vi.
Doyoung no pierde tiempo para vengarse de Jaehyun al siguiente día.
Cuando Doyoung, coincidentemente se encontró a sí mismo cepillando sus dientes al mismo tiempo que Jaehyun en el mismo baño, no perdió el tiempo en convertir el agua en hielo.
Jaehyun mira fijamente la estalactita, pasta de dientes que cae de su barbilla. Vuelve la cabeza para darle a Doyoung una mirada molesta. Sus ojos todavía están medio cerrados, el cansancio se muestra en su rostro.
—¿Por qué tienes que hacer esto tan temprano por la mañana?
Doyoung se encoge de hombros con inocencia, con el cepillo de dientes colgando en la boca.
—No hay descanso en la batalla.
Más adelante en el día, cuando Jaehyun alcanza su vaso de agua en el almuerzo, Doyoung hace el truco clásico. Jaehyun deja escapar en un instante, un grito ante la frescura de su vaso, levantando los ojos para mirar ferozmente a Doyoung a través del comedor.
—Te odio. —dice él.
Doyoung le lanza un beso en respuesta.
Cuando están todos en la clase de entrenamiento y es el turno de Jaehyun para escalar la cuerda, Doyoung crea hielo cuando el profesor no está mirando. Las manos de Jaehyun se deslizan y su culo golpea el suelo. Una vez más, Jaehyun fulmina a Doyoung con la mirada.
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—Está bien, lamento lo de tu taza de té, Jesús, ahora detente. —dice Jaehyun cuando arrincona a Doyoung en el pasillo del dormitorio más tarde ese día.
Doyoung pone sus brazos en jarras.
—El té es sagrado.
Jaehyun gime, rodando los ojos.
—Lo entiendo.
—¿Así que te rindes?
Jaehyun frunce los labios.
Doyoung arquea una ceja, manos en sus caderas.
—Dilo.
Jaehyun mira hacia otro lado, mordiendo sus labios.
—Dilo.
Los ojos de Jaehyun se conectan con los de Doyoung.
—Puede que hayas ganado esta batalla, pero no has ganado la guerra.
Doyoung se ríe.
—Nunca te rindes, ¿Verdad?
El chico de cabello violáceo irradia.
—No. Todavía tengo la intención de ganar el gran premio.
La ceja derecha de Doyoung vuela hasta su coronilla.
—Sí, ¿Cuál es?
Jaehyun sonríe.
—Oh, Kim Doyoung.
Doyoung estrecha los ojos.
—No me gusta el tono que estás usando en este momento, Jung.
—¿Alguna vez te ha gustado algo de lo que yo haga? —Jaehyun se ríe.
Doyoung levanta la barbilla
—Me gusta cuando te callas.
Jaehyun lo mira de arriba hacia abajo. Están de nuevo cerca, y Doyoung ni siquiera ha registrado cuando esto sucedió.
—Sí, apuesto eso. —Jaehyun exhala. La mirada de Doyoung cae sobre la boca de Jaehyun, atraído por ella. Y justo así, se están besando.
Doyoung registra vagamente cuando su espalda golpea la pared. Sólo presta atención a los deliciosos labios de Jaehyun y a su suave cabello. Doyoung pasa la mano por este, mientras su brazo se envuelve alrededor del cuello de Jaehyun, acercando al mayor. Siempre más cerca. Él inhala por la nariz, el aroma de Jaehyun invade sus sentidos. Sus caderas se encuentran, sus piernas se tocan... Doyoung ahoga el gemido bajo de Jaehyun, sus dientes chocando juntos. Doyoung lo quiere más cerca.
Alguien se aclara la garganta, e inmediatamente se separan con un jadeo, los ojos cayendo sobre el recién llegado.
—Oh, no se detengan por mí. —Sehun se ríe, levantando las manos.
Doyoung frota su mejilla torpemente, mirando entre los dos chicos.
—Ehm, yo... me iré a la cama ahora.
Jaehyun asiente con la respiración agitada mientras Sehun responde a través de su sonrisa.
—Sí, haz eso.
Doyoung le envía una sonrisa incómoda.
—Sí. Buenas noches.
A Doyoung le agrada Sehun, pero en serio Sehun... jódete.
Él regresa a su habitación, sintiendo el fantasma del contacto de Jaehyun en él durante el resto de la noche.
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