Único Capitulo

CAPITULO UNICO

"Una vida rutinaria" , "una vida con la que disfrutaba lo que hacía al ser una de las mejores ginecólogas de ese hospital" "Una vida dura, pero después de todo tranquila en la que había disfrutado"

Eso era lo que la vida significaba para ella en aquellos momentos y quizás algo más. Recordando que se encontraba sola y que quizás eso sería así.

Todas las personas a las que alguna vez había amado se habían abandonado, uno de estos fue aquel hombre que había sido su esposo y que se había largado después de dejarle un montón de deudas, eso ya hace más de 20 años.
Una momento de su vida que solo quería olvidar, pero que en aquel entonces había dolido tanto, qué se había dedicado de lleno a su carrera, hasta el punto de haber alejado demasiado a su único hijo.

"su hijo", "Sesshomaru".

Ese niño que también la había dejado y que había sido un malagradecido que apesar de haberlo dado todo,se habia fugado, con la que creía era su amor.

"Suspiro pesadamente".

Mientras miraba el atardecer de su último día de hospital, en aquella azotea.

Realmente, a estas alturas lo único que podía hacer era disfrutar de su vida, ya que se acercaba su pronta jubilación y quería disfrutar de lo que había acumulado todos esos años.

En aquel momento, mientras se disponía a bajar a su área, un sentimiento de nostalgia le invadió al pensar en su único hijo, deseando saber qué sería de él.

Suspiro mientras avanzaba y bajaba las escaleras.

En esos momentos solo le quedaba rezar porque su hijo se encontrara bien y que tuviera una buena vida.

Después de todo habían transcurrido alrededor de 8 años desde que se había ido de casa y no sabía nada de él.

<Mientras bajaba las escaleras y llegaba al segundo piso del hospital, recordaba cómo en una noche de diciembre se había fugado de casa cuando le habían prohibido seguir con esa relación con esa chiquilla que en ese entonces tenía 15 años.>

Realmente, en aquel instante nunca pensó que su tan obediente hijo se le ocurriría escaparse con ella y desaparecer de su vida.

Exhalé una vez más, con resignación, mientras llegaba a su piso y se dirigía a su oficina.

Era cierto que hubiera preferido que su hijo buscara a alguien mejor como pareja, pero él se había encaprichado tanto con ella hasta el punto de escaparse con ella.

Suspiró resignada una vez más pensando en que si hubiera aceptado a esa niña, su hijo nunca se habría fugado y quizás aún permanecería a su lado.

Estaba por entrar a su oficina y terminar su último día de trabajo en aquel hospital donde había trabajado por años.

Cuando la puerta se abrió inesperadamente trayendo a un paciente inconsciente, que parecía entrar de urgencia a su piso.

Ocasionando que rápidamente se levantara y corriera a atender al paciente, cuando se dio cuenta...

"Oh, por Dios", gritó exaltada, cuando la observó.

"¡Doctora Sams!" gritó uno de los paramédicos que había entrado hace poco a trabajar allí, que se encontraba muy nervioso.

"¿Cuál es su estado?", cuestionó , mientras intentaba mantener la mente clara y mientras rellenaba ágilmente un pequeño formulario.

" Es hora de actuar, y no dejarse impresionar por todo el ambiente" se regaño, mientras esperaba que el otro hablara.

"Iba a tratarla como cualquier paciente y no iba a hacer ninguna preferencia".

"Paciente alrededor de 23 años", soltó, mientras pensaba el paramédico novato.

"Apúrate Kohaku", gritó otro de los paramédicos.

"Eh...", mencionó torpe el paramédico al olvidar lo que iba a decir.

Al no contestar, el otro habló.

"Gravidez, aproximadamente 37 semanas", dijo uno de sus compañeros con mayor experiencia.
Mientras seguía caminando con la camilla.

"¿Qué le sucedió?", preguntó la doctora Sams.

"Estaba dando clases como profesora en el jardín de niños, cuando comenzó a sentirse mal", narró mientras pensaba en su hipótesis "preeclampsia", soltó por último al recordar su presión alta.

"Entiendo", respondió, "y respiración cardiaca".

"80 por minuto", menciono mientras llegaban al pequeña habitación donde la atenderían.

Sams, que revisaba el estado de la gestante se dio cuenta que había algunas anomalías que le preocupaban.

"¡Rápido, llamen al Doctor Totosai!", gritó la mujer mientras se daba cuenta de que su ritmo cardíaco bajaba.
"Tenían que intervenirla de inmediato", pensó mientras revisaba todos sus signos vitales.

Habían sido 8 años desde que no la veía y resultaba algo extraño que en su último día de trabajo, tuviera que atenderla a ella.
A aquella niña a quien debía considerar como su nuera, pensando aún si ese bebé que llevaba era de su ingrato hijo que hace 8 años se había fugado con ella.
"Rin" susurro su nombre al recordarla, siempre tras su hijo.
Antes de que dijera algo más, una de las enfermeras ingreso, con instrumento para apoyarla.

"Kaede, el ecógrafo", pidió al verla y esta rápidamente lo trajo y lo conecto, para que pudiera revisarla. .

Sorpresa fue cuando se dio cuenta de que aunque la madre estuviera inconsciente y alguno de sus signos vitales no le convencieran.
Las dos pequeñas criaturas que esta gestaba se encontraban en perfección.

Un segundos pasaron , cuando otra de las enfermeras informó que ya habían avisado al padre de las criaturas de su estado y que estaba en camino.

Mientras los minutos pasaban, llegó el doctor Tosotai para apoyarla en la cirugía.
Este hombre no tardó ni 10 minutos, cuando le dijo que estarían bien y que necesitaba que primero se encargará de la cesárea de esas pequeñas criaturas.

. -. _. _. _. _. _.

Solo bastaron unos segundos para que se alistara y empezaran con el procedimiento.

Al cabo de unos minutos empezar con aquella cesárea.
Pudo observar una de las pequeñas cabecita blancas de aquella criatura.

" Tenía un claro cabello plateado, que le recordaba al suyo"

"Realmente aquella niña, que en algún momento despreció por su origen humilde había dado a luz a su nieta".

"Una pequeña perfección", soltó mientras sacaba a la pequeña y se la entregaba a una de las enfermeras, mientras esta lloraba.

"Ahora, con la siguiente", dijo mientras seguía con la cirugía y sacaba a la siguiente bebé, que contenía el cabello castaño y la piel rojiza. "Eran claramente hermosas", se dijo mientras terminaba con el proceso y se la pasaba al doctor Totosai, para que salvara a aquella niña.

Mientras escuchaba el alboroto que parecía haber en la puerta de la habitación.

"¿Qué sucede?", preguntó molesta. Mientras hacía su trabajo y observaba los signos vitales de la joven que parecían bajar el ritmo, algo que le preocupó.

"Es el padre de las criaturas, que está desesperado por la madre y los niños", soltó una de las jóvenes enfermeras, que ingresaba para llevarse a las criaturas al cunero.

Después de todo, aún eran un poco prematuras y al observar su peso tenían un poco menos de lo normal.

"Dile que se calme y que no ocasionen alboroto", gritó enojada.

"El hombre no parece calmarse", soltó la enfermera.

Sams, que estaba molesta y terminando de saturar el corte que hizo.

Miro a su compañero, y le indico que siguiera con la operación.

Se saco los guantes y salió de aquel pequeño cuarto de cirugía y observó con aquellos dorados, un par qué no había visto hace un par de años.

"El ingrato de su hijo "estaba ahí parado esperando a que su mujer saliera.

"Irasue", soltó sorprendido al ver a su madre, después de tanto tiempo.

"No pensé que serías tan ingrato de saludar a tu madre de esa manera después de tantos años".

"Uhm", gruñó molesto por la reprimenda de esta, "¿Dónde está ella?", cuestionó desesperado, recordando que ella había salido de aquella pequeña sala donde se encontraba su amada.

"Ella está en cirugía, así que cálmate", le ordenó.

"Cómo me pides que me calme...", contesto molesto.

"Ella estará bien", lo trato de consolar, "observé su estado y ella se pondrá bien, después de todo, hice que el mejor cirujano viniera para salvarla", soltó.

Aunque le dijera, era obvio que su hijo aún seguía preocupado por esa niña.

Mientras el silencio reinaba en ese momento, unas pequeñas camillas salían de la sala, acompañadas de un par de enfermeras.

Mientras salían, Irasue trató de decirle a su hijo, tratando de que se distrajera. 

"Antes de que te vuelvas loco, ¿por qué no acompañas a tus hijas?", soltó mientras lo veía desesperarse

Pero este negó al verlas de reojo.

"¿Están sanas?", le preguntó rápidamente.

"Sí" contestó tajantemente.

"Solo las llevarán a los cunero" le menciono, para que de alguna manera no se preocupara.

Este al saber solo soltó unas palabras y eran que se quedaría ahí, hasta que su esposa estuviera bien.

Mientras eso sucedía, Irasue solo miraba a su hijo. Habían sido 8 años y veía en sus ojos, postura y determinación cómo había madurado con los años. Algo que sin duda le ocasionó orgullo al verlo.

Al cabo de unas horas, su compañero salió de la cirugía con una sonrisa tranquilizadora.

"Ella estará bien", escuchó al hombre decirle a su hijo, mientras veía un cambio en su actitud. Era raro ver esos gestos en su hijo, Sesshomaru, quien compartía su hermetismo y reservaba sus palabras solo para momentos esenciales, a diferencia de ella, que era más franca y expresiva en su comunicación cuando lo fastidiaba.

Solo en aquel momento vio como su hijo al ver a su esposa salir, fue corriendo tras ella y acompañarla a la que sería su habitación actual.

Irasue, quien observaba las acciones de su hijo, también lo siguió. Al verlo entrar, notó cómo lo acompañaba con la gran devoción que siempre había mostrado hacia esa niña desde que era un niño.En ese momento tan silencioso, mientras lo miraba, habló."Ha pasado mucho tiempo, ¿verdad?", soltó mientras lo miraba.


Él solo asintió mientras seguía sosteniendo la mano de su esposa. Fue entonces cuando notó un detalle que no había visto antes, un anillo en su mano. Se dio cuenta de que realmente se habían casado.

"¿Cómo te fue?", le preguntó, buscando una conexión más profunda con él.

Él simplemente contestó con un "bien".

"¿Y tú, cómo has estado?", preguntó Irasue, buscando una conversación más íntima con su hijo.

"Bien", respondió él, lo que sin duda la molestó. "¿Solo me vas a contestar así después de tanto tiempo?", agregó con frustración en su voz.

"No tengo más que decirte", le dijo el joven mientras acunaba la mano de su esposa.

"Aún no me perdonas que te prohibiera estar con ella", cuestionó, algo que sin duda su hijo gruñó al recordar.
"Entiendo que lo hiciste para salvarla, por eso nunca te reproché nada", confesó la mujer.
"Después de que se fueran, su padre vino a hacerme un escándalo", contó mientras lo veía escuchar cada palabra.

"Sé perfectamente que si no te la hubieras llevado, quizás otro hubiera sido su destino", reconoció.

El gesto de su hijo no pasó desapercibido al recordar cómo era la vida de esa niña, de la cual su hijo se había enamorado.

Después de todo, conocía muy bien su historia, puesto que la niñera de Sesshomaru había sido la madre de su nuera, mucho antes de que muriera a manos de ese hombre a quien llamó su esposo, y quien la golpeaba diariamente por cualquier cosa, al igual que lo hacía con su hija cada vez que podía.

Esto fue una información que se había enterado tiempo después del escape de su hijo, y tras el escándalo de aquel hombre que venía a buscar a su hija. En aquel entonces, quiso saber su paradero, peor no lo encontró y lo dejó así pues era claro que no quería ser encontrado.

En aquel entonces comprendió las acciones de su hijo, y la razón de aquellas.

"No tienes...", iba a contestarle, pero antes de que lo hiciera, Irasue interrumpió.

"Sesshomaru, si alguna vez te cuestionas si hiciste bien, te digo que sí, y que yo erré al querer separarte de ella y al no apoyarlos", soltó con nostalgia, reconociendo sus propios errores al no haberlo escuchado, cuando el quiso hablar.

También sabía que si su hijo no hubiera hecho aquella tontería, otra sería la realidad de la mujer que amaba.

Sesshomaru solo dirigió su mirada y se asombro al ver a su madre en aquel estado.

Era algo difícil de presenciar aquella escena, puesto que Irasue Sams era una de las mujeres más fuerte que había conocido en toda su vida, y eso se noto cuando su padre se había ido con otra mujer y los había dejado en la miseria.
Pero aquella mujer que parecía de hierro se había levantado y no había derramado ninguna lagrima a pesar que sabía que le dolía.
En ese momento quiso decir algo, cuando vio a su pequeña luz mover la cabeza y abrir sus ojos.

Irasue que se dio cuenta de aquello, también observó la ansiedad e incertidumbre que sus ojos castaños mostraron al buscar algo en su pecho.

Su hijo que una vez fue conocido por ser hermético, pareció entenderla rápido.
"están bien" lo escucho decir con la voz más calmada.

Provocando un suspiro en su nuera.

Aquella escena era digna de ver, pero en ese instante sintió que estorbaba allí, por eso sin hacer ruido o decir una palabra, salió del lugar y esperó unas horas a que todo se calmara.

. -. -. -. -. -

Al cabo de un tiempo, su hijo salió y aunque una vez mas su expresión no mostrase, su mirada se mostraba más relajada y feliz.
Aunque esté no le dijera nada, sabía lo agradecido que estaba.
Algo que no es espero recibir de su hijo, fue.
"gracias".
Una simple palabra que aunque fuera un susurro, le ocasionó una enorme sonrisa y un gran alivio.

Fin.

Hola, aquí algo diferente. Espero que les guste y me regalen una estrellita.

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