Comida de Navidad

Whitney: ¡Sis! Mira que vestido más guay me ha comprado mamá.

Termino de ondularme el pelo y me giro para mirarla bien, lleva puesto un vestido blanco y dorado a juego con unas manoletinas y una diadema. ¡Parece buena y todo!

Yo: ¡Que guapa!

Whitney: Tu también estás guapa Carlie.

Ésta niña algún día me matará de amor. Sonrío y me giro hacia el espejo y me miro, la verdad es que el vestido que me ha regalado mi madre es precioso y me queda genial, aunque suene mal que lo diga. Siempre me ha sentado bien el azul.


Carlos: ¡Uy! Vaya dos hermanas más guapas hay aquí.

Se acerca a mi hermana y le revuelve el pelo para después acercarse a mi y abrazarme por la cintura.

Yo: Hola gatito.

Mi padre pega un grito desde la cocina llamando a mi hermana. Esta sin decirnos nada de baja las escaleras corriendo. Carlos aprovecha y cierra la puerta y posa sus labios en mi cuello y deja un suave beso, lo que consigue ponerme la piel de gallina.

Carlos: Sigo sin creerme que me hayas regalado el meet and greet.

Sonrío y tiró la cabeza hacia atrás apoyándome en su hombro.

Yo: Ni yo que te hayas gastado tanto dinero en un collar.

Levanto la cabeza y miro el reflejo. El collar hace juego con mi pelo.

Carlos: Porque no has visto el regalo de tu cumpleaños.

Yo: ¿Me has comprado algo?

Sonrío más y me giro, quedando cara a cara con él, acaricio su mejilla y el cierra los ojos con el roce.

Carlos: Sí, y aparte hay una sorpresa.

Dejo de mover la mano y lo miro con el ceño fruncido. ¿Sorpresa? ¿A mi?

Carlos: Estás súper graciosa con esa cara.

Yo: No te merezco enserio. En la otra vida me debí portar genial para ahora poder tenerte

Lo abrazo y el cierra sus brazos alrededor mío. Enseguida su perfume me envuelve, inspiro hondo y sonrío.

Yo: ¿Alguna vez te he dicho que me encanta como hueles?

Lo noto reírse sobre mi cuello haciéndome cosquillas.

Carlos: ¿Y a que huelo?

Yo: A chico sexy.

Ahora soy yo la que se ríe a la vez que aprieto mi agarre.

Carlos: ¿Y a que huele un chico sexy?

Me encojo de hombros mientras rompo el abrazo. Me separo y me siento en mi cama, cojo los tacones y me los pongo. Al levantarme Carlos se acerca a mi y me coge por la cintura.

Carlos: ¡Ahora eres igual de alta que yo!

Coge mi mano y me hace girar sobre mi misma, la falda se eleva un poco más de la cuenta y por intentar que no se me vea nada acabo perdiendo el equilibrio. Si no llega a ser por Carlos me acabo comiendo el suelo. Carlos me coge por la cintura de nuevo y me pega a él para después darme la vuelta y besar mis labios.

Me dejo llevar por sus besos, son como una droga para mí. Sus brazos tienen rodeada mi cintura con fuerza, haciendo que quede completamente pegada a su cuerpo. Separa por unos segundos sus labios de los míos, sonríe y los huele a juntar.

Mis manos se enredan en la parte baja de su pelo y lo acaricio lentamente, me encanta sentir su pelo entre mis dedos. Los besos cada vez son más lentos y más profundos y aunque ninguno de los dos nos queremos separar lo acabamos haciendo, la cosa se nos está yendo de las manos y no estamos solos en casa. Separamos nuestros labios pero nuestras frentes siguen unidas.

Carlos: No me cansó ni me cansaré de decírtelo. Te amo.

Yo: Y yo no me canso de escucharlo. Te amo.

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Carlos: Dios mio... Creo que voy a llegar a España con veinte kilos más.

Frente a ambos la mesa del comedor está totalmente desplegada y llena de comida.

Yo: Y falta el pavo por terminar de hacerse.

Carlos: ¿Pero qué queréis? ¿Engordarme para después asarme y comerme?

Yo: ¿Como en el cuento de Hansel y Gretel?

Carlos: Sí.

Yo: Por Dios Carlos, ni que seamos la bruja del cuento.

Carlos inclina un poco la cara para después volver a dirigir su mirada a la mesa. Se acerca a la mesa y coge uno de los objetos que hay en ella.

Carlos: ¿Pero que es esto? Parece un petardo.

Me acerco y me pongo a su lado, le quito el petardo de la mano y lo vuelvo a poner en la mesa.

Yo: Es un petardo, bueno un cracker aquí, así que mejor no lo toques no vaya a estallar antes de tiempo.

Carlos: ¿Va enserio?

Yo: Sip, es típico aquí en Londres.

Carlos: ¿Pero que hacéis con ellos? ¿Les prendéis fuego para que exploten?

Me río y niego con la cabeza, ¡no somos tan bestias!

Yo: No hombre, llevan muy poca pólvora. Básicamente explota tirando de ambos extremos.

Carlos: ¡Cómo mola!

Yo: La mejor parte es que dentro llevan una sorpresa.

Carlos: ¡Es un huevo Kinder explosivo!

Se ríe de su propio comentario y me acabo uniendo a él. En ese momento llega mi madre con el pavo y lo pone en medio de la mesa. Cuando se asegura de que está bien puesto se acerca a nosotros.

Lisa: Bueno parejita, ¿tenéis hambre?

Oigo las tripas de Carlos rugir a mi lado y me río al ver sus mejillas teñirse ligeramente de rojo.

Yo: Creo que Carlos sí.

Lisa: Pues habrá que comer ya.

Mi madre llama a toda mi familia y en nada estamos todos sentados alrededor de la mesa. La comida pasa entre conversiones agradables acompañadas de una muy buena comida.

Al terminar el postre cojo uno de los crackers y sonrió hacia Carlos.

Yo: ¿Tiras conmigo?

Carlos asiente y cada uno coge un extremo. Cuando toda la mesa tiene pareja y están preparados tiramos a la vez haciendo que un fuerte estallido inunde la casa. Cojo el regalo y lo desenvuelvo con cuidado. Una figurita de unas hojas de muérdago se encuentran dentro. Antes de que pueda reaccionar Carlos me lo quita y acerca su silla un poco más a la mía, pone el muérdago justo encima de nosotros y me besa.

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¡¡¡He vuelto!!! Os he echado tanto de menos :( Pero bueno, ya estoy aquí💃💃💃

¿Qué tal os va la vida? Espero que muuuuuuuy bien. Yo estoy genial, los exámenes me salieron todos muy bien y las notas también son muy buenas (a excepción de física y química😒)

Ayy he estado tanto tiempo sin escribir que ya no se ni que preguntaros 😂😂😂

Bueno me despido ya aquí, espero que os haya gustado el capítulo. Nos vemos pronto ❤

Carla💜💋

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