veinticuatro
Ambos se encontraban sentados en una de las bancas del sombrío y solitario parque. El sol no había hecho su aparición aún y el viento soplaba fuertemente, arrastrando algunas hojas por el pavimento.
-Te pasaste.-Habló por fin Devoción horas después del inesperado encuentro.
-No hice nada extremista. Lo que hice era necesario. –Se excusó Vesania encogiéndose de hombros. Su semblante estaba relajado, como si lo ocurrido recientemente fuese la cosa más común del mundo.
-Lo que le hiciste a esos hombres... ¿de dónde sacaste la pistola?
-La curiosidad mato al gato.-Canturreo él, sacando un cigarrillo del bolsillo de sus jeans- Deja un poco toda esta indagación ¿si?
-Era solo una pregunta.
-¿Una? Vamos, sé que tienes más. Eres terca y yo impulsivo. No dejaras las dudas de lado, cosa que me molestara y terminaremos en una absurda pelea. Solo relájate. Todo está bien.-Afirmo, acercando el mortífero elemento a sus agrietados labios, para seguido de esto encenderlo.
-¡No lo está!-Le contradijo exasperada, arrebatandole el cigarrillo de los labios y sacando su teléfono del pequeño bolso que llevaba consigo.- Deberíamos llamar a la policía, tal vez ellos...
-¡NO!.-Le interrumpió Vesania, levantando el tono de voz y sacándole el celular de sus manos, para posteriormente arrojarlo lejos, cosa que causo que ella diera un respingo, sorprendida.
Se acercó a ella con el ceño levemente fruncido y con su mano derecha, la tomo del rostro bruscamente, haciendo que fijase su vista en él.
-No quiero escuchar una sola palabra más del tema, ¿entendido? No deseo lastimarte, Devoción. No me des una razón para hacerlo.
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