Inuyasha
18 de Agosto de 2017
Él se queda pensando unos minutos. No se escucha nada por su parte, ni siquiera escucho su respiración, como si se la estuviera aguantando. Desde que nos hemos vuelto más cercanos he tenido esa duda. Después de las fiestas, de domar a Misha, de los besos y las miradas.
¡Justo la noche anterior me había visto en la cocina y me había pedido que no me fuera! ¡Ahora también lo estaba haciendo!
Pero Inuyasha Taisho es muchas cosas, y entre ellas, un lío. No puedo saber lo que pasa por su cabeza, lo que quiere hacer, lo que va a decir. Es tan sumamente impredecible que me asusta, nunca sé por dónde va a tirar.
Me remuevo en el sitio y aparto la vista. Tal vez he sido demasiado clara, demasiado directa para él. Quiero decir, puede que ambos sintamos una atracción que no se puede negar, pero puede que solo sea eso y esté siendo yo la que se esté montando una película en la cabeza. Además, él tiene su vida en el pueblo, sus fincas, sus trabajadores, a su madre... y yo estoy encerrada en la capital, trabajando y yendo a las oficinas de la editorial, son mundos completamente distintos e incompatibles.
Inuyasha parece tomar aliento para decir algo y mis nervios se crispan en ese momento. He pasado la línea y lo sé. Tontear y besarse no significada nada serio y lo sé. Lo voy a estropear todo por mi maldita pregunta y lo sé.
- No me gusta la lluvia. – afirma y entonces permito que mis sentidos se fijen en otra cosa que no sea él y mis ojos se dirigen a la ventana de la habitación mientras afino el oído para escuchar el repiqueteo de la lluvia contra el cristal
- A mí me encanta. – confieso, aunque ya no estoy segura de si estamos hablando de la lluvia o de otra cosa- Me calma, es genial poder tumbarte en el sofá una tarde y escuchar la lluvia mientras lees o ves una peli. Es también un momento bonito, todo huele a hierba mojada, todo cambia, fluye y se purifica. Y, cuando termina el cielo se aclara cuando pasa.
Sus manos se apoyan en el colchón para ayudarse a incorporarse y colocar su espalda contra el cabecero. Cuando está sentado, sus manos vuelven a su regazo y me mira de soslayo.
- Supongo que siendo escritora se te da bien eso de expresarte...
Y por la forma en que sus ojos se detienen un poco más de la cuenta en mí, me aseguro a mí misma que esto no tiene nada que ver con los gustos por fenómenos atmosféricos. Sé que intenta decirme algo, pero sigue siendo tan ambiguo que lo único que me queda es seguirle el rollo y continuar la conversación. Se está abriendo a mí y no puedo desaprovecharlo.
- Tal vez me hice escritora por eso, porque quería aprender a decir lo que siento.
Las comisuras de sus labios se elevan levemente un momento, como si hubiera forzado una sonrisa y se hubiera decantado por dejar su boca formando una línea. Supongo que aprecia mi mirada confusa y entonces su mirada se suaviza y me dice:
- No me gustan los cambios, Kagome. Me gusta lo que puedo controlar pero, por una vez, me gustaría... dejarme llevar.
Le escucho suspirar y le veo cerrar los ojos.
- ¿Soy algo que no puedes controlar?
Entonces se ríe sin ganas y abre los ojos para mirarme fijamente y sin pestañear. La siento acercarse a mí, noto la forma en la que el colchón se hunde con su peso.
- Ya sabes la respuesta a eso, chica de ciudad.
Su aliento me roza la cara y noto mis mejillas arder. Dios, cada vez está más cerca y yo no sé qué hacer.
- Te puedo prometer que no lo sé.
En sus labios se dibuja una sonrisa arrogante mientras sus manos me quedan encerrada entre sus brazos y la cama. Su mirada dorada me recorre entera y mi cuerpo tiembla cuando mueve sus piernas para alzarse sobre mí. Nos miramos frente a frente mientras sus brazos soportan su peso.
- No te hagas la tonta, Kagome.
Sus labios descienden y se posan sobre lo míos con fuerza, con deseo. Flexiona los brazos para acercarse más y mis manos se deslizan por sus hombros hasta llegar a su nuca para jugar con su pelo y acercarle más a mí. Se apoya en sus antebrazos y sus manos comienzan a acariciar mis hombros mientras se inclina aún más para profundizar el beso. Es demandante, su lengua exige que la mía le siga el ritmo, y yo intento hacerlo aunque me siento en una nube.
De fondo la lluvia nos acompaña, mientras escucho nuestros labios al separarse, nuestras respiraciones aceleradas y nuestra piel tocándose. Sus besos desciende por la comisura de mis labios hasta mi barbilla, después, sus labios se centran en mi cuello.
- Sigue ahí... - susurro y él obedece.
Sus manos toman mi cara y masajean mis mejillas mientras recorre mi piel con besos húmedos hasta mi clavícula, donde deposita un beso sonoro antes de volver a subir y capturar mis labios entre los suyos. Aunque los besos sean ardientes y el calor se esté haciendo cada vez más notable en la habitación, cuando miro sus ojos no siento un deseo y una pasión irrefrenables, sus ojos dorados están opacos y me miran con una pizca de tristeza. Mis dedos dejan su pelo para deslizarse por sus mejillas y agarrar su cara entre las palmas de mis manos.
- ¿Estás bien?
No me responde. Solo besa la palma de mi mano y se echa hacia atrás sentándose en la cama y extendiendo los brazos para que vaya hacia él. Cuando me tiene a su alcance, sus brazos me rodean y me alzan para que me siente a horcajadas sobre él. Me aprieta la cintura y mueve mis caderas hacia delante y hacia atrás. Asiento al entender lo que quiere que haga y me aferro a sus hombros restregándome contra él. Le escucho suspirar mi nombre y sonrío por ser capaz de causarle tantas sensaciones en ese momento.
Parece como si fuera a explotar y creo que me encantaría.
Él también mueve sus caderas y sus manos me levantan la camiseta antes de desabrochar mi sujetador. Yo levanto la suya y copio su acción antes de sonreír. Acabo de ver que tiene un pequeño tatuaje justo debajo del pecho. Nunca me había imaginado a Inuyasha con tatuajes. Lo acaricio con las yemas de los dedos para después dejar un camino de besos por su torno, subiendo a su cuello. No sé si me ha dejado alguna marca a mí porque parecía hacerlo muy suave, pero sin ningún miramiento me decido a morderle haciendo que me apriete contra él.
- ¿Te gusta que te muerdan, chico de pueblo?
- Sí, y también me gusta morder. – contesta susurrando cerca de mi oreja y atrapando el lóbulo con sus dientes.
Cierro los ojos y gimo. Le empujo hacia atrás quedando sobre él y vuelvo a tocar su tatuaje.
- ¿Qué pone?
- Odumodneurtse
Me río cuando lo pronuncia.
- ¿Alemán?
- No, César Vallejo. – me dice riéndose y su mano toma la mía para que lo toque. – Es un poeta, deberías leerlo.
- Tomo nota.
- Y también deberías montarme.
- Vale. – contesto mordiéndome el labio. La mano que tiene agarrada mi mano me suelta para ascender por mi brazo y apretar uno de mis pechos con delicadeza, rozando con el pulgar mi pezón mientras su otra mano se posa en mi espalda baja y me insta a acercarme a él.
Nos besamos una y otra vez. Sus manos masajean mis pechos mientras yo trato de llegar al cierre de su pantalón para tocarle. Consigo bajárselos y después deslizo sus calzoncillos por sus piernas. Me desabrocho la parte de abajo y me quito las bragas. Sus dedos me acarician los muslos y sigue descendiendo hasta mi vello. Sus pulgares me acarician haciendo círculos y, aunque parezca algo para calmarme, no hace más que ponerme más nerviosa.
Me gusta, y quiero estar con él ya.
Dos de sus dedos se adentran en mí mientras estoy apoyada en mis rodillas y su otra mano me agarra la cintura para que no me retuerza. Los tuerce de una manera que me hace cerrar las piernas aunque eso no evita que siga con su tarea. Se acerca un poco más a mí y besa mi vientre antes de acelerar sus movimientos.
- ¿Así?- pregunta cuando lo hace con más rapidez.
Yo solo suelto un suspiro. Mis caderas se mueven contra su mano sin remedio. Siento su mirada ardiente sobre mí, sus ojos ya no están opacos, me miran tan fijamente que creo que me voy a derretir. Junta y separa sus dedos. Mi mente se nubla, solo puedo pensar en él. Me muevo más rápido contra sus dedos y suelto un gemido largo de gusto cuando alcanzo el orgasmo. Inuyasha me besa justo en el hueso de la cadera antes de agarrarme por la cintura y tumbarme en la cama.
- Eres muy bueno en esto. – susurro después de que nos besemos mientras agarro su miembro con mis dedos.
El niega con la cabeza y me mira desde arriba. Esta vez sonríe completamente y me dice:
- Otra vez será, ahora quiero que nos corramos juntos.
Se aleja de mí a recoger sus pantalones y sacar su cartera. Escucho como rompe un plástico y luego se gira hacia mí para ponerse el condón. Abro un poco más las piernas esperando que vuelva cuando le veo volver a tumbarse boca arriba justo como le había encontrado al salir de la ducha, con sus brazos cruzados debajo de su cabeza.
- Vamos, chica de pueblo, móntame.
Cuando me mira a los ojos añade:
- ¿O no te atreves?
Niego con la cabeza y me acerco a él, sus dedos vuelven a tocar mi clítoris en cuanto le rodeo con las piernas y agarro su miembro.
- Despacio. – me dice y yo intento hacerle caso y descender sobre él todo lo despacio que pueda.
Bajo lentamente mientras su pulgar no deja de acariciarme. Pongo las manos en su pecho y suelto un suspiro cuando nuestras caderas chocan.
- Joder, sí...
Vuelvo a alzarme y despacio muevo mis caderas descendiendo. Me aferro a sus hombros para apoyarme en algo mientras trato de moverme despacio. Es casi una tortura. Escucho nuestras respiraciones acompasas y entrecortadas, el choque de nuestros cuerpos y siento el calor. No puedo evitar intentar ir más deprisa, así que me muevo cambiando el ritmo a uno menos lento y entonces las manos de Inuyasha salen disparadas a agarrar mis caderas mientras flexiona las rodillas. Trata de marcarme un ritmo que sus caderas pueden seguir y gimo al sentir cómo se hunde en mí al moverse hacia arriba y yo hacia abajo.
- Eres increíble, Kagome. – dice con los ojos brillosos y yo solo puedo sonreír sintiendo mis mejillas arder.
Nos movemos cada vez más rápido. Una de las manos de Inuyasha se mueve para agarrar uno de mis pechos y mis uñas se entierran en sus hombros. Me arden los muslos pero no quiero parar de moverme, me aguanto y sigo moviéndome lo más rápido que puedo. Me siento desfallecer pero sus manos me acarician y sigue moviendo sus caderas contra las mías lo que me hace llegar al clímax antes. Gimo y me agarro a él con fuerza mientras intento recuperar el aliento.
- Joder- le escucho maldecir mientras me agarra y se levanta conmigo para tumbarme en la cama
Me sorprendo cuando vuelve a meterse en mí. El se balancea sobre mí despacio, pero aún así me quejo.
- Tranquila, cariño, te prometo que no voy a tardar mucho, ¿puedes aguantar un poco más por mí? – me pregunta acariciando mi labio inferior, me mira con tanto amor que siento que se me va a parar el corazón.
Asiento, nos besamos, se sigue moviendo sobre mí despacio hasta que le digo que puede acelerar. Nos reímos cuando escuchamos a la cama quejarse y poco después Inuyasha gime mi nombre mientras se corre. Nos besamos de nuevo, más lento, antes de que se levante y se tumbe a mi lado. Siento sus caricias en mi brazo hasta que me duermo.
Cuando me despierto, Inuyasha ya está vestido y muy lejos de la cama. Me froto los ojos para quitarme el sueño y me siento mientras le saludo. Está de espaldas y parece que mi voz le ha llegado cuando menos se lo esperaba, extraño sabiendo que hemos compartido habitación esta noche y que, bueno, hemos hecho el amor.
Se gira lentamente, y todo el amor y la pasión que vi en sus ojos la noche anterior parece que se hubiera evaporado. Siento un aire frío recorrerme la espalda y no puedo evitar tiritar y encogerme cuando sus ojos se posan en mí. Le noto más frío, más distante... nadie diría que es el mismo tío que me estuvo acariciando el brazo hasta que me dormí.
Siento que el corazón me va a mil. No entiendo porqué me mira así, ni porqué ha madrugado tanto si mi tren sigue saliendo el ultimo aunque lo aplazaran ayer. Entonces noto sus puños apretados, su mirada perdida y me doy cuenta.
- Lo de anoche no significó nada, Kagome
Se arrepiente.
Vaaale. Este creo que es el capítulo más largo que he escrito de este libro, así que por favor no me maten.
Ay, quiero llorar real.
Por favor, decidme qué os ha parecido
Muchas gracias por leer mis amores, está semana hay dos capítulos, os espero ansiosa el domingo ;)
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