¿Dónde estoy?

17 de Julio de 2017

Esto no puede estar pasando... 

Esto es un error, esto es una pesadilla. ¡Sí, eso! Una pesadilla, estoy soñando y estoy en mi cama y... ¿A quién quiero engañar? Esto es real...

Estoy subida a una especie de carreta que lleva un tractor a la velocidad de una tortuga y me está dando una crisis de ansiedad. No conozco a ninguno de los que están subidos aquí conmigo y con sus maletas. Una chica apoya su mano sobre mi hombro.

- ¿Estás bien?- me pregunta

Suspiro.

- No mucho...

- No te preocupes pronto llegaremos, soy Sango - dice sonriendo.

- Kagome Higurashi

- Encantada Kagome... ¿cómo has llegado aquí?

¡Rápido, piensa rápido Kagome!

No puedes decirle que eres escritora, que te falta inspiración, que debes entregar un libro al final del verano y que no has empezado a escribirlo y no puedes decirle que has acabado ahí porque tu querido editor te ha dicho que merecías unas vacaciones.

- He... decidido darme un descanso. - digo mirando el paisaje

Es árido y hace mucho calor, parece la zona perfecta para esas telenovelas de cowboys súper sexy.

Ella asiente sonriendo.

- Si, el ruido de la cuidad es demasiado - me dice- pero eres muy valiente para venir de repobladora.

¿Qué acaba de decir?

- ¿Cómo que repobladora? - pregunto

- Claro, todos aquí han venido a este pueblo a repoblarlo, la población no supera los 40 habitantes. - me explica- Yo vivo aquí desde pequeña, me fui a estudiar magisterio fuera pero ahora soy la maestra del pueblo - dice sonriendo- y estoy muy feliz.

- ¿Cómo que repobladora? - pregunto otra vez

Y es que no puedo pensar en nada más. Mi editor me había prometido un viaje de dos semanas a un spa chulísimo al sur del país no... no ha ser repobladora en un pueblo diminuto.

Sango vuelve a sonreír y por un momento mis ojos se fijan en ella. Es una mujer algo más alta que yo, tal vez mayor que yo, morena con los ojos marrones y el pelo del mismo color, liso y atado en una coleta.

Suspiro y cuento hasta 10.

- Esto debe de ser un error- le digo- yo no vengo como repo-

Pero mi frase se queda en el aire cuando ella va a saludar a otras personas. Creo que tengo un tic en el ojo y no puedo evitar mirar mi teléfono cada dos por tres pero, no encuentro la ubicación con el GPS y no tengo cobertura.

Dios mío, ¿qué he hecho?

Me calmo y pienso que, en cuanto llegue podré hablar con el alcalde para luego volver a mi casa y matar a ese... a ese hijo de puta que tengo como editor...

Qué bien sienta decir tacos.

Bien cuando me quiero dar cuenta hemos entrado en el pueblo, cuando entramos en la plaza aparecen las 30 personas. El que supongo es el alcalde grita y nos da la bienvenida, somos alrededor de 20 los que están subidos a ese remolque.

- Bienvenidos señoras y señores a este humilde pueblo, el que será vuestra humilde morada desde ahora. El problema es que, todavía no tenemos las casas suficientes por lo que, solo los 10 primeros obtendrán casa.

La gente empezó a pelearse por bajar mientras yo me quedaba en mi sitio y Sango se cruzaba de brazos. Poco a poco se les fue dando la llave a los más rápidos que corrieron a sus casas.

- Bien, el señor Hosiko irá con la anciana Kaede- siguió hablando el alcalde- las señoritas Mikoto y Asuka irán a la casa de Himemiko...

Y así, poco a poco fue designando a cada repoblador en las casa del pueblo ya habitadas pero con alguna habitación libre

Cuando acabó el alcalde me miró sonriente

- ¿Quién eres niña? - preguntó y sus ojos rojos me detallaron con la mirada

- Soy Kagome Higurashi, pero no soy repobladora- le explico- no sé cómo he acabado aquí pero yo-

- Otra que se echa atrás...- susurró más para Sango que para mí.- Será complicado, no te tengo asignada una casa porque no hay ninguna Kagome en la lista... así que debe de haber alguna equivocación... ¿Estás segura de que ese es tu nombre, niña?

Inflo las mejillas herida, ¿qué se cree? ¿Cómo no voy a saber mi propio nombre? Asiento enfadada mientras me cruzo de brazos.

- Naraku-san - habla la profesora- Tal vez podría quedarse en mi-

- Me la llevo, Naraku - se oye decir entre la gente

Encuentro a un chico alto, con el pelo negro y los ojos dorados y brillantes, lleva unos vaqueros, unas botas y una camisa a cuadros, además de un sombrero de cuero.

Le miro ofendida... ¿es que en este pueblo la diversión de los hombres es faltar al respeto?

El muchacho se acerca a la carreta y extiende sus brazos con intención de ayudarme a bajar. Antes de acercarme miro a Sango que me sonríe y se rasca la nuca.

Suspiro y me acerco hasta donde está, sus brazos agarran mis piernas y yo me aferro a sus hombros para que luego él me deje en tierra y yo me pueda soltar de su agarre. Sango le pasa la maleta que llevo y el desconocido mira al tal Naraku y pasa de largo

- Nos vamos, chica de cuidad - dice empezando a caminar con mi maleta

- ¡Oye! ¿A quién llamas chica de cuidad? Me llamo Kagome, Kagome Higurashi

- Sí, sí, chica de cuidad.

Me guía hasta un coche negro todoterreno y me hace montarme en el asiento del copiloto mientras él guarda mi maleta en el maletero.

- ¿Cómo te llamas? - pregunto cuando se pone el cinturón.

- Soy Inuyasha, y soy el hombre que más tierras tiene en este pueblo.

- Tampoco tienes demasiada competencia.

- Eres graciosa, chica de cuidad, parece que no me voy a arrepentir de recogerte

- Que no soy un objeto, Inuyasha-kun, soy una persona

- Puede que me arrepienta...- dice arrancando el coche- eres muy ruidosa

- El problema es que yo no he decidido estar aquí

- Lo sé - dice sonriente- he sido yo quien te ha elegido

- ¡No me refiero a eso! - suspiro- Escucha Inuyasha-kun, esto es un error, yo tendría que estar en un spa, no en este pueblo, yo no soy repobladora.

- Claro, chica de cuidad, a mí también me gustaría levantarme a las 8 de la mañana, pero aquí estoy, despierto desde las 5:30.

- Inuyasha-kun por favor, sé serio...- le miro- te lo estoy diciendo enserio, nunca me he apuntado a repoblar pueblos, no sé qué hago aquí - digo y siento impotencia- estoy sola y perdida porque nadie parece querer escucharme o ayudarme... no sé dónde estoy, no tengo cobertura y...

- Mira chica de cuidad, a mí se me da fatal este tipo de conversaciones, te puedo decir donde estamos, bienvenida a Toshiko, estamos a media hora de Kuuto

Cierro los ojos y asiento

- Gracias...

Inuyasha coge un mando que le permite abrir unas puertas de metal para después entrar en los terrenos, minutos después estamos frente a su casa. Él sale y agarra mis maletas y las deja en la puerta para después abrirla y entrar

- Con permiso- susurro

La casa es grande y acogedora, tiene un enorme salón que es donde me deja Inuyasha-kun para después darme palmaditas en la cabeza

- Mi madre está por allí, cualquier cosa que necesites se lo preguntas, ¿de acuerdo?

Asiento y él sonríe para después acercarse a la puerta principal

- ¿Te vas?

- Tengo que trabajar. - me contesta-¿Es que no puedes estar un ratito sin mí, chica de cuidad?

- Claro que puedo.

Él se recoloca el sombrero y sale cerrando la puerta.

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