▶DIECISÉIS◀
#Pixane:3
Narracion.
Viernes.
Preciado viernes para una chica que se llamaba ____. No, en realidad no.
Ella estaba algo nerviosa no solo porque sería la primera vez que iría a la casa de Lloyd Y TAL VEZ también conociese a sus padres, si no es que le daba cierta pena componer alguna canción con ayuda de alguien. Nunca lo había echo. Solo estaba haciendo cualquier cosa en la ultima cara de su cuaderno y pensando en todo eso no escuchó cuando el timbre que indicaba la salida, había sonado.
—____ — no decía nada —¡____! —no, nada aún —¡____ hay un terremoto! —debería pensar algo más... —Van a dar comida gratis.
—¿Qué? ¿cuándo? ¿por qué no me avisaste? — se levantó de su asiento y notó como el rubio comenzaba a reirse —Malo.
—Niña, ¿en qué tanto piensas?
—Nada ¿y el resto?
—Ya se fueron, al igual que nosotros tienen que ir trabajando sus proyectos, vamos de una vez para tener más tiempo —la castaña tomó su mochila y la colgó sobre su hombro.
—Vamos entonces.
Los dos chicos salieron de su aula y luego de esperar a la joven que sacara algo de su casillero, se fueron del colegio. Se encontraron brevemente a Daniel que aunque ya estaba enterado de que su hermana iría a la casa de Lloyd, no la dejaría sin antes darle varias indicaciones... o amenazas.
—¡Más te vale traerla antes de las nueve! —le dijo señalándolo con el dedo indice.
—¡Daniel! —se quejó.
—¡Bien! ¡Nueve y quince, no más!
—Eh... si no hay problema —sonrió algo extrañado, aunque ya lo había conocido antes, ¿porque no le sorprende?
—Adios Dani —caminó en sentido contrario a su hermano con un rostro algo de indiferencia.
—¡Pobre que hagan algo más!
—¡Daniel! —los dos jovenes se sonrojaron por ese comentario tan directo, Lloyd prefirió quedarse callado.
—Esta bien, me calmo —y por fin, se fue.
—Eso... fue incómodo —comentó el rubio sin dirigirle la mirada a su amiga que iba en silencio.
—No se acostumbra a verme salir —respondió encogiéndose de hombros ligeramente —Lamento todo eso.
—No te preocupes, además, tú no fuiste quien lo dijo —vaciló.
Siguieron caminando hasta pasar por una zona en donde todas las casas eran gigantes y parecían mansiones. La mayoría color blanco con bonitos jardines los que tenían uno. Le sorprendió estar caminando por ahí, sabía que la familia de Lloyd era adinerada pero no creyó que tanto.
—¿Seguro que es el camino correcto? —preguntó algo dudosa a su amigo que caminaba con total normalidad.
—Claro ¿por?
—Ah nada —se detuvo al ver como Lloyd lo hacía y se acercaba a una de las grandes casas de la cual sacó sus llaves para abrir la puerta. Era en su mayoría blanco y contaba con dos pisos, con detalles de madera y ventanas de las cuales no se podía ver el interior por tener extendidas las cortinas. Sus nervios solo aumentaron.
—Adelante —indicó él dandole pase a la chica. Caminó con algo de lentitud hasta entrar completamente, estaba mucho más bonita por dentro.
—¿E-esta es tu casa?
—Si, lamentablemente así es —habló con normalidad y cerró la puerta a las espaldas de ___.
—¿Hijo? ¿Ya llegaste? —una mujer que se veía de más edad que venía bien vestida y con un rostro amable. Vió a su hijo junto a la castaña y obviamente quiso preguntar —¿Ella es tu amiga?
—Si, mamá ella es ____. ____ ella es mi mamá, Misako —presentó Lloyd dandole algo de espacio para que saludase mejor.
—Un gusto señora —estrechó su mano con la de Misako y luego como un saludo normal se dieron un beso en la mejilla.
—El gusto es mío ___, vayan a hacer su trabajo que tenían, luego les subo una merienda ¿te parece, hijo?
—Por mí está bien, ven —le volvió a hacer una seña a su amiga, que se despidió y luego lo acompañó hasta el segundo piso.
La castaña miraba detenidamente las puertas y ciertos retratos colgados en las paredes junto con unos pequeños muebles. "Es gigante" pensaba analizando toda la planta. Sin darse cuenta entró al cuarto del rubio que solo le dijo que se podía sentar.
—¿Y? ¿como empezamos? Después de todo, tú eres la experta aquí —la joven sacó su libreta y un lapiz.
—Yo ya escribí algo... ¿tú también lo hiciste, verdad?
—Si pero... no soy bueno en esto.
—¿En dónde lo apuntaste? .
—En el cuaderno de química —___ miró su mochila de reojo —Oh, ni lo pienses —no le hizo caso y se paró rápido para ir por el cuaderno —¡No, ___!
Empezaron a tener una pequeña pelea queriendo evitar que el cuaderno llegase a manos de la castaña, pero esta fue más astuta y logro quitárselo y buscar la hoja en donde había escrito, luego lo leyó.
—Te dije que no sabía —habló un tanto incómodo.
—¿Qué? Pero si está muy bonita, si quieres mira el mío, combinan perfectamente, solo veamos como fusionarlos para crear la canción —dijo sonriente dejando el cuaderno sobre la cama y tomando el suyo —Luego nos encargamos de hacer la pista y la practicamos.
—Vaya, suena muy fácil.
—Ne, yo estoy más acostumbrada. ¡Que sea la mejor canción!
—¿No que no te importaba si no ganabas? —arqueó una ceja dejando un tanto confusa a su amiga.
—Si pero ahora ya me animé ¡asi que no me bajes la autoestima!
—Jaja okey va.
En otra parte...
Zane, se encontraba sentado en una banca del parque buscando inspiración para la creación de un poema. El día anterior le habían explicado que no solo podía ser una historia sino que también una poesía o un poema que era lo que había decidido hacer. Pero no encontraba alguna fuente de inspiración. Pero ahí la vió, la chica de cabellos rubios y ojos verdes que estaba sentada en otra banca, al parecer estudiando a diferencia de él. No despegaba su mirada ya que la estaba analizando mejor, pero en eso un chico se le acercó con facha de no ser buena gente.
—Vaya vaya, la nerd como siempre —se burló.
—¿No tienes a quién más molestar Cryptor? —dijo con algo de molestia —Al menos yo no voy a reprobar el semestre.
—¿Qué me has querido decir eh? —le quitó el cuaderno y la chica se levantó en manera de defensa.
—Dámelo —pareció que eso fue una orden, claro que no le obedeció —¡Que me lo des he dicho!
—¿Lo quieres? —lo tiró a la basura que se encontraba a su costado —Pues ahí lo tienes.
—¡Ey! —el rubio platinado se había acercado de manera firme, al decir eso los dos se le quedaron viendo —Así no es como se trata a una chica.
—¿Y tú qué te metes? ¿quién te llamó? —preguntó intimidante en otro chico acercandose y haciendose el más grande.
—El mundo es libre, ahora saca su cuaderno de la basura —ordenó y él se rió en su cara —Por las buenas o por las malas.
—¿Crees qué te haré caso a tí? —le iba a dar un empujón con ambos brazos pero el otro los tomó y los pasó de largo haciendo que se cayera —¡Oye!
—Yo te lo dije ¿haras caso ahora?
—Desgraciado —se levantó a darle un puñete pero Zane pudo esquivarlo y de la misma manera lo sostuvo y lo doblo para que quedase detrás de su espalda, lo hizo caer mientras lo seguía sujetando.
—¿Obedecerás?
—¡Está bien! ¡Está bien! ¡Lo haré! —se rindió, todos los del parque e inclusive varios del colegio vieron toda esa escena sorprendidos por el acto del chico nuevo.
Lo soltó y se levantó al igual que él que con molestia sacó el cuaderno y lo dejó en la banca. Ya habían varias fotos de eso.
—Listo, puedes irte —habló con tranquilidad y le dió la espalda. Cryptor aprovechó que estaba distraído y se le iba a lanzar, pero no contó con que Zane lo esquivase nuevamente y terminó cayendo dentro del bote de basura.
—En serio no se rinde fácil —mencionó viendo como intentaba salir del bote y pidiendo ayuda que nadie le daba, se acercó a la chica que quedó asombrada ante todo lo que había pasado —¿Estás bien?
—S-si yo... ¿cómo hiciste eso? —señaló hacia atrás.
—Es que no hace mucho que estuve en una escuela de artes marciales, al parecer a veces si es útil —sonrió con amabilidad, estaba hablando con esa chica que a él le parecía muy hermosa.
—Pues gracias, en serio, ¿tú estás bien?
—Si, tranquila...
—Pixal, mi nombre es Pixal... ¿y qué puedo hacer por mi salvador? —bromeó ligeramente y ambos soltaron pequeña risitas.
—Yo soy Zane y... Um... ¿me dejas conocerte? —preguntó con un poco de nervios y la joven asintió tomando sus cosas y él las suyas para irse a sentar a otra parte del parque.
Horas se podría decir que pasaron charlando sobre sus vidas. Pixal le contó que Cryptor era uno de los brabucones del colegio el cual tenía como su víctima principal a ella. Zane le contó más de las artes marciales e incluso le enseñó unas básicas por si es que en algún día sean requeridas. Hablaron sobre sus estilos de vida que eran algo diferentes. El padre de Zane era un ingeniero importante, y el de Pixal era un popular doctor en la ciudad. Cada quien con su historia.
Hasta cuando se dieron cuenta ya eran casi las siete y ya cada quién tuvo que irse a su casa.
Al rubio se le había olvidado completamente que tenía un poema por escribir, pero al menos había encontrado su inspiración.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top