blazer del mismo material y color y top rojo de algodón.

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- Unos zapatos de charol rojo, un labial rojo y unos aretes de perlas y ya estoy disfrazada - se dijo a sí misma.

Harry se iba a morir en cuanto la viera vistiendo como una chica de los 80s, ese era un disfraz clásico y sencillo, no gastaba nada ya que su cabello era rizado por naturaleza, ni siquiera gastaría en energía eléctrica.

Siempre deseó vestirse así para salir a una fiesta de disfraces en compañía de Fred, sin embargo, él siempre se empeñó en ganar los concursos de disfraces, su pasión era tal que tiempo atrás terminó maquillada como la novia cadáver y Fred se tiñó el cabello de negro, era muy obsesivo con conseguir el primer lugar.

En su memoria eso ocurrió el año pasado, en el tiempo real fue hace más de cinco años atrás. Río para sí, tras colocarse algo de rímel en las pestañas para finalizar su maquillaje natural. - Estaba muy enganchada que aceptaba que decidieras por mí.

Se observó al espejo ya vestida y lista, empezó a caminar dando brinquitos como Ola Ray en Thriller, ese era su disfraz, ser esa mujer. Tal vez en la fiesta encontrara a su zombi bailarín con quien divertirse. Miró el reloj de la pared, menos mal que la fiesta de la fraternidad de Slytherin empezaba tarde o ya estaría siendo impuntual. Si Pansy y Harry se adelantaban era para follar en la camioneta ya estando borrachos realizaban un concurso de arcadas.

Pensó en la fraternidad de Gryffindor, debían estar más que borrachos para esta hora, una vez Harry la llevó y hacían fuercitas para ver quién era el campeón. Cuando a una fiesta con los Hufflepuff estos celebraban temprano, para irse rápido a la cama. Y Ravenclaw, esos presumidos sabiondos... de pensarlo le daba escalofríos.

- Es casi medianoche, algo malo está acechando desde la oscuridad - empezó a cantar mientras tomaba las llaves de su habitación las escondería bajo la maceta que se encontraba fuera de la puerta de su residencia y guardó su billetera diminuta en su pecho derecho. Le importaba la seguridad de su dinero, era un lugar donde pansy no metería la mano para conseguir más tragos. - Sientes la mano fría y te preguntas...

Escuchó el sonido de la puerta. Debía ser su amiga que necesitaba más condones - Pansy, ya voy, estaba guardando mi billetera en...- abrió la puerta y vio a un chico con un cesto en forma de calabaza. - ¿Quién es?

- ¿Dulce o truco? - Preguntó el hombre de rubia cabellera, vestía exactamente como Michael Jackson en Thriller. La veía fascinado, era como si su alma gemela hubiera ido a recogerla.

- Lo siento, no tengo dulces...- Hermione se consideró hechizada por los ojos grises del muchacho, pero no iba a hacerlo notar, no es como si necesitara follárselo para salir de la maldita abstinencia, ni siquiera lo conocía.

- Entonces será truco. - Le vio sacar de una bolsa un par de artefactos de travesura, un spray, una mascarilla y papel sanitario.

- No pienses en ensuciar mi habitación, eso no es legal. - Se quejó Hermione - Menos va a ser saludable.

El muchacho le sonrió de manera ladina, era claro que esperaba algo. - eres la "blipeada" más linda que he visto.

- ¿Cómo sabes que soy...?

- Apenas llegaste en septiembre, así como muchos y convalidaste tus estudios. - Respondió con una sonrisa, terminó de abrir la puerta e ingresó - Bien, voy a hacer mi trabajo aquí.

Pansy iba a matarla por permitir eso y su hermano iba a enojarse si llegaba a manchar alguno de los peluches o los obsequios en los que invirtió para conquistar a su cuñada.

- Te invito a la fiesta de Slytherin como dulce - trató de negociar en afán de librarse de la maldita travesura.

- ¿Qué te hace pensar que no estoy en esa fraternidad y evité ir por que me gustan los dulces? - Rebatió en forma de pregunta con cierto tono sarcástico.

- Hueles a alcohol, los Hufflepuff ya debieron de terminar la fiesta para dormir temprano, al menos eso no ha cambiado en cinco años a pesar de que hay nuevos estudiantes.

Él asintió, decidió cambiar de tema para darse a conocer. - ¿Cómo es que te vistes como Ola Ray y no tienes a tu acompañante?

Hermione sonrió- Los Slytherin jamás se vestirían como Michael Jackson, solo desean ganar, usan novedosos disfraces de moda y aunque lo nieguen les gusta competir y pavonearse como los Gryffindor, pero esta noche solo quiero bailar, porque solo se vive una vez y yo ya morí una.

-Comprendo, yo ya tuve fiesta y ahora quiero dulces...

Hermione lo meditó un segundo, hasta ahora no se presentó correctamente y era mejor saber el nombre de quien iba a destrozar y ensuciar el departamento - ¿cuál es tu nombre?

- Eso lo sabes - Le guiñó - solo debes recordar al chico de 19 años que te enviaba flores y cartas - Luego colocó sus manos sobre su cabeza en un afán de realizar un corazón al estilo asiático.

Hermione lo observó observó por diez segundos, lo comparó con el recuerdo casi fresco que tenía en mente, se trataba de un niño dulce y tierno que la cortejaba cinco años atrás y que ahora era un hombre que se veía fenomenal.

- ¡Tú! - Abrió la boca asombrada.

Siempre lo mandó a rodar puesto que era novia de Fred, apreciaba cada gesto romántico, pero ella contaba con 22 años y él era un niño sin experiencia viviendo su primera ilusión amorosa. Draco Malfoy ya no era un chico prohibido por la edad y ella ya no tenía novio...

- Bien, Draco, cierra la puerta luego de dejar el desastre, no quiero que se meta ningún ebrio y me roben la laptop. - Dicho eso salió de su habitación rumbo al ascensor.

Cuando iba la mitad del pasillo él la siguió caminando rápidamente, al alcanzarla la tomó por los hombros. - Sientes la mano fría y te preguntas si alguna vez verás el sol - Draco pasó hacia adelante para abrirle la puerta del ascensor - Cierras los ojos y esperas que esto sea solo tu imaginación.

Cantaba pésimo, pero sabía la letra, lo que la hizo sonreír. Se sentía divertida con aquel desconocido, no tan desconocido, le era difícil no relacionarlo con el pequeño Draco que conocía bien, en presente era más que un simple chico lindo, era guapo, muy guapo y candente.

- No soy amante de las fiestas, lo sabes, en aquellas cartas te abrí mi corazón - Draco era muy cursi, su abuelo le enseñó a declarar su amor a la antigua, flores, cartas y chocolates. Aun así, fue rechazado por ser un niño, mas ahora era un año mayor que ella. - Rompiste mi corazón al rechazarme...

- No pude aceptar tus sentimientos debido a que en ese entonces mi amor era de otra persona. - Hermione respondió con franqueza. - Y eras mucho menor que yo... Incluso de haber estado soltera te hubiera rechazado sin dudarlo, me hubieran llamado asaltacunas.

Ingresaron al ascensor en cuanto este se abrió, por suerte no estaba nadie dentro.

- Tengo 24 años y ya no soy un niño. - Pasó su brazo izquierdo sobre los hombros de la casi doctora. - Puedo hacer cosas de las que no me creías capaz.

- ¿Quién eres tú y qué hiciste con el niño dulce que conocí? - Hermione alejó el brazo, no quería contacto físico ya que su cuerpo tenía reacciones de las que no creía poder hacerse responsable.

- Crecí y me di contra la realidad de este mundo cruel. Los vengadores no siempre estarán para salvar el día. Tony Stark falleció protegiéndonos... - Draco miró sus manos. - Estoy agradecido porque gracias a él mis padres y abuelos regresaron por ellos recuperé mis deseos de vivir...

Hermione se llevó las manos a la boca - ¿Perdiste tus deseos de vivir?

- Lo hice, hasta mi hurón desapareció en un abrir y cerrar de ojos. - Lo vio tocar su corazón. - Nunca en mi vida estuve solo, hasta la chica que me gustaba desapareció ¿Cómo iba a sentirme? Estuve devastado, mas nunca tuve el valor de acabar con mi vida, tenía miedo y me centré por completo en la universidad... cuando me di cuenta que no era el único en medio de la soledad usé el dinero familiar y me convertí en mecenas de la Campaña Mariposa Azul.

Hermione no pudo evitar sorprenderse al escucharlo, aquella era una acción que la Universidad Hogwarts de Medicina e Ingeniería tomó para evitar los suicidios en el país, era una ambiciosa proyecto de sanación mental.

- Sigues siendo el mismo chico tierno, pero más fuerte. - Le tomó el brazo y lo colocó sobre sus hombros. - Has crecido y tienes más músculos.

Draco rió, dejando escapar un leve sonrojo al notar la cercanía. El ascensor se detuvo en el primer piso y las puertas se abrieron con un ligero zumbido.

Fueron directo a la fraternidad de Slytherin, las luces parpadeantes y las risas del vestíbulo anunciaban el inicio de la fiesta. Hermione, aún con el brazo de Draco sobre ella, pensó en lo surrealista de la situación. Lo que comenzó como una noche de soledad y recuerdos se había transformado en una especie de promesa de nuevas aventuras.

- Vamos, antes de que cambie de opinión y decida volver a mi cuarto -dijo Draco con una sonrisa desafiante.

Salieron al vestíbulo y se encontraron con un grupo de estudiantes disfrazados, algunos de zombis, otros de personajes de películas clásicas de terror. Las luces tenues y la música de fondo, que mezclaba gritos espeluznantes y ritmos electrónicos, daban al ambiente un aire de película. Hermione se sintió parte de una escena épica, y cuando la canción "Thriller" comenzó a sonar, algo en su interior despertó. Se dejó llevar, guiada por Draco, quien movió sus pies al ritmo de la icónica coreografía.

- Vamos, es nuestro momento -dijo Draco, invitándola a unirse al improvisado espectáculo que otros estudiantes habían empezado a imitar.

Hermione, con el corazón latiendo aceleradamente, dio un paso adelante. La música la envolvía, y por un instante, el parque de su primer amor, las tragedias, y los años perdidos se difuminaron entre las sombras y risas. A su lado, Draco ejecutaba los pasos con una precisión que la sorprendió, y juntos, bajo las luces centelleantes y el clamor de los espectadores, Hermione sintió que renacía una chispa de lo que una vez creyó haber perdido para siempre.

Al terminar la canción, entre jadeos y sonrisas, Draco la miró con intensidad.

- La noche es joven, Hermione. ¿Listos para más "trucos" y aventuras?

Ella asintió, y en ese instante supo que, aunque el pasado nunca se puede cambiar, el presente podía ser suyo, lleno de emociones y nuevas historias que contar.

La noche avanzaba y la fiesta se tornaba más frenética. Las luces parpadeaban y el humo artificial inundaba el lugar, creando sombras danzantes en las paredes. Hermione, riendo aún tras su improvisada actuación con Draco, decidió buscar algo de beber. Se escabulló entre la multitud hacia la mesa donde estaban las bebidas, pero cuando se acercó, sintió un escalofrío recorrer su espalda.

La música se apagó de repente, dejando un silencio incómodo. Las risas y las conversaciones cesaron, y todos miraron a su alrededor con desconcierto. Un ligero murmullo se extendió por el salón cuando las luces comenzaron a parpadear más violentamente. Draco, que había estado siguiéndola de cerca, la tomó del brazo.

- ¿Sientes eso? -preguntó, su voz apenas un susurro, cargada de tensión.

Hermione asintió, tratando de mantenerse tranquila. Un extraño viento helado recorrió el salón, levantando papeles y moviendo los disfraces colgados en las paredes. De repente, una figura oscura apareció en la entrada, cubierta por una capa que se movía como si tuviera vida propia. Su rostro estaba oculto por una máscara blanca que solo mostraba ojos vacíos y una sonrisa escalofriante.

- ¿Es parte del espectáculo? -preguntó alguien en la multitud, con la voz temblorosa.

Pero antes de que nadie pudiera responder, las puertas del salón se cerraron de golpe, como si una fuerza invisible las hubiera empujado. La figura avanzó lentamente, y con cada paso, la música que había estado en pausa comenzó a resonar de nuevo, pero esta vez distorsionada y con un eco macabro. Los asistentes miraban, congelados por el miedo y la incertidumbre.

Draco apretó la mano de Hermione. - No es normal... hay algo más aquí -murmuró, tratando de buscar una salida con la mirada.

De repente, la figura extendió una mano y las luces se apagaron por completo, dejando a todos en la penumbra. Gritos de pánico comenzaron a surgir, y Hermione sintió cómo el corazón le martillaba en el pecho. En medio de la oscuridad, se escuchó una voz gutural, susurrante y fría, que decía:

- Esta noche, la danza no termina sin pagar el precio...

Hermione se estremeció, recordando historias de espíritus y leyendas que había oído en la universidad. Las luces parpadearon una vez más, revelando que algunas de las figuras de los disfraces que colgaban de las paredes ahora se movían por sí mismas, como si una fuerza oscura las hubiera traído a la vida. Una figura vestida de esqueleto se giró y la miró fijamente, con ojos brillantes que ardían en rojo.

Hermione y Draco se miraron, comprendiendo que no se trataba de una broma. La noche de Halloween acababa de volverse mucho más aterradora de lo que cualquiera hubiera esperado.

Hermione trató de mantener la calma, pero su respiración era rápida y sus manos temblaban. Draco, a su lado, también parecía afectado, aunque intentaba mostrarse valiente.

- Dime que trajiste alguna arma de esas raras de emergencia -susurró Draco, con una mueca que pretendía ser una sonrisa. - porque yo solo tengo dulces en mis bolsillos.

- ¿Y a qué vine disfrazada? ¿A una fiesta o a cazar fantasmas? - Hermione respondió, susurrando de vuelta, mientras miraba de reojo a las figuras que comenzaban a moverse.

La figura de esqueleto avanzó torpemente hacia ellos, moviéndose como un títere sin control. Draco lo miró, con los ojos entrecerrados, y de repente soltó una carcajada nerviosa.

- ¿No es ese el disfraz de Seamus? siempre se va a las tiendas de segunda mano.

Hermione no pudo evitar reírse un poco, aunque la situación aún era escalofriante. - Deberíamos movernos antes de que esa cosa nos atrape y nos dé un abrazo de muerte, literalmente.

La risa de Draco se desvaneció cuando las luces volvieron a parpadear y las figuras animadas se acercaron más. Los gritos y pasos de otros estudiantes corriendo por el salón llenaban el aire, mientras algunos intentaban abrir las puertas sin éxito.

De repente, una de las figuras -una momia envuelta en vendas amarillentas- se tropezó con una mesa, tirando una fuente de ponche sobre su cabeza. Las vendas absorbieron el líquido y la momia se tambaleó, gritando en un tono que sonaba sorprendentemente indignado.

- ¡Por el amor de Dios, es ponche de fresa! ¡Soy alérgico! -chilló la momia.

Draco y Hermione se miraron, sorprendidos, antes de que una risa espontánea escapara de sus labios. La situación era tan absurda que por un momento el miedo se convirtió en comedia.

- ¿Ves? Esto es una fiesta de Halloween de Slytherin, siempre hay drama -dijo Hermione, tratando de sonar despreocupada, aunque el miedo seguía latente en sus ojos.- No hay manera de dormir temprano.

Pero la diversión duró poco. La figura oscura con la máscara blanca seguía en el centro de la sala, y esta vez levantó las manos, provocando que las sombras en las paredes se hicieran más grandes y comenzaran a descender del techo como si fueran criaturas. Hermione sintió que un sudor frío le recorría la espalda.

- Ok, esto ya no es gracioso, Draco -susurró, agarrando su brazo con fuerza.

Las criaturas sombrías comenzaron a acercarse, moviéndose como si estuvieran bailando al ritmo de una melodía invisible. Draco miró a Hermione, y una chispa de determinación brilló en sus ojos.

- ¿Te sabes la coreografía de *Thriller*? -preguntó con una sonrisa temblorosa.

Hermione parpadeó, sorprendida, y luego asintió lentamente. - Sí, pero ¿por qué...?

Draco levantó las manos y comenzó a moverse al ritmo de la famosa danza de Michael Jackson, siguiendo los pasos perfectamente. Las criaturas que se acercaban se detuvieron, como si estuvieran confundidas por el repentino cambio de tono. Hermione, atrapada entre el miedo y la incredulidad, decidió seguirle el juego y empezó a moverse también.

La sala, aún sumida en un caos controlado, vio cómo los dos comenzaban a bailar, moviendo los hombros y marcando los pasos con precisión. Los estudiantes que habían estado corriendo o gritando comenzaron a detenerse y mirar, primero perplejos, y luego, uno por uno, se unieron al improvisado número musical. Las criaturas de sombras parecían confundidas, tambaleándose al ritmo de la música, hasta que, de repente, empezaron a seguir la coreografía también.

El salón se convirtió en una mezcla de terror y comedia, con todos bailando juntos la icónica danza, mientras la figura oscura en la entrada observaba la escena y, con un movimiento teatral, se quitó la máscara. Hermione reconoció el rostro debajo: era Blaise Zabini, con una sonrisa de satisfacción.

- ¿Quién dijo que Halloween no podía ser thriller (espeluznante)? - dijo, mientras las luces volvían a encenderse y todos, aún jadeando por la tensión y la risa, estallaban en aplausos y carcajadas.- Ya casi tenemos a los ganadores del concurso de disfraces.

La fiesta seguía en pleno apogeo. La música retumbaba, una mezcla de éxitos pop y ritmos electrónicos, haciendo vibrar el suelo bajo los pies de los estudiantes. Draco y Hermione, todavía con la adrenalina a tope después de su extraño encuentro con las sombras, continuaron bailando y riendo sin parar. Los temores de la noche se habían desvanecido, sustituidos por una sensación de liberación y camaradería.

Draco se movió al ritmo, lanzando un desafío con la mirada. - ¿Qué dices, Hermione? ¿Te atreves a competir en un duelo de baile contra mí?

Hermione le devolvió la mirada, fingiendo un aire de superioridad. - ¿Es en serio, pequeño y dulce Draco? Te haré morder el polvo.

Él soltó una risa. - Bueno, sería una forma digna de perder.

Los dos comenzaron a moverse con más energía, imitando las coreografías de los videos musicales que veían de adolescentes. Otros estudiantes de la fraternidad se unieron, formando un círculo a su alrededor mientras la música subía de intensidad. Harry y Pansy, que estaban charlando junto a la mesa de bebidas, se acercaron para animarlos.

- ¡Vamos, Mione! -gritó Harry entre risas. Pansy lo secundó, aplaudiendo y haciendo comentarios sobre lo inesperado de la situación.

Draco y Hermione intercambiaron miradas de complicidad. Por un momento, el rechazo de los años anteriores y la tragedia del blip se desvanecieron. Ella sabía lo que significaba haber vuelto después de perderse cinco años de su vidas. Habían regresado a un mundo cambiado, a amistades que ya no eran las mismas y a recuerdos que parecían casi ajenos. Él sabía lo que era perder a su familia y amigos, crecer solo e incluso tratar de mantenerse cuerdo a fuerza.

La música cambió a una canción más relajada y Draco hizo una pausa, tomando aire. - No puedo creer que estemos así -dijo, medio en serio, medio en broma.

Hermione sonrió, con el cabello enredado y las mejillas encendidas. - Quizás descubrimos que bailar es más nss divertido entre nosotros.

Draco se rió, un sonido que resonaba más auténtico de lo que ella recordaba. - En cinco años de ausencia tuya me han enseñan algunas cosas.

Caminando hacia la mesa de bebidas, Hermione le ofreció un vaso de ponche. Draco levantó las cejas, fingiendo desconfianza. - ¿Qué es esto, Hermione? ¿Piensas emborracharne y seducirme? ¿Ya no me ves como un niño?

Ella rodó los ojos, con una sonrisa en los labios. - No, pero si sigues con esas preguntas, me harás verte como un hombre y realmente me deje llevar por las emociones.

Ambos rieron y chocaron sus vasos en un brindis improvisado. No eran amigos, no aún, pero esa noche encontraron un terreno común. Y en un mundo reconstruido tras el caos, cada momento de diversión y ligereza se sentía como un triunfo.

La fiesta seguía su curso y, aunque la música seguía siendo alta y las risas se escuchaban por todo el lugar, Draco y Hermione se encontraban alejados de la multitud, caminando tranquilamente por un pasillo iluminado tenuemente. La atmósfera era más relajada ahora, y ambos estaban disfrutando de la tranquilidad, lejos de las luces brillantes y la multitud. Habían hablado de todo, desde anécdotas de la universidad hasta comentarios más personales, y la conversación fluía con facilidad.

Draco, sin pensarlo mucho, se dio cuenta de que disfrutaba más de su compañía de lo que había anticipado. No había ninguna expectativa ni tensión, solo una conversación cómoda y una compañía que, aunque familiar, ahora se sentía diferente. Hermione estaba más relajada de lo que recordaba, y eso lo hacía sentir más cerca de ella.

Por su parte, Hermione notaba algo diferente en él. Aunque siempre había tenido una relación cordial con Draco, algo en su forma de ser había cambiado, quizás por el tiempo, o tal vez por los pequeños momentos compartidos esa noche. Ya no era solo el Draco que había conocido en sus años de juventud, sino alguien más genuino, más abierto. Ella no podía evitar sentirse curiosa por esa nueva faceta de él.

-¿No es raro, no?- Hermione comentó mientras se detenían frente a la puerta de su habitación, con una ligera sonrisa. -Hace años jamás habría imaginado que estaríamos aquí, compartiendo una noche como esta.

Draco la miró, con una ligera sonrisa también, su mirada suave. -No tanto. A veces la vida tiene una forma curiosa de unirnos, ¿no? A veces, los caminos más inesperados nos llevan justo a donde necesitamos estar... El blip me dio esta oportunidad.

Hermione se quedó en silencio por un momento, observándolo. Había algo en su forma de mirar, algo en su voz, que hacía que esa conversación se sintiera más íntima de lo que en principio había planeado.

Antes de que pudiera decir algo más, Draco dio un paso hacia ella. La cercanía se sentía natural, como si ninguno de los dos quisiera que el momento se rompiera. Sus corazones latían al mismo ritmo, la tensión entre ellos se volvía palpable, pero de una manera que no los incomodaba, sino que los unía aún más.

El sonido de la música a lo lejos, las risas de los universitarios, todo eso se desvaneció cuando sus miradas se encontraron nuevamente. La distancia entre ellos era casi inexistente, y en ese espacio breve, sin palabras, algo se encendió.

Hermione no estaba segura de cómo había llegado hasta allí, pero no necesitaba entenderlo. Sin pensarlo, se acercó un poco más, mirando a Draco directamente a los ojos, y antes de que él pudiera reaccionar, ella lo besó. Fue suave, casi como una exploración, sin presiones, como si ambos estuvieran descubriendo algo nuevo en el otro.

Draco se quedó unos segundos estático, sorprendido, pero no dudó en responder al beso. Sus manos encontraron su cintura con una delicadeza que no esperaba de él, y el beso se profundizó sin necesidad de apresurarse.

Cuando finalmente se separaron, sus frentes se tocaron suavemente, y ambos compartieron una respiración profunda. El silencio entre ellos no era incómodo, al contrario, estaba lleno de algo nuevo, de una conexión que ninguno de los dos había anticipado.

Hermione sonrió, un poco sonrojada, pero sin arrepentimientos. -No esperaba eso-, murmuró, aún con la sensación del beso en los labios. - Besas tan bien, ¡Dios! Siento fuego en mi interior...

Draco sonrió también, sin una pizca de nerviosismo, y la miró con una suavidad que ella no había visto antes. -A veces, las sorpresas son lo mejor -, dijo, su voz cálida.

Draco y Hermione caminaron juntos de regreso hacia la habitación de ella, tras subir por el ascensor. El ambiente estaba mucho más tranquilo ahora, solo el suave eco de sus pasos rompía el silencio mientras se acercaban al pasillo donde ella se alojaba. El aire nocturno estaba fresco, lo que hacía que la atmósfera se sintiera aún más íntima.

Al llegar frente a la puerta, Hermione Con una leve sonrisa, se agachó para levantar la maceta que estaba cerca de la entrada, donde había dejado la llave antes de salir. Mientras lo hacía, Draco la observaba en silencio, una expresión pensativa en su rostro.

-No sé si es muy seguro guardar la llave de esta manera -comentó él con una ligera sonrisa, pero sus ojos brillaban de una forma más profunda, como si estuviera evaluando más que la situación en sí.

Hermione lo miró por encima del hombro, soltando una risita suave. - A veces, la seguridad tiene sus propios métodos.

Finalmente, usó la llave y la insertó en la cerradura, abriéndola con un suave clic. Al abrir la puerta, la luz de la habitación iluminó su rostro, y se giró hacia Draco con una expresión que era mezcla de invitación y algo más.

- Te invito a pasar - dijo, con un tono suave pero seguro. -Y te advierto, hoy tengo algo más que dulces para ofrecerte.

Draco levantó una ceja, una ligera duda cruzando su mente. No era común que aceptara una invitación como esa tan fácilmente. Es más siempre había rechazado ese tipo de invitación. Su mirada buscó la de Hermione, y en sus ojos vio algo más, una mezcla de deseo y determinación. De alguna manera su niño interior estaba entre la alegría y el miedo.

-¿Qué es lo que quieres ofrecerme, Hermione? - preguntó, su tono un poco más grave, más curioso. Aún no podía dejar de pensar en las emociones que ella acababa de despertar en él esa noche.

Hermione se acercó un paso más, su expresión ahora mucho más seria. - Lo que quiero ofrecerte... es la tranquilidad de que todo lo que está pasando entre nosotros, lo cuidaré.

Draco la observó fijamente, un ligero nerviosismo surgiendo en su pecho, pero también una creciente intriga. - Lo haré, entraré, pero primero debes prometer que te harás cargo de mí, sabes sobre mis sentimientos y... No me rompas el corazón luego de esta noche.

Hermione lo miró a los ojos, su voz cálida pero firme. - Me haré cargo de todo lo que acabas de despertar en mí. Si decides quedarte en mi vida... lharé todo lo que esté a mi alcance para cuidar de eso. De lo que sea que esto sea. Todo el tiempo que tú me lo permitas.

Un silencio pesado se formó entre ellos mientras Draco consideraba sus palabras. Algo en su interior le decía que ella estaba siendo sincera, que estaba dispuesta a asumir lo que significaba lo que acababa de pasar. Al final, después de un momento de reflexión, asintió lentamente.

-Está bien - dijo, su voz suave, casi como si estuviera aceptando un desafío, o quizás, una invitación a algo mucho más profundo de lo que imaginaba. - Lo haré, pero solo si prometes lo que dijiste. Cuidar de lo que sea que haya despertado.

Hermione sonrió, un brillo de satisfacción en sus ojos, y asintió con firmeza. - Lo prometo.

Con una ligera sonrisa, Draco dio un paso hacia ella, entrando en la habitación sin dudar. La puerta se cerró suavemente detrás de ellos, mientras una nueva etapa comenzaba para ambos, llena de incertidumbre, pero también de una conexión que ninguno de los dos esperaba.

***

Tenía esta historia escrita desde 2019, Amo Marvel,, por eso usé el tema blip... Adoro la música de Michael Jackson, por eso esta inspirada Halloween. En los últimos meses he estado escribiendo de poco a poco hasta finalizarla. Quería subirla en Halloween pero no la terminé a tiempo. Gracias por leer.

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