Yo no soy famosa

17 de Julio de 2017 

Vale.

En cuanto Inuyasha cierra la puerta mis ojos se quedan fijos en mi maleta durante unos segundos.

Resumiendo, no voy a ir a un spa, a cambio, estoy en un... ¿Rancho? Bueno, una finca grande en una casa enorme que no es mía, sino de un hombre que parece no querer dar su brazo a torcer y llamarme por mi nombre.

Aunque es guapo.

Pero eso no quita el hecho de que estoy aquí por equivocación y necesito cobertura y hablar con el editor.

- ¿Hola? - pregunto al vacío lo esperando que una voz me conteste- Buenos días.

-¿Inuyasha?- dice una voz

De repente se oyen pasos y una mujer con delantal aparece, su pelo es negro y sus ojos son marrones, se ha recogido el pelo, y va levemente maquillada

- Soy Kagome Higurashi, Inuyasha-kun me trajo aquí... yo... bueno, es una historia larga.

La mujer sonríe:

- Encantada Kagome-chan, soy Izayoi, soy la madre de Inuyasha

La mujer es muy maternal y pronto me ofrece sentarme y una taza de té.

Nunca me ha gustado mucho el té, pero prefiero no decirlo ya que los ojos de Izayoi me hacen entender que va a preguntarme muchas cosas.

La mujer vuelve de la cocina sin delantal y con una bandeja con una tetera y dos tazas y algunas galletas. Se sienta a mi lado dejando la bandeja en la mesa y sirviendo el té.

- Bueno Kagome-chan, entenderás que debo de hacer preguntas cuando una jovencita aparece en mi casa...

Bien Kagome, prepárate para mentir.

- Había conseguido unas vacaciones en un spa del sur... Pero en medio del camino me dijeron que debía de ir en tractor durante un rato por los caminos rurales y, entonces, me encontré con Sango, una chica que me explicó que me dirigía a un pueblo que sería repoblado.

La mujer me examinó con sus ojos castaños. Realmente no estaba mintiendo, solo eludiendo datos que podrían estar en la historia.

- ¿Y cómo acabaste aquí, mi niña? - me pregunta mientras su mano se posa sobre la mía.

- Quise hablar con el alcalde, pero no me escuchó cuando le expliqué mi situación y entonces su hijo se acercó y me trajo aquí.

- Entonces mi hijo se rio del alcalde, otra vez, y te hizo subir al coche.

Me sorprendieron sus palabras por lo que asentí cogiendo mi taza de té.

- Se ve que conoce a su hijo...

La mujer suelta una carcajada mientras deja su taza sobre la mesa.

- Por supuesto que le conozco, querida, todos los padres conocen a sus hijos...

Y entonces soy yo la que se ríe, pero no es una manera cálida y feliz, sino más bien sarcástica.

- No todos, señora, no todos...

Sus ojos me examinan pero no tengo tiempo de contestar a las dudas que surgen de su mente y tampoco quiero. Decido levantarme y estirar mis brazos mientras actúo como si esas palabras nunca hubieran salido de mi boca.

- Creo que debería llamar a un amigo, para que sepa dónde estoy y, bueno, pueda venir a por mí - suelto rompiendo el silencio.

Izayoi se levanta con una sonrisa y me hace una seña para que la siga.

- Tenemos un teléfono en el pasillo, puedes llamar por él -me explica cuando llegamos a un gran pasillo con un montón de marcos en la pared con fotos de familia.- Pero antes...- empieza justo antes de que coja el teléfono- creo que debería darte una habitación, por si acaso.

La señora me deja sola en el pasillo y vuelve con mis maletas, al parecer está encantada con que me quede y quiere que eso pase, mi mirada pasa del teléfono a ella y suspiro antes de dejar el aparato en su sitio y agarrar mis cosas para que no las cargue ella. Cuando se pone delante de mí, empieza a contarme que este pueblo siempre ha sido pequeño, y que ella lo siente como una gran familia repartida en casas distintas.

Me gusta su visión del lugar donde vive, todos son una gran familia que, seguramente se ayudan mutuamente pero yo, que vivo en un piso, no conozco ni al vecino de enfrente y solo nos juntamos para las actas, las reuniones o para pagar alguna avería... La verdad creo que nunca he entablado una buena conversación con ninguno de mis vecinos, además, la mayoría de los pisos solo se usan en verano.

Izayoi abre una puerta y al entrar encuentro una acogedora habitación con una cama, un armario y un escritorio. Había rosa por todas partes, cosa que me hizo reír.

- Tengo una hija además de Inuyasha, pero... a ella nunca le gusto esta vida y prefiere estar en la ciudad...- me explica- aunque han acabado las clases, ella seguirá en la ciudad, estará en casa de una de sus amigas y conseguirá una habitación en alguna residencia.

Las dos sonreímos y después de dejar mis cosas volvemos al pasillo, donde por fin cojo el teléfono y marco el número de mi editor.

- ¿Jak? Soy Kagome

- ¡Dios mío, Kagome! Pensé que no te acordarías de mí en toda tu semana en el spa...

- De eso quería hablar.

- Claro, cuéntame.

- No estoy en ningún spa, he acabado en Toshiko, es un pueblo que está en proceso de repoblamiento.

- Joder... te dejo sola tres días y la lías, Kagome. Verás, no puedo ir a por ti y... bueno tus padres...

- Entonces me voy a quedar aquí por un tiempo.

- Kagome, enserio, si tuviera oportunidad de ir a por ti lo hacía, pero quiero pedirte un favor...

Noto como mi pierna tiene un tic cuando suspiro y contesto:

- Venga, dime...

- Creo que sería buena idea que te quedarás allí... - hace una pausa y cuando quiero hablar continúa- ¡Piénsalo! Necesitas inspiración para escribir, ¡es una oportunidad única! Es... Un cambio de aires...

Izayoi me mira con diversión cuando nuestros ojos se cruzan.

- Yo... Yo tendría que preguntar si puedo quedarme y... Tendría que pagar un alquiler o algo- suspiro- aquí no hay un hotel o algo así que-

Pero la mujer es más rápida y me quita el teléfono enseguida

- ¿Hola? ¿Me escucha? Soy Izayoi Taisho y tanto mi hijo como yo estaremos encantados de tenerla en casa... No, no queremos que pague, no se preocupe por ella, ¡hasta pronto!

Estoy muy sorprendida... ¿me va a dejar quedarme en su casa?

- Todo lo que he dicho es cierto - me explica como si leyera mi mente- puedes quedarte Kagome, hay habitaciones de sobra y estaré feliz de tener a una chica por casa

- Gracias... Muchas gracias - digo sonriendo

Tal vez esto no está tan mal...

- Kagome Higurashi... Ese nombre lo he leído en algún sitio... - comenta tocándose la barbilla- ¿Eres famosa, niña?

En ese momento se oye como alguien abre y cierra la puerta, es Inuyasha, que pronto se acerca a nosotras.

Su mirada se fija en mí mientras sonríe de lado:

- Arréglate, chica de ciudad, voy a enseñarte El Bar.

Le miró fijamente frunciendo el ceño, Dios, mi nombre no es tan difícil...

Pero quitando eso, debo contarle lo de que me quedo durante un tiempo en su casa.

- Inuyasha-kun yo-

- Inuyasha - lo llama su madre- Kagome-chan se quedará un tiempo con nosotros.

Él asiente y me hace un gesto para que le siga hasta la sala de estar.

- ¿Mi madre... Te ha dejado un minuto para hablar con tu familia? - me pregunta rascándose la nuca y noto que se preocupa de mi situación por primera vez desde las 2 horas que lo conozco.

- Si, pero... Me han dicho que tal vez me viene bien... vivir una aventura - digo nerviosa.- Pero, aunque tu madre me diga que no debo de pagar un alquiler yo...- digo mirándolo a los ojos mientras da un paso hacia mí- creo que podría hacer algo...

Él sonríe de nuevo después de poner una mano en la pared al lado de lo cabeza y se agacha a mi altura:

- Cuando vuelva a casa, salúdame y pregúntame cómo me ha ido el día. - murmura cerca de mi oído- Siéntate conmigo en el sofá por la tarde... Ese será tu pago.

Ay mis amores estoy muy emocionada con esta historia~~~ ¿Os está gustando?

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