El Salvador (2)

6 de agosto de 2017

Estoy jugando con mi móvil mientras Sango decide qué ponerse, aunque por la música tan alta de su teléfono no creo que tarde poco. Ya son pasadas las 10, hemos quedado con Yura en el Quinto Pino y con una amiga que se ha traído de su ciudad sobre las 11.

La noche no tardó en caer sobre el pueblo y nosotras no nos demoramos en arreglarnos, a Sango le hacía ilusión alisar mi pelo, y, aunque tardamos bastante, tanto ella como yo quedamos contentas con el resultado.

Sango había decidido hacerse una coleta alta y su pelo largo y marrón caía en cascada sobre su espalda hasta por encima de la cintura. El mío, negro y ahora liso, conseguía pasar la cintura sin llegar a ser demasiado largo. Estoy pensando en cortármelo un poco...

Sigo dándole vueltas a lo de que Inuyasha es un misterio, no le conozco, no sé cómo es realmente aunque hemos estado viviendo juntos todo este tiempo. Además de eso, todavía no sé por qué se prestó voluntario para que viviera en su casa o como acabamos besándonos de en el porche trasero esa tarde.

De pronto, la morena aparece en el salón con un vestido de tirantes blanco con puntillas muy veraniego y unas cuñas a juego. Se acerca a mí sonriendo con el móvil en la mano.

- Adivina quién va a venir... ¡Koga!

Yo sonrío junto a ella. Koga es un chico majísimo y parece que hace siglos que no le veo.

- Y bien, Kagome, ¿con quién pasarás la velada? ¿Koga, algún chico de los repobladores, algún muchacho de fuera o Inuyasha?

- ¿Pero de qué estás hablando? – Digo riéndome- Contigo, Sango, voy a pasar la noche contigo, con Yura y con su amiga.

Sango hace un puchero mientras se sienta a mi lado.

- Kagome, Kagome, ¿no te atrae ningún chico? ¿Ni siquiera un poquito?

- A ver, es verdad que el ayudante del frutero tiene unos rizos que me encantan – ella asiente convencida- o que Koga e Inuyasha son muy guapos pero... No he venido aquí a conseguir novio, si no a relajarme y escribir, además, me voy a ir en Septiembre.

Mi confesión la hizo mirarme con los ojos como platos.

- ¿Te vas a ir en Septiembre?

- Sí, ya tengo organizadas reuniones con un ilustrador y con el jefe de la editorial la primera semana del mes.

- Entonces... ¿te quedan 25 días aquí?

Yo asiento y ella suspira.

- Bueno, entonces hay que pasárselo de miedo, Kagome, este tiene que ser un verano que te haga querer volver el año que viene. – nos miramos sonriendo. – Vayamos al bar, creo que ya estará Yura por allí.

Cogimos cada una su bolso y salimos a la calle, el aire fresco nos rodeó por un momento, iba a ser una noche agradable.

- Doy gracias porque este pueblo seca casi tan plano como una tabla.- comento mientras comenzamos a andar hacia el Quinto Pino.

- Ese es uno de los motivos por los que me encanta, además de poder ir a cualquier sitio andando, no te cuesta demasiado esfuerzo llegar.- suspiró- Estoy tan enamorada de esto, de ver las montañas desde mi ventana, que no sería capaz de vivir en una ciudad grande como tú

- Siempre he vivido en ciudades grandes - confieso mientras caminamos- mis padres se mudaban de vez en cuando por trabajo y siempre era a las ciudades más grandes del país, hasta que acabé cerca de la capital y, bueno, me enamoré de las cafeterías y la cultura literaria de mi ciudad, por eso me gusta, aunque sea grande y ruidosa, aunque no tengamos tanta confianza entre vecinos o no conozca a todos sus habitantes. Piensa que así, cada día tienes una oportunidad de conocer a gente nueva.

- Supongo que tienes razón, Kagome, pero no cambiaría a mis niños ni a esta tranquilidad por nada del mundo, ni siquiera por la capital.

Sonrió, es tan bonito escuchar a Sango hablar bien de su pueblo.

Al pasar por la plaza miramos como hay una plataforma puesta en frente del ayuntamiento donde debe ponerse la orquesta o el Dj que venga hoy. Según me ha contado Sango, una orquesta es un grupo de personas que bailan y cantan para entretener a la gente haciendo coreografías con canciones famosas, sobretodo de ese año.

El Quinto Pino se ha convertido en un pequeño pub con luces de colores y música a todo volumen, puedo ver a la hermana de Miroku atendiendo en la barra y, al mirar al rededor nos encontramos a su hija Yura que se acerca a nosotras sonriente con una chica altísima y rubia igual de sonriente.

- Chicas, esta es mi amiga, es de intercambio y no conoce mucho el idioma, ¡pero le encanta la party! - dice haciendo que la chica sonría y asienta con la cabeza

- Soy Emily.- saluda

Pedimos algo de beber y empezamos a bailar y hablar con Emily, que proviene de Islandia, pero tiene un inglés perfecto. Gracias a dios yo también tengo un buen nivel de inglés y entre todas intentamos explicarle vocabulario para que entienda lo que decimos.

- ¿Qué hora es? - pregunta Yura buscando su móvil- ¡Tenemos que salir si no queremos perdernos la entrada del DJ!- chilla para que podamos escucharla.

Emily me tiene la mano para que todas salgamos sin separarnos, cosa que agradezco. Estando todas fuera, nos dirigimos a la plaza y nos ponemos cerca de un pequeño bar a un costado del escenario, donde solo hay dos camareros que se encargan de vender bebidas a quien quiera.

Tomamos la segunda copa cuando todo empieza, la plaza se llena a rebosar y la gente salta y chilla al ritmo de la canción. Sango y yo nos tomamos de las manos mientras bailamos juntas moviendo las caderas. Yura se encarga de que la timidez de Emily desaparezca con el alcohol y la hace disfrutar de la música bailando horriblemente mal para hacerla reír.

El DJ, que viene siendo el de la frutería del pelo rizado, nos pide que saltemos en la próxima canción, y eso empezamos a hacer teniendo cuidado con los vasos.

Sin querer, me tropiezo con alguien al saltar.

- ¿Pero que tenemos aquí? Kagome, pensé que no te encontraría.

Aprieto la mano de Sango para que mire hacia atrás y ambas lo miramos un momento.

- ¡Koga!- gritamos y Sango lo abraza, al parecer son amigos desde la infancia.

Cuando se sueltan, Koga me rodea con sus brazos y yo también lo hago, al separarnos me pregunta qué tal he estado y si me lo estoy pasando bien. Contesto a las dos que sí con una sonrisa antes de que ambos nos acerquemos a la barra a pedir... ¿mi cuarto vaso?

La noche pasa demasiado rápido para mí, a las 3 y media de la mañana se hace el primer descanso, la música volverá a eso de las 4. Tarareando una canción cualquiera, Sango y yo nos balanceamos hacia el Quinto Pino para seguir con la juerga, mientras Yura y su amiga deciden quedarse en la plaza para descansar un poco del ruido.

- No me lo pasaba tan bien desde el último año del máster, Sango, no bebía tanto desde entonces.

- No me lo creo, parece que tienes aguante- se ríe

Pasó uno de sus brazos por mis hombros para ayudarla a llegar, una chica nos deja la puerta abierta, cosa que agradecemos y al entrar, nos encontramos con Inuyasha, Miroku y su grupo de amigos.

- Pero bueno, chica de ciudad, no te había visto el pelo desde que saliste de casa, ¿qué tal vas?

- Bien, ¿y tú? ¿No habéis salido de aquí?

- No, cariño - contesta Miroku- tengo enchufe y puedo poner la música que quiera aquí

Sango se ríe y se queda hablando un rato con Miroku, dejándome a mí con Inuyasha y su grupo de amigos.

- Estoy bien, tengo más aguante que tú chica de ciudad.- me contesta- Si te quieres ir, búscame y te llevo a casa, ¿vale?

Asiento sin hacerle mucho caso y me pido otra sonriendo. Koga aparece dándome un susto, nos reímos como tontos y nos quedamos hablando.

- ¿Ese hombre ha accedido a ser tu ilustrador? Kagome, ese hombre hacía los cómics tan famosos de cuando éramos pequeños, ¡es un artista! ¡Y está trabajando contigo!

- Es un señor muy simpático, si quieres le pido un autógrafo para un amigo...- le digo gritando mientras se le iluminan los ojos

- ¡Eso sería genial!

Suena una canción que me encanta y me levanto de la mesa en la que estamos dejando el vaso vacío sobre la mesa. Koga me sigue y bailamos con todos los demás. Tiempo después llega Sango con Inuyasha para que baile, pero acabamos bailando Sango y yo solas y riéndonos.

Después de volver corriendo al DJ y de casi matarme por correr con tacones decido buscar a Inuyasha, me estoy mareando un poco y no quiero hacer ninguna tontería. Vuelvo al Quinto Pino y lo busco ayudándome de las luces que iluminan el lugar, pero no consigo hacerlo, me quedo al lado de la barra y le pido a Kagura que lo busque. Poco después aparece a los ojos brillosos, por culpa de alguien tras él, quedamos empotrados en la pared, conmigo en sus brazos mientras él insulta al que lo ha empujado.

- ¿Quieres irte, chica de ciudad?

Yo solo asiento y él me da la mano para salir de ahí.

En vez de bajar a la plaza, vamos por calles secundarias para rodearla y acabar en una calle paralela a donde vive Sango, llegamos a una casa pintada de dos colores, el primer piso azul y el segundo amarillo, Inuyasha abre la puerta y me hace pasar.

- Sube las escaleras. - grita ya que la música se sigue escuchando

Lo hago y encuentro otra puerta, uso la llave que me dio y esta se abre.

- Esta en mi casa en el pueblo, puedes quedarte aquí hasta mañana, yo también vendré a dormir aquí - explica arreglando un poco la estancia y poniendo el aire acondicionado.

Abre una puerta y me hace una señal con la cabeza para que me acerque, es un pequeño dormitorio con una cama enorme, un tocador y un armario.

- Puedes dormir aquí, hay ropa mía en el armario por si quieres ponerte cómoda, la puerta de la derecha es el baño y al fondo está la cocina, seguramente haya algo de comer.

- Vale...- digo despacio

Él sonríe de lado y se apoya en el marco de la puerta mientras paso.

- Deja la puerta abierta para que entre el aire fresco a la habitación, si no abre la ventana...

Me acerqué a él otra vez lentamente, agarre el cuello de su camisa e intento darle un beso, pero solo llego a besar su mandíbula.

- gracias...- susurro y cierro la puerta.

Me apoyo contra ella suspirando y, no sé por qué, me dio la sensación de que Inuyasha estaba haciendo lo mismo...


Dije que el capítulo iba cargado, pues esperad porque las fiestas del salvador duran una tres días 7u7.

De verdad que lamento muchísimo la espera, pero he empezado bachiller y tengo que estudiar lo máximo posible.

Gracias por entender, por leer mis historias y por quererme como soy, os amo mis amores.



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