Prólogo

La celebración por el triunfo de Sekai Taikai se llevó a cabo en la que ahora era la casa Steiner. En todo el jardín podía observarse a los padres intercambiando fotos y videos del evento, todos orgullosos de saber que sus hijos fueron parte de un evento tan importante del que su dojo fue vencedor.

Cerca de la piscina, los más jóvenes continuaban hablando de todo lo que vivieron, Chris era el encargado de recrear todos los hechos imitando los movimientos de Robby, el ganador no estaba acostumbrado a escuchar tantos cumplidos, pero a su lado estaban Kenny, Miguel, Sam y Tory recordándole que merecía todo el reconocimiento después de trabajar tan duro para llegar hasta donde está ahora.

A lo lejos, Johnny disfrutaba de observar a su hijo sonriendo a todo aquel que se acercara a felicitarlo con abrazos y choques de manos, Robby por fin era plenamente feliz y eso era suficiente para motivarlo a seguir convirtiéndose en un mejor hombre.

Su vista recorrió todo el lugar buscando a Daniel, pero lo único que pudo ver fue las luces azules y rojas de los autos de los policías que montaban guardia afuera de la casa. Kreese, Kim y Dugan seguían prófugos, así que cuando el detective se enteró de la fiesta contactó a Daniel y Johnny para ofrecerles seguridad pues estaba totalmente seguro de que Kreese aprovecharía el evento para tratar de atacar.

Johnny suspiro cansado, ¿Cuándo sería el día que tuvieran que dejar de ver sobre su espalda? Su preocupación se disipó un poco cuando escuchó el tono que había elegido para las llamadas de Daniel. Tardo un poco en recordar cómo contestar, pero cuando lo hizo escucho la risa del castaño al otro lado de la línea.

"¿Problemas con la tecnología?".

"¿En dónde demonios estás? Llevo diez minutos buscándote", reclamó el rubio.

"Había mucha gente y me sentía incómodo".

"¿Tu? Creí que amarías toda la atención de esos padres".

"Hoy no", contestó por debajo.

"Todavía no respondes mi pregunta", Johnny no mentiría, si los tres malvados estuvieran tras las rejas estaría tranquilo cuando Daniel saliera solo en medio de la noche no estaría tan preocupado por su seguridad.

"Escape para comprar algunas cervezas y me preguntaba si querías compartir algunas".

"Tal vez, ¿Qué cerveza compraste?

"Coors".

"Estoy dentro", Daniel rio más fuerte que antes, las dos horas que Miguel y Robby tardaron explicando lo que es un meme por fin rindieron frutos.

"Te veo en North Hollywood".

"Más te vale que sean Coors", Johnny terminó la llamada.

Daniel arrojó el teléfono al asiento de copiloto y puso en marcha el auto para dirigirse al concesionario, estaba tan ansioso por llegar que no se dio cuenta del auto gris que lo seguía desde que salió de la casa de Amanda.

"Síguelo, no te acerques demasiado o nos descubrirá", Kreese ordenó a Dugan.

"Sus estúpidas rivalidades nos ponen en riesgo", se quejó Kim. "No aprendiste nada de Silver".

"No tomará mucho tiempo", aseguró Kreese.

"Fue una completa hazaña ponerme en contacto con mi familia para hacer el plan de escape, no lo arruines con tus asuntos triviales", Kim volteo la cabeza hacia la ventana.

Dugan detuvo el auto al mismo tiempo que Daniel entraba al concesionario, no se molestó en cerrar la puerta pues sabía que a Johnny le tomaría mucho tiempo descifrar cómo poner su huella en el sensor. Kreese se percató de esto y sonrió satisfecho por lo fácil que Daniel se lo estaba dejando.

"Tienes 10 minutos", advirtió la mujer.

"En cinco estaré de vuelta".

"No prometas cosas imposibles, LaRusso no es la rata débil que Silver creía".

"Terry es muy débil, el idiota se creía invencible y esa fue su calamidad, pero si lo que te preocupa es tu seguridad entonces pueden irse si demoro más de los 10 minutos".

"No necesitaba de tu permiso para hacerlo".

Kreese no perdió tiempo en contestar, los minutos empezaron a correr y era más importante vengarse de LaRusso que tratar de ganarle una discusión a una persona que le haría el favor de sacarlo del país.

El eco de una puerta cerrándose le hizo saber que el castaño recién había llegado a la oficina que tenía su nombre escrito. Apretó su agarre en el tubo y con pasos silenciosos se dirigió al cubículo. Cuando por fin estuvo cerca estiró su mano para alcanzar la manija, pero una mano cubrió su boca de manera sorpresiva mientras era pateado detrás de la rodilla haciéndolo perder el equilibrio. Su atacante se aprovechó de esto para despojarlo del tubo e inmovilizarlo de los brazos y así arrastrarlo por un pasillo hasta llegar a los baños. El tipo lo empujo dentro, cerró la puerta de una patada y la luz que funcionaba con sensor se encendió revelando el rostro del hombre.

"¿Johnny?, Kreese no podía creerlo.

"¿No tienes suficiente con toda la mierda que hiciste?", preguntó Johnny.

"LaRusso tenía que pagar por burlarse de mí", respondió Kreese tratando de levantarse del suelo. Johnny piso con fuerza la mano de quien fue su sensei, sin embargo, Kreese no gritó.

"No lo voy a permitir", Kreese sonrió de lado tratando de ocultar el dolor.

"Te convirtió en su perro guardián", se burló. "Es una verdadera lástima".

"Él no me convirtió en nada, En el pasado yo y otros le hicimos mucho daño, pero no permitiré que nadie más lo haga". Kreese rio con ironía.

"Conozco esa mirada y ese tono de voz, ¿Cómo no lo vi antes? Te enamoraste de LaRusso.

"Estas desvariado".

"Tu sabes que no lo hago, realmente te enamoraste", Johnny no respondió. "Interpretaré tu silencio como una respuesta afirmativa". El rubio dio un paso atrás dejando libre la mano de Kreese. "No te hagas muchas ilusiones, evítate la pena y nunca se lo digas".

"¡Callate!".

"LaRusso nunca te va a aceptar, él está acostumbrado a mezclarse con personas de otro tipo".

"¿Otro tipo?"

"Hombres y mujeres con dinero, con la sufriente clase para no darle vergüenza y tú ... bueno tú eres tú", Kreese volvió a reír y Johnny giró sobre sus propios talones para esconder su inseguridad.

Desde que Johnny descubrió sus sentimientos por Daniel, no estar a su altura fue su peor temor. Tal vez el castaño se había acostumbrado a un estilo de vida diferente con gente que sabía utilizar los 20 mil cubiertos en la mesa, pero años atrás él sabía utilizarlos, tal vez con un poco de práctica y ayuda de internet seguramente los manipularía con facilidad.

"Nunca debes darles la espalda a tus enemigos", Kreese dijo antes de golpearlo en la cabeza.

"¡Johnny!, el gritó desesperado de Daniel fue lo último que escuchó antes de perder la consciencia. 

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